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C RÓNICA. TICA EWVRW 1 N 1 SMO Y POLÍ- Si el cronista se diera por satisfecho con fantasear por su cuenta acerca de lo divino y de lo humano, sobre hacer un estéril alarde de vanidad, concluiría por aburrir al lector. Esos literatos que se contentan con lucir á diario la pompa deslumbrante de su imaginación, podrán ser todo lo geniales que ellos quieran, pero así me aspen si consiguen saciar una curiosidad, desvanecer una duda ó compartir una confidencia del público. Se limitan á hablar de sí mismos, prescindiendo con ofensiva inmodestia de que hay pensadores en el mundo, olvidando que España es un país más necesitado de que le instruyan con ideas sanas que de que le alucinen con frases de piroctenia literaria. ¿De qué van á hablar, si no se ocupan de sí mismos, esos pobres diablos que dieron á la taberna la ociosidad que debían conceder al libro? Lector, repara en las crónicas de nuestros periódicos y vendrás al cabo de su sistemática pobreza. Asuntos: un albajül que cae del andamio, una mujer que ha dado á luz en la calle, un mozalbete que apuñala por amor á la hembra que lo enceló, un incendio que ha consumido una barraca, el descarrilamiento de un tren; algo fortuito que solo puede sugerir reflexiones triviales y anodinas sobre la desigualdad de clases, el desamparo de las mujeres pobres y encinta, el coraje pasional del pollo que se creyó engañado por su novia, la fuerza destructora de las llamas y la endeble resistencia de los caminos que recorre el ferrocarril Nuestros cronistas se desfogan á costa de esos asuntos, presumen de pensadores y se gradúan de estilistas, prodigando unas cuantas imágenes de talco que dejan estupefacto al cochero de punto, cautivan á la criada de servicio y marean al hortera La mirada de un hombre instruido se desvia con tedio de esa literatura palabrera y vacía, que no es en la mayoría de los casos más que un poco de pólvora quemadi en honor del romanticismo de nuestro pueblo. ¿No sienten ustedes ya la penosa hartazón de esas crónicas? a última crisis ministerial me ha sorprendido leyendo el libro de Vaccaro sobre la lucha por la existencia. Y, sin querer, he asociado ciertas ideas del sociólogo italiano, castizamente traducidas por Valentí y Camp, á las reflexiones que me sugería aquella mudanza política. En la lucha por el dominio temporal del poder, ¿sobreviven y triunfan los mejores? ¿Cómo explicarnos esa persistencia victoriosa de los Zutánez y Mengánez en los ministerios, en las subsecretarías, en las direcciones generales y en todo cargo de viso y de lucro? Darwin asegura en su doctrina que la selección natural garantiza únicamente el aumento y la perpetuidad de las dotes útiles á cada individuo, en las condiciones orgánicas é inorgánicas en que pueda hallarse colocado en todos los períodos de su vida. Esa doctrina biológica es muy firme para que la contradiga un literato. Sutor, ne ultra crepidam, que dijo el cáustico Juvenal. Aplicada á la política, marra. No son, no, los supervivientes en la lucha por la cartera ó por el acta los mejores. Quizás ocurra Jo contrario. Las plantas más lozanas- -escribe Vaccaro, -por ser las que crecen más de prisa, están más expuestas á las heladas primaverales, y de ahí su prematura muerte. Las espigas de trigo que sobresalen más, son más fácilmente castigadas por el viento y concluyen por ser abatidas ó agostadas. Protegidas por otras especies más talludas, se conservan; al paso que sus iguales más vigorosas que no disponen de aquella defensa, mueren. Sobreviven en la lucha política, como en la lucha por la existencia, no los más fuertes, sino los mejor adaptados. Este principio biológico es del mismo Darwin. Un naturalista francés, Gaudry, sostiene que las diversas especies de seres vivos han progresado irregularmente, sin que el triunfo fuera siempre de los superiores ó más perfectos. En efecto- -dice, -los trilobites del siluriano inferior, los crustáceos merostomos del carbonífero, los euriptéridos, los ammonites, los enormes reptiles del túas y del pirásico, como los