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El descanso semanal por de organización social trabajo, Comovez devirtudtarealaalegre y llevadera, es elocupación en ser desagradable, los obreros en todo tiempo han tendido á reducirle, bien acortando la jornada diaria ó aumentando los días de fiesta. En la Edad Media las leyes establecían una jornada mínima de trabajo, que no podía quebrantarse, porque con la ley estaba el interés del patrono, y entonces los obreros pensaron en multiplicar las fiestas todo lo posible, y al número ya crecido de ellas añadieron, con beneplácito y ayuda de la Iglesia, las de su particular patrono, que solían durar dos y tres días. (Los plateros He Madrid, por ejemplo, celebrando la fiesta de San ñloy, patrono de su gremio. Además era corriente en muchos oficios extender la fksta al lunes: ejemplo de ello los zapateros, y más tarde ¡ios impresores de Madrid. Recuérdese que en el siglo xvm y en principios del xix, se celebraban en lunes las corridas de toros y que éstas duraban todo el día. ¿Qué número de días festivos no habría, cuando unas Cortes de Aragón pedían á Felipe II que sólo se guardasen los domingos, Pascuas, días de Nuestro Señor y fiestas de Nuestra Señora, de los Doce Apóstoles, de JSan Juan Bautista y de San José, esposo de la Virgen? Í 2 s decir, que consideraban como una gran conquista que sólo hubiese noventa fiestas en el año. No las medidas legales, sino la abundancia de brazos, y con ella la reducción de los jornales, fueron acabando con las fiestas, hasta el punto de que en las Cortes de 1820 hubo oradores que consideraron ocioso ocupare de este asunto en tanto abundasen, como abundaban, os obreros sin ocupación. Y lentamente, sin que ley alguna obligase á los obreros, desaparecieron las fiestas y los domingos para buen número de ellos. Verdad que también los legisladores fian negociado con el Papa, y, aparte de los domingos, los días festivos no llegan hoy á veinte, siquiera varíe su número en cada diócesis. Contra semejante estado de cosas se viene reaccionando desde hace tiempo por el clero y por los obreros. El clero en virtud de su ministerio, y los obreros por su conveniencia. En estos últimos tiempos se han presentado á las Cortes proyectos de ley, pero en las Cortes se quedaron, el último gracias á la perseverancia de un obstinado individualista. Ahora se presenta otro, ni más malo ni más bueno que los anteriores, que celebraríamos ver aprobado. Sus principales defectos estriban en lo bajo de las multas, y en abusar del carácter religioso. La pena en éstas y en todas las leyes debe ser de tal consideración, que se haga siempre un mal negocio quebrantándola. Asimismo no debe olvidarse al defender el proyecto de ley, que con el descanso semanal se cumplen los mandatos de la ciencia: gana la producción y se disminuye el número de accidentes del trabajo. Médicos alemanes é italianos que han estudiado los efectos de la fatiga, encontraron que la intensidad del trabajo es menor á medida que avanza la semana, y trazaron el siguiente gráfico, muy conocido de quienes estudian estos problemas, pero que no vacilamos en reproducir: De todos modos venga la ley, que, cuando menos, sancionará las conquistas de muchos trabajadores que han logrado por sí mismos el apetecido descanso. JUAN JOSÉ M O R A T O El veraneo en San Sebastián V 0 n 0 sé P o r qué Ia Reina prefiere San Sebastián para veranear, -decía hace algunos años una señora de tierra adentro á otra de junto al mar. En España hay otras playas, -agregaba para reforzar su argumento. -Hay otras playas, -la contestó su interlocutora, -pero no hay otro San Sebastián. Ciertísimo. Este es el fundamento de la predilección que la Reina y mucha gente da á la capital guipuzcoana para veranear. Playas hay muchas tan hermosas como la famosa Concha. Pero San Sebastián no hay más que uno. No existe en España población más bella, más nueva, más limpia, más sana. Luego, ¡hay que confesarlo! su proximidad á la frontera de Francia la hace ser, naturalmente, la capital española más cercana á Europa, la Europa de nuestros ensueños, la del progreso portentoso en costumbres; y los aires europeos ejercen sobre ella su influjo, como los del mar le ejerce sobre los enfermos que buscan la playa. Hay otras regiones con mar igualmente benéfico, con paisajes soberbios, con