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Istos honrosos parentescos ce notan al punto con sólo abrir Para mejor inteligencia de nuestros lectores, ofreceel libro y hojear cualquiera de los cuatro cuentos ó nouvelles os con estas líneas un croquis de Tetuán, por el que qse le componen, dos de ellos, Laesfera prodigiosa y Dyusan- podrán apreciar la situación de la plaza y la de Ceuta y dir y Ganitriya, fantásticos y ensoñados, cuyas acciones paTánger. san casi fuera del espacio y del tiempo en mundos que el doctor Faustino imaginaba, como los urdió y tal vez vislumbró en visiones inefables el Dr. Fausto; los otros dos, Yoshi- San ESTRECHO DEGIBRALTAR la musmé y El hijo deí battián, vistos, reales, con palpitante y sangrienta realidad y en expresivo y abundante idioma, en el idioma de Pepita Jiménez y del Comendador, revelados sin que lo cruento y lo trágico de los asuntos alteren la impasibilidad del narrador, ni quiten soltura á su pluma ni volubilidad graciosa á su fantasía. Pero ¡mucho ojo! esto no quiere decir, ni por ello vaya á entender nadie que el hijo, el marqués de Villasinda, es sin mero retrato de su ilustre padre. Todo lo contrarío: son dos temperamentos diferentes los suyos, coxio conviene á las dos tan distintas épocas en que nacieron ambos, y si incurriéramos en la vulgaridad crítica de buscarles ÍSiacíones y assen dencias hallaríamos quizás que déla veneración sacerdotal en que D. Juan tuvo desde mozo y tiene aún viejo á los astores clásicos de la antigüedad griega y romana, no parece hasta ahora participar el hijo, en cuyo ánimo y en caya idiosincrasia artística parecen haber marcado más honda huella las lecturas de modernos novelistas anglosajones y tudescos, y más aún que ninguna lectura el hecho importantísimo en la vida de un escritor, de haberse estrenado en el sitendo haciendo penosísimo y arriesgado viaje al Celeste Imperio en la faás apretada y terrible ocasión en que se han encontrado los chinos desde muchos siglos hace; viaje relatado por el astor en sus Sombras chinescas, una de las mejores, acaso la mejor odisea ó relación de viajes que tenemos en España desde los remotos tiempos de Ruy González de Clavijo y de Pero Taf- cr. El aplomo y la imperturbabilidad que dan los viajes ordinarios, curten y adoban el espíritu en grande. ¡Qué no saccderá cuando el viaje es tan azaroso y extraordinario COIMO los de Luis Valeral Sutil y prudente, avisado y astuto como Ulíses, el marqués de Villasinda sabe dar á cada una de sus sensaciones? 1 valor propio, y con esto le basta para comunicárselas al lector, contagiándole sus aprensiones y sus escalofríos y haciéndole peregrinar al capricho de su fantasía por regiones ignotas, de las que va formándose idea al paso. Para lograr tamaño triunfo necesita y requiere este autor el auxilio de todas las artes no enseñadas y de todos los secretos no aprendidos del habla en que escribe y en la cual ha adquirido singularísima destreza, al pumto de que, ea raí humilde opinión, no existe hoy día entre los escritores noveles ninguno que aventaje al marqués de Villasinda e. el manejo del léxico. Habituados como estajaos á qtte ama los escritores más famosos se contenten con traer y llevar un caadal de pocos cientos de palabras, nos sorprende y pone á veces grata confusión en nuestro oído y en nuestra mente el tropezar, al hilo de la lectura, con vocablos y frases que, siendo perfectamente castizas, son desusadas en ttterctxra, por el divorcio evidente y cada vez más grave y terrible señal de nuestra decadencia y de todas las rfinas de civilizaciones y de pueblos, entre el lenguaje de los literatos y el que habla la muchedumbre artesana en las ciudades y la multitud rural y pastoril en los campos. Hay muchas voces en el libro Visto y soñado que las entenderían los pastores de Burgos y no los señoritos y señoritas de la Castellana. Aplauda. aos, pues, y felicitemos al autor, que siente como joven y escribe, no como escriben hoy los