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ÁVIDA EN BROMA. EL TRIUNFO DE PELLEJÍN Pan ticosa, JO de Agosto. Ocho días lleva en Panticosa el joven y elocuente diputado Sr. Pellejín, y ya se le conocen los buenos efectos de estos aires. El médico del balneario le recomendó el uso de las aguas azoadas, y Pellejín fuese á comprar el correspondiente vaso, siempre en compañía de la mamá. ¿De qué cabida lo quiere usted? -le preguntó el comerciante. -De los mayóles que usted tenga. Son pala un diputado á Coltes, selvidol de usted, -contestó Pellejín. -En esto de los vasos no caben diferencias, -objetó el tendero. -Pues me choca mucho que no las haya, pelo en fin... La mamá dijo entonces: -No es que mi hijo sea orgulloso, pero creíamos que había vasos especiales para las personas de cierta categoría. La madre y el hijo se dirigieron á la fuente, donde unas mujeres solícitas sirven el agua maravillosa, y á Pellejín le extrañó sobremanera que no se la diesen con azucarillo. ¿Voy i bebela sola? -preguntó. -Naturalmente, -dijo la mujer del agua. -No la extrañe á usted que hagamos esa pregunta- -observó la madre, -porque mi hijo es diputado y tiene la costumbre de que se la sirvan en el Congreso con azucarillo. Dicho esto, Pellejín bebió el agua con la solemnidad propia de las personas superiores y se fue al jardín, donde los agüistas de todas clases se entregaban al recreo. Unos paseaban solos; otros, en compañía de las personas de su particular agrado; otros jugaban al tresiLuis TABOADA llo en mesitas colocadas á la sombra de los copudos árboles; otros, en fin, formando grupos, conversaban alegremente. Pellejín y su mamá sentáronse en un banco, cerca del cual había otro que ocupaban las señoritas de Latiguillo, dos espárragos trigueros envueltos en vaporosos trajes I o aprendan ustedes el inglés. O por lo menos espede batista verde. ren para aprenderlo á que se lleve á cabo la refor- ¡Que talde tan helmosa! -exclamó Pellejín en voz ma iniciada por el archimillonario yanqui M Carnegie. alta, para ser oído por las jóvenes vaporosas. De otro modo, corren el riesgo de que cuando acaben- -Es una tarde ideal, -añadió la madre. de hablarlo tengan que empezar á aprenderlo de nuevo. -Aquí se está mucho mejol que en el Congleso. Se trata sencillamente de elaborar un nuevo sistema de- -Buena falta te hace este descanso después de las pronunciación fonética que suprima ó disminuya al meluchas ardientes de la política, -agregó la mamá. nos la dificultad, y hasta cierto punto la irracionalidad Las de Latiguillo miraron con ojos de admiración al de la pronunciación inglesa. A este efecto, las principajoven forastero. les sociedades filológicas de la Gran Bretaña han nom- -Debe ser diputado, -dijo una al oído de su her- brado delegados subvencionados por M Carnegie con mana. cincuenta mil francos anuales ínterin lleguen á un fin- -Seguramente. A primera vista se le conoce. Fíjate práctico, ideal que tememos mucho que dicho señor muera sin ver realizado, en el pie, -agregó ésta. -En efecto; lo tiene pequeñísimo. Y puesto que, de él hablamos (de M Carnegie, no del Pellejín, al ver que las jóvenes le miraban con cierto ideal) ¿á que no saben ustedes cuánto ha gastado sólo en el interés, se sintió poseído del vértigo de la vanidad y año de i oi para la fundación de bibliotecas? Setenta y dos dijo, como si no quisiera ser oído más que por su millones de francos. Y sin embargo, aún no está satisfecho. madre: Últimamente, y en un solo día, ha creado cuarenta nue- -A toda pelsona que, como yo, viene de asistil á las vas bibliotecas, por valor de cuatro millones. batallas candentes del Patamente esta quietud y este Qué