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del silogismo. Estos tales son los que no se explicarán que los doce españoles que pronunciaron un veredicto condenatorio, demanden hoy perdón para Cecilia Aznar. ¿Cómo podrían nunca dejar de tener por vulneradora de todo buen discurso, el ama, la sobrina, Sansón Carrasco y aun el mismo cura, la conducta del caballero de Argamasilla, que dejando á las primeras harina de flor, magras y vino, y á los segundos sosiego y comodidad, se salía por esos campos del mundo y andaba á mordiscos con el pan bazo ó ayuno de estómago y molido á palos? Los yankees tampoco entienden esas cosas. La pena de muerte debe suprimirse, no por los fueros de la lógica, de la razón, que en tal caso no sería la única pena que debiéramos abolir, sino por los fueros del sentimiento; pero mientras la suprimen ó no, bueno es que subsista ese sagrado asilo de la esperanza del reo que se llama indulto. Agotada la justicia práctica, dejemos el indulto abierto como ancho ventanal al sol de la justicia pura Admitido por un instante lo que los penalistas llaman derecho que á la sociedad asiste para imponer penas, tan racional como la de arresto debe ser la pena de muerte, y á la vista salta que ambas son irreparables. Lo indudable es que en el grado de civilización alcanzado por la humanidad, no ha dejado, por desgracia, de ser un mal necesario el de castigar á los delincuentes. El pretendido derecho de los pueblos para ejecutar las penas, no es por lo tanto derecho, sino necesidad ineludible; y esta es la verdad. El día en que los hombres puedan eludir el cumplimiento de esa ley, no andaremos lejos de conseguir la justicia pura, aspiración constante de los españoles. Así, pues, la pena de muerte, como tantas otras, no necesitamos justificarla, porque pesando sobre las sociedades como una necesidad inflexible, vive contra nuestra voluntad, contra nuestra razón, subsiste y se justifica por sí misma. A nadie se le ocurrirá exigir á un hombre que demuestre que abandonado á sí mismo en el espacio cae á la tierra. No puede suceder de otra manera: cae contra su voluntad y su conveniencia. Lo que sí puede hacerse, y es racional hacer, es sortear esa ley. A imitación de los físicos, que en la misma ley de la gravedad encontraron medio, modo de eludirla, y en alas de cuerpos más livianos que el aire consiguieron flotar en éste vencedores de la atracción de la tierra, debemos los hombres sustraernos al cumplimiento de la dolorosísima necesidad de penar. Bueno ó malo, el indulto es un medio de elevarnos en demanda del ideal: esa institución está en nuestras costumbres, en nuestras leyes, nos caracteriza; ¿por qué la hemos de derogar? Por el indulto no se menosprecia el juicio humano, porque no es la apelación de un fallo, sino la aceptación tácita de la necesidad triste de cumplirlo: un grito unánime de angustia del pueblo español, y en ocasiones, como ahora sucede, délos mismos jueces, que al pedir piedad para un delincuente, claman misericordia para la sociedad. A B C pide también el indulto de Cecilia Aznar y aplaude á esos doce jueces populares, dignos de serlo á perpetuidad. VIRGILIO COLCHERO Cosas del día... y de la noche C N una sola cuestión están conformes y unidos en es píritu todos los españoles. Y no de ahora, sino desde hace no sé cuántos siglos. Esta cuestión que nos ata con vínculos comunes- -y que es la única en que convenimos- -es la economía: la necesidad pública de disminuir los ingresos y los gastos para poder vivir, para que eso de la nacionalidad sea un honor y no una condena á trabajos forzados. ¡Qué sabiamente disertamos todos acerca de esa saludable economía, y con qué excelente tino señalamos los abusos que deben corregirse, las mil larguezas que piden supresión y los cien mil inútiles gastos que deben borrarse! También en esto convenimos todos. Pero principie usted á cortar, y el mundo se viene abajo. El instinto de conservación local, el espíritu de cuerpo, el amor propio caciquil, todas las sonoras zarandajas comienzan á moverse