montañas deliciosas; pero el espíritu moderno exige algo más que poesía. A muchos les agradaría retroceder algunos siglos y ver la ideal Arcadia, pero haciendo el viaje en sud- exprés y contando para alojarse con un hotel de primer orden. Hace muchos años que va gente á San Sebastián, pero desde que hay trenes cómodos, y caserío nuevo, y buena higiene, y buenos hoteles, y tranvías, y montañas con excelentes caminos, va mucha más. Quiere esto decir que cuando en otras regiones y ew otras capitales se haga lo que en aquélla del Norte, la gente que no tiene para qué hacer preferencias, porque nada la obliga á ello, se repartirá. Que San Sebastián es la ciudad más bella, lo dicen cuantos viajan; que es la más nueva, lo dice su historia; que es la más sana, lo dicen las estadísticas de demografía. Que las bondades de su clima las poseen otras playas, no lo niego; por eso afirmo que cuando éstas posean las comodidades y las garantías higiénicas que aquélla, la gente prescindirá de darla la preferencia. Dos cosas hay en San Sebastián de las que suelen hablar mal los que allí veranean: las patronas y las pulgas. La patrona de todas partes tiene por enemigo y detractor á todo el que tiene que apechugar con ella. Las patronas donostiarras abusarán en verano de la gente forastera; ¿pero dónde deja de ocurrir lo propio? ¿Qué hicieron las de Madrid cuando las fiestas de la Coronación? ¿Qué han hecho los fondistas de la Corte recientemente con los huéspedes que vinieron al Congreso de Medicina? Los que por razón de nuestro oficio hemos hecho viajes en calidad de cronistas con la Corte, sabemos cómo las gastan fondistas y patronas de todas las ciudades de España cuando por cualquiera circunstancia aumenta la población flotante. Clavan bonitamente al prójimo, lamentando tan sólo no poder hacerlo con más frecuencia. Las pulgas de San Sebastián tienen, sí, muy merecida fama de crueles y de insoportables. Se dice de ellas que están amaestradas para picar sólo al que no es de aquella tierra, y que salen diariamente á Zumárraga en cuerpos de ejército para esperar á los forasteros. Puede ser verosímil; pero así como aquí, en Madrid, según un antiguo chascarrillo, no hay pulgas porque no las dejan vivir las chinches, así otras poblaciones pueden jactarse de no tener tan molesta plaga, porque acaba con ella la de los mosquitos zumbones y sanguinarios. El mayor enemigo de San Sebastián es la lluvia. Pero si no lloviese tanto, la temperatura no sería tan fresca. Ni habría un Vicario de Zarauz para... equivocarse en sus predicciones. Ni tendrían motivo los pescadores para decir que no pueden creerse las indicaciones del barómetro porque es un aparato al que nunca se le da cuerda. No tienen razón los que piensan que San Sebastián, por un favoritismo del momento, lo absorbe todo. Hoy por hoy se lo merece. Veinticuatro horas de permanencia en aquella capital les disuadiría á los que, sin conocerla, murmuran y la calumnian. jQué más quisiéramos, como buenos españoles enamorados, eso sí, platónicamente, de la regeneración y engrandecimiento de nuestra Patria; qué más quisiéramos, repito, que cada una de las capitales españolas fuese, á la vuelta de media docena de años, un San Sebastián, moral y materialmente considerado! ÁNGEL MARÍA CASTELL CURIOSIDADES S E G Ú N UN EMINENTE QUÍMICO, un hombre vale, desde el punto de vista de la química, entre nueve, y diez mil francos. El calcium es el producto de más valor que hay en el cuerpo humano. La onza de calcium vale unos quince francos. El cuerpo humano contiene 1.400 gramos. U N AMERICANO DE NUEVA ORLEANS ha adquirido por un franco treinta céntimos una de las innumerables islitas que hay en el golfo de la Florida. La isla sobre la cual está construida la ciudad de Nueva York, fue adquirida por un indio en cien francos. Hoy no existe un archimillonario con fortuna bastante para adquirirla. U N A ESTADÍSTICA DE LA CASA HACHETTEhace ver que, suponiendo que los reyes dediquen seis horas diarias al trabajo, ganan por minuto: el Emperador de Rusia, 4o5 pesetas; el de Austria, 176; el Rey de Italia, 108; el Emperador de Alemania, 88; el Rey de Inglaterra, y. 5; el de España, 72; el de Bélgica, 24; el de Dinamarca, 5 el de Servia, 8. f; MODAS MASCULINAS la que Queestá bicicleta se popularizó demasiado; sport en decadencia y no es ya aquel