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T O R O anciano de setenta y dos años que vive en Alcaudete, y cuya casa fuá asaltada d as pasados por cinco hombres. El propio Sr. Toro abrió la puerta sin sospechar la sorpresa que le esperaba. Uno de los bandidos asaltó á dicho señor, mientras otros dos hacían lo propio con los dos criados que estaban en la cocina, y los otros dos se quedaron en la puerta para sujetar, como lo hicieron, á un aperador de la casa que sol a ir por la noche. Uno á Z los bandidos condujo r. l Sr. Toro á un armario donde suponía que había dinero, pero donde también había un revólver que el citado señor cogió y disparó contra el criminal, que quedó muerto. Bajó después por la escalera el ducho de la casa disparanda tiros al aire, logrando hacer huir á los otros cuatro salteadores, librándose, gracias á su serenidad, de ser robado y tal vez muerto. n Fot. Molina kJ jT ON JOSÉ CARLOS LAS INCUBADORAS Y LA BÁSCULA PARA NIÑOS DEL INSTITUTO Fot. Asenjo El acto inaugural constituyó una solemnidad, en la cual el Dr. Calleja, que la presidía, puso de relieve con frase elocuente la trascendencia de obra tan piadosa y meritoria como la de la Maternidad Artificial. Encaja en el carácter de esta Crónica el trabajo que el alcalde de Madrid señor marqués di Portago, secundado por e! presidente de la Diputación, el director general de Sanidad y otras autoridades, ha realizado para atacar la enfermedad desarrollada en el afortunadamente destruido Depósito de Ancianos de la Montaña del Príncipe Pío, trasladando á los enfermos al c: rro del Pimiento, no lejano de la Moncloa, donde con motivo de la última epidemia colérica se c a n taron algunos pabellones aislados, que nuestros lectores verán reproducidos en la fotografía que acompaña á estas líneas. Cierto que, según se ha dicho, de 700 personas á quienes se dirigió el alcalde á raíz de conocerse la epidemia en dicho Depósito suplicándolas socorros pecuniarios, sólo contestaron cinco en sentido favorable; pero cierto también que el alcalde, en un arranque de esplendidez y de caridad muy propio de su nobleza, se ofreció á suplir de su bolsillo los créditos necesarios para atender á la calamidad, y que, según también se asegura, se han recibido posteriormente auxilios y ofrecimientos que pueden redundar en beneficio de os pobres enfermos y de los desamparados sin hogar. ¡Triste suerte la de este país, donde las deficiencias é imprevisiones de los que gobiernan y administran ha de repararlas con sus generosidades la caridad particular! C. EL HOSPITAL DEL CERRO DEL PIMIENTO Fot. AsenjO Planté, Jiménez Aranda 1 a crónica artística ha registrado esta semana una nota triste: la muerte de Jiménez Aranda, y una muy satisfactoria para ¡os aficionados á la música: la presencia de Planté en Madrid. Francis Plante, el gran pianista francés, que vive la mayor parte del año en su casa de Mont de Marsan, y la menor en París, donde tiene un puesto eminente en todas las corporaciones artísticas, ha querido dejarse oir del público madrileño, como ya lo había hecho antes, y muy recientemente en algunas capitales del Norte. Nuestro público le ha aplaudido y aclamado con verdadero delirio de entusiasmo. La crítica le ha reconocido como rey absoluto del piano, sobre el cual LLE. CARLOTA VALSOIS Ó EL OSO Y LOS ELEFANTES Parece el título de una fábula, y no hay tal fábula, ni mucho menos. Él público que llena el circo de los Jardines del Buen Retiro lo presenció. No fueron imaginarias, ni las palabras de un almibarado joven de la extrapista, ni la enérgica actitud de la bellísima Carlota Valsois, en cuyos oídos no sonaron bien las melifluas palabras, vamos al decir, del oso... El asunto se ventiló el sábado último en el Juzgado municipal, y la célebre dompteuse d elephants se ha puesto de moda, constituyendo una verdadera actualidad. MUe. Valsois, que p ció en Viena y que tendrá unos veinticinco años de edad, es la ¿nc ntadora rubia que DON JOSÉ JIMÉNEZ ARANDA Fot Bcauchy PLANTE EN LA ASOCIACIÓN DE LA PRENSA Fot. C ¡fuentes tiene un dominio que su exquisito gusto hace más- indiscutible. Primero en la Asociación de la Prensa, después en el Español ante un auditorio que llenaba todas las localidades del teatro, y por último en el hotel de la infanta doña Isabel, tocando ante S. A. confirmó Planté la reputación universal que tiene de pianista con personalidad propia, d i dicción irreprochable, de ternura y delicadeza á las que llegan pocos. La noticia del fallecimiento de Jiménez Aranda ha producido profundo dolor en el mundo del arte. El insigne maestro que tanto honró á España en Roma y en París con sus trabajos, era el maestro indiscutible umversalmente admirado. En la Exposición de 1864 se destacó ya como pintor notable, y desde entonces no dejó de producir cuadros admirables como lina desgracia, que confirmó la gran fama ya adquirida en el Extranjero, y como las ilustraciones de la leyenda de Zorrilla El capitán Montosa, editada á todo lujo por el Sr. Delgado. Creemos que esta labor es la última que ha hecho. El Arte pictórico contemporáneo ha perdido con Jiménez Aranda uno de sus más ilustres campeones. El dibujo y el color eran las notas que más hacían resaltar la personalidad artística de Jiménez Aranda, pudiendo ser cualquiera de sus cuadros modelo de dibujo. En su juventud se le tuvo por artista romántico, demostrándolo los asuntos de sus cuadros, entre los cuales merecen citarse La hija del preso, de infinita ternura, Juan de Manara encontrando su propio entierro, Músico ambulante y Los pordioseros. Dejó este estilo cuando regresó á España y se mostró el pintor enamorado de la verdad, expresada con cierto dejo irónico. Los cuadros de esta segunda época son El guardacantín, El meniidero, Las lavanderas, La lectura del periódico, El rey que Dios gu- rde y Una desgracia, que figuró y fue justamente admirada en la Exposición de 1890, obteniendo una primera medalla. En Sevilla hizo escuela, en la que influyó mucho su maestría en el dibujo y en el manejo del color sobre sus muchos discípulos. Descanse en paz el ilustre artistal MLLE. CARLOTA VALSOIS entusiasmó hace años á los parisienses montando en un caballo á la alta escuela. Su elegante figura, que delata una mujer distinguida, desapareció de los circos, y tampoco se la volvió á ver por el Bois de B ulogne IUCHJKIO SU arrogante hermo- sura. Dos años después aparece de nuevo la gentil austríaca. En Hamburgo había adquirido al célebre importador