plesiosauros, ictiosauros, apatosauros, morosauros y atlantosauros, que aventajaban en treinta metros de longitud á ciertos animales herbívoros, gigantescos como los ignanodóntidos, y á ciertos carnívoros de colosales mandíbulas, como los pteroclótlilos, han desaparecido de la Tierra. Eran seres de organización más compleja, rica y poderosa que las especies animales de la actualidad, y, sin embargo, la paleontología les extendió hace tiempo cédulas de defunción que no han sido revocadas hasta ahora, p n triunfo en la vida, como en la política, no es de los mejores, sino de los que más sumisamente se adaptan á las condiciones del medio en que viven. El Ministerio que acaba de constituirse, es vivo ejemplo de ello. Conocemos de cerca á esos hombres que acaban de comprometerse ante los Santos Evangelios á guiar la nave nacional, desviándola, naturalmente, de bajíos y arrecifes. Sabemos sus historias hasta con pormenores que salieron apenas de lo privado, el proceso de su carrera y las etapas que ha corrido su ambición; nos consta lo que cala su pensamiento, porque les hemos cubicado los cerebros y estamos en posesión de la medida de su firmeza de carácter, porque la Prensa aplica el dinamómetro á los gobernantes á diario para saber lo que vale su voluntad. ¿Cómo, pues, vamos á poner nuestra fe y nuestra esperanza de renacimiento nacional en Fulánez y Zutánez, á quienes conocemos de cerca y no ignoramos por qué senderos treparon á la cumbre del poder? Y tampoco ignoramos que vegetan entre la multitud innominada, que pasa inadvertida, hombres de audaz inteligencia y copiosa cultura, y voluntades emprendedoras y tenaces que se recatan, porque, como la generalidad de los pensadores, son humildes y solitarios, y como la mayoría de los grandes caracteres, son huraños y taciturnos. Son las plantas más lozanas de nuestro suelo espiritual. Por eso, sin duda, fueron los primeros que abatió el huracán de la vanidad política, MANUEL B U E N O NA CARRERA PARA LA MUJER. LA STENO- DACT 1 LOGRAF 1 A Yo quisiera no verme obligada á citar de continuo los adelantos que se realizan en el Extranjero; pero fuera de España se marcha muy de prisa, las innovaciones se siguen con extremada rapidez, y no creo labor estéril el dar cuenta, aunque sea someramente, de todo lo que significa un gran paso hacia el porvenir. La stenografía y la dactilografía se han reunido para formar un trabajo armónico y completo; la primera, con una velocidad ocho veces superior á la escritura, se apodera de la palabra, mientras la segunda, tres veces más rápida que la pluma, la transcribe; cumpliéndose así el antiguo adagio inglés que pone precio á los minutos. El desarrollo de esta carrera ha sido rapidísimo en algunos países. Francia cuenta ya con 20.000 mujeres que tienen diplomas de steno- dactilografias, y este sorprendente resultado debe servir de acicate á nuestras asociaciones particulares, porque yo no espero nada de los Gobiernos. Debe decirse que, si bien muy lentamente, la innovación penetra en España. La Unión Española de Explosivos cuenta desde su fundación con una señorita empleada en la steno- dactilografía, que presta muy útiles servicios á esta importante sociedad. Un trabajo que exige más atención que esfuerzo debía, naturalmente, prestarse á las delicadezas femeninas; sin embargo, no basta con la ejecución rápida y mecánica de las palabras: es preciso ser inteligentes é instruidas. En el Congreso de Stenografía de 1900, M Lélioux formulaba con las siguientes palabras las cualidades elementales de las mujeres dedicadas á esta carrera: Deben tener, decía, ¡as claridades del conjunto, poseer el caudal generalizador de ideas y de hechos que colocan á un hombre en condiciones de aprender y comprender velozmente, y de abordar sin temor los objetos que se ofrecen de ordinario á la discusión y á la enseñanza. Para el aprendizaje se hacen dos divisiones: la teoría y la práctica, es decir, el estudio de los signos convencionales que forman la escritura abreviada, y su aplicación á reproducir la palabra. La teoría se aprende fácilmente, pero la práctica requiere un esfuerzo continuado que varía según las aptitudes; por lo general, se calcula un año como tiempo suficiente para adquirir ligereza y poder stenografiar cien palabras por minuto. En Francia las sociedades particulares dedicadas á esta enseñanza conceden tres diplomas que corresponden á otros tantos grados: 1. Diploma elemental, para conseguir el cual sólo se pide el examen teórico. 