comentarios cabrían y qué contrastes podrían leposo le son muy necesaíios. ¡Tengo unas ganas de des- ofrecerse si la índole de estas líneas lo permitieran! ¿vercansaV. dad? Pero más vale dejarlos al buen juicio del lector, que- ¿Has recibido carta de Silvela? -preguntó la ma- seguramente los hará con más acierto y mejor criterio dre, con el fin de causar el asombro de sus vecinas. que sabríamos hacerlo nosotros. -No, pelo me ha esclito Maula pleguntándome cuál es Tpstamos en Norte América. ¡Y cómo no, tratándose mi actitud política en las plesentes cilcunstancias. de algo extraño! Ante un escaparate se agrupa una Las de Latiguillo, cada vez más admiradas, dirigían formidable muchedumbre. ¿Qué objeto se expone que sus ojos oblicuamente al banco que ocupaba Pellejín. De así llama la atención? Veamos. Es una lindísima muchapronto, una de ellas dejó caer el abanico, y Pellejín se cha, elegantemente ataviada con una toilette de seda y apresuró á recogerlo, diciéndola: encajes. Pero algo más hay. La exposición de una chica- ¿Es de usted este altefacto? guapa es demasiado corriente para despeinar la pública- -Sí señor, muchas gracias, -contestó la aludida curiosidad. ¡Ah, sí! Empieza la representación. La linda- -No las melece. ¿Son ustedes de aquí? joven coge una amplia capa y se cubre con ella. De- -No señor, somos de Jaca. pronto sobre su cabeza descargan una ducha que se halla- -Vamos, sí, jaqueñas, -dijo la madre del diputado. en el techo del escaparate. Durante unos minutos la gentil figura permanece oculta por el agua. Al fin la lluvia- -Jacalandosas, mamá, -corrigió Pellejín. Y la conversación fue adquiriendo un carácter de cesa. La joven reaparece, y quitándose la capa, deja ver su toilette impecable y completamente seca. ¡Se trata del confianza muy del agrado de las dos señoritas. ¿Vienen ustedes solas? -preguntó el joven diputado. anuncio de una fábrica de telas impermeables! enos en Liverpool. Jhon William- Artur- Frederik- -Viene con nosotras papá, pero en este momento Cockenay se halla ocupado en desembalar una parestá tomando la inhalación. tida de huevos del Canadá. Súbitamente su labor es inte- ¿Padece de la galganta? rrumpida por una exclamación de sorpresa. Sobre la- -No señor, del bazo, -dijo una. -Lo del bazo lo hemos sabido hace cosa de un mes blanca cascara de un huevo acaba de leer la siguiente inscripción; M. Meade, viuda, sola en el mundo; trein- -añadió la otra, -porque él de lo que se quejaba era de unos dolores sordos en el vientre, hasta que fue á Jaca ta años. M Meade, Bsllevue. Manitova. Jhon William Frederik- Cockenay queda absorto. A pesar de su coun prestidigitador, que además sabía de magnetismo, y magnetizó á papá, descubriendo que todo su mal lo tiene mercio, Jhon... etc. es romántico. Aquel huevo es un huevo providencial. El destino le hizo llegar ileso á sus en el bazo. -Los bazos suelen dal muchos sustos, pelo hoy se cu- manos con algún fin secreto. El también es viudo, tiene lan con mucha facilidad, -exclamó Pellejín con- aire de cuarenta años, está solo en el mundo... No, no hay que dudar, Dios quiere unir sus destinos á los de la mujer suficiencia. del huevo. Jhon la escribe, manda su retrato, y á los- ¿Es usted médico? -No, señora: diputado, -se apresuró á decir la ma- quince días recibe este cablegrama: Venga usted. Se pone en marcha; llega á Bellevue felizmente, y M Meade dre, y miró orgullosamente á su interlocutora. -Yo no queíia pellenecel á ningún paludo, -aseveró condúcele de la estación al templo, donde se unen para Pellejín- -pelo D. Flancisco Silvela, que es visita de casa siempre. Pero ¿y del huevo, qué ha sido? -preguntarán y me quiele como á un