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J R I N C O N E S DE MADRID. EL BARRIO DE LOS GITANOS Í, A l a derechadel Puente, de- Toledo y én la hondonada que bordea el río, existe, para escarnio de la Villa y Corte, el populad barrio de las Cambroneras, horrible antro de podrédumbré y perenne foco de infección que debía tener úrí fin análogo al del tristemente c bre depósito de: mendigos. Sus; tna! as cpndiciones de salübridad reclama sea visitado cáantórantes por; nuestras autoridades municipales, para qUesóío de est modo puedan formarse una ligerísima idea deip sumamente expuesto que está el vecindarioi madrileño á sufrir gratis, et amore Dei, no ya epidemias de tifus exantemático, sino otras de más fatales consecuencias. En las- Cambroneras viven casi todos los gitanos residentes en la Villa del Oso y del Madroño, constituyendo un total: de veirttitahtas familias (quinientas personas aproximadamente) Hay gitanos andaluces y gitanos manchegos, subdivisión importantísima entre estos pobladores, por ser eausa dé frecuentes, y sangrientas peleas á que dan origen legendarios qdios; de- raza. Cada clase cuenta con diversas profesiones: los manchegos viven á costa de las caballerías, y los andaluces á costa de... las mujeres; no hay nada para ellos tan indigno como el trabajo. Sus esposas (ó lo que sean) esas gitanas para quienes todos los bigoíillos son de corregió y tod? s las patitas de baitaó, echando las cartas ó la b- ie- T- MU DE UNA DE LAS CALLES DEL BARRIO DE LOS GITANO! i ii. Mi i que pudiéramos llamar camisa se reducía su exlei uon. il abrigo. v lil ilquiler de estas chozas es de ¿5 céntimos diatiós, qn por U noche va cobrando de puerta en puerta: 1 a ad- c: Ri in- ii. lora del amo. Los gitanos no son buenos paga doi se ha dado el caso de quemar algunas casas como I: IIKO ii dio de desalojamiento. I. C. i a Negra, cuyos ahumados. paredones aún. subs sU ii i l.i entrada del barrio, constituye una buena- prúéb- Je l.i n original castigo á los inquilinos grave- sos. Antes de regresar á Madrid, y mientras escuchábamos v. irudísimas maldiciones por habernos metido donde no nos Ujuuhjn. Ecequiel Rodríguez nos presentó á un gitano que comía, según la costumbre de su tribu, sentado en el sucio, con la cazuela sobre una almohada cubierta de bl. mco mantelito, y ante la imprescindible presencia de la it. i ui. entretenida, como es de rigor, en espantarle. los biv. i i! ios de la atmósfera. i EDUARDO G. GEREDA Curiosidades nobiliarias J o puede desconocerse que en los democráticos tiem pos que corremos no tiene la aristocracia la significación ni el poder que alcanzó én lejanas épocas. Ya en España estuvieron oficialmente abolidos los títulos nobiliarios bajo la República. Desempeñando D. Nicolás Salmerón el ministerio de Gracia y Justicia, suscribió un decreto con fecha de i 5 de Mayo de 1873 declarando, entre otras cosas, que no se concederían en lo sucesivo grandezas de primera, segunda y tercera clase, títulos de duques, marqueses, condes, vizcondes y barones, ni privilegios ni ejecutorias de hidalguía, de solar conocido y devengar 5oo sueldos, ni cualesquiera otros títulos ú honores de esta especie así como tampoco cartas de sucesión de los existentes y en la misma disposición legal se prohibía á los poseedores de títulos inscribirse con ellos en el Registro Civil y emplearlos en documentos oficiales ó cualesquiera otros escritos, actos ó ceremorias que se relacionen con las funciones propias del Estado De cómo sería semejante decreto recibido por I05 nobles españoles, da cabal idea la donosa ocurrencia del que hoy es ilustre presidente de la Real Academia Espa ñola, haciéndose unas tarjetas que decían: ASPECTO DE LAS CASAS DEL BARRIO DE LOS GITANOS inmundos corralones, que a pesar ae estar rodeados de viviendas, siguen constituyendo, á trozos, lagos de aguas estancadas, y á trozos, vertederos de materias fecales. Todo estaba igual que cuando los admiré por