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EL KA! SER 1 I n nuevo acto da relieve á la figu ra del emperador Guillermo de Alemania, notable por más de un concepto en la historia política contemporánea. Ya no es para nadie un misterio el origen del veto puesto por Austria á la elección, que se consideraba segura, del cardenal Rampolla para Soberano Pontífice. El Cardenal Gruscha, arzobispo de Viefla, en su calidad de decano de los Cardenales austrohúngaros, protestó en nombre de Austria Hungría contra una elección á la cual aquella nación no podría dar favorable acogida. El cardenal Puzyna, orador más elocuente, apoyó las frases que Gruscha no hizo más que leer. Sea esta la versión verdad, que es la publicada por la N euet Vreie Presse, ó sea la de Wilnéf- Jlllgemeine Zeiiung, según la cual fes cardenales Gruscha y Puzyna se limitaron á decir que tenían la convicción de que Austria consideraría como una medida poco amistosa la elección de Rampolla, el casü es que la candidatura del famoso secretario de Estado de León XIII quedó descartada, y que este triunfo de la Triple Alianza no fue debido al emperador de Austria, sino al de Alemania, que sin medios legales para intervenir directamente en la elección de Papa, tuvo la habilidad y la resolución bastante para lograr sus propósitos de anular la candidatura de Rampolla al Solio Pontificio, sin duda jorque este cardenal no es amigo de la Tríplice y en cambio se le atribuye un gran sentimiento de simpatía hacia Francia. Esta victoria diplomática constituirá uno de los datos más interesantes de la historia de Alemania y de su emperador Guillermo 111, político, militar, diplomático, religioso, todo en una pieza. sa- de París conserva su optimismo habitual, circulando aJIJ rumores acerca de conbinaciones basadas en Almadén, empréstito oro, supresión del affldavit, etc. Es esto síntoma evidente de que el Extranjero aprovechará la primera circunstancia favorable para emprender de nuevo la campaña de alza, arrastrando á los mercados españoles. Como rectificación Jl B C no es un periódico de polémica, pero como es cortés, va á contestar con la brevedad que el caso requiere á los cargos que le hacen los distinguidos críticos del Heraldo de Madrid y del Diario Universal. Al primero hemos de decirle, aunque lo sabe muy bien, que siendo los trabajos de este periódico de colaboración en su mayor parte, y debiendo respetar la independencia d opinión de cada escritor, es posible que haya ó pueda haber disparidad de criterio entre algunos trabajos. P e r o en el caco presente no hay la contradicción que el amigo S A e r e advertir. Se estrepó El femobo Cohrón, gustó al publico y 1 la crítica. Así ¡o consignamos. Bl- nco ij jVegro hizo lo mistme, y agregó que el popular Riquelme se distinguía grande n e n í í y que se había presentado por primera vez orno actor de zarzuela el galán joven Sr. Perkins, á quien habíamos visto figurar en la compañía del Español. ¿Es esto decir que lo citados actores son dos grandes artistas ¿Hemos dicho decpués que famoso Colirón es una obra detestable y que s 1 éxito ha sido desastroso? N o Hem- os dreho que ¿a fjci. re v. i á ver una obra cuyas bondades ha pondzrrdo (1 a ciítici, y se encuentra con que los autores, ó RiqueLnsí intercala 1 unos couplets que son un atenfado contra el buen gusto j la respetabilidad de ese pujjlico c o n f i a d o qj ugn se le! ia asegurado que no oirá crudezas pornográficas. ¿Que en el estreno no hubo coplas de ese género? Pero después las! n habido, y ha habido también en los periódicos repetidos sueltos, cuya publicación ó cuya lectura deben conocer los críticos, celebrando las graciosísimas seguidillas de Riquelme, que nosotros censuramos, y que el mismo S. A. á pesar de decir más adelante cuplé mis o menos (y eso corresponde al Gobernador) puede ir el público al teatro- de Berriatua no reproduciría de seguro en El Heraldo, por lo mismo que respeta á sus lectores y que por ser la corrección personificada sabe guardarles las consideraciones que merecen. M. en el Diario Univeisal, se revuelve contra nosotros porque hemos dicho que esa polémica acerca de la Sociedad de Autores no interesa á nadie, ni siquiera a los autores, juzgando por el silencio que guardan, y dice: Afortunadamente- -y de esto pueden dar noticia al cronista político de A B C en la Administración de- su periódico, -el publico no soporra lo que no quiere Puede que M. se haya equivocado d; Administración y que sea en la de su periódico donde pucJan informarle de que, en