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veinticuatro horas sumiso y complaaáente. Otra, la creciente é irremediable división que existe entre los prohombres del partido fusionista, en nada acordes y menos aún en la designación de jefe. Todos hacen protestas de desinterés y de patriotismo; ninguno quiere ser jefe, pero... ninguno quiere que uno de los otros lo sea. Más claro, todos son unos ejemplos de disciplina y de abnegación, pero la jefatura no parece. A ninguno se le ha ocurrido predicar con el ejemplo, ó decir lo que dicen en Francia cuando se habla de proveer el cargo de generalísimo: El bastón de mariscal está al otro lado del Rhin. La jefatura del partido liberal también debería ser para el que mejor y más pronto ía gane; porque suponer que cada uno de los aspirantes la tiene ya ganada es, sencillamente, colocarse fuera de toda realidad. Las elecciones de senadores han ofrecido al Gobierno un resultado muy satisfactorio. Si hubiera de legislar solamente con el Senado, felicidad completa. Pero ni la Alta Cámara por la forma de elegirse revela un estado de opinión, ni las batallas parlamentarias que han de librarse tendrán por campo el palacio de doña María de Molina. El triunfo del Gobierno estaba descontado. Otro triunfo y bien legítimo le obtendrá el gobernante que se decida un día á proponer la reforma constitucional que acabe con esa anacrónica manera de constituir una Cámara legislativa en la cual el privilegio y la gracia llena una parte de los escaños y hay miembros elegidos por media docena de votos; reforma que, con buen sentido práctico, acometió Francia, habiendo llegado ya por amortización de las senadurías de favor á tener un Senado electivo, que es lo que se conforma mejor con el espíritu de progreso. El haber obtenido una mayoría en el Senado le ha dado ánimos, sin duda, al Sr. Maura para recalcar su política revolucionaría. Testimonio elocuente es la nueva circular á los gobernadores (es el ministro de las circulares) en la cual florece una teoría jurídica que no desdeñaría en suscribir el propio Calomarde si levantase la cabeza. Parece, y es, una disposición dictada para satisfacer venganzas caciquiles y para restringir las libertades kgalmente concedidas. En materia de orden público da facilidades para llegar a) estado de sitio. El derecho de reunión queda mermado con la intervención de la fuerza pública en calidad de espectadora. El de asociación queda sometido á una fiscalización que puede herirle de muerte. La libertad de imprenta sufre seria amenaza. Así va realizando el Sr. Maura su obra de transformación. Pero en sentido reaccionario tan franco, que hace pensar ya á la gente sensata si la prometida revolución desde arriba se verá realizada el día menos pensado... pero desde cualquiera parte. vilismo se impone, y eí ccs trtomoíiMzadcr que nos desautomovilizare, buen desautomovMizador será, diga usted, ¿cómo se explica usted que con este temporal de lluvias que hemos venido padeciendo subiera el barómetro? -Por la excesiva humedad del piso. En estos casos, e barómetro no sube, ¡se remanga! -Diez años llevas en JKadnz- -decía un agaador á sa sobrino, -y todavía no sabes decir eslógamo! Algo así vengo yo á decirme en mis ratos de ocio y de monólogo. ¡Estás oyendo hablar toda tu vida de la cosa pública, y todavía no entiendes una palabra de política! Y no la entiendo, no señor, y á fuerza de no entenderla he llegado á tomarla aversión irresistible y á creer que la política desnaturaliza y empeora lo que toca. ¿Hay alguna palabra más tierna, más poetjca ni más sublime que la de madre? Pues agreguenle ustedes la política, y resulta la madre política... la suegra. Me siento yerno de los padres de la patria, y todavía les entiendo menos. Oigo en un tribunal un informe de Maura, y no me quito el sombrero porque no le tengo puesto, pero me maravillo y le admiro y le celebro. Se ocupa el mismo señor en cosas de política, y me quedo in albis. Su último paralelo entre el remington y el maüsser será paralelo, pero no es para mí. Llevo una porción de días dándole vueltas, y nada, no me entra eso de que es más beneficioso para un difunto que le hayan matado con maüsser que con remington. Es más, estaba yu? n la idea de que los que no nos metemos en trifulcas y no salimos de casa en los días de jarana, teníamos más seguridad con las balas del remington, que se quedan cortésmente en la tapia, que con las del maüsser, que se cuelan en el hogar doméstico como Pedro por su casa. Pero Maura asegura que el maüsser es mucho mejor, y sabido se lo tendrá. Vaya usted á saber si en esto pasará lo que en