Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Bien sabe Dios que me alegré por ellos; porque á mí, con licencia de mis paisanos, me son simpáticos los forasteros. Quizás obedece esta simpatía á que he sido forastero en muchas partes. Vamos los de Madrid á cualquier punto, y nos gusta que nos reciban y que nos obsequien, y hasta que anuncien nuestra saiida y nuestra llegada los periódicos: Anoche salió para tal parte el distinguido... (aquí la profesión, y si no tiene ninguna, sportman) D. Fulano de Tal. Ahora, cuando llegan á Madrid, no un distinguido suelto, sino millares de forasteros sin c nción, decimos sencillamente que han llegado muchos Isidros. Por este sistema, cuando vamos los madrileños á las fiestas de Pamplona nos deben llamar Fermines, en Valencia Desamparados y en Zaragoza Pilares. Pero lo más gracioso del caso es que los que con más altanería desprecian á los forasteros son los forasteros que llevan por acá una temporada. No hay criada de servir, mozo de cuerda ni chico de taberna que no miren con estúpido desdén á los que vienen á gastar su dinero en la villa y corte, y se ríen de que los pregunten por dónde se va á alguna parte. Les parece mentira que no conozgan Madriz! oincidiendo con los Isidros nacionales, ha llegado un Isidro alemán, á quien he tenido el honor de acompañar unos días en español. Una de las cosas que más le han chocado al germánico huésped es la venta de los caprichos del Santo. Gran trabajo me costó convencerle de que nuestro Santo patrón, humilde labrador madrileño, en su vida había tenido nada de silbante; y no fue menor el de satisfacer su curiosidad respecto del origen y significación de los pitos en esta fiesta. -Meni Tíerr, le dije agotando todo el alemán que poseo, el origen se pierde en la noche de los tiempos, y todavía no parece por ninguna parte; pero la significación es bien sencilla. Por caridad cristiana, por urbanidad y hasta por miedo, vivimos todo el año aguantando las ridiculeces de nuestros prójimos, y como desahogo hemos establecido esta costumbre de los pitos durante unos días. Y adoptando la actitud del que va á hacer una frase, tuve la inmodestia de decirle: -La romería de San Isidro es un armisticio de nuestra paciencia, durante el cual nos permitimos silbarnos mutuamente los unos á los otros. Gustóle al hombre la explicación y la apuntó, quizás para dispararía en el extranjero. C ¡Qué tico está esto! -exclama, relamiéndose- ¡Pelo si no me puedo metel esta bota! -A ver si yo puedo... Ya está. Ahora el cha- de gusto. leco. ¡Jesús, hijo, qué inútil eres! Para completar su obra, encárase con el Jerez- ¿Inútil? Ya velas las cosas que vcy á hacel en y bebe dos ó tres cepas seguidas, diciendo aleel Congleso. Voy á metel más luido que Pizalo en gremente: la Habana. -Hay que inaugulal con flenesí la campaña pa- -En las Indias, querrás decir. lamentalia. ¿Somos ó no somos ministeiiales? -La Habana y las Indias vienen á sel lo mismo. v. ¡JK bebel, á bebel y apulal... -Anda, ponte el frac y vete cuanto antes. No V te olvides de saludar á los ministros cuando en- ¿Ya estás de vuelta, Atilanito? tres y pregúntales por la familia. A ver si se acuer- -Sí, mamaíta. dan de ti para formar parte de la Mesa de edad. ¿Y qué? ¿Os habéis divertido mucho? ¡Si hubielas ido á vel á D. Paco, como te dije! -Atlozmente. Pelo como no tengo lecomendacíón, hablan nomblado- ¿Cómo ha estado don Paco? á olios. ¡Supeliol! pero soble todo el Jelez. ¡Ay qué- -No te detengas ahora á arreglarte la corba- Jelez más licol ta. Corre, que es tarde. ¿Y el gabán? ¿Te lo han cambiado? -Adiós, mamaíta. -No te lo puedo decil, polque el Jelez se me- -Adiós. Dé, ime que te vea. Vas muy bien y ha subido á la cabeza... muy propio. Cuando llegues allá, entregas el abri- -A ver: enséñame el abrigo... ¡Cielos! No es go á los porteros y ten mucho cuidado, no te lo el tuyo. cambien, pues de seguro que habrá gabanes muy- ¿No? malos de los diputados de provincia. -Claro que no. Este es más viejo. Hay que- -No me encalgues nada. ¿Soy yo tonto? ¡Abul! hacer una reclamación. -De ninguna maneta. Los que peltenecemos á la II mayolta palamentalia estamos intelesados en que Pellejín baja las escaleras tarareando. exista la mayo! flatelnidad, y si yo leclamase mi- -Lalán... lalán... laiJn... abligo queblantalía la cohesión; conque achángate, -En el portal tropieza con un albañil que está mamaíta. de palique con la criada del tercero. Luis TABOADA- ¡Bluio! -dice Pellejín empujándole. ¿Cómo? -grita el albañil. -Voy á darle un coscorrón