aristocrático de otro tiempo? Error, y gran error... La bicicleta ha s, ido, es y será siempre un sport agradable, cómodo, higiénico y poco peligroso, cuando las grandes velocidades no se toman por principio. Es el sport favorito de los que no pueden sufrir las emociones violentas, de los que gustan de la comodidad y evitan los ejercicios en que el sistema nervioso es el principal agente. Sabed además que la Cours de la morí hizo volver al pedal á muchos y buenos sporhnanh que habían abandonado el ciclo por el auto. Resolución sabia y prudente que he visto confirmada con motivo del Grand Prix Ciclista en Vincens, del que el corredor y gentlemant Meyer- fue el vencedor. j Y ahora que el calor empezó ya á darno serias señales de su existencia y en que lqs matinales paseos por el Bosque de Bolonia y las excursiones campestres en bicicleta son tan hermosas, tan agradables y emocionantes, sobre todo para los que van entrames por una bella compañera de sport, no puedo resistir á la tentación de describiros la dernier creation para esta toilette sportiva. Es bonita, cómoda y sumamente práctica, pues sustituyendo el pantalón saumur por otro de forma corriente, puedo aseguraros que sirve como toilette de toul aller muy chic. Para esta tenue empléase una lanilla bastante ligera, de fondo ceniciento con listas formando cuadros, no n u y grandes y bien definidos, de color rojo, azul marino obscuro y amarillas. También, y con preferencia, se hace de fina franela de lana blanca, con listas azul marino ó negras. La cazadora tiene todo el cachet de la más delicada elegancia, y muy desgarbado había de ser quien no resulte smart con tan linda prenda. Es recta, con tres costuras en la espalda y los costados ligeramente cintrados. Su largo no deberá exceder de setenta centímetros para un hombre de mediana estatura. El cuello muy pequeño, lo mismo que las solapas. Cien- a muy alto; sólo lleva cuatro botones, y el bajo está graciosamente redondeado. Como complemento, cuatro bolsillos adornados con carteras, colocados dos en el pecho y dos en las caderas. Chaleco del mismo tejido, de forma recta, cerrando muy alto y abrochando por seis botones, de nácar si es de franela, y de pasta con dibujos si es de lanilla. Cuatro bolsillos con cartera y doble pespunte, como la cazadora. s ¡Calzón de forma Saumur, aunque algo más estrecho, abrochando por bajo de la rodilla con í cinco botones. Media de finísima lana negra á grandes listas del mismo tejido, y la parte superior formando una ancha liga con cuadros blancos y negros. Zapato de piel de Rusia forma americana ¡y botines blancos bastante altos. Camisa zephir con anchas listas violeta, rosa ó azules y pechera á grandes tablas. Puños y cuellos blancos Ideal y Aiglon y botones de oro. Corbata tonos vivos con diminuto nudo Regata. -Sombrero flexible forma sans souci ó gorra in- INTENSIDAD DLL TRABAJO Lunes Martes Miércoles Jueves... Viernes. Sábado Domingo. Lunes Ete. Si er vez de trabajar el domingo se huelga, la jornada de. lunes vu ¿1 ve á la intensidad primitiva, quedando establecida una e- p cie de rotación: si no, ó la intensidad del trabajo es menos, 6 hay que rendir un esfuerzo que destruye la economía d ¿l individuo. Por otra parte, las estad eticas de accidentes del ex tranjero- -la nuestra, coi -vimc días atrás, omite detalles de tanto interés, -prueban que curren más desgracias los últimos días de la semana que los primeros. Quiere esto decir que la adopción de la ley del dessanso semanal es de grande conveniencia para todos, para la sociedad, aunque daña algunos intereses particulares. El carácter religioso de la ley, 1 la beneficia en cuan- tó epneita fuerzas en su apoyo, en cambio es obstáculo para su cumplimiento, porque no c ebería ser ley de descanso dominical, sino semanal. El pie forzado del domingo es un obstáculo para su cumplimiento; en cambio lo sería menor la imposición de un día descanso á la semana, de modo que todos disfrutasen de ese asueto físico y espiritual sin daño de la vida ordinaria. Es esto más difícil de organizar, pero sería mucho más eficaz y, desde luego, más justo, porque con el actual proyecto habrá quien sólo tenga descanso quincena! que no es lo mismo; todo ello en el supuesto de que promulgada la ley se cumpla, q e no se cumplirá sino zn la medida ue los obreros- quieran. con- sa- organizaron.