aquella célebre receta de un libro viejo, que al final de una de sus páginas decía: Para los ojos, abrojos... Y al volver la hoja se leía: son buenos para sacarlos. Quizás no ha dicho aún S. E. la última palabra. Pero mientras la dice ó no la dice, yo sigo en un mar de confusiones, y puesto á confundir, digo los mayores desatinos. Voy á hablar del ministro de la Gobernación y le llamo D. Antonio Maüsser, y en el Tiro Nacional pido un maura de tiro rápido. Y es que como los dos empiezan con mau! a están en camino! Ayer salieron los automovilistas que se han lanzado á recorrer en sus máquinas la distancia que separa á París, cerebro de Europa, de Madrid, castillo famoso. El mundo marcha y los automovilistas también. Salieron el i3 déla capital de Francia y llegarán el 26 á la corte de España. El tren, ese vehículo del siglo pasado que nosparecía una maravilla, ¡emplea día y medio de París á Madrid! Los excursionistas actuales nos demuestran que también se puede venir en ¡trece días! Verdad es que así resulta un poco más largo, pero en cambio sale bastante más caro. De todas maneras el automo- y á Zacconi en la Comedia, que íe las removerá cuando se envenena con estricnina; verás á los diputados nuevos paseando por ía Carrera de San Jerónimo, con sus flamantes gabanes y sus corbatas de lazo hecho. Y me contestó el interesado: Yo iría de buena gana, pues deseo conocer CARLOS LUIS DE CUENCA personalmente á Romanones y tomar un helado en Pombo- -dos grandes aspiraciones de mi vida, -pero le tengo más miedo á Maura que á un dolor. ¿Quién me dice á mí que no habrá tiros el día í favor del público ha acompañado á Jl B C des- menos pensado? Más que á la fiebre exantemática, los hablande su aparición en forma que no podíamos sites de provincia y los de Madrid temen á las disquiera imaginar. Tan creciente es ese favor en ios posiciones emanadas de Gobernación, y hay quien cinco meses que lleva de vida este periódico, que nos cree que el ministro lleva en cada dedo una bala es materialmente imposible atender los pedidos de cónica. ejemplares que se nos hacen. Hasta el fondo del hogar más tranquilo llega Dijimos en el primer número que 71 B C nacía para ser diario, y lo sería ya, cuando menos bise- el horror que inspiran nuestros gobernantes, y ya manal ó alterno, si hubiéramos podido montar la ma- dicen las señoras de su casa: -No, que no vayan los niños al colegio, pues quinaria y los talleres que para tal empresa son nelos conservadores han puesto de moda la matanza cesarios. Pero contra nuestra voluntad y probablede niños. mente contra la de las casas constructoras extranje- ¡Ni que fueran Herodes! -objeta el papá, ras, no podemos realizar esos propósitos porque sobre ellas pesa tanta demanda de maquinaria, que no pue- hombre amante del sistema de represión y de las den dar cumplimiento á los pedidos que reciben en los descargas. -Tú podrás seguir admirando al Gobierno, plazos que se las señalan. En tal situación y queriendo nosotros corresponder pero yo me guardo los niños. Llega á tal punto la preocupación de los maal favor del público dándole el número de ejemplares drileños, que hasta se han aplazado muchas bodas; que pide y que hoy no le podemos dar- -y no atestiporque es lo que dicen las futuras contrayentes: guamos con muertos, porque todos los vendedores de- -No, no me quiero casar mientras mande Madrid y muchos corresponsales de provincias saben que no ha habido un número de A B C sin que no se Silvela. ¿Pero, por qué? -pregunta el novio, presa les haya rebajado bastante sus pedidos, -hemos deterde la natural agitación. minado sacrificar una plana de anuncios, con lo cual- -Porque temo quedarme viuda el día menos sufren importante quebranto los ingresos administratipensado. Ya sabes cómo las gasta; esperemos que vos por tal concepto, pero también podremos con desaparezca este Gobierno. Sólo así volverá á nuestra actual maquinaria hacer mayor lirada, empleando en imprimir páginas de texto el tiempo que se mi pecho el codiciado reposo. -Serapia mía, no exageres. empleaba en hacer las de la cubierta de anuncios. Venancio de mi corazón, te aaoro, pero no TVcs imponemos gustosos el sacrificio de una plana que llenaban y pagaban los anunciantes, con tal de no me exijas el sacrificio de una viudez prematura. Ya llevamos cuatro días sin tiros en la Penínmermar la demanda de ejemplares, según lo exige el público, y por cuya exigencia una vez más consigna- sula, pero no hay que fiar de esta aparente calma. Cuando menos se espere, ¡pum... pum... purrupumos nuestro testimonio d sincera gratitud. rupúm! No hay tiros por ahora, pero en cambio