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St AÑO UNO. NUMERO 20. CRÓN 1 CA UNIVERSAL ILUSTRADA. vig q 0 f ti -S C ABC 1 -in i S MADRID, 14 DE MAYO DE 9o3. NÚMERO SUELTO, 10 CÉNTS. s francesa, Dios y ellos, y acaso las cancillerías, lo sabrán. L o que nadie duda es que no han sido viajes de recreo y visitas de p u r o cumplimiento. La de S. M Británica al Soberano Pontífice fué muy discutida en el seno del Gabinete inglés antes de ser aceptada. N o así la de Guillermo, porque este Soberano es de los que más iniciativas propias y trascendentales toman y realizan. A todas estas ¡das y venidas se las reconoce como origen la razón de Estado, y como consecuencia de todo ello se habla de alianzas anglo- portuguesas, de inteligencia para la expansión anglofranco- italiana en África, de proyectos para la triple alianza austroitalo- germana, de arreglos beneficiosos para el comercio anglo- francés, de otros asuntos, en fin, de interés vital para las naciones que en ellos intervienen. Únicamente España no juega papel alguno en ese movimiento incesante de jefes de Estado. Ni la visitan los soberanos ni el suyo se mueve de su corte, como si nada nos fuese ni nos viniese de la labor que realiza soltó voce la diplomacia en los apartes y mutis de esas entrevistas regias, imperiales y presidenciales. Mal nos ha ido en el aislamiento, y en él perseveramos, no con la tenacidad del qu tiene certeza de que nada puede salir perdiendo, sino con la obstinación del inconsciente. Lisboa primeramente y después Roma y París, han tirado la casa p o r la ventana, como vulgarmente se dice. Y es que, como decía un viejo comerciante de París, según ha n a n a d o recientemente un brillante cronista francés, Es dilícil predecir si estos viajes nos vaerán á la larga venturas ó desdichas; pero lo positivo es que cada vez que el Presidente emprende un viaje para el Extranjero, dos ó tres capitales de Francia se frotan las manos de gusto, porque cada expedición presidencial de esas implica la visita de un soberano I París, y cada visita de éstas un negocio muy grande para la industria y el comercio de íes pueblos que aquél visita. CARRUAJE CONDUCIENDO A LOS HIJOS MAYORES DEL EMPERADOR GUILLERMO, k QUIEN MAN ACOMPAÑADO EN SU VIAJE, Á SU ENTRADA EN ROMA Fot. Alflerl y LacrolX CRÓNICA evuelta sigue la política. La semana pasada nos tocó hablar de los diputados y ésta nos toca decir algo de los senadores, empezando por los vitalicios, cuyos nombramientos han dado motivo á tantos incidentes. La designación de nombres puso de manifiesto dos cosas igualmente edificantes. Una, la volubilidad de carácter de Silvela, que un día se presenta fiero y resuelto á no dar á los liberales las senadurías que éstos solicitaban, á título de no sabemos qué doctrinas constitucionales, para mostrarse á las R