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-Y á mí, -añadió uno de los muchachos brincando de gozo. -Y á mí tamén, -dijo el más chiquitín dejando El vértigo automovilista se ha apoderado de á San Juan sobre una silla. la sociedad madrileña. El ama no dijo nada, pero se relamió con deEn todas partes, á todas horas y en todos los leite y sus ojos brillaron como una constelación. tonos, hemos oído decir estos días: El desgraciado Boliche, que aún conservaba en- ¿A dónde piensa usted ir á ver pasar los au- el cielo de la boca restos de la bencina, lanzó un tomóviles? suspiro hondo y bajó la cabeza, mientras su esposa, haciendo de tripas corazón, murmuraba: -Yo á Las Rozas. -Yo á Aravaca. ¿Y pensáis estar aquí muchos días? -Yo al cerrillo de San Blas, con mi señora y- -Hasta el miércoles, -contestó la de Tatauna tortilla. rrete. ¡Pero si no pasan por allí! -O hasta el jueves por la tarde, -replicó el- ¿No? Entonces habrán cambiado el itinera- esposo. -Lo principal es ver los automóviles, y rio. Pues yo no me quedo sin automóviles. después ya acordaremos lo más oportuno. Los chicos elegantes, influidos por la moda, En aquel momento, uno de los chicos cogía la han recorrido las calles rápidos cual meteoros y cotorra y le metía la cabeza en una palangana, dihaciendo paf... paf... como si llevaran en el estó- ciendo: mago un motor de gasolina. Al verse delante de- -A ver si se ahoga. un grupo gritaban ¡gua, gua! y continuaban su caPero no pudo realizar su intento. La esposa de mino sin detenerse. En la plaza de Bilbao un jo- Boliche lanzóse sobre el ave y exclamó con el ven sportmant, que es á la vez escribiente de un acento conmovido: procurador, atropello á varios niños y le puso el- -Eso de ningún modo. Esta cotorra representa oie encima á una viuda de Clases Pasivas. en casa á una persona muy querida. ¡Animal! -dijo la interesada. ¿A quién? -preguntó Tatarrete. -Soy un automóvil... ¡paf, paf! -contestó el- -A mi mamá, que en paz descanse. aludido echando humo por las ventanas de la nariz. -La quería muchísimo, -añadió Boliche secánHasta las domésticas, contaminadas con el ejem- dose una lágrima. plo, se han dedicado estos días al sport de moda. Un momento después todos se sentaban á la- -Oye, Paca- -decía una desde la ventana de mesa y el ama arremetía contra un plato de arroz la cocina hablando con su compañera del segun- con conejo, diciendo á media voz: do. ¿Vas á ver los automóviles? -No va á llegar para todos. -Sí, hija; pienso ir á la Moncloa con Eluterio. ¡Desgraciado Boliche! A éste sí que le va á sa- ¿Llevaréis merienda? lir por una friolera el automovilismo reinante. Des- ¡Anda, anda, naturalmente! A esas cosas no de el lunes tiene en su casa, á mesa y mantel, á se puede ir en seco. los de Tatarrete, y no logra convencerles de que- -Pues yo voy á Pozuelo de Alarcón con mis se ha suspendido la carrera. Dicen que de allí no señoritos. se van ¡hasta que pasen los automovilistas! ¿Tenéis allí relaciones? Luis TABOADA- ¡Ya lo creo! Vamos á casa de la lavandera, que es muy amable y se nos ha ofrecido para todo, y eso que la pobre tiene al marido sacraEN B R O M A A U T O M O V 1 L 1 SMO menlao. La cigüeJla solo dijo que tendríamos opereta en los Jaráí nes; eso es cierto; lo anticipó, pero nada más. Ni una palabra del repertorio, ni de la compañía, ni de las obras nuevas, ni de otros importantes detalles que yo recogí y que la cigüeña, empéñese en cuanto quiera mi amigo, rae facilitó, sin duda porque yo le caí en gracia. Saint- Aubin olvida, por lo visto, quelas cigüeñas, eomo las mujeres, tienen también su cuarto de hora. Además, y en punto á fidelidad, ya sabe el malogrado senador que el último que se entera es el interesado. Y aquí termino este cariñoso corps a corps, no sin recomendar á mi caro confrére que por mucho cariño que tenga á la zancuda, se abstenga en lo posible de hacer sonetos, que realmente no son indispensables como un artículo de primera necesidad. ¡La cigüeña no es Violantel! La Sociedad de Conciertos, después de una estéril campaña en la que no sólo ha comprometido su nombre, sino hasta sus fondos de resistencia, es lo más seguro que una vez terminados sus compromisos en el Lírico se disuelva, después de muchos años de disciplina y organización. De