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cuando termine el período electoral, los habitantes de Madrid que hayan salido vivos de tado el cúmulo de- -Antonio- -decía á un amigo mío su bella mitad, -peligros que les amenaza, tendrán un Ayuntamiento nuevo, fresquito, rozagante, y que ¡ay! tampoco se ocu ¿vamos á tener pronto elecciones municipales? pará de la limpieza pública, ni quitará la laguna pontina- -Sí, hija; ¿en qué lo has conocido? -En el tamaño de los panecillos; cada día son más del Salón del Prado, ni el Corral de la Villa que se acaba de situar junto á los Jardines del Buen Retiro para perpequeños. Esta observación retrata nuestro estado político mu- fumar el ambiente. Hay que resignarse; el porvenir de las instituciones nicipal y explica por qué Madrid es la población de las infecciones, de la suciedad y de los envenenamientos, parece que está aquí ligado á que el Sr. Mengánez sea periódicos y fijos, con leche y otras substancias igual- concejal y á que el Sr. Fulánez sea derrotado; y planteada en estas condiciones la lucha, ¿quién se acuerda del mente nocivas en estas latitudes. Ya vamos á tener renovaciones de la mitad del Ayun- tifus, la viruela, la leche envenenada, los perros rabiosos, tamiento; ya han comenzado á agitarse los candidatos los corrales de inmundicias, y demás horrores munici (antes de usarse, como las medicinas) ya asoma el con- pales? ¡Sálvese la patria y perezca la higiene! cejal de oficio por esos distritos de Dios, y ya se va á en ¡Abajo los enemigos del Gobierno y arriba el pan tablar la lucha entre la República y la Monarquía en un terreno donde debíamos limitarnos á discutir si es pre- falto de peso! ¡Ah! y aborrezcamos la memoria de Sabatini, que no ciso barrer ó no las vías públicas. Porque nos hemos empeñado en que para adoptar un titubeó en comprometer la paz pública con tal de hacerbuen sistema de riegos, por ejemplo, es preciso tener nos limpios, y puso la higiene por cima de los intereses unas ¡deas políticas determinadas, y hay quien opina que momentáneos del Gobierno. ¡Al fin, extranjero! los Corrales de la Villa, esos focos de infección que cultiva nuestro Municipio, no se pueden sanear si no se tienen EMILIO S Á N C H E Z PASTOR opiniones concretas sobre la interpretación radical del Concordato. Esta mezcolanza de lo municipal y lo político nos lleva VERANEO MADRILEÑO, PASEO Y á programas incongruentes y ridículos; hay quien se NOCTURNO presenta con los siguientes principios para aspirar al En tanto que los predilectos d la fortuna recorren puesto de concejal: en costosas excursiones las húmedas playas marítimas, los Establecimiento de las barrederas mecánicas y separa- que no estamos tan bien hallados con la suerte, heme s ción de la Iglesia y el Estado. de contentarnos con recorrer en modestos paseos las seRepública federal y construcción de un nuevo M? ta- cas playas madrileñas. Las muchas desventajas de estas dero. tórridas playas de secano respecto de las que baña el mar, Soberanía social de Jesucristo y asfaltado de las vías de sólo tienen una compensación: la facilidad de recorrerlas primer orden. todas en una sola noche, y por poco dinero. Véase cómo: Aumento de los kioscos de necesidad y alianza con Ante todo hay que ir á los Jardines tíel Buen Retiro, Francia para intervenir en los asuntos de Marruecos. donde por la módica cantidad de una peseta se brinda al Exaltación de Romero á la Presidencia del Congreso público música, teatro y frescura relativa. De ah! que y prolongación de la calle de Sevilla. estén concurridísimos todas las noches, y más las de moReforma de la parte vitalicia del Senado y reorganiza- da, que hasta en esto la moda esclaviza á la sociedad, imción del cuerpo de bomberos. poniéndola los días y aun las horas en que ha de permiSemejante pisto, que convierte nuestro Ayuntamiento tirse algún solaz y esparcimiento. en un Congreso con discursos en pro y en contra, aluAnimado aspecto ofrece la gran pista circular, llena siones