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ú ordenación sistemática! Todo lo que signifique freno, dirección, plan reflexivo, camino recto, ¡fuera! Los guarismos, las líneas geométricas que funden la imaginación la disciplinan, y como que la ponen serreta, no nos gustan. El Gobierno, mano que debía ser dura y fuerte, y en España es blanda y débil, porque ni individual ni colectivamente podríamos Jos españoles tolerar otro rendaje, es, aun siendo benigno, el enemigo común. El plan preconcebido, luz que guía el acto ó la serie de actos, nos fatiga; el camino rectilíneo, que se sabe dónde comienza y dónde definitivamente ha de terminar, no nos place; más agradable nos parece la vereda sinuosa, que tan pronto escala crestas y puertos como se hunde en desfiladeros peligrosos ó en valles profundos y umbríos. No vengan aquí los matemáticos hablando de la elocuencia máxima de una fórmula algebraica, porque casi nadie los querrá entender. Para los estudiantes españoles las palabras teorema, problema, escolio y otras, son equivalentes á castigo y tormento intelectual. Un encerado lleno de guarismos es para los muchachos mar tormentoso en que pocos se atreven á aventurarse. El vicio español de jugar á la lotería, ¿qué es ni significa sino el amor á lo inesperado, á lo fortuito é incongruente, ó sea la instintiva repulsión á la escueta verdad, poco generosa por inflexible y única? Escasísimos son los adagios de nuestro abundante refranero en que se hable de números, y cuando se les menciona, trastruécase el inflexible rigorismo matemático, y se hace servir á los números para lo contrario de lo que servir deben. Así, un caso entre muchos, por no fijar los términos del problema con precisión, afirma el pueblo: más valen muchos pocos que pocos muchos expresión vaga que puede ser cierta ó inexacta, según cuantos sean los pocos ó los muchos; afirmación de manga ancha, indemostrable y anticientífica, siquiera se piense como posible. Las tablas calculadas del contrato de seguros, son contados los españoles que las entienden; las guías de ferrocarriles se compran para leer el nombre de las estaciones, rara vez para deducir precios ni averiguar distancias kilométricas. Los palos estriados que aún llevan los pastores para apuntar las cuentas de los panes ó de los reales recibidos; las tablas horadadas con agujeritos ordenados en filas paralelas en que con clavijas de palo que atraviesan los agujeros se cuentan las piezas de ropa blanca que se echan á lavar, son muestra evidente de que los españoles somos refractarios á los números y á la discreta contabilidad aritmética ó matemática. En nuestro libro, Sancho, por miedo á quedarse solo oyendo el medroso ruido de los batanes, trata de retener á Don Quijote refiriéndole el saladísimo cuento de las cabras. Para que éste concluya hay que llevar una cuenta, una endiablada cuenta de sumar, y tan pronto como se escape una sola unidad se acaba el cuento. A Don Quijote se le pone de punta la cuenta, que el socarrón de Sancho complica adrede para sostener la atención de su amo. Como no podía menos de suceder, desvirtuada la parte imaginativa del cuento por la matemática, éste no se termina por falta de paciencia del gran caballero. Don Quijote no quiere sumar. VIRGILIO COLCHERO CRÓNICA POLÍTICA C E constituyó el Congreso. Su presidente, el se ñor Villaverde, realizó un acto en el que los enemigos del Gobierno ven el principio del fin de la situación y los ministeriales algo que no les hace gracia, porque el Sr. Silvela se apresuró á sacar el cristo en cuanto tuvo ocasión de hablar fuerte, y se la ofreció la proposición del señor Alba. Queda la duda, que sólo el tiempo puede resolver, de si Villaverde ha dado en el clavo, como dio Silvela cuando minó la jefatura á Cánovas, ó de si se ha equivocado como se equivocó Martos desde el mismo sitial. Constituida está, pues, la Cámara y en vísperas de comenzar el debate político, en el cual habrán de decirse muchas cosas, una de ellas ¡hay que suponerlo! en virtud de qué actos políticos trascendentales, en virtud de qué sinceridad electoral ha sufrido la opinión del país metamorfosis tan grande, que el Sr. Maura, que en anteriores Cortes no tuvo á su lado media docena de amigos diputados, logra en las elecciones que él ha dirigido desde el Ministerio de la Gobernación, un grupo de cincuenta y tres. Sí, convendría que esto se discutiese; sería cuando menos interesante conocer cuántos mauristas con distrito propio hay en el Congreso, ó cuántos cuneros sin arraigo y sin intereses entre sus electores ostentan la investidura de diputado. De este modo se apreciaría si efectivamente el trovador de la sinceridad electoral ha rendido pleito homenaje á la dama de sus pensamientos, ó si ha sucedido, como sospecha mucha gente, que sus protestas de amor á la vez y de horror al