Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Nos agrada el libro de Almendros, por ser positiva é intensamente lírico, esto es, predominantemente subjetivo según la nomenclatura usada en casi todas las Preceptivas, é inspirado por el entusiasmo que los antiguos llamaron furor pímpleo, si no estamos equivocados. Almendros Camps, que ya en dos tomos anteriores, Nostálgicas y Pasionarias, había mostrado abundancia de pensamiento y notable dominio del lenguaje rítmico y de la rima, renuncia valientemente en estos Poemas líricos al prestigio de las estrofas modernas y de los fáciles efectismos rítmicos, y en corrientes y molientes rosarios de endecasílabos y heptasílabos de corte clásico canta los grandes ideales del Progreso, el sublime é inagotable mundo de las esperanzas humanas, el azul de un porvenir que otros poetas se empeñan en ver negro. Entre los pesimismos baratos y extranjerizos de algunos vates de camposanto y el franco y castizo optimismo de Almendros, que adora al sol como un oriental y le canta en bellas frases, preferimos esta poesía, que nos hace no encontrar el mundo tan malo como propalan por ahí cuatro descontentos faltos de ideales y de verdadera inspiración. No son, pues, los de Almendros, versos de hoy, ecos del fugitivo momento actual, rápidas é indiscernidas impresiones de un instante fugitivo. Son versos de ayer y quizás de mañana. Todo el que admire á los maestros Quintana, Gallego, Tassara y Nañez de Arce, lea al ventajado discípulo y se contentará. F. N. L. La Sociedad de Autores sola. La Sociedad de Autores con gotas de trust... Compañía que se prepara: La Lázaro, la Pretel, la Arana, la Taberner, las hermanas Domingo, la Gardeta; Carreras cuando vuelva de Bilbao; Cerbón, Ontiveros, Lacasa, Orejón, Emilio Mesejo... todos directores. ¡Ah! Y Allens- Perkins, á quien yo he aconsejado que se dedique franca y denodadamente al género lírico. Me figuro el asombro del Sr. Allens- Perkins, que no me ha visto en su vida, y á quien no tengo el honor de conocer, cuando haya leído que yo me tomo la libertad de aconsejarle cosas. Y el de la señorita Gardeta al enterarse de que piensan llevarla, con ó sin coche, á Jovellanos, á Apolo, á Eslava y á todas partes sin que los empresarios la digan á ella una palabra. VAa sé lo que van ustedes á decirme. Que sería convelí niente que nos comprimiéramos un poco para que la gente no se percate de que no acertamos más que por casualidad; pero ¡caramba! ¡si es el público mismo el que tiene la culpa! ¡Se empeña en que todos los días le digan algol SINESIO DELGADO Chismes y cuentos A perreado oficio es el de periodista, porque entre otros trabajos tiene el de enemistarse con medio mundo y el de templar las gaitas del otro medio. Pero de todas las cosas malas de que pueden encargarle á uno en un periódico, la peor es la de la información teatral, sección nuevecita, flamame, que puede decirse que acaba de salir del horno. Como aquí todo se ha achicado, á causa de la pérdida de las colonias, la crítica de espectáculos, que ya había degenerado e, n revista de teatros pura y simple, ha acabado por convertirse en una especie de chismorreo de puerta de iglesia que, si bien no requiere saber geografía ni las cuatro reglas, pone á un hombre en una serie inacabable de compromisos. El repórter teatral, para cumplir su misión honradamente, tiene que ir á beber en las mejores fuentes que encuentra, y ¡buenas fuentes te dé Dios! Entre un empresario que le inventa planes fantásticos para darse tono de persona, un actor que le acompaña á tomar café y le dice pestes de sus compañeros, y un autor que le especifica las razones por las cuales los viles encantadores que le persiguen no le dejan estrenar cuatro ó cinco maravillas inéditas, acaba el infeliz por volverse loco y por soltar en el periódico una porción de embustes y de profecías absurdas que no le ponen en ridículo porque, gracias á Dios, nadie hace caso de esas cosas. TT ¡go esto, porque yo conozco mucho á Ontiveros, y le trato desde que era de alto como la Mesa (doña Julia) y hasta puede decirse que fui yo quien le cortó el pelo á rape para que hiciera el Melindres de caho primero, y, sin embargo, de tal modo me le han traído y llevado estos días en la sección correspondiente, entre Blasco Ibáñez y la reina Draga, que ya no sé quién es Ontiveros, ni de qué persona se trata á punto fijo. Porque de un estudio minucioso y detenido de la Prensa, resulta que Ontiveros ha hecho lo siguiente en el breve espacio de tres días: Ser base y sostén de la temporada de Apolo. Comprometerse con Reyes para dirigir la futura compañía de la Zarzuela, á medias con el Sr. Lacasa. Ir de merienda á los Viveros y chuparse los dedos de gusto con un arroz con almejas. Ser base y sostén de la temporada del Lírico. Y marcharse á un pueblo de la provincia de Salamanca á reponer su