personales, dictámenes, comisiones, mensajes y de gente, bajo los arcos orlados de bombillas eléctricas demás frutos de la retórica nacional, es la causa de que que la dan espléndida iluminación. Por su centro pasea luego se envenene un niño con leche y otro rabie por la el elemento joven en circulación mecíante, cultivando el libertad de que disfrutan los canes, y otros mueran por dulce y sobroso sport del flirteo kaerezado con miradas la permanencia escandalosa del tifus y la viruela en esta expresivas, sonrisas insinúanos y murmuraciones aviscorte. padamente traviesas alegremente maliciosas. En sus orillas las personas graves, cómodamente aposentadas en Yo no sé qué hacer con mi voto esta vez. Busco en los periódicos ansiosamente el candidato que se proponga dos ó tres sillas cada una, hablan y discuten reposadahacer barrer debidamente ir. calle, y no aparece ninguno mente en corros que constituyen como una extensión de las plácidas tertulia? caseras. con tan modesto y esencial programa. Yo disfruto hace meses de una laguna pontina, con su En el kiosco centrs) los músicos lanzan al viento raumalaria y todo, enfrente de mi casa. M e apresuro á ma- dales de notas que revolotean por encima de la concunifestar que se halla esta laguna cubierta de verde léga- rrencia, sin rozar apenas sus oídos. Cesa la música y emmo, en lugar tan extraviado como el centro del Salón pieza la función teatral; parte de la multitud desfila hacia del Prado. Obstruye el único paso de adoquines que tie- el teatro para continuar en él sus bulliciosas conversanen los que van á la Bolsa desde el centro de Madrid; ciones más que para ver la representación, y la otra parlos que no llevan prisa, dan un rodeo y se lanzan valien- te sigue paseando ó charlando en las tertulias improtemente al polvo que constituye el paseo de coches del visadas. Prado; los que no pueden perder el tiempo se resignan y Es esta muchedumbre la honrada familia burguesa, atraviesan, con el barro hasta las rodillas, por aquel pe- cuya vida se desliza tranquilamente en la amable penumligroso charco; todas las súplicas á los agentes del Mu- bra intermedia, entre los esplendores de la opulencia y nicipio para que desaparezca ese foco de infección, han las sombras de la necesidad. Con ella se mezclan y consido estériles, y ya no queda más que un recurso: ofrecer funden familias de más modesta posición que se permiel voto de una porción de vecinos al candidato que se ten este desahogo de la vanidad una noche al mes ó á la proponga quitar este pantano, que puede que haga falta semana; mas la confusión no es tanta que no se noten donde se haya de ensayar la política hidráulica en ge- todas las diferencias. Las clases, aquí como en todas parneral. tes, se separan y aislan en grupos distintos que se miran Pero no se quitará; este barrizal en el centro de Ma- de lejos, con no disimulada prevención ó envidia. En un momento está visto cuanto hay que ver en los Jardines. drid es un símbolo municipal. A otra parte. En este pueblo no se barre ni se limpia. Todas las capitales de España son más aseadas que Aquí cerca de este paseo, á la izquierda de su salida, Madrid, y el tifus aquí alimenta á su sabor, hasta que está el Prado, plano y extenso, bordeado por copudos cede el puesto á la viruela á primeros de Septiembre, árboles, y dividido de arriba á abajo en el centro por según la costumbre tradicional é inevitable. una doble hilera de sillas. En ellas dormitan algunos maAhora comenzarán los mitins de los candidatos á la trimonios, mientras que sus chicos juegan y retozan en Administración Municipal; uno dirá que está con Salme- la amplia planicie despejada. En los límites de ésta se rón, otro se declarará liberal, el otro conservador, y levantan los aguaduchos, alumbrados por faroles tambaninguno proclamará el imperio de la escoba y el agua, leantes, cuya trémula luz hace la cristalería de los puestos que es la primera necesidad que en este pueblo se siente en medio de la sombra. Envueltos en ésta, chulos, señoritos