caciquismo resultan vana palabrería, bajo la cual ha ocultado las pequeneces de todo político de oficio, ansioso de tener un grupo con el cual escalar un día puestos más altos. De cuanto se ha hablado de Marina, viene á deducirse que el ministro del ramo siente impa- ciencias por construir una escuadra, y que Silvela, mirando con cierta zozobra á Villaverde, dice que eso se hará, pero en mejor ocasión, al año que viene. Y la opinión entretanto piensa que, sea en este año ó sea en el que viene, cien millones de escuadra son mucho dinero para una nación que tiene once millones de ciudadanos analfabetos. O si ustedes lo prefieren en otros términos: que á una nación que tiene que enseñar á leer á más de la mitad de sus contribuyentes, no la cae bien un gasto de tantísimo millón de pesetas para un lujo de escuadra propio de una nación de alfabetos. El ministro de Hacienda leyó los presupuestos en medio de la más espantosa soledad. Esto es ya legendario en España: lo que interesa al país no se escucha. Los debates políticos, en los cuales se pierde lastimosamente el tiempo, tienen público sobrado. Pero esta vez esa indiferencia es disculpable. Los presupuestos se han leído para discutirlos, si llegan á discutirse, dentro de seis meses. Hay tiempo de sobra para estudiarlo. Esto debieron pensar los venerables padres de la Patria. Y se fueron á paseo. La obra económica del Sr. Rodríguez San Pedro tiene por objetivo lo que constituya el afán de todos los hacendistas de algunos años á esta parte: liquidar con el Banco y forzar los ingresos. Lo primero nadie lo ve con ma js ojos. En cuanto á lo segundo habría mucho que discutir, porque hace tiempo que contra el parecer, ó por lo menos contra el proceder de los gobernantes, piensa el país que es bueno que se procure recaudar todo lo más posible sin crear nuevos tributos, pero que mejor sería que al propio tiempo se metiese mano á los gastos: á los gastos supérfluos que tanto abundan en el presupuesto. Y esta medida de buen gobierno contituiría un aumento muy considerable en las arcas del Tesoro, con el cual podría hacerse frente á muchas apremiantes necesidades. El ministro de la Guerra ha presentado también sus reformas, muy extensas; pero como en ellas pretende suprimir algunas Capitanías generales, han surgido ya las protestas de las localidades perjudicadas. Porque eso sí, todos pedimos economía, juicio, patriotismo; pero en cuanto afecta á nuestros intereses, nos faltan pulmones para gritar: ¡Justicia, mas no por mi casa! De todos modos, como las apremiantes vacaciones están encima y toda ia labor de las Cortes antes del verano va á ser discutir el Mensaje, la labor quedará cortada, ni siquiera hilvanada para el otoño, y de aquí á entonces ¡tantas cosas pueden ocurrir! Para los ministeriales, el cariz que ofrece el horizonte no es muy tranquilizador. El Rey se encuentra ya en Cartagena, donde va á revisar los barcos de guerra. En cinco años, desde el desastre, bien poco es lo que hay que revisar. espectadores. Estrepitosos vivas y aplausos sonaron por todas partes, y por algún tiempo todo el interés de las carreras fue eclipsado por el triunfal descenso del aeronauta. Los hombres agitaban sus sombreros, las señoras sus pañuelos y todos gritaban con entusiasmo. Algunos de los más ardientes trataron de atrapar la cuerda de amarre cuando aún el globo no había tomado tierra; pero Santos Dumont les gritó desde la barquilla que le dejaran solo, si no querían exponerle á un desastre. Obedeciéronle y el brasileño pudo entonces descender, saltar al suelo y recibir calurosas felicitaciones de muchos de sus admiradores: A los pocos minutos volvió á remontarse de nuevo; renováronse los aplausos y desapareció en los aires en dirección á Bagatelle. Para cuantos le vieron llegar, maniobrar y marcharse, el problema de dirigir los globos está prácticamente resuelto. El aeróstato con el cual hizo Santos Dumont esta visita á Longchamps era su globo de paseo, tipo de nueva especie que acaba de construir. El flotador es de forma ovoidea, algo prolongado por su extremidad más delgada, con un volumen de 261 metros cúbicos y una superficie de 220 metros cuadrados. La envoltura es de seda del Japón y se llena de hidrógeno puro. Dentro del flotador va un globo compensador de 43 metros cúbicos de volumen. La barquilla, constituida por una armadura muy ligera, pues sólo pesa cinco kilogramos y medio, está suspendida del flotador por 46 cuerdas de piano de ocho á diez milímetros de diámetro. Para lograr la dirección lleva un timón vertical de ocho y medio metros cuadrados de superficie, y hecho con tubos de acero y paja de arroz. La fuerza motriz es obtenida por medio de un motor de gasolina de tres caballos de fuerza, sistema Clement. Este motor pesa 12 kilogramos, tiene dos cilindros, y es capaz de dar 1.600 vueltas por