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tal parte al amanecer del día tantos y rompieron el fuego sobre Belgrado sin previo aviso. La población quedó destruida en treinta minutos. Todos sus ¡abitantes yacen 1 í N su primer número dijo A B C que nacía para enterrados entre los escombros. ser diario, pero que dificultades puramente mePero lo que llegó fue la fausta noticia de que á la cánicas le impedían serlo desde su aparición. Expresó diplomacia, que no podía tolerar los desmanes de cuatro también que aspiraba modestamente á que la opinión merodeadores marroquíes, le importan un rábano las atrole prestase su concurso, y que por lo tanto iba de una cidades de un pueblo que mata por matar y que se baña manera resuelta al éxito más feliz ó al más lamenta- loco de placer en la sangre de las víctimas. ¿Saben ustedes ble fracaso, porque en la labor que se imponía no lo que han dicho los señores del margen? Que los disturcabían términos medios: ó el favor del público le acom- bios de Servia son de orden interior y que no hay por pañaba desde el primer momento si acertaba á inter- qué meterse en camisa de once varas. Las mismas varas tenían las camisas de Filipinas y de pretar sus deseos, ó le abandonaba si, con la mejor Cuba, y de orden interior eran los trastornos del Transbuena fe, se equivocaba. vaal, y se creyeron obligados- á intervenir en nombre de Pues bien; la suerte nos ha sido propicia, prodigán- la humanidad Inglaterra y los Estados Unidos. donos de tal modo las preferencias del público, que el Se conoce que la moral universal tiene varios aspectos éxito ha superado con mucho á nuestras esperanzas. y que para ese viaje... bien se estaba el hombre en las Es un deber muy grato consignar nuestra profun- cavernas comiendo carne cruda y rascándose la lepra da gratitud; pero no es menos satisfactorio y menos con pedruscos. imperioso el deber de cumplir nuestro compromiso de Yo no sé una palabra de francés, según consta en dar un paso más hacia la total y definitiva realización del programa de A B C. Este paso es su publi- autos, y por lo tanto no he asistido á ninguna de las recación bisemanal, y tras él vendrá en muy corto presentaciones del teatro libre ¡del verdadero teatro plazo el definitivo que le convertirá en diario, para libre visto ordeñar! que ha tenido la bondad de ofrecer al ignaro público de Madrid el propio Antoine. seguir siendo, como creemos que lo es hoy y como Pero tengo algunos amigos que balbucean aquel idioconsignó al aparecer, uno un periódico más, sino un ma trabajosamente y que acudieron como tórtolas al reperiódico nuevo, el abecé de lo que considera que, clamo hecho á golpe de bombo por algunos de nuestros mejorado, ampliado y perfeccionado por otros, puede venerables críticos, de los que se amamantan artísticaconstituir la prensa diaria del porvenir mente en las revistas extranjeras, y por consiguiente, A B C se publicará desde hoy dos veces por se- desprecian á Sevilla y al Guadalquivir, como el persomana: los martes y viernes. Su transformación en naje de Los Galeotes, por no estar europeizados. Bueno; pues hay que oir ahora á los susodichos amidiario está muy próxima. gos hablar de Antoine y de las obras demoledoras que Conste, pues, que agradecemos los favores del púabren horizontes nuevos. blico y de la Prensa, y que con este poderoso estímulo Y hay que ver la gracia con que los revisteros han recumpliremos hasta el fin nuestro programa. cogido velas á consecuencia de las poquísimas palabras que han podido cazar al vuelo en L Enquete. Resulta ahora que sí, que la compañía es asombrosa y que el repertorio es una maravilla, pero que aquí no ha TT ICHOSOS nosotros, que podemos contemplar esta es- podido lucirse todo eso porque como Antoine va de paso pléndida alborada del siglo xx, nuncio de un sol bri- para América... De manera que ya sabemos la disculpa que hemos de llante de paz, de amor y de justicia! poner por acá los autores y los actores indígenas, enteLa humanidad está á dos pasos de la meta de la civilización y no la falta ni el canto de un duro para realizar ramente torpes y absolutamente incultos: -Perdonen ustedes la vulgaridad y la ramplonería. el hermoso ideal que la ha guiado á través de los tiempos. Repasen ustedes los periódicos de los últimos días, y Vamos de paso para las Pampas. SINESIO DELGADO se elevarán las. almas, y se ensancharán los corazones, y palpitarán todas sus fibras de satisfacción y regocijo. Señales deben ser de la alegría universal las salvas de REY ALEJANDRO DE SERVIA. SU los cañones franceses en Figuig (los mismos que enmudecieron prudentemente en Fashoda) las charangas que ÚNICO VIAJE A ESPAÑA recorren las calles de Belgrado, y las dulces canciones de Hace ocho años. La reina Natalia, una de las las mozas coruñesas que obsequian con taraos de flores mujeres á quienes no se adula llamándolas herá Mamed por haber roto otra vez los grillos. ¡Ay! esos grillos son simbólicos. Representan las liga- mosas, porque