achulapados y algún que otro viejo verde, cultivan, para poder vivir. El Gobierno se pone á tono en esta contienda y tam- entre copa y copa de aguardiente homicida, el amor fácil bién la toma en la escala más alta; como si se ventilaran de algunas aguadoras. Huyamos. los más caros intereses de la política nacional, apela á Hacia arriba, no lejos, tras la Cibeles que se yergue todos los medios que tiene á su alcance para obtener el arrogante sobre sa carro tirado por leones, está Recotriunfo, y por aquí empieza á conocerse en todos los ho- letos, hondo callejón obscuro, entoldado por espesa bógares que hay elecciones. veda de verdura y guarnecido á los lados por dos largas No se puede molestar á los panaderos, para que estén filas de sillas. Aquí y allá algunos oscilantes mecheros de gas rompen débilmente la sombra, densa y discreta, dedel lado de los Poderes públicos. No se puede castigar la adulteración de alimentos, jando divisar aislados grupos sentados en corro y tandas para que los falsificadores no se vayan á votar al campo de jóvenes que pasean riendo y charlando con regocijada vivacidad. contrario No se pueden cerrar las tabernas temprano, porque Es esta la gente humilde que recata en la sombra la si se impiden las broncas y las puñaladas de última hora, modestia de su indumentaria y busca la expansión nocle van á faltar votos al candidato adicto y va á padecer turna, libre de gastos. Entre ella aparece alguna que mucho la Monarquía constitucional. otra meretriz que pretende hacer su cómplice á la obsNo se puede reprimir ningún abuso, no se pueden curidad, piadosa encubridora de las huellas del tiempo cumplir las Ordenanzas municipales, hay que dejar en y de la miseria. suspenso toda medida de buen gobierno, porque lo priTriste y monótono es aquí el espectáculo. Adelante; mero es salvar la patria, y según hemos inventado, esta un saludo á Colón, medio escondido entre las nubes sosalvación depende de que media docena de señores vayan bre un desproporcionado pedestal, y he aquí la Castellaó no á los escaños de la primera de las Casas Consis- na, prolongación de Recoletos, con más claridad y metoriales. nos co ¡urrencia. Esta, pasea ó reposa también en gruEs verdad que todo esto tiene una compensación: pos de señoritas jóvenes y señoras maduras, y está t C RÓNICA. LAS ELECCIONES MUNICIPALES compuesta por la clase indefinida que vive vistiendo ct doloroso quiero y no puedo, y aparentando el displicente puedo y no quiero. Para ella, los que asisten á los Jardines, son cursis; los que van á otros lugares de expansión, plebeyos; la salida de Madrid resulta molesta y fatigosa; he ahí por qué se confinan en la Castellana, lugar preferido, sin saber por qué, por la aristocracia. ¡Pobre gente! Todos saben á qué atenerse respecto á sus presunciones, doradas por fuera, negras por dentro. Mas ¿á qué desvanecerlas? Respetémoslas, y vamos á otro sitio. Una vuelta atrás; algunos pasos; media vuelta á la derecha, y, por la calle de Genova, se da en el boulevard que forman las calles de Sagasta y de Carranza. Llena de luz y de ambiente aparece tan hermosa vía en toda su extensión; llena, también, de animación y movimiento en algunas de sus partes. De éstas es la más animada la Glorieta de Bilbao, donde confluyen la calle de Fuencarral y el paseo de Luchana. La amplia explanada, presidida por Bravo Murillo, está ocupada por bulliciosa y pintoresca muchedumbre; gran porción de ella se regodea tomando helados y refrescos en las mesas de los cafés, puestas en medio del boulevard; otra porción, compuesta en su mayoría de jovencitas nubiles, pasea por aquél, con sugestivo revuelo de faldas y de blusas claras. Aquí está la masa obrera de aquel populoso barrio, solazándose modestamente con el descanso y el recreo nocturnos, que alivian é indemnizan sus fatigas y privaciones del día. Vedla cómo se deleita con sus menguados goces, que son para ella enormes, por el contraste con su penuria y por los sacrificios que la cuestan. Siguiendo por el paseo de