á este señorito. ENTI DERO TEATRAL. POR LOS- ¿A mí? ¿A un diputado de la nación? -conESCENARIOS testa Atilanito estirándose cuanto puede. -Si yo- -Pues sabrá usted, mi buen amigo, que la cigüeña de quieto, llamo á un gualdia y lo mando á usted á pie nuestro compañero Saint- Aubin le ha sido infiel. M CARLOS LUIS DE CUENCA sidio. MENTIRAS Y CALUMNIAS I I nos cuantos amigos del Sr. Maura se han reunido para comer y para lanzar entre los horrores de la digestión algunas calumnias contra la Prensa de Madrid. Habiendo tenido el acto un carácter de homenaje al ministro de la Gobernación, presentando á éste como víctima de los periódicos de Madrid por haberles negado actas y subvenciones, preciso es que el S r Maura haga suyas ó rechace las manifestaciones de sus deudos y amigos. Si las hace suyas, debe con toda claridad citar los nombres de Jos periódicos y de los periodistas que han soi. ctado tales favores. Nosotros creemos firmísi mámente que no hay ningún compañero que se encuentre en ese caso, creemos que los comensales de Palma han calumniado á todos los periódicos de Madrid- pero por si hubiera uno solo á quien alcanzase la acusación, que, repepállelo. timos, no lo creemos, estamos en el caso de pedir al- -A la orden de usía. Sr. Maura que hable sin rodeos ni ambigüedades, para evitar confusiones que nos mortificarían en nuestra digniIII dad profesional y para hacer palpable la imperdonable ligeEl presidente se levanta y con la faz jubilosa reza con que sus amigos han procedido calumniando á la rompe á hablar. Prensa en general. Callarse sería hacerse cómplice de Señores: no estoy cierto de encontrar palatales mentiras y calumnias. Y la complicidad en estos cabras... sos es más cobarde que la falta, porque ésta siquiera- ¡Blavo, blavo! -grita Pellejín. arrostra una responsabilidad que rehuye el que asiente callando. ¡Cállese usted! -dícele indignado un senador -Déjalo, Eluterio- -interrumpe la chica. -Es el vecino del segundo, que está medio tonto. Flegona! -replica Pellejín. -No me inspilan ustedes más que desplecio. Y váse. Al llegar á la Presidencia sube las escaleras con paso majestuoso y entrega el gabán á un ujier, diciéndole: -Tenga usted cuidadito, que es nuevo. Fíjese usted bien: colol de tóltola con folos de seda. ¿No sabe usted quién soy? Pues soy el diputado por Castlo Mulos, hijo de la señóla viuda de Pélez Pellejín. -Por muchos años. ¿Han venido muchos compañelos? -Sí, señor. ¿Y es veldad que hay buffet? -Sí, señor; emparedados, sangüises, pavo trufeado, lengua á la escarlatina... ¡Ay, qué lica! Quede usted con Dios, vitalicio, hombre intemperante y feo. A B C desde su aparición, ha combatido al Sr. Mau- ¡Qué! ¿No se puede uno entusiasmal? Le ra, porque entonces era ya ministro este señor y había advielto á usted que D. Paco es visita de casa. defraudado las esperanzas que hizo concebir á España- -Aunque lo sea. entera. Blancoy TKegro aplaudió la subida del Sr. Maura al poder, porque incurrió en la candidez universal de- -Y mi mamá le conoció en los baños minelacreer que cumpliría como ministro lo que ofreció al país les cuando aún no eia plesidente ni nada. Además, como diputado. Después le ha censurado como le censuá mi difunto papá y á D. Paco les afeitaba el ra todo espíritu sereno é imparcial, porque ha sido en el mismo balbelo; un tal Lamos. poder una decepción tremenda. De esa actitud de Blanco- -Bueno, bueno, cállese usted. y Negro se hace solidario A B C para protestar con in- ¡Calamba! ¡Qué caláctel tiene usted más fuelle! dignación contra las mentiras y calumnias vertidas en Yo soy tan diputado como el plimelo y puedo Palma y ya aquí propaladas de oído en oído, y para retar á los que las han vertido, y al Sr. Maura, si no se aprehablal. sura á desmentirlas, á que presenten las pruebas con las JORGE FLOR 1 DOR- -La culpa no la tiene usted, sino quien elige cuales aparezcamos los que trabajamos en esta casa, como diputados mocosos. solicitadores de ningún favor, absolutamente ninguno, ¿Mocoso? Aquí tiene usted mi taljeta. al Sr. Maura. Ztn diputado interviniendo, ¡Señores, por Dios! Y mientras esas pruebas no se aduzcan y el ministro No turbemos la dulce fraternidad que debe exisl- i 1 ultimo domingo se celebró en el Círculo Industrial una no se exprese de una vez, y para siempre, con prístina tir entre los que formamos la mayoría parlamen- brillantísima velada en honor de D. Reyes González, toclaridad, tendremos derecho á llamar mentirosos y calummando parte en ella jóvenes artistas muy notables, como las