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cuando en i858 presento su proyecto de nueva fortificación de Amberes, muy combatido por la novedad de las Ideas en que se rondaba, pero que fue aceptado y aprobado por el rey Leopoldo 1 mediante el consejo del ilustre ingeniero ruso general Todleben, el defensor de Sebastopol, á quien se sometieron para su examen los diferentes proyectos que se habían presentado. Para justificar sus ideas, publicó en i863 sus Estudios sobre la defensa de ios Estados, obra que abrió una nueva era en fortificación, resolviendo los difíciles problemas que en el arte defensivo se presentaban para resistir á la nueva artillería rayada. Nuevos libros publicados en 1869, 1871, 1873, 1876, afirmaron el nuevo arte y su expresión genulna, la fortificación poligonal, que en 1885 se modificó, adoptando de un modo general las cúpulas de hierro, que fueron aplicadas en los nuevos fuertes de la línea del Mosa y en los que se construyeron para proteger á la capital del reino de Rumania, la ciudad de Bucuresci. Yo no se en qué clase de animales se ensayarían antiguamente los experimentos llamados in anima viti. pero ahora creo que se hacen exclusivamente in conejo viti. ¡Pobres animalejosl La ciencia los ha escogido como los seres más á propósito para hacer pruebas y ensayos en provecho del hombre, porque, según parece, lo que al conejo le sienta bien ó mal, eso le conviene ó le revienta al rey de la creación. Pero me ocurre una duda que tímidamente expongo. Siendo así que los conejos en cuanto prueban el perejil se mueren, ¿cómo al hombre le sientan perfectamente la tortilla á las finas hierbas y los langostinos á la vinagreta? Por lo demás, bueno fuera que los conejos con difteria, viruela, hidrofobia y otras atrocidades por el estilo, estuvieran á cubierto del primer ratero que quieran vendérnoslos como comibles á los profanos. Porque malo es que á uno le den gato por liebre, pero es muchísimo peor que le den conejo legítimo... pero adulterado por el estudio. CARLOS LU. S DE CUENCA fl jV mirmi buena voluntad. Y la buena voluntad suele ser compañera inseparable de la modestia. Y muchas veces suele también mostrarse en lo inesperado. El tiempo dirá. Veladas madrileñas I A escena representa la terrase de un café de la villa. lín parroquiano (hablando á un amigo) -Hombre, no comprendo la saña con que algunos quieren que se persiga la mendicidad. No diré yo que... Tin pobre (con acento lastimero) -Señorito, una limosna, por Dios, que hace cinco dias que no me he desayunado, y tengo catorce hijos, y mi esppsáx en el hospital, y mis padres... Él parroquiano. -Pero hombre, ¿usted por qué no trabaja, siendo joven y fuerte? El pobre. -Porque estoy todo el día ocupado en, pedir, y no me queda tiempo para otra cosa. El parroquiano (con asombro) ¡Aaah! Bueno. Tome usted, y que se alivie la señora. El pobre (aparte) ¡Miste que tanta parla pa dar luego diez céntimos indecentes! El parroquiano (prosiguiendo la interrumpida conversación) -No diré yo que estemos en un país... Tina gitana. ¿Te la igo, resalao, ojito de bailaó? El parroquiano. -La buenaventura que yo desearía es que me dejase usted en paz... La gitana. -Cáyate, ojiyo de ratón con alferesia; mala sarna te coma; mala puñalá te den, miserable... El parroquiano. ¡Señora, el que vaya usted sucia y que sea usted gitana no la autoriza para ofender á nadie... La gitana. -Dame una limosna pa mi churumbeecle... El parroquiano. -Ahí va, y retírese pronto... (Prosiguiendo su perorata. Pues como iba diciendo... Otra gitana, luego otra y otra que dicen lo mismo. tina tiple espontánea (cantando) ¡Jlh, aaah! El parroquiano (asustado) ¿Qué le sucede á usted? La tiple. -Caballero, es que canto para pedir limosna. parroquiano. -Mejor fuera pedirla trabuco en mano que gargarizando de ese modo... Tome usted y vayase en el acto, si no... (Reanudando la conversación. Decía. lín tenor también espontáneo (berreando á grito pelado) Al ver en la inmensa llanura del mar... El parroquiano. ¡Maldígate Dios, amén, verdugo de oídos! Tin muchacho sucio. -Señorito: ande, déme ese turrón. El parroquiano. -Lo que te voy á dar es un puntapié si no te marchas á escape... El muchacho (burlándose) ¡Quiá! Tí lo otro... El parroquiano. -Sí resulta esto pesadillo; pero lo que decía es... Tin vendedor más ó menos turco en actitud de dar una verónica. ¡Tapete barato! ¡Garante pésete! El parroquiano. ¡Ay, qué fastidio! Tina periodista mugrienta. -Cabayero, cómpreme usted el Heraldo, el Diario, pa pan pa mis hijos... Tin vendedor de objetos de Costantinopla ¡a auténtica. -Todo barato, cabayero... Un ciego. -Una limosnita, señorito... Tina billetera. ¡El de la suerte! Trueno final: una orquesta arrancándose por variacio- s nes sobre Marina. El parroquiano á su amigo (levantándose precipitadamente) -Ya le expondré mi opinión sobre la policía madrileña cuando llegue el invierno y podamos hablaren el interior del café, fuera del alcance de esos moscones. Mañana emigro. J. BALMES Y FORADADA Crónica política 1 4 L nuevo Gobierno tiene suerte hasta ahora. No es que haya empezado á realizar su I J n padre misionero, francés por más señas, que conocí en obra redentora, que eso sería demandar milaV un balneario, me decía una tarde: gros, pero ha conseguido despertar cierta expec: -En esta época de los grandes calores, én que la pereza alcanza hasta á las actualidades y no ocurre nada de particu- tación que por el momento