Areneros y por la calle del Marqués de Urquijo, como aquél ancha y arbolada, se llega al paseo de Rosales, en el que también abundan los paseantes modestos del barrio, que gozan, sin que nada les cueste, de agradabilísima temperatura y de una hermosa vista panorámica. Desde allí, por quince céntimos, un tranvía gris lleva ala Puertí. del Sol, pasando por la plaza de Oriente, en la q í pasean en una disuelta semiobscuridad, bajo los árboles frondosos, los enamorados humildes, en idilios vulgares embellecidos por misterioso encanto. Aún puede quedar tiempo para ir de la Puerta del Sol á ¡a calle de Cedaceros y hacer en un cangrejo uno de los llamados viajes de circunvalación, que dan por quince céntimos cuarenta minutos de recorrido á través de diferentes barrios. Y al regreso hay todavía ocasión oportuna para tomar un helado en cualquiera de los cafés que han sacado sus mesas á las aceras, ó de saborear un vaso de horchata, el clásico refresco madrileño, en una horchatería servida por amables camareras ó en un puesto de los establecidos en las plazas y en las encrucijadas de las calles. Al vecindario pacífico no le ofrece más recursos el veraneo nocturno de Madrid, aunque pudiera ofrecerlos si se adoptase el lógico y conveniente acuerdo de no cerrar de noche el magnífico parque del Retiro. Para los juerguistas y bullangueros, aún queda la Bombilla, con sus espesas arboledas y sus merenderos alegres, animados por la música estrepitosa de los organillos. Pero esta excursión suele resultar cara y escandalosa. Quédese para los devotos del jaleo; para los que no tienen tal devoción, ha llegado el momento del descanso. Pongamos, pues, aquí fin al paseo. EMILIO DAGUERRE W t W- -tf, W 4 A CTUALIDADES CIENTÍFICAS. DESCUBRIMIENTOS E INVENCIONES ACUMULADOR E C O- Teniendo en cuenta M N O M 1 C O D E L U Z que el sol, ese portentoso geneSOLAR. E L A L U M- r a d o r d e I u z- n o sl a ministra BRADO D E BALDE durante el día con exceso, para privarnos d e ella por la noche, concibió la idea de almacenar parte del lumínico solar que inútilmente se pierde á ciertas horas, para poder con el mismo sustituir económicamente en determinadas circunstancias el alumbrado artificial. Para poner en práctica sus planes, apro echa M Balmain las propiedades fosforescentes de los fosfuros de calcio, estroncio y bario, que conservando la energía luminosa por un tiempo proporcional á su exposición á los rayos solares y aun á la luz difusa, pueden considerarse como acumuladores económicos de luz solar. Empleando con preferencia el fosfuro de calcio y el de bario, conocidos vulgarmente por las denominaciones de fósforo de Cantón y fósforo de Bolonia, prepara pinturas luminosas que, cubriendo una superficie cualquiera, van emitiendo durante toda la noche la luz que por el día han ido acumulando. Las aplicaciones de la nueva pintura, que puede contener de 20 á 40 por 100 de substancias fosforescentes, empiezan ya á ser muy numerosas. La Compañía TBast and West India Docks, de Londres, ha mandado pintar trescientas boyas de salvamento con pinturas fosforescentes, que en las noches más obscuras se distinguen perfectamente á más de cien metros de distancia, según dice Mr. Heaton, que presencio las pruebas verificadas en Evith. El presidente de la T oyal Socieíy, de Londres, ha hecho pintar los techos de las habitaciones de su palacio con pinturas fosforescentes. Los ingenieros militares ingleses emplean en campaña, para sus trabajos nocturnos, la luz emitida por superficies fosforescentes, al objeto de no llamar la atención del enemigo. La compañía londinense South Eastern ftailxoay ilumina los vagones de tercera clase con placas de vidrio recubiertas por una capa de sulfuro terreo. Pueden tomar nota de los anteriores datos aquellos Municipios (desgraciadamente en España son los más) que por la penuria de su erario no pueden sufragar los gastos del alumbrado público y se ven en la triste precisión de dejar el puvblo á obscuras. AL LER- WJLL W 1 1 I- 91 l o l l l 1 1