primera vez. Allí había grupos de clásicos gitanos, provistos de frascos y pucheros, entretenidos en disimular del mejor modo posible los innumerables defectos de sus caballerías; grupos de mujeres de esas que aparentan lavarse y peinarse por trimestres, discutiendo a! unisono, y una enorme masa de churumbeles que, apenas fue yernos, se dirigió á nosotros ávida de conseguir monedas de cobre. Salvando infinidad de obstáculos, volví á recorrer las casas, sostenidas tan sólo por milagro de las leyes de la gravedad, ¡y de otras leyes! La más alta mide metro y midió de altura; casi todas tienen, como único medio de ventilación, la puerta, hecha de viejísimos trozos de madera, y desde su interior, á través de los techos, pudimos observar perfectamente el cariz del cielo. Constan de una sola habitació; i obscura per se y ennegrecida además por el humo y la podredumbre, de suelo de tierra, y con varios montones de paja, cuatro ó. cinco TIPOS DE LOS QUE SE VEN POR LAS CALLES mar. tas y media docena de pucheros á fuer de completísiFotografías Parelladn mo ajuar. naventura á cualquier señó grasioso, obtienen envidiables En ellos, en confusa agrupaeión, viven las mujeres, jornales. los hombres, los chicos, y las bestias que han de mercarse E sexo feo limítase, por consiguiente, á ingerir una los jueves en la feria del Puente de Toledo. serie interminable de sopas bobas. ¡Oh, apoteosis de la Cuando Parellada y yo penetramos en uno de estos felicidad! zaquizamís, en uno de estos cuartuchos sin ventilación, Como para recorrer el barrio de los gitanos concep- sin limpieza y sin higiene alguna, donde dormían parte tué muy preciso garantizar nuestra seguridad personal, de sus inquilinos, el espectáculo que tuvimos que presenal fotógrafo Parellada y á un humilde servidor de uste- ciar nos impresionó horriblemente. Junto á dos caballedes nos acompañó, días pasados, en nuestra aventurada rías, tres mujeres y tres niños reposaban unos sobre otros, excursión el simpático agente de vigilancia Ecequiel constituyendo una masa obscura é inmóvil de carne proRodríguez. ductora de cierto hedor mil veces más intolerable que el Yo ya desde años anteriores conocía este importante desprendido por las charcas nauseabundas de los corrales. centro de la mala vida madrileña; en él he sufrido varios Allí se respiraba el ambiente dé la muerte. Aquella atpseudo- calvarios periodísticos, siempre en unión de mi que- mósfera no sólo contenía microbios, sino gérmenes del rido compañero de redacción el joven y notable literato drama vulgarísimo de la vida. quiles Ullrich, celebrado cronista del Hampa. La gitana- madre estaba enferma; curábase con tazas de Durante mi última visita nada nuevo vi en aquellos dos hierbajos, y á pesar de sufrir constantes escalofríos, á JUAN DE LA PEZUELA ANTES CONDE DE CHESTE Trece meses estuvo aquella disposición en vigor; posible es que andando él tiempo desaparezcan esas prerro- gativas, ya casi paramente nominales, pero basadas en la herencia de ixna tradición gloriosa. No hay razón; sin embargo, para que deje nunca de tener interés el estudio de tales instituciones, que reflejan un aspecto de la constitución de las viejas sociedades y que, por lo que afecta á España, llevan unidas á su historia muchas de las más brillantes páginas de la historia nacional. Para hablar del estado actual de nuestra aristocracia hay que tomar por norma los datos contenidos en la Guia Oficial, datos que en ocasiones están muy lejos de tener exactitud, y en los cuales en cambio se notan muchas omisiones, dicho sea en disculpa de cualquier disparate que pueda escapárseme. Había en España, según dicha Guía, al terminar el pasado año 2.074 títulos, cuya suma se descompone en esta forma: 1 1 3 duques, i.o32 marqueses, 719 condes, io3 vizcondes y 107 barones. Existían doscientas noventa y siete grandezas. He aquí ahora los títulos más antiguos de cada clase: Ducado de Medina Sidonia: fue creado en 1454 y hoy