quebrantada salud en el sosiego de los campos y las abrasadoras faenas de la trilla. La verdad, yo aprecio muchísimo á Ontiveros, pero jamás se me había pasado por la imaginación que tuviese tanta importancia. Q e r o ¿qué más? ¡si en la mayor parte de los periódicos se ha analizado, discutido y puntualizado la trascendencia de un banquete celebrado con motivo de haberle nacido un nuevo vastago al Sr. Lamas! Revolviendo papeles y compulsando datos auténticos, el público puede haberse enterado de lo siguiente: De que á la jira asistieron las señoritas Pino, Calvó, López Martínez, Brú y Gardeta, y la nata y flor (palabras textuales) de los autores cómicos. De que Antonio Paso aconsejó á Ontiveros que no asistiera al ensayo de E? pelotón de los torpes, porque si se incomodaba la empresa, él estaba dispuesto á retirar su obra. Y de que el Sr. Lamas ha tenido un chico. Todo de grandísimo interés y todo cierto, salvo que no estuvieron la Gardeta, la Brú ni la López Martínez; que Antonio Paso no es autor, en todo ni en parte, de El pelotón de los torpes, y que lo que ha tenido el Sr. Lamas no es un chico. Ha sido una chica. Que se lama, digo, que se llama Carmen Ramona, por cierto. Y este detalle de información, tan interesante ó más que los otros, sí que no me lo ha pescado nadie. p o m o prueba de lo embrollados que andan estos asun tos, á consecuencia del desmedido afán de información menuda y de las dificultades anejas al cargo, si adivinan ustedes lo que va á pasar en la Zarzuela el año que vjene. les doy un racimo. Empresa probable, según los periódicos: D. Manuel Reyes solo. D. Manuel Reyes con Montilla. D Manuel Reyes con Bernatúa. LOS CAMBIOS an tenido verdadero empeño en resolver la cuestión del cambio internacional los distintos ministros de Hacienda que han ocupado un puesto en el banco azul durante estos últimos años? Como nada han conseguido, surge la duda; han obrado sin fe ó sin conocimiento: no se han atrevido á cortar el mal de raíz, porque al hacerlo, muchos intereses en juego se verían perjudicados, ó no han sabido encontrar un remedio eficaz para una enfermedad crónica hasta ahora incurable. La moneda es una mercancía, la mercancía por excelencia. La ley de la oferta y de la demanda determina el valor de toda mercancía; veamos qué influencia tiene esa ley en la moneda. Si examinamos nuestra balanza comercial, vemos que exportamos, poco más ó menos, lo que importamos; qtce el valor de lo que vendemos no es inferior al valor de lo que compramos; si nuestras relaciones con el Extranjero se redujeran á esto, la cantidad de francos ó de libras que exige la importación sería casi igual á la cantidad de pesetas recibida por nuestros exportadores; pero habiendo recurrido el Estado al crédito fuera de España, y existiendo en nuestro suelo empresas extranjeras que han de pagar en el Extranjero el interés del dinero empleado en ellas, resulta un exceso considerable en el pedido de francos, sin compensación alguna en el sentido contrario. De esa observación nació la idea de constituir un sindicato formado por los compradores de francos, suponiéndose que agrupados y unidos harían sus compras en mejores condiciones, defendiendo al mismo tiempo sus intereses particulares y los intereses generales del país. Ha fracasado el sindicato, porque el Tesoro, que es el mayor comprador de francos, no interviene en sus operaciones, y porque todavía no se sabe á punto fijo si las entidades que lo constituyen tienen verdadero interés en que el cambio baje, ó si, al contrario, prefieren se mantenga la actual situación, que tantos beneficios puede proporcionar á los que monopolizan el agio. Ha sido peor el remedio que la enfermedad. Examinemos ahora otro aspecto del problema. Ha dicho en el Senado el Sr. Rodríguez San Pedro que una de las causas de la depreciación de la moneda es que en nuestra circulación no hay más metal que la plata, que pierde de 46 á 5o por 100 de su valor nominal. Si esto fuera cierto, Italia, donde apenas ex- iste plata, circulando principalmente billetes de todas clases, tendría su cambio peor que el nuestro, en vez de tenerlo muy cerca de la par. Lo que sucede en Italia es que esos billetes están debidamente garantizados por una fuerte reserva metálica. Autorizado el Banco de España á emitir billetes sin poseer una reserva en oro suficiente, resulta lógicamente que el billete, y por lo tanto la peseta, deberían valer lo que poco más ó menos vale la parte de reserva metálica que proporcional mente les corresponde. Punto es éste delicadísimo. En tiempos del Sr. Urzáiz, y al principio de la gestión del señor Rodrigáñez, se notó una fuerte corriente de opinión partidaria de imponer al Banco una radical modificación en sus procedimientos. Ese era el verdadero y único camino de salvación; se distrajo la opinión con otras preocupaciones de índole diversa, y