lo es más de lo que pueden expreduras de la moral universal que nos impiden volver al es- sar la pluma y reflejar la fotografía, ya que á la corrección de sus líneas une un algo de su cara, tado salvaje. un algo indefinible para lo que hemos inventado La sencilla operación de policía realizada con épico la bonita frase de tener ángel que no puede arrojo por las tropas de Argelia, revela que, gracias á recoger la placa del fotógrafo; la reina Natalia, Dios, la fuerza se ha puesto al servicio del derecho, y digo, vivía ya en su villa Sacchino, próxima á Biaque las naciones poderosas están dispuestas á castigar rritz. Su hijo, el rey Alejandro, fue desde Belcon mano firme el más pequeño asomo de barbarie. grado á visitarla y pasar unos días con ella. Una En los oasis cercanos á la frontera había, por lo visto, mañana, madre é hijo llegaron á San Sebastián unas cuantas docenas de moros maleantes que se entretenían en robar y en faltar al respeto á los transeúntes. acompañados del jefe del Gobierno servio, de un ¿Podría Francia, la cultísima Francia, la patria de Es- médico, de un secretario y de un criado del rey, therazy y de Cleo de Merode, tolerar semejantes des- servidor fiel á toda prueba, figura atlética de ojos manes en sitio donde la era dable imponer inmediato co- grises vivos y penetrantes y larga y rizosa barba rubia; cíclope vigilante envuelto en un monumenrrectivo? ¡No en sus días! Y con la rapidez del rayo, los bravos artilleros des- tal capote de paño azul. cendientes de aquellos que triunfaron en las pirámides, San Sebastián, que es cortesana por la costumemplazaron en lugar conveniente las piezas de noventa y bre que tiene de recibir á príncipes y reyes, no cinco, lanzaron sobre los aduares indefensos seiscientas granadas, despanzurraron algunos centenares de indíge- supo disimular dentro de su corrección y de su nas y... se retiraron á almorzar, como los americanos en respeto la decepción que le producía el contraste de aquellas figuras. La Reina, radiante de belleza Cavite. Llevó el telégrafo la noticia de la victoria á todos los y de alegría; el Rey, menudo, raquítico, imberbe, rincones del mundo; el general en jefe dio el parte enco- con levita muy larga y sombrero hongo de copa miando el heroísmo de las tropas con un laconismo es- plana, con todo el aspecto de un Hermano Mapartano, y todas las cancillerías europeas se relamieron rista de ¡as Escuelas francesas de la Doctrina Crisde gusto ante aquella hazaña civilizadora, que les pareció tiana; y aquel gigante capaz de derribar de un de perlas. puñetazo las puertas que en el Konak han tenido que derribar los militares con dinamita. Pocos días después, unos cuantos oficiales de la joven La Reina dispuso una ascensión á la Cruz de Servia ¡Cristo con la juventud! emborrachan á los sol- Igueldo. Muchísima gente de la que va á San Sedados, se ponen de acuerdo con la guardia real, entran bastián no sabe lo que es la Cruz de Igueldo... como una tromba, sin peligro alguno, en la cámara donporque va á veranear haciendo la vida de callede duermen los regios esposos, cosen á bayonetazos jeo, de café, de casino, de teatro y de etiqueta algunas pobres mujeres, cazan por galerías y pasillos á la servidumbre espantada, profanan los cadáveres, y termi- de Madrid, despreciando las maravillas y el oxínada la sencilla operación de policía salen orgullosos geno de las montañas y los encantos y el yodo y triunfadores á recibir aplausos y vítores de la muche- del mar. La Cruz de Igueldo es sencillamente el dumbre frenética. sitio más hermoso que hay en los alrededores de Hay que remontarse á los tiempos de la Roma deca- la capital guipuzcoana. Una altura á la cual se sube dente para encontrar una salvajada semejante. por un camino en continuo zig- zag, que más paEl pueblo se entusiasma con lo hecho por los encar- rece una escalera de caracol sin peldaños labrada gados de velar por el orden, adorna con percalina los en roca. En la cima del monte hay una cruz de balcones, ilumina las fachadas, escupe é insulta á los muertos, y baila como una turba de energúmenos al son piedra que yo no sé las cosas que dirá á un alma soñadora, pero que al simple observador como de las músicas de los regimientos de asesinos. Con el precedente de Fíguíg, las almas candorosas yo ie dice con sus brazos, señalando uno al mar y otro á tierra: Mira á donde quieras, y muérete, esperábamos un despacho concebido en estos términos: Veinte baterías rusas y austríacas se colocaron en si quiere e gusto. AL PÚBLICO Era el día de la visita uno del mes de Enero, de sol espléndido, de cielo despejado, de mar llano y azul rabioso aterciopelado, pero de una temperatura de hielo. Los reyes, con el jefe del Gobierno servio y el duque de Nájera, entonces gobernador militar de San Sebastián, subieron en un break tirado por cuatro caballos. Los demás personajes y autoridades de la comitiva nó pudieron subir en coche. La carretera estaba helada, las ruedas patinaban, los caballos