casi todos los días detienen alguno, ya porque ha dado A VIDA EN BROMA. EN CONSgritos subversivos, ya porque ha mirado con maTANTE ALARMA los ojos á un guardia, ya porque se ha atado una cinta del calzoncillo delante de un inspector. ¿Vive uno en un ay! Aunque no sea más que para que no se maloPrimero se ha dicho que la pertinaz sequía iba á ser causa de nuestro fallecimiento inmediato. gren las fiestas de San Isidro, conviene que caiga el Ministerio. ¡Claro! No llueve, y moriremos todos de resequedad, -exclamaban los espíritus apocados. Y así no oiremos preguntar como días pasados: De la noche á la mañana surgió la lluvia bené- ¿Sabe usted dónde es mañana el derramafica, poniéndonos perdidos los pantalones, y ahomiento de sangre? ra dicen los precitados espíritus: Luis TABOADA- ¡La peste nos amenaza! El tifus exantemático acabará en breve con todos nosotros. Hay que tranquilizarse, señores, lina cosa es que nos rija un Gobierno corrosivo, y otra que nos erced á la generosidad y á los nobilísimos sentimuramos inmediatamente. mientos de una dama, laSra. Doña María Diez de Aquí el único que está dando las boqueadas, en Ulzurrun, viuda de Gamir, cuenta Madrid, y sobre todo el sentido moral de la frase, es el ministro de la cuentan las madres pobres, con una institución benéfica Gobernación. nueva en España y llamada á producir muchos bienes, Un día sabe con sorpresa que ha vencido en siendo el principal el rebajar la espantosa cifra que la Madrid la candidatura republicana; al día siguienmortalidad de la infancia alcanza en Madrid. Llámase el te se entera de que ha habido sublevación en lnInstituto Cuna del Santo Niño Jesús de Praga y tiene por objeto principal librar de una muerte segura á los fiesto; van á decirle después que en Jumilla han niños nacidos antes de tiempo ó faltos de nutrición, y andado á tiros; más tarde le cuentan que en Alcomo fines secundarios, la lactancia natural ó artificial de mería se ha derramado sangre inocente, y el homlas criaturas que por diferentes causas fisiológicas están bre, aun siendo espíritu superior, que lo es, y de condenados á morir ó á desarrollarse penosamente víctiello no cabe duda, no puede menos de exclamar mas del raquitismo ó de la turberculosis; la vacunación, con melancolía: el suministro de medicinas necesarias á los niños desva- ¡Pero, Dios mío, las cañas se vuelven lanzas lidos, la consulta para los pobres, el albergue y tratamiento á las infelices que en las proximidades del primer contra mí! Si yo no fuera profundamente religioparto se vean abandonadas y sin recursos, etc. so, creería ahora en la Tatalidad. La obra es hermosa, y por ella recibirá muchas bendiEs bien triste lo que le pasa al ministro. Antes ciones el alma noble que la costea. Firmes en nuestro de ocupar la poltrona, disfrutaba de grandes simpropósito de hacer una Crónica del Bien para que sirva patías. Saludábanle los transeúntes con agrado; de pregón de las buenas acciones y de estímulo á las permirábanle con ojos tiernos las jamonas (porque es sonas que puedan realizar otras, nos complacemos en bien parecido) y todos decíamos al verle: consignar nuestro aplauso sincero á este nuevo Instituto- ¡Pero qué simpático es este Maura! y á su espléndida fundadora, que ha encomendado la diAhora... ahora, al evocar su recuerdo, un temrección á médico tan experto como el doctor Extremera. blor convulsivo se apodera de todos nosotros, y Ha comenzado éste por montar dos incubadoras sistema ocultamos instintivamente la cabeza debajo de la Lion, que ya están ocupadas por una niña llamada Rosa almohada diciendo con terror: Román, nacida en el séptimo mes de embarazo, y un niño Unmado Ulpiano Losada, de todo tiempo, pero raquítico- ¿Llegará hasta aquí el Maüser? y enclenque. De esta sección da idea la fotografía que Mucha gente que pensaba venir á Madrid con publicamos, en la cual aparecen el director S r Extrememotivo de la fiesta de San Isidro, permanece en ra, el doctor S r Cle nte, médico también del institusus hogares ante el temor de que se reproduzcan to, dos enfermeras, y dos ayudantes cerca de las incubalos tristes sucesos de la calle de Lavapiés. doras y de la cuna- báscula. Vente con toda confianza- -escribía yo á un Para todos los demás objetos del Instituto hay en el pariente que tengo en Betanzos. -Esto está muy local elementos de personal y material bastantes para la hermoso, aunque algo tifoideo, según dicen. Verás realización de esta obra, que ha detener, con el concurso á Carreras en Apolo, que te hará reír las tripas, de las buenas almas, el desarrollo merecido. A nuestros lectores L Crónica del Bien