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Wf i HíWT NÚÑEZ DE ARCE DE CUERPO PRESENTÍ F o t Asenjo EL ENTIERRO DEL INSIGNE POETA DESFILANDO POR LA PUERTA DEL SOi Fot- Codorníu na vida social los acontecimientos se atrepellan- -los días de las unánimes alabanzas; á la generación que hoy aplaude, seguirán otras que juzguen. Y allá, en porvenir lejano aún, el artista, el escritor, el dramaturgo se- rá colocado por la posteridad en el sitio que merezca. Para unos, no puede ser considerado como gran poeta en el presente siglo quien en vez de cantar la redención del pueblo trabajador, reniega de la revolución, mal- dice á Voltaire y execra á Darwin. Para otros, no son aceptables las ¡deas democráticas de quien, salvo haber sido revolucionario, dice de la libertad que es Cuanto más inconstante, más querida. LA PRESIDENCIA DEL DUELO EN EL ENTIERRO Fot. Candelas BN EL CEMENTERIO Fots. Alonso Del particular, del amigo, de hombre en sociedad, mgo, del hom d d b hbl h d puede y debe hablarse hoy, porque eso ya no pueden aquilatarlo, ni hay medio fácil de que lo averigüen los io biógrafos de mañana. Ellos quizás ignorarían siempre, si g q g p ú d nosotros los contemporáneos de Núñez de Arce no se l lo dijéramos, q el autor de Deudas de la honra fue siempre j que p pfto b l l r o b e n amigo hombre servicial y pronto perfecto caballero, buen amigo, hombre servicial y pronto á favorecer á quien solicitaba su apoyo. Cuando por el año 1871 casi todos los políticos volp 7 ló vían la espalda á Sagasta por motivos cuya relación no es de este lugar, Núñez de Arce dedicó al amigo de g g siempre al abandonado patriota su drama Eli haz de siempre, al abandonado patriota, su drama Eli haz de leña. Este rasgo de lealtad y desinterés en el cariño pintan su carácter. A. SÁNCHEZ PÉREZ Fí CORPUS EN TOLEDO PRIMER PREMIO DE BALCONES ADORNADOS LA PROCESIÓN DEL CORPUS Fots. Asenjo PRIMER PREMIO DE BALCONES ILUMINADOS j p s el día más hermoso del año en la vieja ciudad, gloria de España: en ese día solemne se adereza y engalana Toledo con el refinado gusto y la simpática elegancia propia de las grandezas decaídas, y parece como que recobra un lejano resplandor de su antigua magnifi- cencía. Todas las calles por donde ha de pasar la procesión se adornan con riquísimos tapiees de todas las épocas, desde los tendales góticos recamados de oro y plata que paramentaban la tienda de los Reyes Católicos frente á los muros de Granada y que ostentan la venera-