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Al principio creyó hallarse á bordo de un barco; le sorprendía solamente no sentir ningún movimiento. Pero ahora paseó so mirada por los lados. ¿Ya no sería de día? La habitación estaba inundada por la luz del día, pero á la izquierda los ojos tropezaban directamente con la noche cerrada. Un edificio desconocido, de estilo nunca visto, yacía delante de él bañado por la suave claridad de los rayos lunares. Se fijó en el techo, que se hallaba limitado por capas de extraño follaje. jY qué sombras tan raras... Saltner trató de inclinarse hacia adelante, de levantar la cabeza. Realmente, dos lunas cruzando sus rayos se dibujaban en el cielo. En la Tierra no se conocía eso. Una pintura difícilmente mostraría contrastes tan fuertes de luz, á no ser que fuera transparente... Al débil ruido que causaron sus movimientos, se corrió de repente el paisaje. Una figura apareció reclinada en un sillón, observando á Saltner con sus grandes ojos refulgentes. Turbado, clavó un momento su confusa mirada en la nueva aparición. Nunca creyó haber visto una cara mujeril más preciosa. Quiso levantarse rápidamente, y por vez primera cayeron sus ojos sobre su cuerpo. Era evidente que durante su desmayo le bañaron y vistieron de nuevo: se hallaba envuelto en un ancho vestido de tela desconocida. La figura extendió un brazo y dio vuelta á una de las clavijas embutidas en la mesita á su lado. Al instante corrió por el cuerpo de Saltner una sensación como si quisieran levantarlo en el aire. Iba á mudar de posición, y la mano subió mucho más de lo que intentara. Se enderezó con facilidad, pero con el brusco movimiento se le fueron los pies igualmente al aire, y con una rapidez sorprendente ejecutó algunos involuntarios ejercicios de gimnasia, hasta que logró balancearse sobre su lecho, quedando sentado. La mujer se había levantado igualmente y venía acercándosele. restante lg abandonaron por el momento, pues lej urgía trasladar los hombres á la isla. Saltner y Grunthe, aparte de la herida que éste último se causara en el pie antes de la caída, no habían sufrido ningún daño, pero no pudieron salir del agua. Ninguno de los dos daba señales de vida. Entretanto comenzaron los marcianos, bajo la dirección del médico, toda clase de ensayos de reanimación, pero al parecer sin resultado alguno. -Ahora- -dijo Tó- -que tenemos porfinunos verdaderos bate que no son kalalek, un par de civilizados habitantes de la Tierra, deben de estar muertos los pobrecitos. ¡Esperemos todavía! -replicó un marciano. -El cuerpo está aún caliente. Tal vez tengan los bate una vida dura. -Sería una fortuna grande- -volvió á decir TTó- -si lográramos salvarlos. Aparte de ser gente valiente, deben de ser hombres sobresalientes de su pueblo; de otra manera, no los hubieran escogido para esta extraña empresa. -Yo ignoraba- -dijo uno- -que los bate tuvieran barcos aéreos. -Esta clase de globos han sido observados ya con frecuencia- -contestó Y ó; -pero no se sabía con seguridad á qué fines servían, ni que los mismos bate se elevaran en ellos. Siempre creí que los empleaban para elevar ó arrastrar cargas sobre la Tierra. Sea como fuere, lo principal para nosotros es conseguir de esta gente noticias exactas sobre las regiones civilizadas de la Tierra. Todos nuestros planes adelantarían muchísimo. Apure usted toda su ciencia, TÍU! El médico no contestó. Concentraba su atención en ios esfuerzos para volver á establecer la respiración de los ahogados. Porfinse levantó. ¡Dé usted toda la corrientel- -gritó á Yó. -Hay ligeras esperanzas, pero aquí al aire libre no los salvamos. Dentro de un minuto debemos estar en el laboratorio. La lancha cruzó volando las aguas, llegó á la isla en diez segundos, penetró al interior del puerto. Un momento después eran levantados y trasladados al laboratorio ambas víctimas. El trabajo no era fácil; cada hombre tenía para los marcianos, en relación á su capacidad de levantar cargas, un peso que equivale á cinco quintales para nosotros. Podían haber usado las grúas, pero hubieran tardado demasiado; además, importaba solamente alzarlos por encima- de -dintel 4 e la puerta; después funcionaba