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JJr AA ADP 1 JD RELIGIOSO. LAS IGLESIAS ARISTOCRÁTICAS. Cosa por nadie controvertida y que desgraciadamente tiene fuerza de axioma, es la pobreza de que nuestra Villa y Corte adolece en materia de arquitectura religiosa. No posee en su recinto ni una sola de esas maravillas de que se envanecen otras capitales españolas, y que á ellas llaman á los amantes del arte, aún de más allá de las fronteras; no cuenta con edificios como las catedrales de Burgos, de Toledo, de Sevilla, de Barcelona, de León; pero sin llegar á esos prodigios de la piedra convertida en cera por el cincel del genio, no deja de tener iglesias de mérito, siquiera la mayoría pertenezca á una época decadente. Popularizarlas, que los fieles sepan el valor de la bóveda ó del fresco en que clavan los ojos mientras rezan, es el fin á que se encaminan estos artículos, á que damos comienzo por los templos aristocráticos visitados por las devotas elegantes. Un momento de culta distracción entre sus éxtasis, mientras pasan bajo los finos dedos las cuentas del perfumado rosario, y sabrán cómo son y quiénes hicieron las fábricas á las que van á pedir á Dios desde la salud del alma á la del cuerpo, y desde el ablandamiento de ce razón del esposo que encuentra caro el sombrero de moda, hasta el del corazón del pretendiente que no se decide San Jerónimo el Real es indudablemente una de las más aristocráticas iglesias de Madrid, si no la más aristocrática. Desde luego la avalora su antigüedad, sus recuerdos históricos. Antes de ser trasladada á su actual emplazamiento por los Reyes Católicos, enclavóse en la carretera del Pardo, en conmemoración del paso honroso por D Beltrán de la Cueva, sostenido de vuelta de una cacería. Sirvió este monasterio de morada regia y de Parlamento desde Fernando el Católico, como asimismo de lugar de juramento á reyes y príncipes de Asturias, costumbre inaugurada por Felipe 11. Todavía viven entre nosotros ancianos que asistieron á la jura de Fernando Vil, y mucha gente recuerda la de Isabel 11. El interior era notabilísimo: poseía un altar mayor de mérito, una hemosa sillería, un buen coro. Todo lo destruyeron los franceses, así como la portada ojival, alojando en el recinto su artillería. Aunque el patriotismo arranca un grito de ira, sofoquémosle, porque andando el tiempo también metimos allí nosotros la nuestra. Fue levantado el templo en i5o3; su planta es de cruz latina y su estilo gótico. Las agujas de sus torres son la gala de la población desde que se enfila el Congreso. Constituye la fábrica una sola nave con cinco capillas de arco de medio punto, y merece cumplido elogio el retablo mayor, de IV José JVU- dez, con sus tres cuerpos entre pilastras y sus pnturas representando la Santísima Trinidad, la Concepción. San Jerónimo, Santiago, las Santas Paula y Eustaquia, y os Santos Agustín, Isidro y Dámaso. Es de primer orden t cuadro del crucero, San Jerónimo recibiendo la Comunión, de D Rafael Tejo. La moderna restauración del templo, debida á los esfuerzos del cardenal Moreno, es obra del ilustre arquitecto don Enrique Repulías. Ponte tu blusita de seda y tu discreto velillo, lectora piadosa, que el sombrero de frutas no pega en la iglesia, y vamonos á Santa Bárbara. Subamos por sus típicas escalinatas, atravesemos su característica lonja y su jardín. Ese templo fue fundado por doña Bárbara de Portugal, esposa de Fernando VI, y se construyó de ¡1750 a! 1758, dirigiendo su edificación Carlier y Maradu. o. Su fachada rica ostenta las. estatuas de San Francisco de Sales y de Santa Juana Francisca Fremiot, y hermosos bajo- relieves de Olivieri. Las puertas son compuestas, una de ellas con columnas jónicas, y el interior es de cruz latina, con pilastras y columnas corintias. El retablo mayor es admirable, con sus columnas de serpentina con basas y capiteles de bronce, y entre ellas el magnífico lienzo La Visitación