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El globo Santos Dumont L 1 mismo tiempo que ios nermanos Labaudy remontaban el aire con un globo dirigible, obteniendo el resultado más satisfactorio, recorriendo. 37 kilómetros en una hora y treinta y seis minutos, y luchando contra el viento y la lluvia, Santos Dumont hacía lo propio con su globo número 9, practicando diferentes evoluciones á una altura de veinte metros. El globo de los hermanos Lebsudy alcanzó una altura i una familia que se dediod. i ella á tan modesta induso- ir 0 J 10 u los chicos á la recolección, P. U. l 1 11 1 0 1 V. UM 1 iviidre y el padre á dssgra 1 I líos I s i1! l borar y vender. 111 i.l l 410 e n 1 ¡K o m i i o no fumo más que de eso, Valencia en amigable consorcio y es tan bueno como lo del estancon garrofas, piñones, chufas, reco, -me decía un jornalero. ¡Y galiz y cacahuetes, los industriaentavía me ahorro muchas peseles desgranan las puntas, las lavan Fot, u. Aloma t a s- H a Y algunos que sienten reEXPENDEDURÍA AL AlilE LIBRE con agua y vinagre, y ya bien punancia por esos pitillos! ¡Exceextendido e tabaco, lo ponen á secar al sol luego de so de finolis, créame ustél EL GLOBO SANTOS DUMONT NUM. 9 bien enjuto, hacen los cigarrillos y forman ruedas. Cada EN LAS NUEVAS PRUEBAS DE NAVEGACIÓN AÉREA Pero no! e creerán ustedes, aunque no sea más que una, con diecisiete cigarrillos, cuesta 10 céntimos. Fot. ribaycdoff por higiene. de 3oo metros, y su hélice desarrolló mil vueltas por r. inuto. La libra á granel les vale seis reales. Y perdónenme los modestos fabricantes. mo y no f. ROBERTO DE PALACIO Todo hace creer que ahora eso de la navegación aérea entra en el camino de la realidad. La infanta doña Isabel l- i 1 sábado último fue víctima d e un sensible accidente S. A. R. la infanta doña Isabel. Después de dar un paseo á caballo montando su yegua favorita Fir a, y cuando regresaba á su hotel de la caliede Quintana en compañía del picador de la Real Casa D Antonio Lara, según puede verse en una de nuestras fotografías sacada un instante antes de ocurrir el accidente, cuando S. A y su acompañante pasaban por frente del cuartel de la Escolta Real, hizo dar una vuelta rápida á su yegua para esquivar el encuentro con un carro de mudanzas que estaba parado en la esquina de dicha calle. La yegua resbaló y cayó arrastrando consigo á la augusta amazona, que sufrió en la cara las pisadas del animal al levantarse éste. Con el rostro ensangrentado fue conducida doñn Isabd á su hotel en el carruaje de la marquesa de Nájera que la seguía. Reconocida la herida por los facultativos vieron que la! sión consistía en e. 1 desgarramiento del labio inferior y en un fuerte traumatismo en la barba, procediéndoseá la cura que, aunque dolorosa por los muchos puntos de sutura que hubo que dai, i a sufrió la Infanta sin exhalar un quejido y dando pruebas de gran valor y serenidad. La primera noticia produjo en Palacio la alarma que es de suponer. La reina y la infanta doña María T e resa fueron a hotel déla calle de Quintana en el carruaje del señ o r Silvela. El rey y el príncipe de Asturias fueron en otro de EL TERROR EN SALÓNICA ASP CTO DEL EO 1 PICIO D L BANCO OTOMANO EN SALÓNICA DESPUÉS DE LAS EXPLOSIONES Fot. deL Mustration EL VAPOK GUADALQUIVIR D E J P U É S DEL INCENDIO PRODUCIDO Á BORDO POR UNA EXPLOSIÓN prensa europea se ocupa extensamente de los horrores que búlgaros con sus bombas de dinaLamita y las autoridades con los medios de represión que unalosempleado. hanlaprovocadode Macedonia, comienza á han La cuestión que venía siendo amenaza para paz en los Balkanes, ser una triste realidad, y mientras las potencias por de pronto envían sus barcos d e guerra á Salónica, se discute en qué forma Europa debe intervenir para poner término á tan gravísima cuestión. El correo ha ampliado los detalles que comunicó el telégrafo, y que conocerán ya nuestros lectores, acerca de los espantosos sucesos ocurridos en aquella capital. Sobre la sucursal del Banco Otomano arrojaron los búlgaros gran cantidad de bombas de dinamita, y lo que las explosiones no hicieron lo completó el fuego, destruyendo todo el edificio, á excepción del compartimiento de la caja, que se libró del mismo fin gracias á los esfuerzos de los tripulantes franceses del Guadalquivir, que tuvieron que maniobrar bajo una verdadera lluvia de bombaá y proyectiles que les arrojaban desde los tejados de una casa y los balcones d e un hotel. La represión, como decimos, fue también terrible. El gobernador general ordenó al jefe de la gendarmería que matase á todo sospechoso, y seguidamente comenzó una espantosa matanza de búlgaros en las calles. Se calcula en cuatrocientos los muertos y en seiscientos los heridos amontonados en el patio interior del Konac. Los turcos sienten odio tan profundo hacia los búlgaros, que no creen que hay otro medio de imponerse que exterminarlos, sin respetar á mujeres y niños. En efecto, su persecución es una cacería, porque las tropas recorren las calles y á todo búlgaro que cogen lo fusilan, sin más averiguaciones. Los búlgaros, por su parte, no ceden y arrojan cuantas bombas tienen contra los turcos, aun sabiendo que pagan con la vida su osadía, ó matándose antes que caer en manos de sus perseguidores. La tenacidad de- los sublevados raya en el heroísmo, y en el fanatismo el rencor de los musulmanes contra los cristianos de todas las nacionalidades. El vapor francés Guadalquivir fue también víctima de los sucesos de Salónica, pero se dice que el incendio no fue obra de los revolucionarios, sino de la casualidad, porhabers. M. LA REINA Y s. A. LA INFANTA DOÑA MARÍA TERESA EN I L BAL ÓN DEL HOTEL DE LA INFANTA DOÑA ISABEL se refugiado á bordo un insurrecto con bombas y pólvora, que hicieron explosión, ocasionando el siniestro. Sin embar- ASPECTO QUE OFRECÍAN LOS ALREDEDORES DEL HOTEI. D 5 LA INFANTA DOÑA ISABEL MOMENTOS DESPUÉS DEL ACCIDENTE OCURRIDO Á SU ALTEZA los que sirven para hacer recadas en el regio alcázar. Corrió la triste nueva por Madrid y el hotel de la augusta herida se llenó de gente que iba á interesarse por- el estado de la Infanta, que tanta popularidad tiene en su pueblo y que tantas simpatías inspira. S. A. ordenó que no se cerrasen las puertas á nadie, y dando pruebas de su carácter expansivo, manifestó por escrito, ya que no podía hablar, que Planté, cuya visita esperaba por la tarde, no suspendiese el concierto, pues si no podía hablar nada, en cambio no la impedía oír. Por fortuna, las heridas que sufrió S. A están en franca curación y no le han producido, fuera d e las molestias consiguientes, la menor fiebre, esperándose que pronto quedará completamente restablecida. LA TARDH DEL DÍA EN Qtre ÉSTA snFRió UNA CAÍDA DEL CABALLO Fotoírafias de los Sres. Martin y Asenjo go, nan sido sometidos 1 á un consejo de guerra varios búlgaros sospechosos.