lamentar es que el desvío, la frialdad de un público que no ha respondido á los desinteresados esfuerzos de una Sociedad que era casi seguro no iba á ganar nada, y en cambio se exponía á perderlo todo, sea el origen de tan lamentable determinación. tí í- S. La campaña de Lara toca á sufin; y bueno será advertir que en aquella casa no existen conspiraciones contra Napoleón, digo, Espantaleón; antes al contrario; por lo que respecta á Santiago, puedo decir que este distinguido actor fue el primero en proponer al Sr. Espantaleón á la muerte de Manolo Rodríguez, triunfando de los candidatos al puesto, que eran los actores Castilla y Manso, una vez que Carreras, que fue el primero en quien pensó la empresa, había renunciado á la mano de doña Leonor generosamente. JORGE FLORIDOR A P U N T E S FINANCIEROS A no ser las minas de oro, que han recuperado durante la semana pasada de cinco á diez enteros sobre los cambios más bajos, el precio de los valores no ha variado mucho: el Interior se mantiene en Barcelona y en Madrid por encima de 76, sin grandes fluctuaciones; el Exterior recupera en París el cambio de 89,25, perdido repetidas veces; los caminos de hierro españoles no se mueven; el Riotinto, á 11,56, consolida su alza sin lograr acentuarla, y la renta francesa cotiza invariablemente 97,85, céntimo más, céntimo menos. Los mercados, prescindiendo de las indicaciones del calendario, han adelantado la época de las vacaciones del estío, más imperiosas en el mundo de los negocios que en la vida política, y los especuladores, sin ausentarse aún de los grandes centros, no emprenden operaciones nuevas, y á lo sumo conservan sus posiciones. El discurso de lord Milner indicando la posibilidad de recurrir á la mano de obra china en el Transvaal, no ha producido gran efecto en los valores sudafricanos; la renta francesa, ni ha bajado con las luchas sangrientas entre clericales y socialistas en algunas iglesias de París, ni ha sabido al manifestar Rouvier que el presupuesto se equilibrara sin apelar al empréstito ó á nuevos impuestos; los valores turcos no han sufrido de las noticias contradictorias, diariamente publicadas, acerca de la situación en Oriente; tampoco han logrado impresionarles los rumores más bien pesimistas propalados estos últimos días sobre la proyectada unificación de la Deuda otomana; en cuanto á los valores españoles, es indudable que las compras constantes de Exterior al contado hubiesen influido en él sin la mala impresión causada por el Mensaje, que se esperaba fuese más extenso y más categórico en la parte consagrada al problema económico, trazando un plan bien meditado en vez de limitarse á vagas declaraciones. El mercado tolo se anima con el alza. Cuando las circunstancias no permiten descontarla, se duerme, paralizándose entonces las transacciones hasta que un hecho trascendental le saque de su letargo. Hasta que no llegue ese hecho, estaremos de vacaciones. COPLAS DE CIEGO Los automóviles tienen chiflados de un modo tal á todos, que esta mañana me ha dicho el portero Blas enseñándome un recibo: -Señor; esto, sin llevar pegado un sello automóvil de diez céntimos, no es na. Un gran enjambre de abejas antes de ayer se paró frente al palacio que Maura tiene en la Puerta del Sol, y él dijo al ver á los bichos de la miel: ¡Gracias á Dios que al fin hay alguien que viene á endulzar mi situaciónl ¿Y eso qué? -A nosotros lo que nos conviene es que se muera antes del miércoles; pero de todos modos, vamos. ¡También tendría gracia que fuera á morir sin ver los artomóvihs! En casa de a de Boliche, residentes en Aravaca, está desde el lunes la familia de Tatarrete, compuesta del matrimonio, tres niños y el ama, que es una gallega sin fondo, capaz de comerse ella sola el caballo de bronce de la plaza Mayor, si fuera de carne. Boliche estaba el lunes muy tranquilo, quitándole las manchas con bencina al traje de verano, y de pronto oyó en la calle cierto ruido sospechoso. -Parece que llaman, -exclamó. ¡Nemesio! -dijo en aquel momento Tatarrete colándosele en la casa con toda la familia. ¿Qué sorpresa, verdad? Pues, nada, nos venimos aquí desde ahora, para ver pasar los automóviles. A Boliche le entró tal aturdimiento que se llevó á la boca el frasco de la bencina, sin darse de ello cuenta, y