de Nuestra Señora, pintado en Nápoles por Francisco Muro. Las pinturas de los cuatro altares del crucero son del mismo Muro y de Giaquinto, Cignarolli y Filipart. Tiene frescos de los hermanos González y Velázquez, y el sepulcro de Fernando VI en el lado de la Epístola, de Sabatini, con su urna de mármol sobre dos leones de bronce, cobijada por un manto de pórfido y cuatro estatuas alegóricas y niños llorando, ejecutados por Gutiérrez. Los restos del monarca duermen en el castillo de Villaviciosa. El sepulcro de su mujer, en el coro, también está desocupado. Es muy notable el del general O Donnell. Fue fundada Las Calatravas en el siglo xvn para las comendadoras de esta orden, instaladas entonces en Almonacid. Su cúpula es hermosa, y su fachada la reformó D. Juan de Madrazo. Las esculturas del altar mayor son de Pablo González Velázquez, y en la portada del templo se retrató D Francisco de Asís entregando el plano á la Virgen. San Pascual es fundación instituida en 1683 por el duque de Medina de Ríoseco, almirante de Castilla. Y puesto que ya oímos misa, lectora, á tus pies. ALFONSO P É R E Z NIEVA transición económica que en todas partes fue dañoso para los obreros: el período de transformación de la industria gremial en industria capitalista; y en esta lucha entre lo que se va y lo que viene, los jornales se reducen, y la mujer, el niño, van al taller para que la pequeña industria pueda sostener la competencia de la grande, ya de la misma población, bien de fuera de ella ó del extranjero. Si realmente hubiera entre nosotros espíritus emprendedores y capitalistas audaces que no se conformaran con los intereses- que produce el dinero colocado en lo seguro y quisieran verle centuplicado, la fatal evolución por que atravesamos sería más rápida, y con ello se ahorrarían no pocos daños, lágrimas y estrecheces. Asimismo, si hubiera una administración inteligente y resuelta, también se aceleraría la evolución. Pero desgraciadamente faltan las dos cosas, y lo que podría ser fenómeno que durara años, durará lustros. Así ocurre que en el momento que una circunstancia cualquiera viene á reducir los trabajos de edificación, surge inmediatamente el hambre y hay que apelar á recursos extraordinarios para alejar ese mal, para aplazar su aparición. La transición económica explica lo bajo, lo inverosímilmente bajo de los salarios en relación con el costo de la vida, y el desarrollo de la industria de la construcción lo espantoso de las crisis madrileñas de trabajo. Parece que por ahora el mal inmediato, el urgente, va á tener remedio; en cambio, seguirá la agonía lenta de un régimen de producción, sin que el que va á sucederle empuje con toda la fuerza de que es capaz. Por este lado no se ve remedio, ni en rigor le hay; pero no ocurre lo mismo con la acción administrativa, que puede, si quiere, hacer menos cruentos los dolores y acelerar la evolución en bien del obrero y de todos. Para ello, basta con que una bien entendida economía eleve la capacidad de consumo de cada individuo, con lo cual se crearán nuevas necesidades y se afinarán y espiritualizarán las ya existentes, y así tendremos gentes menos resignadas, más ansiosas de bienestar físico, intelectual y moral, y es sabido que no hay estímulo superior á éste para el adelantamiento. Esto hará que la producción rogrese y que en lo futuro no haya que apelar tan á menudo á ciertos expedientes que no son sino paliativos. Por dicha, el obrero madrileño está preparado para esta evolución, y en último caso, pronto adquiere las condiciones de adaptación necesarias. Pero no parece que los administradores del haber comunal y nacional vayan á entrar por este camino, y es de temer que la clase obrera madrileña siga viviendo muriénd 0 Se JUAN JOSÉ M O R A T O N O T A S DE VERANO, SUDANDO La transpiración no debe en modo alguno retenerse. Nada más dañino que un sudor que, por decirlo así, se mete dentro, porque él se encarga