según los procedimientos establecidos, y comisión por aquí, diputaditos por allá, sueltos de ruego y encargo por todas partes, un poco de cierre de tiendas para que se asuste el Gobierno y otro poco de mitin para lo mismo, y no me toque usted á la marina! que es la fórmula consagrada para estos casos. Y el final de estos alborotos viene á ser que, efectivamente, todo queda como estaba y aún peor; y así nos damos el gusto de seguir pidiendo economías y de oponernos á las que se intenten, sin duda para tener algo de qué hablar. El verdadero mal consiste en que todavía no hemos visto un Gobierno que venga para eso, para ser una especie de junta revolucionaria con el fin quirúrgico de cortar por lo sano y retirarse por el foro. Unos Gobiernos vienen para hacer elecciones; otros para nombrar jueces municipales; otros para colocar á la familia; algunos para denunciar periódicos... Con Gobiernos así no es de extrañar que sea un conflicto la supresión del Pósito de Majadahonda ó el cierre del taller oficial de lampistería de Alcoer de Abajo. Tal para cual. 7 V I e agradezca ó no me agradezca el Sr. Villaverde este bombo, yo se lo doy, y Cristo con todos. De: ían que si esto que si lo otro acerca del espíritu económico que informaba á este Gobierno y á su cabeza risible... Pues conste que d Sr. Villaverde ya ha empelado á hacer economías. Por lo pronto ha dispuesto que el día 16, sin excusa v pretexto alguno, quede nombrado senador por Mála- ga el arrendatario de consumos de Madrid, mi amigo y paisano D Juan Mateo Jiménez, hombre tan modesto que nadie le conoce, á excepción del Sr. Villaverde y los guardias de los fielatos. ¿Y qué economía- -me dirán- -va á haber en esto? ¡Pues apenas! Considere el pío lector que, además de los consumos de Madrid, tiene ese señor y su popular Compañía los consumos de Málaga. Nadie podrá desconocer que, tanto en Madrid como en Málaga, ha de haber, sin que nadie lo remedie, un senador y un arrendatario, lo que da en junto cuatro personalidades. Pues reunamos eso- -dice Villaverde- -y con un solo senador que lleve dentro lo demás, estamos al cabo de la calle. ¿No es bastante economía? Lisardo, hay más. El apreciablc senador que de orden superior van á elegir los malagueños- -ya acostumbrados á estas servidumbres, -representa y dirige, además, los consumos de Sevilla, Huelva, Granada, Coruña, Oviedo, Cáceres, Córdoba, Albacete y seis ó siete poblaciones más. Hay que ver lo que cuesta mover y organizar el cuerpo electoral en estos tiempos; conque si á cambio de una nonada senatorial le dan á uno un verdadero batallón volante y unas cuantas guerrillas electorales que no hay que racionar, la economía es tan cierta como el sol es claro. Ahora, si al Sr. Villaverde le da por ahí y el respetable arrendatario de consumos deseara representar las provincias donde tiene tan caros intereses, también sería otra economía parlamentaría de primer orden. Podría decir el jefe del Gobierno lo que decía Larra de Mendizábal: Si oyes decir que el Senado se abre, no lo creas: el que se abre es D Juan Mateo Jiménez. Creo que cuando pase el día 16, el pueblo de Madrid regalará al Sr. Villaverde un pincho de honor, arma terrible que podrá utilizar García Alix en las próximas elecciones. Cada Gobierno es justo que tenga su símbolo, y éste del pincho fielatero no lo había utilizado ninguno. g j 1 Gobierno ha caído en la cuenta de que, bien mira do, los madrileños pagan poco al Tesoro municipal. Y para remediar esta miseria ha creado una gabela más, una especie de arbitrio sanitario que es un primor. Habrá inspectores sanitarios con gorra de galones y personal á sus órdenes; papel sanitario con timbre y todo; expedienteo sanitario y camándulas sanitarias á todo pasto... y ¡que Dios nos libre de tener enfermo en casa! ¿No hay más sino tener enfermos de gona y no pagar un céntimo al Ayuntamiento? La salud pública es cosa de cada uno y no del Ayuntamiento, que bastante tiene el pobre en qué pensar. Y luego que cada uno pague la salud que le corresponda y haga de ella lo