hijo, se empeñó en llevaltne al Con- nuestros lectores, como preguntamos nosotros al leer esta verídica historia. ¡Ah! Eso pertenece á lo inescrugleso table. Quizás el matrimonio lo conserve en un fanal como- ¿Tienes ahí la fotografía dedicada que te regaló? -símbolo de su amor. Quizás también, rindiendo culto al preguntó la madre. -Enséñasela á estas señoritas. sentido práctico inglés, los cónyuges se lo comieran en- -No la he ilaído... tortilla el día de su boda. -Silvela tiene adoración por éste; y aquí donde ustedes le ven, no ha sido Director general porque no ha Ty íanse ustedes de la tirada del Thimes y d ¿todas las tiraquerido. das. Para tirada, la del colega londinense Anti- TopeEn aquel momento Ilenjó el Sr. Latiguillo con la boca Hat. Pero antes de decir á cuánto asciende, justo es que tapada con el pañuelo para no neutralizar los efectos de la inhalación. Las niñas le explicaron en pocas palabras por qué se hallaban conversando con la mamá y el hijo. -Tengo mucho gusto, -murmuró Latiguillo sin destapar del todo la boca. -Atilano Pellejín, diputado á Coltes pol el disilito de Villamulos... -Muy señor mío, -balbuceó el papá; -perdone usted que no me destape del todo. -Haga usted lo que guste. Esta señóla es mi mamá. -Por muchos años. -Gracias, -dijo la aludida. -Tiene usted unas niñas muy monas. -Favor que usted las dispensa. Las pobreciias están algo flacas efecto de los gases, según dicen los médicos. ¿Los gases? -Sí, señora. En Jaca hay mucha propensión á esta enfermedad. Son gases de origen desconocido. -Me aleglo de sábelo pala plesental una ploposición á las Coltes á fin deque, sin levanlal mano se nomble una comisión que estudie el oligen de esos gases. ¡Ah, señóles! En España no nos pelcatamos de los males que asedian, digámoslo así, á lo que podlíamos llamal el nelvio de la nación... La madre de Pellejín oíale embelesada; las dos jóvenes gaseosas dirigíanle miradas expresivas, y Latiguillo, sin poderse contener, destapábase la boca de! todo, exclamando: -Bien, muy bien. De hombres así está necesitada esta nación. Pellejín estrechó la mano que le tendía su admirador entusiasta, y desde aquel punto y hora los Pellejines y los Latiguillos sellaron una amistad que no ha de extinguirse tan fácilmente. Y si no, al tiempo. hagamos un poco de historia. Como su nombre indica, el Antt- Tope- Jiat es un periódico que ha venido al mundo con la misión trascendentalísima y exclusiva de combatir el sombrero de copa. Su creación se debe á la voluntad postuma de un millonario que dedicó toda su vida á tan noble tarea, y que con perseverancia verdaderamente sajona quiso proseguirla desde la tumba. A este efecto legó á un su sobrino una renta de cincuenta mil francos, con obligación de publicar un periódico contra el susodicho artefacto. El sobrino aceptó; pero pareciéndole muchos francos para tan poca empresa, buscó una solución ingeniosa al par que económica, haciendo el periódico mensual y no tirando más que tres ejemplares: dos para los albaceas, y uno para él. Y he aquí cómo existe un periódico en el mundo sin suscriptores, sin compradores y sin anunciantes, y cuya vida, sin embargo, está asegurada. TZJ 1 espíritu de asociación lo invade hoy todo; pero nun ca sospechamos que llegase al extremo que vamos á transcribir. En Schweina, ducado de Saxe- Meiningen (Alemania) se ha fundado una sociedad femenina contra el amor desgraciado. En ella se admiten todas las solteras, sean de la edad que sean, que hayan sufrido ó sufran contrariedades amorosas. Se nos figura que la nueva sociedad no va á tener muchos adeptos, por lo menos entre la gente joven. Para curar el amor, no hay más medicina que el