minuto. Para la propulsión emplea una hélice de dos ramas, con armadura metálica recubierta de seda. Cada paleta tiene 1,38 metros de longitud y una anchura máxima de 0,88. Esta hélice tiene un árbol de acero de cuatro metros de longitud y 25 milímetros de diámetro; su peso total es de 1 1 kilogramos, y puede dar 200 vueltas por minuto. El peso total de todo el aeróstato dispuesto á partir, es de 197 kilogramos, que con 40 kilogramos (peso de los 261 metros cúbicos de hidrógeno) hacen 2 S 7 kilogramos. Como el hidrógeno da una fuerza ascensional de 1.100 gramos por metro cúbico, queda una fuerza ascensional de 5o kilogramos para compensar el peso del aeronauta. El Santos Dumont núm. 9, por su reducido volumen y la poca tuerza, de su motor, no está destinado á pruebas de velocidad; es sencillamente un globo de paseo, y su bondad ha quedado demostrada en las últimas maniobras. En cambio el otro modelo que está construyendo, y con el cual piensa presentarse Santos Dumont el año que viene al concurso de globos dirigibles en la Exposición de San Luis, tendrá un volumen de 1.257 metros cuadrados, con un peso total de 363 kilos, y un motor de 60 caballos que actuará sobre dos hélices de cuatro metros de diámetro, ambas con el mismo paso, pero girando en sentido inverso con velocidades diferentes. El timón, de eje vertical, tendrá una superficie de ocho metros y medio cuadrados de superficie. Este aeróstato estará terminado en el corriente mes de Junio, y podrán hacerse pruebas con él durante el verano próximo. VICENTE VERA CONQUISTA DEL AIRE. NUEVOS LAEXPERIMENTOS DE SANTOS DUEl intrépido aeronauta Santos Dumont no se duerme sobre sus laureles. El mismo día en que el aeróstato Lebaudy construido por el ingeniero Henry julliot, se elevaba en los aires en Moisson y recorría una distancia de 37 kilómetros, volviendo perfectamente al punto de partida y batiendo así el record del inventor brasileño, éste ejecutaba interesantes maniobras con su nuevo globo de paseo, el Santos- Dutnont núm. 9. Posteriormente, el lunes i5 del corriente mes de Ju- A P U N T E S FINANCIEROS Tras un período de vacilación, aguardaban los mercados para adoptar una orientación definitiva la lectura de los proyectos del Sr. Rodríguez San Pedro. Su presupuesto y sus leyes adicionales no han producido, sin embargo, gran efecto, quedando todos los valores, menos los que se cotizan en el Extranjero, casi á los mismos cambios de hace ocho días. El Interior vale 77,05, el Amortizable 96,40, el Banco y la Tabacalera 481 y 441 respectivamente. Ni la apertura de la contritación al próximo con una doble moderada de 17 céntimos, nr el discurso del Sr. Villavetde oponiéndose á los intempestivos proyectos del ministro de Marina, han logrado modificar esa tendencia, y si París no hubiese descontado en alza el efecto de los proyectos financieros, acentuando el movimiento del Exterior después de conocerlos, y quedando á 90,62, con más de 0,60 de beneficio en una semana, hubiese predominado aquí el pesimismo. ¿En qué consiste esta diversidad de criterio? El anuncio de nuevas emisiones de Amortizable y de Interior por valor de 700 millones asusta á los que desconfían de la resistencia del mercado y temen no pueda aguantar el peso de tanto papel, sin fijarse en que los balances del Banco siguen acusando grandes disponibilidades que se emplearán gustosas en un valor que el Gobierno no puede menos de ofrecer en ventajosas condiciones. En cambio, la especulación extranjera opina de distinto modo, prefiere sea acreedor del Estado el público en vez de serlo un Banco de emisión, y fijándose ante todo en el problema del cambio, aprueba una medida cuyo efecto será aligerar la cartera demasiado cargada del Banco de España, en cuyas cajas entrarán numerario y papel, disminuyendo así la circulación fiduciaria. Los economistas- que se han ocupado de nuestra situación financiera, han atribuido principalmente la depreciación de nuestra moneda al exceso de billetes. Los acontecimientos van dándoles la razón: nuestra balanza comercial está en visible progreso, y el cambio no ha bajado; el Sr. Urzáiz hizo votar una ley para el pago en oro de ciertos derechos de aduana, y el cambio no ha mejorado; fórmase un sindicato para la compra de francos, y el cambio sin variar de tendencia. Es urgente, por lo tanto, variar de táctica; los proyectos presentados indican un cambio de rumbo. No tiene otra explicación el alza de París, mientras en Madrid siguen las vacilaciones. MONT. GLOBO DE PASEO Y GLOBO DE CARRERAS nio, cuando una gran multitud se hallaba presenciando las carreras de caballos en Longchamps, presentóse el mismo Santos Dumont navegando en los aires sobre la pista del inmenso hipódromo. Con gran facilidad y sangre fría dio una gran vuelta sobre todo el campo y descendió luego lentamente hasta quedar muy cerca de los