se traduce en benelar, la divina Providencia no desampara á los reporten y cro- volencia. Y esto es algo, aquí donde la impaciennistas, porque nunca se olvida de los necesitados. ¿No ha cia está justificada, porque la necesidad es grande leído usted- -añadía- -y hasta visto en cuadros y estampas, y porque la decepción comienza al día siguiente que á los santos ermitaños del yermo se les aparecía un de jurar los ministros. cuervo con un pan en el pico? Adviértese entre los nuevos una solidaridad de- -Sí, padre. -Pues también á los periodistas- les envía otro animalíto, acción que, cuando menos, es buen síntoma. Los Sino que no es cuervo... proyectos económicos elaborados y hasta presen- ¿Y cuál es? tados por el presidente, implican unidad de pen- canard! Esta conversación me la ha traído á la memoria la circuns- samiento y responsabilidad común en la obra; tancia, de andar yo preocupado en estos días por la falta de circunstancia que no medió en el primer Minisasuntos, y la de haberme encontrado, para alivio de mis p terio Silvela de la actual etapa conservadora, sino ñas, unos animalitos, aunque por esta vez no sean patos ni que desde los primeros momentos Se manifestaron cuervos, sino conejos y canarios. ¡Ahí es nada para un rebuscador de novedades encontrar- tendencias diversas entre Villaverde, que quería se ctt eí rastrojo de la actualidad veraniega con una novedad economías y método, y Sánchez Toca y Maura, de este calibre! ¡Un limo nuevo en esta plaza! que pedían escuadra á todo trapo. Adivino en una futura hoja de almanaque esta importante Ocurre algo más que no deja de ser curioso, efeméride: aunque la lógica no quede bien parada, cosa muy i, ol. Julio. Se descubre en Madrid el timo de los canarios. Este timo tiene la virtud de la sencillez. Un domesticador frecuente en la política española, y es que los de canarios, después de maravillar á un agente de teatros con Ministerios llamados de altura han dado, por lo gelos primores que hacían sus pájaros, le pide once duros para tina urgencia, dejándole en prenda los animalitos maravillosos. neral, resultados tan negativos, que la opinión lle ¿Dónde está el timo? En que los pájaros que le dejó no eran ga á pensar si el secreto de gobernar, bien estará canarios amaestrados ni canarios siquiera, sino hembras. en hallar ministros modestos con escasez de hisEl domesticador ha hecho un chiste al uso. Se ha marcha- toria política, pero con abundancia de buenos do á las Américas dejando al agente las Canarias. Pero le ha escrito espontáneamente contándole la verdad propósitos. En la anterior etapa liberal ocurrió y ofreciendo pagarle los once del pico ó de! ala, que de las algo que lo confirmó. Los liberales se entusiasdos maneras se puede decir tratándose de un timo de cana- maron con un Alfonso González que en el prorios. ¡A ver si estp no es un progreso evidente en el arte blema religioso quiso cortar por lo sano. Los ecode timar! Reconocer la camidad y ofrecer el pago. nomistas encontraron en un Ángel Urzáiz un haDespués de todo, la cosa resulta un anticipo sin la molestia del sablazo, y la carta del pajarero viene á ser un nuevo do- cendista de cuerpo entero. cumento de crédito. Pagaré á la orden de F. de T. por esta ¿Tendremos ahora, sin haberlo pensado, unos primera de limo... etcétera, etcétera. ministros que den gusto al país por estar resueli o de los conejos ya es de otro orden. jCasi de orden tos á gobernar como las necesidades nacionales público! Tanta ha sido y tan general la impresión que ha producido demandan? Dios lo quiera. El hecho indiscutible es éste; se necesitan en el Poder hombres de el robo de unos conejos inoculados. COSAS ACTUALIDADES VERANIEGAS NECROLOGÍA I J A fallecido en Madrid nuestro querido amigo don Carlos Schomburg, del comercio de esta Corte, hombre inteligente y que gozaba de muchas y muy legitimas simpatías. Reciban su viuda, hijos y demás familia la expresión sincera de nuestro pésame. R INCONES DE MADRID. EL BARRIO DE LAS INJURIAS Muy cerca de las Cambroneras y vergonzosamente oculto en la hondonada izquierda del puente de Toledo, existe el inmundo barrio de las Injurias, increíble conjunto de suciedad moral y materia! en el cual está tan alejada la higiene como las buenas costumbres. Constituye EL PEOR rincón madrileño, el más lleno de cuadros de horror y de negruras; sus habitantes viven por milagro, aspirando miasmas mortíferos durants todo el día. Aquello es un perenne templo del vicio y de la miseria, de lo más repugnante y asqueroso que decirse puede. A las Cambroneras no las debemos comparar ni aun remotamente con las Injurias. En aquel barrio hay bastantes personas honradas, mientras que en éste vénse á cada paso seres avezados en el robo, analfabetos, ignorantes sin conciencia de la dignidad personal é incapaces de juzgar la situación en que se encuentran; licenciados de presidio, traperos, pordioseros, socios condenados á no penetrar en la capital so pena de quedarse en ella quince días, y mujeres mercenarias del arroyo, de esas decrépitas mercancías del placer que vendiéndose en la sombra asaltan por la noche las afueras. Yo, á pesar de no conocer el Riff, lo considero Jauja al lado de las Injurias, del barrio de los gitanos y demá -Adiós, señor Alcalde... -Hola, señor Gobernador... del Banco. ¿A dónde se va? -Mire usted; la verdad es que, pensándolo bien, no sé dónde voy. -Pues... en confianza, lo mismo me pasa á mí. Ha! I M I Ui I I