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y á las que vendrán... Si las dejan, el día del juicio final res, que suelen dar al traste con el negocio... Las punecharán á pasear á impulso de la costumbre por los san- tuales obligaciones de la joven de puesto vienen á ser: tos lugares de la rutina. Ya está visto que tenemos en Madrid intoxicaciones un ratito de palique con cada parroquiano; la sabia y Este linaje de gente tiene alma de pájaro, que todos prudente alteración de los precios- -movibles, como las periódicas, fijas y por una misma causa. El envenenamiento con leche es un suceso fatal durante el estío; se hacen lo mismo, en el mismo tiempo, de padres á hijos, fiestas, -según las horas y según el cliente; el severo verifica todos los años con el mismo brillante éxito, y es como sí dentro del huevo les leyesen su cartilla. cuidado en el vestir, de modo que las galas turnen, ya Madrid toma y deja sus sitios de reunión y solaz, se- que no son muchas y el verano es largo; y un respeto en la época del calor lo que el Tenorio en otoño: no falgún los rcambios y- movimientos de su vida algo nerviosa exterior todo lo que emane de la autoridad constita nunca. Parece que en las ciudades marroquíes se tiene poca y alocada. tuida. Antes era el Prado: había que cargarse ridiculamente noticia de lo que es higiene; pero yo aseguro que si un Ningún puesto del Prado es igual á las seis de la tarmoro se propusiera matar todos los años, á fecha fija, de galas para dar las vueltas reglamentarias de una á tres de que á las doce de la noche, ni á esta hora que al en el invierno. Todo el Estamento de proceres hizo amounos cuantos de sus conciudadanos con alcuzcuz enveneclarear el día; y para tan variada clientela han de tener nado, no realizaría su obra por más de una temporada. rosas piruetas en los alrededores de San Jerónimo y San las jóvenes su ten con ten, que no les vale á veces, y hay Fermín. Antes de que llegara la siguiente, su cabeza estaría adorpuesto que sale volando hecho astillas por cualquier Ya mediado el siglo anterior, el clásico paseo fue como agrio incidente. Hay, pues, que descontar el inconvenando una de las puertas de la ciudad, según es costumel salón neutral donde se codeaban los madrileños que niente del fiado, la bronca posible, las disensiones sociabre entre nuestros queridos hermanos de allende el Esno salían de veraneo. Entonces, no todo el mundo vera- les, las extremadas exigencias del socio protector, el aciertrecho. Pues en una ciudad española, en la capital de la Mo- neaba, mientras que ahora hasta los porteros hacen su to del golfo minador, que vacía un puesto sin que valgan cadenas ni llaves, y otra porción de quiebras por narquía nada menos, eso se puede hacer, y se viene quincena. Y debía de estar aquello animadísimo, bastante más el estilo. haciendo cada doce meses, sin que haya autoridad á quien se le alce el pelo por tan poca cosa, y casi casi con que las actuales playas de Jardines y Recoletos. Con todo, es una industria característica y de un sa Los únicos salones que no han cerrado sus puertas- -bor enteramente madrileño. En quitando los puestos del el asentimiento y resignación musulmana de todo el vedecía El Curioso Parlanteallá por el año de 18 5o, -son Prado y los melones de las Vistillas, creo que nos quicindario. Dicen todos los periódicos de cuando en cuando que el del Prado y el de Oriente, bajo cuyas extendidas y es- taban el verano. los españoles hemos venido muy á menos, que la raza ha trelladas bóvedas, alumbradas cuándo por la luna llena, José NOGALES decaído, etc. etc. y por lo que se refiere á los españoles cuándo por algunos cuantos mecheros vacíos de gas... w tw- rtw que viven en Madrid, eso es una gran injusticia, porque se ha apresurado á acudir cada noche todo lo que resta esto parece una población espartana, y me quedo corto. de Madrid, formando, si no círculos aristocráticos, líneas SOLEMNIDADES PALATINAS, LA BIhorizontales y en correcta formación de aprecíables sillas ¡Qué desprecio á la muerte! RRETA CARDENALICIA de á dos cuartos, á falta de cómodas butacas de muelles ¡Con qué tranquilidad el vecino de Madrid se toma ó de otomanas de pluma y edredón. El viernes último se celebró capilla pública en Palacio los distintos venenos que el comercio le proporciona! No se descuida el donoso cronista del veraneo en am- para imponer la birreta cardenalicia al ilustre arzobispo de ¡Y con qué estoicismo ven las autoridades morir á sus Valencia D. Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros, administrados sin adoptar más medidas sobre el particu- bos salones en hacer constar cómo en la grata reunión acto que revistió la solemnidad y el fausto tradicionales en del Madrid restante ocurrían cosas interesantes para los estas ceremonias. lar que la de enterrar á los que mueren! La carne se conserva con nievelina, que es un veneno. protagonistas, pero cuyo discreto velo no nos parece Las insignias del cardenalato son: el capelo, la birreta, el Las verdur? de lata se colorean con sulfato de cobre. prudente descorrer afirmando, según es de rigor, que solideo, la púrpura y el anillo con zafiro. el aspecto era asaz confortable y cada noche más atractiAsí como este anillo con zafiro denota sumo sacerdocio, el Los dulces se hacen con sacarina. La leche debe adulterarse con bicloruro de mercurio, vo, encomiando los primores de la orquesta- -acaso de color rojo de la birreta recuerda el martirio á que se ofrecen bandurrias y guitarras, -lo exquisito de los sorbetes de los cardenales en defensa de la fe católica. según lo rápidamente que hiere. Hecho el nombramiento del nuevo cardenal en consistorio la Cibeles, servidos con panales por la módica cantidad El vino... no es posible, sin llenar una columna, decir de ocho maravedises y la frígida majestad con que la secreto, Su Santidad coloca la birreta sobre la cabeza de los todo lo que tiene z vino. susodicha diosa y el señor D Felipe IV hacían los hono- cardenales, si éstos están en Roma; pero si pertenecen á otras Queda el agua para los que temen á las 1 gmás bebidas, naciones, se envía la birreta por un ablegado, que suele ser res de sus salones respectivos. un camarero secreto ó de honor del Papa, revistiendo el carácpero ya han demostrado los médicos en varias ocasiones Los sorbetes continúan ofreciéndose como un don de ter de ministro plenipotenciario. que tenemos unos viajes que son viajes al cementerio, Un guardia noble del Vaticano es el encargado de transmiporque por ellos se transmite el tifus, y seguirá transmi- la fecunda deidad. Yo creo que en estas noches en que, tiéndose hasta que los microbios se envenenen por algu- según dicen, el café se tuesta solo, todo el que tiene un tir al agraciado el nombramiento y entregarle el solideo rojo. ceremonia con gran solemnidad na de las substancias de lícito comercio que por aquí se vaso de qué disponer, se va á la entrada del Prado, fo la Esta últimaValencia el se efectuó pasado Junio, siendo en catedral de día 27 del el llena en el grifo del procomún, y poniéndolo sobre la expenden. conde de Artaisioro el ftnardia noble que en nombre del A esto se objetará que alimentos adulterados hay en palma de la mano, no tiene más que calentar el agua con Romano Pontífice impuso el solideo al nuevo cardenal. todas partes, y que el celo de las autoridades no basta su propio calórico y vocear la mercancía, el precioso A dicho Guardia noble se le antoriza para asistir en Palacio en ningún país del mundo para evitar casos en que la líquido como aún le llaman los escritores finos y redi- á la ceremonia de imponer el Rey la birreta, pero su misión termina al hacer entrega del solideo. codicia del comercio dañe ala salud pública. Y es verdad chos. Esto quita, como es natural, parroquia y emolumentos Para la ceremonia del viernes no vino de Roma ablegado que así sucede; pero lo que no ocurre en pneblo alguno es el envenenamiento anual por la leche, porque la pri- á los puestos refrigerantes extendidos en batería á en- especial, sino qtee fue comisionado para dicho cargo el audide la Nanciatara Apostólica mera vez que eso hubiera acontecido en cualquier parte, trambos lados del Salón. De