2. Diploma comercial; es condición indispensable para obtenerlo la rapidez de cíen palabras por minuto. Y 3. Diploma profesional; sólo se concede probando que se stenografían con limpieza y exactitud de ciento cuarenta á ciento cincuenta palabras en un minuto. La casa Reraington ha organizado una agencia gratuita de colocaciones en cada una de las sucursales con que cuenta en el mundo; así dispone de sesenta en los Estados Unidos, veintiséis en Inglaterra y quince en Francia. Los sueldos son muy variables y dependen de numerosas circunstancias; pero una buena stenodactilógrafa gana en Francia de 2 5o á 3 00 francos mensuales, lo bastante para independizar por completo á una mujer. Como se ve, esta carrera se encuentra ya perfectamente organizada y se puede esperar que alguna de nuestras sociedades tome la iniciativa estableciendo cursos módicos para el aprendizaje. De esta manera realizaría una obra social y humanitaria ofreciendo á las mujeres españolas un nuevo medio de trabajo. CARMEN DE BURGOS SEGUJ En Azpeitia dominan los carlistas, y en Azcoitia, villa hermana situada á muy pocos kilómetros, los íntegristas. Y hay que ver y oir á unos y otros cuando, llegadas unas elecciones, no están de acuerdo. Íntegros y carlistas se pelean y se ponen como no digan dueñas. Cuando ha luchado Ramón Nocedal, jefe de los unos, contra Tirso Olazábal, jefe de los otros, la guerra ha sido cruel, y no digo que sorda porque hasta los sordos oían las lindezas que mutuamente se dedicaban. Azpeitia es mayor que Azcoitia y cuenta en su censo algunos votos liberales. En su Ayuntamiento, uno: el del alcalde, que es de real orden. Por eso es liberal. Hace algunos años fue elegido concejal, única representación á que pueden aspirar los liberales de a villa, Mardura, el famoso pelotari que tanto renombre adquirió en frontones argentinos y españoles. Se retiró con los ahorros logrados á vivir en su pueblo natal; sus convecinos le eligieron edil y los Gobiernos le nombran alcalde, porque si rio, tendrían que nombrar á un adepto de D Carlos. Las fiestas religiosas del día de hoy, claro es que se celebran con mayor esplendor en el santuario de Loyola, situado á dos kilómetros de la villa. En el pueblo se desarrollan los festejos populares: música á todo trapo; partidos de pelota, que en un tiempo, cuando el pelotarismo no había sido herido de muerte por el tongo americano, fueron famosos por tomar parte en ellos los Chiquito de Eibar, Zurdo de Villabona, Baltasar y tantas otras estrellas la corrida de novillos, cuyo primer espada brinda un toro á Ángel Trabadelo, el tenor del Real un día y hoy maestro renombradísimo en París, que pasa parte del verano en Arrona, su aldea natal, con su anciana madre, y corresponde al brindis del diestro regalándole una onza de oro ¡de las que, s i no tuviera Trabadelo una todos los años para echársela á los espadas, creeríamos que ya no existían en España! y el indispensable aurresku, bailado por la principalía, no ya del pueblo, sino de la provincia, pues es fácil ver brincando y haciendo piruetas á todo un presidente déla Diputación Provincial; cosa nada extraordinaria si se tiene en cuenta que el mismísimo Cánovas del Castillo bailó en ocasión solemne la característica danza vascongada. A todo esto se reduce la fiesta de San Ignacio. ¡Ah! y á oir la marcha del Santo desde que Dios amanece hasta que se acuestan los más trasnochadores; una marcha que tiene marcado sabor carlista, aunque protesten los que quisieron poco menos que lynchar á D Serafín Baroja, un guipuzcoano ilustre y un serafín en toda la extensión de la palabra, cuando tuvo la valentía de decir que el Guernikako Arbola es un canto reaccio nario impropio de los tiempos