que le dé la gana. Después de pagarla que la tire ó la regale, que en eso no se meterá el alcalde ni los cobradores del nuevo tributo. Entramos, pues, franca y decididamente por la senda de la salud oficial, pagadera á tantos días fecha, y en el papel del timbre correspondiente. Una verdadera delicia. A Aivimos en un tiempo imposible En el tiempo del casi. Las tormentas anunciadas por los metereólogos de oficio y de afición han venido á reducirse á cuatro relámpagos de pez rubia como en el teatro, y á media docena de gotas y otros tantos truenos del género chico. El paro general anunciado y temido, tampoco fue muy allá, afortunadamente. El marqués de Lema tampoco ha dado de sí ninguna gran cosa. Esto ya se sabía. El calor es el único que se está portando. T e qué hablar? ¿De qué escribir? No pasa nada. Ma drid es un desierto tal, que me espanta cómo M r Lebaudy, acreditado acaparador de desiertos y Emperador del Sahara, no se decide á tomarnos. Un industrial, gran sacre en su negocio, me aseguró ayer que las últimas dos pesetas que quedaban salieron en el bolsillo de un veraneante con rumbo desconocido. Así creo que despedimos años há la última moneda de cinco duros que quedaba en España. Se fue á veranear, y todavía no ha vuelto. Tiemblo por esas dos pesetas que salieron y Dios sabe si volverán. Hasta Garibaldi creo que ha salido; no se sabe si á trabajar las elecciones en algún distrito, ó por puro placer de veraneo. Lo que sí se sabe es que todavía no ha hecho declaraciones, cosa que ningún hombre público deja de hacer en pleno estío. Con ésto, y con teatro y medio, nos vamos bandeando. Las playas de Jardines, Prado y Recoletos, tan famosas. Al menos, en ninguna de ellas exageran los termómetros. El calor será fuerte, pero honrado. JOSÉ N O G A L E S taña, bueno será al recibir una noticia conocer también sus dos aspectos, su cruz y su cara, ya que no se la pueda sonar para saber si es plata de ley ó plomo plateado. Interesante suele ser la lectura de la noticia que se publica- -puesto que por algo ve la luz, -pero tiene, sin duda, mayor interés la noticia que se ha debido publicar y que permanece en el misterio. Aquélla es la cara y ésta es la cruz. Allá van unas pocas, lo más frescas que he podido hallarlas, para solaz de mis lectores. V R A -H a salido con rumbo á las aristocráticas pla yas del Norte nuestro particular amigo el Sr M i chigánez, acompañado de su numerosa y distinguida familia. El Sr. Michigánez se propone descansar un mes desús filantrópicas tareas, á fin de consagrarse á ellas con nuevos bríos al volver á la Corte, para bien de la humanidad doliente. CRUZ. -Ha salido con rumbo á las aristocráticas playas del Norte, y ha echado pie á tierra en Las Rozas, nuestro particular suscritor el Sr. Michigánez, acompañado de su numerosa tribu. El Sr. Michigánez va echando las muelas, y abriga la esperanza de que en el citado pueblo revienten un par de individuos de su familia, para regresar á la Villa d l Oso un poco más aliviado del cáncer que le aflige, aunque siempre renegando de haber nacido. ARA. -En la corrida de novillos celebrada el martes último en la plaza de Piloncillo de la Oreja, el diestro Juan Díaz, Corbata, brindó su último toro al conocido aficionado D R. R. Martínez. El Sr. Martínez arrojó al diestro desde su palco un magnífico alfiler de brillantes prendido en una elegante tarjeta. CRUZ. -En la corrida de novillos celebrada el martes último en Pitoncillo de la Oreja, el conocido gorrón D. R. R. Martínez echó al diestro Corbata desde su palco, por haberle éste brindado la muerte de su último chivo, un espléndido fondo de vaso. Dicha alhaja, de la propiedad de Corbata, fue entregada la noche antes al Sr. Martínez, quien, dicho sea de paso, viaja también por cuenta y riesgo del infeliz Corbata, el cual lo lleva para que le cuente chascarrillos y salga retratado á la cabecera de su cama en caso de cogida. ARA. -Para ventilar un asunto que directamente Je siona los intereses morales y materiales del honrado pueblo de Adoquinejo de