esos puestos quería yo ha- torPocos minutos después de las en Madrid monseñor Sibilia. once de la mañana del vierse habrían tomado las precauciones necesarias para que blar, y véase cómo se enredan las palabras y á qoé extre- nes áltimo, ocupaba D. Alfonso XII el dosel de la capilla mos nos lleva la parlería de que son tan devotos nuestros no se repitiese. de Palacio llamado cortina, y los lugares que la etiqueta de Se comprende que el Municipio trate de construir vecinos los franceses. antiguo respetada señala dentro del sagrado lugar, los PrínMuchas noches de estas anduve por allí, y hubiera re- cipes de Asturias, Infantas, Prelados, damas de la Reina, alta una nueva necrópolis, por ser insuficiente la del Este; á este paso no va á haber más fuentes de ingreso en la sucitado á Mesonero Romanos para que viese en lo que servidtimbre, Grandes de España, etc paran las glorias y los sitios, mientras yo le recitase con El ablegado entregó el Breve de Su Santidad con el nomCasa de la Villa que los derechos de enterramiento. bramiento de cardenal al Rey, y S. M. á su vez, al capellán ¡Y luego se habla de los peligros de las vías férreas el tono más lúgubre posible: mayor, de coyas manos pasó á las del Notario de la capilla, Estos, Fabio, ¡ay dolor! que ves ahora... españolas! Sr. Herrera, quien leyó frente á la cortina el mencionado Nada de mecheritos de gas á cuya luz se arrullan las documento. A continuación el propio ablegado pronunció un Es mucho más higiénico y más seguro vivir en un tren pasando á diario todos los puentes ruinosos, que palomas nada de sillas de á dos cuartos en líneas hori- discurso en el que explicó la causa de la concesión de tan habitar en Madrid. De cuando en cuando hay una ca- zontales y en formación correcta; nada de historias bec- elevada investidura. tástrofe que cuesta la vida á varias personas, pero en querianas, ceryo secreto guarden copudos y altos olmos Tomó después Monseñor Sibilia la birreta roja y entrególa Madrid la catástrofe es permanente; no hace ruido, pero y algún que otro amigo copudo y discretísimo también; al Rey, poniéndola S. M. sobre la cabeza del purpurado, á subsiste y poco á poco se va tragando más gente la co- nada de bandurrias ni quintetos de la sociedad de ciegos quien abrazó afeetteosamente. Tiene el nuevo cardenal ochenta y un años, y no obstante mida envenenada que los hundimientos de puentes y auténticos ó similares; na da de animación y bullicio, ni tan avanzada edad, en las breves elocuentes palabras que delos choques de trenes. de confort, ni de amenidad... lataban al poeta, paes el nuevo cardenal ha compuesto versos Se conoce que adulterar los alimentos con substancias Unos cuantos señores abarridos en el centro, que to- muy sentidos é inspirados, se pudo notar una fe ardiente, un nocivas no es delito en Madrid. Yo recuerdo que, hace man la silla de cota de malla como- protestando del religioso respeto hacia el Papa, su adhesión leal al Trono, y algunos años, por el Ministerio de Fomeiito se concedió mundo y sus vanas pompas; el astrónomo de guardarro- un entusiasmo grande por Valencia, á la que dedicó un pípatente de invención á una falsificación del té, y en esto pía, qae arrienda el telescopio por veinticinco céntimos rrafo hermosísimo. Retiróse el Sr. Herrero á la sacristía, y momentos después es en lo que no han caído los matadores lácteos, porque dos minutos- -y yo presumo que debe de tener algún assi acuden al centro oficial correspondiente y sacan una tro de papel picado pegado al cristal; -los aficionados á apareció de nuevo en la capilla, envuelto en ía púrpura carpatente de invención de leche mortífera, se colocan de la gimnasia, que forman corro de niños y soldados; las gi- denalicia, la púrpura de la majestad y el sacrificio. Seguían más anciano de España una vez dentro de la ley y se evitan las molestias de de- tanas, que echan por ahí al oráculo de Delfos, abaratando oficiantes, al cardenal con ternos riquísimos, los sacerdotes revestidos que tienen su clarar ante el juez, única molestia que se impone aquí al la profecía hasta lo