luego de salir de manera más penosa y mucho menos evitable. La sabia Naturaleza, con previsión extraordinaria- -el doctor así lo declara, -acomodó en el espesor del tejido cutáneo las glándulas sudoríficas, que van unidas á los plexos centrales y al cerebro por una red espesísima y muy tupida de cordones nerviosos. De tal suerte el organismo se defiende contra las temperaturas elevadas. Asi que la temperatura sube más délo que quisiéramos, las glándulas, influidas por los nervios, segregan un líquido acuoso, ligeramente acidulado y salado, cuya evaporación engendra el enfriamientO necesario y saludable. Lo propio sucede cuando la elevación de temperatura tiene lugar de dentro á fuera, efecto de un esfuerzo muscular demasiado violento. Por cada gramo de sudor que sale de nuestra epidermis, se produce un enfriamiento equivalente á 575 micro- calorías; y gracias á este fenómeno automático, el hombre puede soportar los calores tórridos de los climas tropicales, superiores muchas veces á su temperatura normal, siempre y cuando que la atmósfera no sea tan húmeda que imposibilite la transpiración cutánea. Al sudor somos deudores de una porción de beneficios que nuestra natural ingratitud no aprecia cuanto debiera. Gracias á la transpiración eliminamos, en parte al menos, no solamente los gérmenes, fermentos é impurezas acumulados en la superficie de la piel, los cuales sirven de vehículo é instrumento á tantas infecciones erróneamente consideradas como espontáneas, sino también los venenos que invaden las células. De suerte que el sudor viene á ser para el tejido cutáneo una especie de pulmón externo, aplicado como una red á nuestro cuerpo; y para el sistema circulatorio ejerce el propio efecto de las substancias que ingerimos con el fin de limpiar el organismo. De todo lo cual pueden fácilmente deducirse los estragos á que está abocado el individuo cuya transpiración se detiene, y el que busca medios de reprimirla; la hidropesía, la albuminuria y las congestiones de los pulmones y del hígado no suelen reconocer otra causa. Pero como, á imitación de los Gobiernos conservadores, la naturaleza se inclina casi siempre al justo medio, la transpiración, como todas las funciones orgánicas, está expuesta á perturbaciones y desórdenes. Hay individuos que experimentan gran sequedad en la piel. Otros, por el contrario, mucho mayores en número, sudan de una manera excesiva. Mas ambos estados entran de lleno en la patología y son signos precursores de enfermedades de todas las estaciones y todos los climas. No son ya el sudor franco y honrado de que actualmente protestamos sin motivo alguno, cuando en realidad debiéramos sudar penetrados del mayor regocijo de que fuéramos capaces. Los obreros madrileños T o puede con justicia decirse que Madrid es una po blación industrial, ni tampoco puede negársele el carácter de productora. Lo que hay es que la industria es aún individualista; esto es, poco ó nada concentrada en grandes centros fabriles, dispersa, fraccionada, con procedimientos técnicos arcaicos y utilizando las máquinas en escasa medida. Pasa Madrid en estos momentos por un período de Un señor que, sin ser pariente cercano ni lejano d C. ROMÁN Y SALAMERO Manolito Gázquez, afirma que suda lo suficiente para mover un molino, ha escrito una misiva, irrespetuosa por cierto, á un doctor francés que se dedica á suministrar la ciencia en pildoras... literarias á los lectores de un popular diario transpirenaico. 