Arriba, visitó ayer al señor Ministro del ramo una numerosa comisión que ha venido á Madrid exprofeso. Dicha comisión salió altamente satisfecha de la cortesía nunca desmentida del señor ministro, quien prometió hacer titánicos esfuerzos para amparar y defender los sagrados y respetables intereses del invicto pueblo que tan señalado lugar tiene en la historia patria. CRUZ. -Se sabe por su secretario particular que el señor ministro del ramo echó al aire un airoso corte de mangas en el momento mismo en que traspuso la verde mampara de su despacho el último individuo de la numerosa comisión que ha venido á Madrid á ventilar un asunto de gran interés para Adoquinejo de Arriba, y que se vuelve á Adoquinejo con la secreta convicción de que ha hecho un víajecito de recreo. Í ARA. -En los círculos literarios es la comidilla de estos días la noticia de que el joven escritor D Luis Pérez y Pérez ha terminado una obra escénica que destina á uno de los principales teatros de la corte. Los que la conocen se hacen lenguas de la afiligranada labor del talentudo Pérez, y aseguran que éste viene á quitar el sueño, y los moños de paso, á muchos reyes del trimestre. CARA Y CRUZ. CAS NOTICIAS FRES- (A B C se honrará desde hoy con la colaboración de El Diablo Cojuelo firma que no habrá olvidado el público, aunque hace bastante tiempo no aparece en los periódicos. La popularizaron dos ingenios que con ella se dieron a conocer en t. i prensa madi llena, antes de lograr la merecida gloria que lian conquistado en el teatro. Los hermanos Alvarez Quintero, que eran El Diablo Cojuelo antes, vuelven á serlo ahora, con gran satisfacción nuest a y segurameute del público, que se deleitará con su labor periodística como se deleita con la teatral- -N de la R. La noticia y la moneda se parecen en muchas cosas, pero principalmente en tener anverso y reverso, cara y cruz. Esta observación es más antigua que llamarle al teatro arca cerrada, por ejemplo; pero lo que seguramente es nuevo del todo- -y perdónenme ustedes esta mi pueril vanidad- -es la publicación de los dos lados de la noticia. Así como al tomar una moneda la miramos por cara y cruz, amén de sonarla, si hay dónde, con la inocente idea de ver si en efecto nos dan una moneda ó una cas- CHUZ. -En una mesa del café de Cervantes, el Sr. don Luis Pérez y Pérez habla mucho, y le oyen un amigo y el camarero, de una obra escénica que ha concluido y que le quita el sueño á él nada más. Los que la han oído sienten muy de veras no poder decir otro tanto. ARA. -Según leemos en nuestro colega 7 Clamor Tíis pánico, ha sido nombrado secretario general de la Asociación de Tiombres invulnerables Pozas, y, entresuelo, nuestro querido amigo, el á su vez corresponsal en Madrid de la Asociación portuguesa de hombres intangibles D Ramiro Adelardo P déla Pascua y Ribeiro. Con el mayor gusto publicamos tan agradable nueva, y enviamos desde nuestras columnas al Sr. Ribeiro la más desinteresada felicitación. CRUZ. -El Sr. D Ramiro Adelardo P de la Pascua y Ribeiro, corresponsal en Madrid de la Asociación portuguesa de hombres intangibles ha pagado en la administración de Clamor Hispánico á peseta la línea, por darse el gustazo de leer en letras de molde que ha sido nombrado secretario general de la Asociación de hombres invulnerables Pozas, 7, entresuelo. ARA. -La empresa del teatro de que conoce sus intereses, ha ofrecido contrata en blanco, para que él lo llene á su gusto, al aplaudidísimo bajo cómico señor Repollo, quien en su pasada campaña por provincias ha conquistado honra y provecho. CRUZ. -Ha sido contratado por cinco pesetas en nómina y tres en efectivo el bajo triste Sr. Repollo, que en su reciente correría por provincias ¡legó á perder la idea de la hechura de los panecillos. D a r á muestra bastan esos botones. Si gusta el sistema, me comprometo á ofrecer al público cuantas noticias interesantes arroje el monstruo de la actualidad ¡Me cuesta tan poco trabajo levantar tejados y fisgar! C EL DIABLO COJUELO ittinrTnrrnnrin n m nnn- irin nnr- rnrT m- iimr i