amor mismo. Y no creemos que se encuentre en el club de referencia. Así, pues, no es aventurado imaginar que sólo serán sacias las quintañonas desesperadas; y que la Asociación del amor desgraciado, más bien resultará una exposición de momias, pelucas y dientes postizos. PH n todas partes cuecen habas, y en... Scottle á cal deradas. Es Scottle una pequeña población de los Estados Unidos de América, cuyo Municipio, sugestionado por la propaganda antialcohólica, dictó una disposición prohibiendo en absoluto que se abriese en su territorio ningún establecimiento donde se expendiesen bebidas. Tal acuerdo colmó de satisfacción á los miembros de las ligas de templanza; se agotaron los ditirambos en loor de) progresivo Concejo; hubo quien propuso erigirle una estatua, y los borrachos por su parte estuvieron á punto de prender fuego á la ciudad. No fue, sin embargo, preciso que acudiesen á tales extremos. El Municipio, arrepentido de una medida que atentaba á sus intereses, halló una fórmula saladísima, que á la vez que mantenía la ley, dejaba expedito el camino para eludirla. juzgando necesario un castigo para mantener su resolución, dispuso que los contraventores de la misma pagasen una multa de cien dollars mensuales. Y entonces ocurrió una cosa muy chusca. Las tiendas de bebidas continuaron abiertas, como si no existiesen preceptos prohibitivos; el Municipio, en cumplimiento de los mismos, exigía á los dueños de aquéllas la multa correspondiente á primeros de cada mes; los taberneros la satisfacían, y las tabernas continuaban despachando hasta el próximo mes, en que se repetía igual escena... Y así, el Municipio de Scottle, á la vez que conserva incólume su buena fama, realiza un negocio verdaderamente espléndido. ¿Verdad que si no se diese el nombre del lugar del suceso, cualquiera podría figurarse que era un pueblo de España? ¡Si habrá en dicho Municipio algún español! JOSÉ RUIZ- CONEJO De todo el mundo Crónica política To es una cuestión política la que media entre la Sociedad de Autores y unos cuantos periodistas; pero como si lo fuera. El público tiene que soportar artículos y más artículos sobre un asunto que nada le interesa, que á lo sumo interesará á dos ó tres docenas de escritores; y no decimos autores, porque lo gracioso es que en la polémica se habla de autores perjudicados, víctimas sacrificadas á no sabemos qué odiosos egoísmos, pero los autores víctimas no parecen por ninguna parte. Los que de sus desdichas hablan, lo hacen por referencias. Y el público, paciente, tiene que aguantar discusiones periodísticas, que no serían más persistentes si se tratase de liquidar la Deuda Nacional ó del ingreso de España en la Triple Alianza. Entretanto que á dicha Sociedad, hace dos años puesta unánimemente en las nubes por la grandiosidad de su obra redentora, se la ataca hoy como planta dañina, la gente echa de menos la crítica severa y razonada de la labor que realiza el Gobierno, y que afecta no ya á unos cuantos autores, sino al país en masa, que ha de ser el beneficiado ó el perjudicado con la labor de los ministros. El indulto acordado pí ra las faltas y delitos cometidos con ocasión de las huelgas es cosa que á nadie parece mal, porque el rigor no es la medida más saludable en los tiempos que corremos y en un país en que la previsión de los Gobiernos no es la virtud más saliente. Los ministros trabajan, indicando con ello buenos propósitos, que no es poco, y la expectación aumenta, porque parece indudable que por el momento se ha extinguido aquel delirio de grandezas que hace dos meses dominaba entre los arbitros del Podsr. liailEr rTmnnTH l1 Fnnimi inrctnli liii ¡irnimi iii iiuntinrn- nr