1 a antigua casa de Laurent ha publicado una serie de n eSudar en semejantes proporciones debe de ser algo vas tarjetas postales muy interesantes, porque además de horrendo y aflictivo; algo de que no pueden tener idea estar iluminadas, representan los monumento arquitectónini aproximada siquiera los bulliciosos vecinos de la calle cos más notables de España, cuadros de Goya de costumbres del Amparo y adyacentes. populares y tipos de cada provincia con los trajes caracterísEn las primeras palabras de condenación que el pri- ticos de las diversas regiones españolas. Los coleccionistas, mer hombre oyera de labios del Altísimo, el sudor em- á quienes recomendamos la nueva serie, están de enhorapieza ya á mostrarse como algo de pésimo agüero, en buena. todas las estaciones. TTVel 24 al 31 del actual se celebrarán en Santiago deComYa Hipócrates y Galeno discurrieron magistralmente postela las fiestas en honor al Santo Patrono de aquella acerca del sudor, sus orígenes, remedios y consecuencias, y como hombres que los habían experimentado población. recios; aun cuando es verosímil que en la antigüedad se Las de este año consistirán, según los programas que hetranspirase bastante menos que en la Edad moderna, mos recibido, en dianas, reparto de mil bonos á los pobres, entre otras razones, porque entonces habría menos solemnidades religiosas en la Basílica, procesiones, fuegos apreturas. artificiales, conciertos, cucañas, bailes de gigantes y cabezuLa variedad de sudores es fecunda: hay sudores fríos, dos, feria de ganados, certámenes de gaitas, cantos y bailes sudores calientes, sudores de tinta, sudores de sangre, regionales, iluminaciones, bailes en el Casino de Santiago y y no se pararía de contar si fueran todos á ser enume- ejercicios públicos en el Colegio Regioiisl de Sordo- mudos rados. La Medicina distingue también sudores múltiples, y ciegos. siendo el más importante de todos el sudor militar, por tener el carácter de epidémico. Es de notar que hasta hoy, según los doctos consig- ALMANAQUE MEMORÁNDUM nan, nadie ha osado seriamente meterse á fondo con el 1 J ARTES 21 Santa Práxedes, virgen; Sa i D niel, prosudor militar, desde Rayer que lo estudió, precisamente feta; Santa Julia, virgen y mitt c. La Misa en el año 1822. Nuestros clásicos suministrarían buen número de citas y Oficio Divino son de San Camilo de Lellis Kito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: Religiosas de Maravillas. í. en las cuales el sudor figura picarescamente unas veces Cumpleaños de S. M. la Reina. y gallardamente otras. El admirable Moreto maltrata á Empiezan las fiestas en Valencia y Santander. un gracioso, por boca de otro personaje, en una de sus 1876. Se vota la ley de abolición. comedias, quien le dice: El día dura catorce horas y treinta y ocho minutos Chichón, múdese la capa, JMÍIÉRCOLES 22 Santa María Magdalena, penitente; porque le sudan las manos, San Teófilo, mártir; San Cívico de y con e sudor me mancha. Antioquía. La Misa y Oficio Divino son de Santa María Quevedo suele con malignidad expresarse cuando de Magdalena. Rito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: relisudor se trata, y los versos en que coloca ese humor no giosas de la Magdalena, -s gj pueden ser citados sin confusión persistente. Todo el 1812. Derrota délos franceses en Arapiles. El día dura catorce horas y treinta y siete minutos. mundo recordará fácilmente los sudores del alférez CamLuna nueva á las 6 iS minutos de la mañana en Cáncer. puzano, en El casamiento engañoso, de Cervantes, que, UEVES 23 San Apolinar, obispo y mártir; San Liborio, si mal no recuerdo, duraron veinticinco días cabales con- -obispo; Santa Primitiva. La Misa y Oficio sus noches correspondientes, y que á la postre fueron Divino son de San Apolinar. Rito, doble; color, encarnado. beneficiosísimos al desdichado militar. Cuarenta horas: Religiosas de la Magdalena. e $3 Pero lo más importante de todo, citas clásicas aparte, 1843. Jornada de Torrejón de Ardoz. es que el sudor es cosa indispensable á nuestra econoEl día dura catorce horas y treinta y seis minutos. mía, y que debemos darnos por may contentos con sudar, aunque nunca hasta el extremo aterrador del franNo se devuelven los originales cés de la misiva. IMPRENTA DE BLANCO Y NEGRO Sueltos diversos J íiir 1 F I I 1 MIHIBI I ti lililí HHMHUin 11 ranBTIBUi ¿V Í VÁ f; C l ¿XÍ i rnTnTfTTF. il Trar mm nnTin 1 rm n