efecto, el público no soporta lo que no quiere. Y podrán decirlemás: podran decirle, por ejemplo, que la prueba de que el público no sólo soporta, sino que acepta de buen grado á A B C, es que el Diario Universal adquiere unos cuantos centenares de ejemplares ele cada número de nuestro periódico para servírselos á sus suscriptores de provincias. ¿Cómo había de mortificar á su público tan discreto colega suministrándole lo que no puede soportar? Y nada más por ahora y para siempre de sem- ejaníe cuestión; que no hemos de incurrir en la candidez d dar aire á la fogata que se extingue, y de molestar a público hablando de lo que reconocemos que le aburre, porque no le interesa. En el mismo Diatio ha publicado D Ramiro de Maeztu un artículo censurando Blanco y Negro por su- Concurso de Belleza y á A B C por h a b e r í é i a a i d o N o hay necesidad de hacer en España lo que se hace en el Extranjero, según el Sr. Maeztu. Es verdad, ¡estamos tan adelantados! P u e d e que mañana sostenga el mismo escritor, como ha sostenido varias veces, estando nosotros con í formes con él, que la rutina, la tradición y el no ver más allá de nuestras narices españolas, nos atrasa y nos pierde. Concursos de cuerpos hermosos hechos á fuerza de agua fría, de baile, de gimnasia y de massage, es lo que quiere el Sr. Maeztu. La mujer parisiense es, según él, un ideal, digan lo que quieran los pensadores que se preocupan de la despoblación de Francia, achacándola en gran parte al egoísmo femenino, enemigo de la naturaleza y de sus leyes, de la patria y de sus necesidades; pero adorador, eso sí, como los griegos, de la delicadeza de la línea y de la belleza corpórea, y partidario de! massage, del bar, del divorcio y de la vida risueña sin familia y sin preocupaciones. Es muy respetable la opinión del brillante escritor señor Maeztu; pero habrá poca gente que la acepte. V í o. Chismes y cuentos I os que hayan tenido la suerte de nacer en España, pueden darse con un canto en los pechos, porque han nacido en el país más rico del mundo. Porque no es más rico quien más dinero tiene, sino el que menos lo necesita, y en punto á no necesitar dinero nadie raya á más altura que los españoles. Leerán ustedes constantemente en la prensa de oposición, siempre quejumbrosa, lastimeros estudios comparativos entre nuestro país y los demás de Europa, para sacar la consecuencia dolorosa de que aquí estamos á dos dedos de la miseria. ¡Nada más lejos de la verdad, afortunadamente! Y la prueba salta á la vista. ¿Qué hacen los pueblos más adelantados, Inglaterra, Alemania y Francia, por ejemplo? Enviar á todas partes agentes comerciales con muestras de sus productos para rogar á cristianos y herejes que los vendan por amor de Dios, exponiéndose á todas horas al desaire de que los den con la puerta en las narices. De ahí á pedir una limosna, no hay más que un paso. A nadie se le ha ocurrido, que yo sepa, considerar casa fuerte al modesto quinquillero que anda por villas y aldeas ofreciendo su mercancía. Nosotros, á Dios gracias, no necesitamos apelar á esos recursos. Lo que producimos, aquí lo tenemos; el que quiera venir por ello, que venga; y el que no, que lo deje. ¡A ver si eso no quiere decir que nadamos en la abundancia! También se dice, con evidente falta de razón, que los obreros españoles son los peor retribuidos y más necesitados del mundo. Ya se habrán podido convencer de lo contrario las naciones extranjeras al oir la autorizada voz de uno de los diputados que mejor conocen el país, porque ha regido sus destinos muchas veces, acusándoles valientemente de derrochar sus ahorros en la crápula y en la orgía... No iré yo tan lejos, porque no tengo suficientes datos para una afirmación tan rotunda, pero de que la industria y el comercio de España florecen que es una bendición de Dios, sí que estoy convencido. Hagan ustedes un encargo cualquiera á un taller ó á una fábrica. Se lo entregarán á ustedes con quince días de retraso por lo menos, á causa de los muchos pedidos que en esta época (fuese la que fuese) pesan sobre el establecimiento. El sastre le hace á usted ir á probarse una americana tres días antes del que verdaderamente está disponible para la prueba, y en coser un botón se emplean dos semanas; el zapatero jamás tiene hechas las botas en la fecha que ha fijado él mismo, tomándose tiempo de sobra en el cálculo; si envía usted á limpiar un reloj, el relojero tarda un mes en quitarle el polvo, y ¡claro! usted se asombra de que por tan ímprobo trabajo y tan pesada operación