viejos, sino como escribieron antaño los antiguos. F. N. L. o tív éé Tfcíarto, Salvador Rosa, JJembramít, Rubens, Van Dyck, Holbein, Teniers, etc. y entre los más modernos, algunos de Reynolds y Gainsborengh. ¿Será dueño de tanta riqueza el hijo de nuestra compatriota Pepita Oliva? Pleitos tengas y los ganes, dijo como un colmo de maldición la gitana. Hace año y medio, cuando Ernesto Sackville vino á Madrid á encomendar al S r Lastres la dirección del asunto en lo que á España se refiere, la relación que sa hizo fue distinta de la que traducimos de la Prensa extranjera de estos días. Tampoco el pleito había tomado el giro que parece haber tomado ahora. P o r eso reproducimos las últimas noticias que leemos sobre el asunto. A TRAVÉS DE LA FRONTERA. EL PROCESO DE HAMLET CROQUIS D I L NORTE DE ÁFRICA Y P 0 S 16I ÓN DE LAS PLAZAS DE TETÜAN, CEHTA Y TÁNGER ESCÁNDALO EN LITIGIO CÉLEBRE. KNOLE LA ARISTOCRACIA INGLESA. EL CASTILLO DE Hace tiempo, no mucho, se ocupó la Prensa de Madrid con profusión de detalles de un litigio de gran resonancia, en el cual figuraba el nombre de una célebre bailarina española, Pepita Oliva, estrella del arte coreográfico que brilló en nuestras tablas por los años 56 al 6o del último siglo. Hoy es la Prensa francesa la que trata el mismo asunto, porque la justicia de la vecina República va á entendérselas con los litigantes que figuran en asunto tan rsiid oso y que tanto preocupa á la estirada aristocracia inglesa. La historia origen de todo aparece bastante embrollada, pero de ella vamos á hacer un resumen. Lord Sackville fue en sus mocedades un hábil diplomático. CoKisrszó su carrera en Berlín y bien pronto fue encargado de la legación inglesa en Buenos Aires, puesto que dejó para pasar á la embajada en los Estados Unidos. Duró poco en este cargo, porqae el presidente Cleveland consiguió que el Gobierno de Londres llamase al avisado lord Sackville por meterse en camisa de once yardas, esto es, por mezclarse msy activa é indiscretamente en los asuntos electorales de la itSran República. Pasó á París, donde conoció en 1858 á una hermosa bailarina de la Opera, nuestra Pepita Oliva, cuyo verdadero nombre era el de Josefina Darán de Ortega, casada con el español Juan Oliva. Tfl diplomático y la bailarina se araaron, valga lo cursi de la frase, y en 1869 nació de estos amores un hijo, á quien se le llamó E r nesto Enrique Juan Bautista de Ortega, que es quien pide á los tribunales el reconocimiento de sus derechos á la sucesión eventual de lord Sackville. Según sostiene, su padre el lord había contraído matrimonio con Josefina, su madre, en 1864, en Arcachón ó en Madrid, que esto se halla por aclarar, y es por 1 a sublevación marroquí se consideró terminada; al consiguiente el hijo legítimo y heredero del potentado Roghi se le dio por muerto; se tuvo por dominadas lord. La demanda fue aceptada por los tribunales ingleá las kábilas rebeldes; la paz reinaba en Marruecos... ses, que ordenaron una información en Francia y en oficialmente, cuando el volcán, casi apagado en las cercaEspaña. nías de Fez, resurgió imponente en el Riff, donde aquellas kábilas asaltaron la alcazaba de Frajana, poniendo en Vive lord Sackville, que es el que debía aclarar el dispersión á las fuerzas leales, y en Tetuán, donde las misterio, si le hay, pero sus facultades mentales dejan tribus de Wad- Ras, Benider, Beni- Hosmar y Anguera, no poco que desear. Los herederos en segundo grado ponen sitio á la plaza y hacen que huya el príncipe Muson, pues, los amenazados y los que impugnan la deley Arafa. manda. Trátase de dos sobrinos del riquísimo lord que alegan dos casos de invalidez en la demanda. Uno la no ¿Qué es lo que alienta esa rebelión? ¿Es el fanatismo musulmán, adversario eterno de la influencia cristiana, á realización del matrimonio. Y otro la nulidad del matrimonio, si se hubiere celebrado, porqae Josefina habría la que no se muestra muy refractario el sultán Muley sido bígama por