inconcebible; la señora qtre lleva al historia. que atenta á la salud del prójimo. perro para que goce de un instante de libertad, de igualComenzaron á trabajar en la colección de que aquellos Cada habitante de Madrid es hoy uno de aquellos em- dad y de fraternidad, que para algo hubo revolución fran- forman parte, en casa de Escalante el año 1867, y por orden peradores romanos que se acostumbraban á tomar toda cesa y sociedad protectora de las especies animadas; cria- de Isabel 11, donante de aquélla; pero llegó el 28 de Septiemclase de venenos para evitar que los intoxicara su su- das libres de servicio y caballeros que entonces entran en bre del 68, y la labor quedó interrumpida. Dos días antes de la revolución famosa había recibido dos él... y pare usted de contar. cesor. piezas de la colección el entonces sacristán primero de la Después de vivir un año en esta corte, todo ciudadano De vez en cuando viene una bocanada de aire como Real capilla D. Juan García Rodríguez, hoy capellán del hosresulta inmune ante el poder de los más terribles filtros si dieran soplos en la Castellana, y los árboles del Salón pital de Avila. ponzoñosos. se estremecen como diciendo: ya pareció aquello los La restauración se impuso en aquella Babel, y D. AlfonLa prueba es difícil; la mayoría sucumbe, pero el que señores retirados se descubren pensando: esto es para JO XII entró en el palacio de la plaza de Oriente. sobrevive se ríe de todos los preceptos de la higiene. Doña Isabel escribía desde París á su augusto hijo, y en las calvas el astrónomo manifiesta su creencia de que Y en esta tarea le acompaña el Ayuntamiento, que están funcionando los astros y así cada mortal se es- una de sus cartas le hablaba de los ternos que había encargatambién se ríe. ponja satisfactoriamente, sin dejar de pensar en que nos do para Palacio, y añadía: Si no quieres completar la colección, envíame lo que haya hecho; pero mejor sería la hicieras Suprimió el veneno para los perros, y permite que se falta algo... terminar. suministre á las personas en esta época de calores. Nos falta esa doble respiración de las aves, qae melo hizo D. demás Es un progreso y un refresco. Así quedamos menos, ten aire en los httesos. ¡Vaya, que valen bien poco nttes- deY así blanco, con Alfonso. Los ternos y de oro ypiezas son tisú riquísimos bordados medalloy corre mejor el aire. tros pobres huesos! Al que más y al que menos, nos pa- nes con imágenes de santos hechas de tapicería admirable, cuyos vivos colores llaman justamente la atención. La colección recen tizones de una escondida hoguera. EMILIO SÁNCHEZ PASTOR costó noventa mil duros, y se luce en contadísimas solemniEn la discreta penumbra de los paseos laterales som- dades. breados por la fronda verde de los árboles, instalaron Durante la ceremonia, el Guardia noble, conde de Artalos puestos con cierto carácter de permanencia estival. moro, con gala, compuesto de casaca roja con Invariablemente se asocian dos mujeres para explotar charreteras uniforme dede plata, calzón blanco, botas altas y y galones esta industria, y cada una de las socias- -generalmente sable, permaneció de pie detrás del cardenal Herrero, luA 1 adrid no tiene la consecuencia de las viejas ciudades camareras de cafés de invierno- -lleva al puesto su clien- ciendo su elevada estatura. estancadas, en su amor á los sitios de amenidad y tela. Interpretóse por la capilla que dirige el eminente Zubiauesparcimiento. Hay poblaciones que desde los tiempos El capital social oscila entre los veinticinco y los rre, que continúa la serie de figuras ilustres que han dirigido de Recaredo ven desfilar por los mismos sitios, á las taa admirable orquesta, música de Eslava y Mozart, y á las mismas horas, gentes que se parecen á las que se fueron treinta duros, y de él han de ayudarse unas cuantas per- doce y medía terminaba el acto, desfilando de nuevo la vistosonas, contando entre ellas los inevitables socio protecto- sa comitiva por las galerías altas, en las qae se escachaban ROÑICA. ¿SE PUEDE COMER? Los puestos del Prado F T n l í l l I 1 r l T í If E 1 F r l 1 IT 1