al notar el sabor estuvo á punto de ahogarse. A todo esto, la señora de Tatarrete se había sentado en el sofá y llamaba á grandes gritos á la dueña de la casa. ¡Micaela! ¿Dónde estás, mujer? Sal, que tienes visita. Uno de los niños cogió un San Juan de barro con enaguillas que había en la consola y se puso á mecerlo, tratando de introducirle por la boca un pedazo de bollo; otro chico se apoderó de una cotorra disecada que hacía pendani con el Santo y la metió dentro del sombrero del papá para que no volara. -Pues aquí nos tienes á todos, -exclamó Tatarrete dándole un puñetazo cariñoso en la nuca á su amigo Boliche. -Pero ¿dónde está tu mujer? ¡Micaela, Micaela! La aludida se presentó en aquel momento con las manos ensangrentadas y los ojos abiertos hasta la hipérbole. Verla la señora de Tatarrete y arrojarse en sus brazos, fue todo uno. ¡Somos nosotros! -dijo estrechándola con efusión. -Pero ¿qué te pasa? ¿De dónde procede esa sangre? Entre ruborosa y sorprendida contestó la dueña de la casa: -Estaba desollando un conejo. ¿Conejo? -interrumpió Tatarrete. -iNos gusta muchísimo. Un choffer, con un coche de los ligeros, reventó á tres mujeres y á dos arrieros. Lo supieron las gentes, que alborotadas, al choffer arrimaron cuatro pedradas. Y él dice, desistiendo de hacer más viajes, que eso de tirar piedras es de salvajes. ¿Qué debe hacer el hombre civilizado? Matar con automóvil en despoblado. ¡Cómo se vuelven las tornasl Si á muchos perros del campo los choferes que venían partieron en mil pedazos, perros hay por los caminos que hoy se relamen, en cambio, con piltrafas y con huesos de chofer despanzurrado. Me han contado hace un momento que en su automóvil Vicente chocó ayer violentamente contra un árbol corpulento, y aun sin saber la verdad, desde luego afirmo yo que contra lo que chocó fue contra su voluntad. JUAN PÉREZ ZUÑ 1 GA Sueltos diversos C o n muchas las excitaciones que recibimos para que llamemos la atención de las autoridades acerca de los muchos pobres que acosan á los transeúntes en algunas calles. Una de éstas es la de Serrano, donde no es fácil dar diez pasos sin que salgan contando lástimas chiquillos y no chiquillos, que luego profieren frases nada humildes si no se les da limosna. En dicha calle la vigilancia es escasísima. Es verdad que en otros puntos no es mayor. En la plaza de Castelar, junto al Ministerio de la Guerra, hay todas las madrugadas unas cuantas criaturas durmiendo en montón sobre la acera, y cerca de ellos una mujer que, sin duda para excitar más la caridad, no tiene reparo en ofrecer el doloroso cuadro de aquellos angelitos así amontonados. Por el paseo de Recoletos suele andar pidiendo un niño de unos ocho años, medio desnudo y llevando colgada en sus espaldas, mal sujeta por un pañuelo y una soga, una niña que no contará tres años. Cuadros como estos se ofrecen todos los días en los sitios más céntricos de Madrid. Verdad es que hace pocos días, según refirieron los periódicos diarios, estuvo una pobre enferma de tifas paseando su enfermedad por las calles de Madrid, á pie y mendigando una cama en un hospital. Todo esto es sencillamente deshonroso para la capital de España. No se devuelven los originales IMPRENTA DE BLANCO V NEGRO M ENT 1 DERO TEATRAL. BASTIDORES ENTRE Medicamento de Familias 0. Ministerios de Toda oíase de Vó Kl a Eeal A o a d e a i a áe Mi buen amigo Saint- Aubín, como se pasa el día cargando pistolas y descargando consonantes- -véase para mayor abundamiento el soneto que ha tenido el honor de brindarnos el sábado de la anterior semana, -no tiene tiempo, por lo visto, de leer con atención lo que los demás escribimos. Vloridor decía en el último número de A B C que la tan acreditada cigüeña le había sido infiel á nuestro compañero por no haberle suministrado algunas noticias interesantes, como complemento de las que te facilitó acerca de la próxima temporada en los Jardines del Buen Retiro. Luego mi amigo mitos y Diarrea s en niños y adultos se curan pronto y bien tos de Bismuto y eerio de Vivas Pérez. Asi lo afirman indiscutibles autoridades médicas. Saint- Aubín hab! a, de memoria, olee los periódicos á quince pasos y avanzando. con los Salicila- D renta en todas las farmatias más acreditadas del mundo IHIHIK RMFÜM E r UT