haberse casado con lord Sackville sin Abd- el- Azis? ¿Es la astucia, el egoísmo y el cálculo de haber muerto Juan Oliva ni estar divorciada legalmente. alguna ó algunas potencias europeas, que tienen puestas Los sobrinos aprecian también en la demanda una inmoSJS miras en el imperio marroquí? El tiempo lo dirá. Se dice que los insurrectos son incapaces de un esfuer- ralidad imperdonable, por tratarse de un hijo dudoso que reclama la sucesión de un padre que todavía vive. zo prolongado y sostenido; que su audacia puede llegar á asaltar y apoderarse de una plaza, pero no á conserA lo que el hijo replica, que si se precipita un poco varla; que los hechos militares en aquel país no tienen es por temor de que los testigos qae han de declarar nunca un objeto estratégico, sino influir sobre la moral se mueran de viejos. La demanda para establecer mi ledel adversario; que su indomable energía constituye una gitimidad- -agrega- -en nada ultraja al nombre de mi paleyenda deleznable; que el Pretendiente es incapaz de dre. Más le ofende la suposición de que no supo cummejorar en nada el sistema actual; que la causa del Sulplir sus deberes de caballero y de padre. tán no está perdida ni mucho menos, porque toda la reLos tribunales ingleses han dado la razón al hijo en gión Sudoeste del Imperio permanece ajena á la agitaesta primera parte del litigio. Es decir, le han reconoción... Todo ello será tal vez muy cierto, pero van cido el derecho para pleitear. Sobre la legitimidad del transcurriendo meszs, y las tropas imperiales no acaban matrimonio del lord y de Josefina es sobre lo que van á de dominar á los rebeldes, y el Pretendiente, que á estas decidir los Tribunales franceses. horas nadie sabe quién es, continúa alentándolos y siendo Lord Sackville tiene una fortuna inmensa, y el castiuna amenaza seria y viviente para la tranquilidad del llo donde pasa los últimos días de su vida es uno de los Imperio. monumentos más conocidos de la vieja Inglaterra. Es Entretanto que en Fez se hacen los preparativos, Knole un inmenso edificio construido en 1 840 y situado que nunca acaban, de la expedición militar que mandará á poca distancia de Seven- Oaks, en el condado de Kent. personalmente el Sultán, según se dice, para castigar á Coronado de torres, ofrece una mezcla de las arquitectulos rebeldes de Taza y restablecer la tranquilidad, el ras de cuatro siglos. Ha pertenecido á los Leicester, á bloqueo de Tetuán continúa, sus barrios de extramuros los Buckurst, á los Dorset y al conde Amherst. Le han son incendiados, Muley Arafa zz escapa, los subditos visitado muchos reyes. Se halla emplazado en medio de españoles se refugian en el crucero Infanta Isabel, an- un parque de seis millas de circunferencia. clado en el Río Martín, y los rebeldes declaran que resLa mayor parte de las habitaciones del castillo conpetarán y escoltarán á los extranjeros que salgan i tienen un mobiliario suntuoso y valiosísimo. Cuando le aquella plaza. visitó Joaquín se gastaron veinte mil libras esterlinas en decorar una sola cámara. La cama solamente costó Las autoridades españolas de Ceuta han establecido un servicio de palomas mensajeras con Tetuán para facilitar ocho mil libras. Los demás muebles se hicieron de oro macizo. Cuenta además el castillo con una biblioteca nolas comunicaciones, porque por tierra son éstas casi imtable y una galería de cuadros, entre los cuales los hay posibles por la falta de seguridad personal. La cuestión de Marruecos Se trata del propio y legítimo Haralet, príncipe de Dinamarca, que vengó en la persona del usurpador casado con la reina Gertrudis, su madre, la muerte del Rey, autor de sus días. No vayan ustedes á figurarse que se trata del Hamlet que ha personificado Fuentes en la Zarzuela con infinita Benevolencia de los caballeros del escalpelo, ó del que ha hecho Zacconi en la Comedia, mereciendo las censuras de crítico tan autorizado como Arimón por no haber brillado á la altura de su reputación ni