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HORRIBLE CRIMEN EN DON BENITO por el espant LA VÍCTIMA DOÑA CATALINA BARRAGAN LA VÍCTIMA INÉS MARÍA CALDERÓN POSICIÓN EN QUE FUE HALLADO EL CADÁVER DE DOSA CATALINA 19 de Junio del año pasado en la ciudad de Don Benito. La relación de los hechos es como sigue: Carlos García de Paredes y Campuzano y Ramón Martín de Castejón, concibieron la criminal idea de pene- á la puerta, pero en vano. Doña Catalina, por presentímiento ó por miedo, no contestó. Entonces los dos criminales convencieron al sereno para que les secundase en sus horrendos planes. En y Martín de Castejón, cerrando la puerta tras ello Cuando la infeliz señora salió de la cocina, se encontró en el zaguán con los dos hombres, que se arrojaron sobre ella, sujetándola uno mientras otro la infería siete herí- CARLOS GARCÍA DE PAREDES, ll. NO DE LOS ASESINOS PEDRO C 1 DONCHA, EL SERENO QUE AYUDÓ Á LOS ASESINOS TOMAS ALONSO CAMACHO, EL JOVEN QUE DESCUBRIÓ 1 1 CRIMEN trar en la casa que habitaban en la calle del Padre Castro doña Catalina Barragán y su hija la Srta. Doña Inés María Calderón, y atropellar á esta agraciada joven. Para realizar su plan no repararon en emplear toda clase de medios. A la una de la madrugada fueron á dicha calle efecto, el perverso funcionario llamó con insistencia, hasta que doña Catalina dijo desde adentro: -Es inútil; no abro á nadie. -Abra usted sin reparo- -la contestó el Cidoncha, -que soy el sereno y necesito hablarla. das, de las que la infeuz señora falleció. Los criminales se dirigieron entonces al dormitorio de la joven Inés, que aterrorizada por lo que había oído, se había levantado de la cama, cerrando las puertas de la alcoba con una débil aldabilla. Los salteadores abrieron fácilmente, enta- RAMÓN MARTÍN DE CASTEJÓN, EL OTRO ASESINO JUAN GARCÍA RANDO, CUÑADO DE PAREDES Y ACUSADO DE ENCUBRIDOR LA CASA DEL CRIMEN Fotografía F. Cana y se avistaron con el sereno P e d r o Cidoncha Ramírez para que no les impidiese llamar en la casa de doña Catalina. Castejón tenía mucha amistad con la desgraciada Entonces la pobre señora, confiada al amparo de la JHWHI- autoridad, abrió la puerta para entregarle el botiquín; pero el sereno, para que los otros pudiesen entrar, la blándose una violenta lucha entre la joven, que defendía t su honra, y aquellos desalmados, que se entregaron a todo género de violencias, incluso el de herirla para amedren-