resbalaban... Sólo el atleta, trepando como una cabra salvaje por entre peñas, siempre envuelto en su enorme capote azul, llegó atajando á Igueldo tras de su señor, y sólo un periodista que había tenido la precaución de hacerse preparar un coche con buen ganado llegó también á tiempo de contemplar á los tres servios sobre las gradas de la cruz, formando un grupo escultórico del que no puedo olvidarme en estos momentos de la tragedia de Belgrado, preguntándome qué habrá hecho el gigante de la barba rubia, aquella figura de pesadilla que seguía como perro fiel á su amo. ¿Se habrá dejado matar por su rey? ¿Habrá sido uno de los asesinos? Alejandro presenció aquella tarde un partido de pelota en el frontón y se llevó como recuerdo una cesta y media docena de pelotas. Después visitó la plaza de toros y se hizo explicar lo que era una corrida. Un dependiente dé la plaza saltó la barrera para hacerle ver cómo se libran los diestros de las acometidas de la fiera. ¡Para la que ha acabado con su vida, no hay salto de barrera ni capote salvador! ¡Y cuidado que tenía capote el servio de los ojos grises y de las barbas rubias, cuyo papel en Ja tragedia de Belgrado tanto me da que pensar! ÁNGEL MARÍA CASTELL CHISMES Y CUENTOS EL OASIS DELFIGU 1 G I- -i 1 oasis de Figuig se encuentra en el extremo sudeste de los dominios del Sultán de Marruecos. Su importancia política estriba en que por el Tratado de 1845 Francia ha reconocido explícita y categóricamente que el Figuig pertenece á Marruecos. Este oasis es, además, un centro científico- religioso del mahometismo, una especie de universidad musulmana en medio del desierto. Su importancia comercial es considerable. Se estima que mas de doscientas mil palmeras crecen en aquel territorio, y los dátiles que producen son de primera calidad. Figuig es el mercado donde acuden las tribus nómadas de la región á cambiar sus ganados por dátiles y á proveerse de los artículos más indispensables para la vida. Es también punto de tránsito y descanso para las caravanas que hacen el comercio entre Marruecos y el Sudán á través del Sahara. El oasis de Figuig se halla situado en una meseta de unos 800 metros de altura y rodeada de cerros que dominan los tres valles que constituyen el oasis. El panorama, desde las alturas circundantes, es pintoresco en extremo. La muralla es de adobe, con aspilleras y torrecillas. Sobre 17.000 habitantes se cuentan en estos poblados; pero á causa de las mezclas de razas en los límites del Sahara, es difícil clasificar éstos como árabes ó como tuaregs. Probablemente existen ejemplares, más ó menos puros, de ambas razas, pero la mayor parte de la población es mestiza de una y otra. Las casas son muy limpias, y los figuigenses son famosos por el gran cuidado que prestan á sus personas; es decir, que son aseados, tienen fantasía en el vestir, buena presencia, arrogancia y bravura. Un riachuelo, seco casi todo el año, serpentea por el fondo de la vallada; pero la mayor parte del agua di que se surten, es de pozos abiertos en los recintos de cada j sur, excepto en el de Zenaga, c ¡n es el más importante, y que se abastece por un canal subterráneo que lleva aguas de un manantial lejano. Dos de las rldeai, llamadas EIHamman, que ocupun el extremo nordeste del recinto amurallado, poseen manantiales de agua termal, de cuya circunstancia deriva su nombre. Al Sur, y al pie de las alturas de Jebel Tarla, está el fcwr ó aldea de Tarla, también amurallada, y último, á unos cuatro kilómetros al mediodía de Tarla y á la entrada de la gran vallada, se encuentra Beni- Unif, término actual del ferrocarril que va desde Argelia. Los habitantes de Figuig, aunque dependientes nomínalmente del Sultán d e Marruecos, han gozado siempre de una completa autonomía, gobernándose por sí mismos de un modo sencillo y ejemplar. Cada dos años cada aldea elige, por sufragio entre todas las cabezas de familia, un consejo local, y este consejo nombra un alcalde, un tesorero y un juez, todos ellos reelegíbles. Se comprende que Francia quiera apoderarse de un distrito tan importante desde tantos puntos de vista, y ha dado como razón de su movimiento ofensivo é inhumano bombardeo, el que los de Figuig han estado asaltando y robando continuamente los convoyes franceses que atraviesan las cercan as. A esto dicen los habitantes del oasis que cuando tales acometidas han existido y no han sido preparadas ó provocadas por los franceses mismos (pues se han dado casos) los autores han sido moros de las tribus nómadas de! desierto. Pero Francia encuentra más cómodo y más productivo dominar por el terror y la fuerza al pintoresco oasis, que ir á perseguir gentes indómitas y errantes por los arenales del desierto; y asegurada la aquiescencia de Inglaterra, añadirá un rico territorio más á sus posesiones argelinas, continuando la absorción constante del suelo marroquí, y sosteniendo al mismo tiempo la política del stalu auo, que por lo visto no ha de regir para los poderosos. VICENTB VERA