seguimos como estábamos. ¿Qué hace el Banco con esos billetes emitidos con exceso? Además de prestar al Estado lo que nada le cuesta fabricar, hace algo muy grave: presta sobre valores públicos y ayuda á la expeculación bursátil, que con su apoyo recoge título; compradosporella, los deposita luego en el Banco, y lo que es peor, recibe en cambio, mediante un interés relativamente módico, una cantidad de billetes que le permite repetir la operación, aumentando la circulación é influyendo de rechazo en la depreciación de la moneda. Este es el origen del alza, quizás anormal, de los valores del Estado. Según lo expuesto, el alza del cambio depende del exceso de la demanda de francos sobre la ofertay delagarantíailusoria que tienen losbilletes. ¿Qué remedios se pueden aplicar á estos dos males? Para remediar lo primero hay que contar con el tiempo, fomentar la producción nacional y abolir el affidavit, consiguiendo de los numerosos españoles tenedores de valores extranjeros que íos vendan, comprando en cambio Exterior. Considérase el affidavit como arma de dos filos, y así sería si necesitaran comprar francos los capitalistas españoles para adquirir nuestra deuda pagadera en oro. Las disponibilidades en renta francesa, italiano, turco y otros valores que producen bastante menos que el Exterior, serían suficientes para modificar en el sentido indicado la composición de muchas carteras, con evidente ventaja para el particular, que cobraría mayor renta, y para el Estado, que no necesitaría comprar tanta cantidad de francos para el pago de sus obligaciones. En lo referente á la excesiva circulación fiduciaria, el remedio es de más fácil aplicación: obligar al Banco á que eleve su descuento, evitando así que el público compre títulos de la Deuda con dinero que no es suyo y que le presta con tanta facilidad nuestro primer establecimiento de crédito; emitir un empréstito, mejor Exterior que Interior, porque lo que hace falta es oro; reembolsar al Banco y obligarle á que conserve ese oro en sus cajas. Estas medidas constituyen una empresa facilísima, si se atiende más al interés general que al interés particular de un Banco de emisión que ha salido de la esfera de acción marcada á cuantos establecimientos similares existen en los demás países; es obra de muy difícil realización si Jos interesados en evitar sus efectos siguen influyendo en las medidas del Gobierno, luchando siempre y exclusivamente pro domo sua. Sueltos diversos Tjías pasados se pusieron á la venta los ejemplares de La segunda casaca, uno de los Episodios Nacionales del insig- ne Pérez Galdós. La edición estaba agotada, y su autor ha hecho una nueva, que el público se apresurará á agotar seguramente. Eí ejemplar que nosotros hemos recibido y que agradecemos, pertenece al 34 millar. Esta cifra indica el éxito grande y merecido de la obra del ilustre maestro, p l distinguido abogado D. Isidro de Villota y Presilla ha puesto á la venta un notabilísimo y erudito trabajo titulado Intervención de la Iglesia y del Estado en la enseñanza. Tan interesante estudio mereció el premio del cardenal Casañas, obispo de Barcelona, en el certamen organizado por la juventud conservadora de aquella capital, con motivo de la declaración de la mayoría de edad de D. Alfonso XI 11. Felicitamos al estudioso y concienzudo literato Sr. Villota, y recomendamos á los pensadores, á cuantos se preocupan del problema de la enseñanza, la lectura de tan profundo trabajo, sintetizado en el siguiente pensamiento: escuela cristiana en el Estado cristiano; escuela libre en el Estado indiferente. ALMANAQUE MEMORÁNDUM ARTES 3o La Conmemoración de San Pablo, aoósfO Santos Marcial y Ostiano, obispos. La Misa y Oficio Divino son de la Conmemoración de San Pablo. Rito, doble mayor; color, encarnado. Cuarenta horas: Parroquia de San Pedro, s gji 1887. Apertura de la Exposición de Filipinas en Madrid. El día dura quince horas y dos minutos. Termina el plazo para la traslación de mozos á la capital de la provincia oara la revisión de exenciones ante la Comisión mixta. JWÍ 1 ERCOLES 1 JULIO. Santos Casto y Secundino, obispos y mártires; San Galo, obispo; San Teodorico, presbítero. La Misa y Oficio Divino son de la Octava de San Juan. Rito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: Religiosas Salesas. í 1801. Declaración de la independencia de Santo Domingo. El día dura quince horas y un minuto. Luna creciente 2) á la j 26 minutos déla mañana en Libra. UEVES 2 La Visitación de Nuestra Señora; San Otón, obispo; San Longinos, mártir. La Misa y p gR l cío Divino son de la Visitación. Rito, doble, segunda clasej color, blanco. Cuarenta horas: Religiosas Salesas. t $3 i885. El Rey D. Alfonso Xll visita en Aranjuez á los coléricos. El día dura quince horas y un minuto. No se devuelven los originales UIP KKIA DE- ÍUUlaNoO í I i. (j. ltO 2 A. n. S