taria. Que haya cohesión. niadores á los comensales del banquete de Palma, y á señoritas de Carrasco Cabezudo, Arribas, Agüero, Sancho, ¡Mocoso, mocoso! En cuanto lo sepa mi Hurtevise, Ormaechea y Guardiola, y los Sres. Sánchez Laconsiderar al Sr. Maura como dignísimo amigo y comtorre, Victoriano, Hurtado, Ramírez, Zorrilla y Pérez, que mamá, buena se va á ponel. pañero de tales gentes. ¡Qué disgusto tendrá cuando se enterel Infiel! ¿Ypor qué? -Hombre, por no haberle suministrado algunas noticias interesan; como complemento de las que le facilitó acerca de la próxims temporada en los Jardines del Buen Retiro. ¡Fíese uírea J Jas cigüeñasl- -Sigo m historia. Me la encontré de vuelta de la redacción del Heraldo y me comunicó lo siguiente, encargándome por Dios j ue no llegase á oídos de nuestro b; ien camarada, porque seguramente i pondría á servir en el arto, por delito de alta traición. Sabrá usted que este verano en los Jardines doblamos la hoja; nada de ópera seria; jubila í Verdi, Donizetti, Bellini y hasta el mismo Wagner, qu. solía ir tal cuál noche. La ópera, que parecía haber tomade arta de naturaleza en los Jardines, fe va como los dioses y u. no los gobiernos en la tierra. La opereta, la amussante y jovial opereta, la destrona; triunfa Offenbach y su ejército. Verá usted chicas guapas, insinuantes y persuasivas; cuentos galantes, partituras retozor. rs y cancanescas. ¡Vamos, alegría para la temporadal Algo así como esos cinturones vigorizadores que anuncian entre rayoi y culi orinas. -De manera que el personal... -De primera, mi amigo. Figuran al frente de las dos compañías, porque son dos, fusionadas para un mismo fin, las sugestivas y picarescas divettes Amelia Soarez y Giussepina Callígaris, la última palabra del género. La compañía, que se compone de setenta y cinco personas, debutatá en la segunda decena de Junio. Como director artístico y jefe del cotarro viene Dante Forconí. Traen vestuario, atrezzo, decorado, todo lujoso y suyo, componiéndose el equipaje de ciento ochenta cajas. ¿Y el repertorio? -Nuevo en Madrid. De Varney darán á conocer V pompieri di servicio, Le piccole Bresis, L Orage é 11 carnet del Diávolo, un tanto picantilla; de Audrán veremos La Poupée; de Serpette, Shakespeare, opereta que ha obtenido recientemente un señalado suceso; del difunto Planquette, 11 capitano Teresa; de Vasseur, La stirairice; y como operetas de gran espectáculo y vistas... cinematográficas, te 20.000 leghe attorno al globo, de Chiara, y Le cinque partí del mondo. Además se estrenarán las últimas obras de gran succes, y se cantarán en italiano algunas zarzuelas de Chapí y Quinito. La compañía viene por sesenta funciones, y terminado su compromiso, la empresa de los Jardines prepara una agradable sorpresa, de la que por ahora no puedo decir ni una palabra más. -Pues en vista de eso, ya sabe usted que si algo le ocurre, en los Jardines, conforme se entra á mano derecha, me encontrará usted todo el verano. -Y para terminar, y pasando á otro negociado, le diré á usted que el arreglo que de la novela de Víctor Hugo, Los miserables, ha hecho para ú teatro González Llana, satisfizo por completo al numeroso público que acudió á la Zarzuela, aunque como obra de dinero quizá hubiese cuajado con más propiedad en el teatro de Novedades. Sueltos diversos IV El Presidente. ...Y ahora, señores, les ruego que se dignen pasar al ambigú. Atilanito, olvidándose del senador, del discurso presidencial y de su señora madre, se lanza sobre- -Anda, Atilanito, vístete pronto. Ya sabes que Jos emparedados y en menos de cinco minutos á las nueve empieza la reunión en la Presidencia. devora media docena. Después arremete contra el Acostúmbrate á ser puntual, que es una de las co- jamón en dulce y la lengua á la escarlata y el pavo sas que más estima D Paco. trufado. 1 A VIDA EN BROMA. EL DIPUTADO PELLEJÍN ZÍÍ sus diversos trabajos fueron muy justamente aplaudidos, mereciendo especia mención la señorita Agüero, que canto Caballería rusticana, y el Sr. Zorrilla representando el monólogo Oratoria fin de siglo. Hubo también asalto de armas, tirando á sable los pasantes del maestro Carbonell, señores Arandilla y Martín Asensio; á florete el oficial del regimiento de León Sr. Baquerol y el Sr. Martínez Asensio, y los Sres. Vícol y Martínez Esteve. La concurrencia fue numerosa y muy distinguida. C o n una maravilla de arte y ejecución las nuevas tarjetas postales que nuestro amigo el editor Sr. Delgado ha hecho y ha puesto estos días á la venta, de El capitánMonloya, pri-