haber merecido las mismas frases que en todas sus críticas dedica á todos los artistas. e trata, repito, del aaténtico Hamlet, cuyo proceso acaba de ser visto y juzgado ante el tribunal del Jurado. Pero como el príncipe- -si ha existido en otra parte más que en la imaginación de William Shakespeare- -murió hace algán tiempo, y su crimen- -si le cometió- -ha prescripto, claro es que se trata de un simulacro de proceso, de juicio por jurados, de veredicto y de sentencia. El proceso se ha instruido en toda regla. Lo que tiene es que como los hechos de autos eran conocidos desde hace tanto tiempo, juez de instrucción y actuarios han terminado las diligencias con una prontitud á h que, en España cuando menos, no estamos acostumbrados. Además, la prueba testifical y pericial no ha podido llevarse á cabo con la escrupulosidad deseable. Todos los testigos han sido de referencia. Han estado acordes. No ha sido preciso un sojo careo. Hamlet he tenido un buen abogado, que ha demostrado mucha perspicacia en reunir elementos de defensa. La acusación fiscal tampoco ha andado torpe ni perezosa en sos funciones severas. Terminadas las diligencias sumariales, se ha reunido el tribunal para entender y juzgar la causa que tanto interés viene despertando desde hace siglos en todos los teatros del mundo. Más vale tarde que nunca. El secretario leyó el apuntamiento y los escritos de conclusiones provisionales presentados por el Ministerio fiscal y la Defensa. Huelga decir que no se pudo oír al acusado y que hubo que prescindir de la audición de los médicos forenses y del interrogatorio á los testigos. El Ministerio pttblico formuló su acusación en un discurso muy elocuente lleno de doctrina legal. Terminó recordando á los jurados su deber de velar por los fueros de la justicia, de la que son salvaguardia, y pidiendo un veredicto de eslpabilidad. Mlocueaeia también y habilidad derrochó el abogado defensor, que tenía para su lucimiento, y en favor del acusado, la si. tipatía que inspiran los móviles de Hamlet al dar vsierte á su padrastro, asesino de su padre adorado y seductor de ss madre. Más de una vez arrancó lágrimas al auditorio y raás de una vez el presidente tuvo que tocar la campanilla, porque el público acogía con aplausos los párrafos del discurso de la defensa que presentaban al infeliz príncipe como un enfermo y como un hijo vengador de stt propia honra. Terminó la defensa solicitando del Jurado una declaración de inculpabilidad. Retiróse el tribunal dé hecho á deliberar. Pasados treinta minutos compareció de nuevo en la sala y leyó el presidente un veredicto muy breve. El Jurado declaraba la culpabilidad de Hamlet, pero reconociendo circunstancias atenuantes. También la sentencia fue muy corta. Reconocía en el culpable la comisión del delito de asesinato en la persona de su rey, tío y padre político; pero considerando el móvil respetable que le había impulsado á matar, le absolvía sobre este punto de la acusación; y teniendo en cuenta el estado mental del reo, ordenaba su reclusión en un asilo de alienados. Así ha terminado el proceso Hamlet. Me falta agregar que este simulacro de proceso célebre ha sido instruido, visto y juzgado por los estudiantes de derecho de la Univervidad de Yowach, en el Connecticut, los cuales estudiantes, dicho sea en su honra y para estímulo de estudiantes de por acá, entendieron que en la leyenda de Shakespeare había elementos con los cuales formar un proceso que les sirviese de ejercicio práctico para su próxima profesión de magistrados ó de legisladores. AEMECÉ La carrera París- Madrid I- -í s el acontecimiento de la semana. Dentro de dos días sal drán de París los automóviles que han de llegar á Madrid tres días después. La prensa europea se ocupa de esta carrera, que completará los experimentos (y no sabemos si los accidentes; Dios haga que no) de las que se celebraron de París á Burdeos, á Amsterdam, á Berlín y á Viena. rt i iilimnrrnanrr- TI- -nmimiitiinnumnntr l