de libertad. ÁNGEL MARÍA C A S T E L L A TRAVÉS DE LA FRONTERA. PROFECÍAS LAS En el valle de Loyola i r c Ut mi m JUL 1 U. Día grande el de hoy para los vascon g a o s- Como el de San Fermín para los navarros y el de San Isidro para los madrileños. La festividad se celebra en todos los pueblos de Vasconia; pero especialmente Azpeitia, el pueblo natal del Santo, arde en júbilo este día. De todos los rincones del país afluye á la villa gente que forma peregrinación por los caminos innumerables de aquellas hermosas montañas. Porque eso sí, en Guipúzcoa no hay un solo pueblo que no tenga su carretera, caso que no se ofrece en ninguna otra provincia de aquende el Ebro. Azpeitia, cuna del tradicionalismo, tiene varios caminos, pero ninguno de hierro. La locomotora y el motor eléctrico no han llegado todavía á sus puertas, como si quisiesen respetar todo lo que hay allí de legendario. Se va á Azpeitia en coche, y en el día de hoy los caminos ofrecen una animación extraordinaria. Sólo una vez que no era día de San Ignacio los he visto tan concurridos. Hace tres años. Se ajusticiaba en la villa á un parricida. De todos los pueblos de los contornos iban en coches, á caballo, á pie, por todos los medios de locomoción, centenares de curiosos alegres y retozones á presenciar el bárbaro espectáculo. La verdad es que la piedad de aquellos vecindarios quedó en esa ocasión tan estrangulada como el infeliz reo. SAN IGNACIO 1 Í 0 r- Se dice que los pueblos supersticiosos son los menos cultos. Decir por decir. Lo que puede afirmarse es que las personas más supersticiosas son las que menos debían serlo. Ejemplo: en España hay muchas personas á quienes no se las puede hacer viajar y mucho menos casarse en martes, por aquello de en martes no te cases ni te embarques tampoco se sientan á la mesa si son trece los comensales; echan á correr buscando madera que tocar si oyen pronunciar la palabra culebra, etc. Pero la mayor parte de esas personas son muy religiosas y saben de sobra que uno de los Mandamientos de la Ley de Dios ordena no creer en agüeros ni cosas supersticiosas. Hay todavía quienes creen que la presencia de un cometa en el firmamento es presagio de catástrofes, ó que la llegada á una localidad de vendedores de velones y objetos de latón significa la proximidad de revoluciones políticas. Y así como resulta absurdo que personas de creencias religiosas crean en el mal de ojo del número 13 y de Iosmartes, es también inconcebible que los países que brillan por su cultura tengan fe en las profecías y en las cabalas de los números. Pero lo cierto es que esto ocurre. Berlín, por ejemplo, capital adelantadísima moral y materialmente, cuenta por millares los adeptos del ocultismo que se echan á profetizar las cosas más estupendas, basándose en la combinación de los números en relación con los acontecimientos que se registran. En estos momentos la elección del Reichstag da mucho que hacer á la gente que se la echa de profeta. El voto nacional ha dado el triunfo á los socialistas, enemigos del régimen imperante. Ese triunfo ha sido en 1903. ¿Cuándo debe ocurrir el triunfo definitivo, esto es, el de la República Social? Dentro de trece años. Verán ustedes el fundamento de la profecía. Una vieja gitana hizo una profecía á Federico Guillermo IV de Prusia, en 1849. Sumad- -le dijo- -las cifras de este año. Son 22. Agregadlas al año, y serán 1871. En el año 1871 Prusia se transformará en Imperio. Así fue, efectivamente. Repetida la operación con el año 1871, resulta 1888, año en que murió el primer emperador. Sumadas las cifras del año 1888 y agregadas á las de éste, dan el año 19 3, que debe ser fatal para el emperador actual. Y hecha la operación consabida con las cifras del año en que los socialistas han obtenido su mayor triunfo, resulta que para 1916, es decir, dentro de trece años, la República será un hecho en Alemania. Huelga decir que los socialistas alemanes se resisten á tal doctrina y á semejante profecía. Dicen que no quieren esperar tanto. AEMECE r lim i irr (TOmanr ni i üiraiiriinnrinrTTSTiTiTíni m i m- m n mitrnm m i r n r n