no le lleven á usted más que dos pesetas; el poner contera á un bastón requiere siempre una labor de veinticuatro horas; y mandar á la encuader- nación un par de libros, es enviarlos á la eternidad. Al vidriero, a) plomero, al hojalatero, á todos los eres citados por el personaje de Ricardo de la Vega en a verbena de la Paloma, hay que avisarlos cincuenta veces, y algunos, después de muchas engañadoras promesas, acaban por- no ir á hacer la compostura. No digamos nada del comercio menudo; á lo mejor ve usted un hombre ó una mujer con una cesta al brazo pregonando á voz en cuello su mercancía. Le llama usted, y en seguida pone mal gesto, como si le hubieran dado un disgusto. Se acerca á regañadientes, deja la cesta con malos modos, y se le queda á usted mirando agresivamente como diciendo: ¡También es gana de fastidiarle á uno! Y en cuanto le ofrezca usted cinco céntimos menos de lo que pide, dará una rabotada y se marchará echando lumbres, poniéndole á usted cual digan dueñas y renegando de la perra suerte. Entra usted en un café y da unas palmadas, El mozo del turno está en la mesa de al lado hablando de sus cosas con un compañero. Le mira á usted de reojo para enterarse del pelaje, y exclama secamente: -Va en seguida. Pero no va en seguida. No va hasta que no acaba la conversación con todos los detalles y comentarios que requiere el asunto. ¡Y eso que sabe de sobra que lo que va usted á tomar le produce al dueño una regular ganancia y á él diez céntimos de propina! Todos estos ejemplos ¿qué prueban? Que aquí manejamos todos el dinero á espuertas y que la altivez de la raza no nos permite rebajarnos ni violentar nuestro gusto por peseta más ó menos. En fin, yo tengo un amigo solterón que estos días se ve obligado á hacer por sí mismo la limpieza del cuarto porque la seña Anastasia, la asistenta, que gana dos reales, le envió la semana pasada á una sobrinita suya con el siguiente recado: -Que de parte de mi tía que no la espere usted, porque se ha ido á veranear á Alicante en el tren botijo. SINESIO DELGADO UN JUBILADO T espués de la corrida de novillos celebi- ada el domin go 9 en la plaza de Toros de Madrid, quedó jubilado con el haber que le corresponde por clasificación- -y esta vez es todo el haber que tenía- -el hombre que durante más años ha vestido traje de torear, ha lucido moña y coleta y ha pisado la arena del circo taurino: Carlos Albarrán (a) Tiuñolero. En efecto, Albarrán, que tiene hoy ochenta y dos años, hacía sesenta y uno justos que abría los toriles de la plaza. En ese espacio de tiempo ha dado salida á diecisiete mil y pico de cornúpetos que fallecieron á manos de Manuel Lavi, Julián Casas, Francisco Arjona Cuchares) Domínguez, Pepete, Lagartijo, Frascuelo, Guerra, Bomba, Machaco, sucesivamente, hasta Manolete, que fue el último para quien ha descorrido el tremendo cerrojo del toril el Buñolero. Con el Lechuga compartía la faena en corridas reales y en extraordinarias de ocho ó más toros, de dar los pares de rehiletes á los banderilleros, y era de ver cuando barruntaba que el toro podía aproximársele antes de llegar á tomar el olivo. Antes de dedicarse á los toros, Albarrán tenía por oficio el de buñolero- -de aquí su apodo, -mas tales eran su afición y sus deseos de lidiar reses ó de ver lidiarla que abandonó el oficio é hizo su debut en ía Plaza de Toros vieja. Trabajó en tal cua! que otra mojiganga, tomó parte en algunas capeas y al cabo se decidió... por ver torear á los otros... desde la barrera. APUNTES FINANCIEROS Durante la semana pasada los valores españoles no se han movido. En París encontramos de nuevo el Exterior á 91,32, los Nortes á 2o5 y los Zaragozas á 332. En Madrid, las variaciones han sido nulas ó insignificantes: el Interior valía el viernes 77,92 y el Amortizable 98,05. Esta inmovibilidad de la cotización no se debe atribuir ala falta de negocios; en épocas de transacciones reducidas pueden producirse grandes diferencias; más bien debe atribuirse la poca elasticidad del mercado á la incertidumbre respecto á la solución de los problemas económicos eternamente planteados y nunca resueltos. De distinto modo se interpreta en España y en el Extranjero este compás de espera; mientras aquí se retrae la especulación, temiendo que el resultado de las elecciones municipales no sea satisfactorio para el Gobier no y suponiendo que al reanudarse las tareas parlamentarias tropezará el Ministerio con insuperables dificultades, la Bol- I T C T H 1 11 ¡HKBWT r nrnmii iinum 1 ni n n i Fiiairirmiiri 11 jaj HJIÜ rrnr