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entre adictos y predilectos, entre silvelistas y maurístas, porque hasta esto ha tenido la última contienda. En algunos distrit. j han pdeado denodadamente ministeriales entre sí. Mejor dicho, silvelistas contra mauristas. Nadie es profeta en su tierra, suele decirse, pero tratándose de política no es aventurado meterse á hacer vaticinios en tierra española. Recuérdese que en estas columnas dijimos, apenas se habló de elecciones, que el fin que perseguía el Sr. Maura era hacerse con un grupo parlamentario, merced al cual fuese el arbitro de la situación y pudiese colocarse en actitud de anular á Silvela. Los hechos han venido á darnos la razón. Los ministeriales reunirán en el futuro Congreso 23i votos contra 171 de las oposiciones; pero como de aquéllos son mauristas 40, claro es que la vida del Gobierno depende de esos 40 votos. El temor de que vayan á sumarse con las oposiciones, si Maura se considerase molestado, hará que Silvela le viva sumiso y obligado. Con astucia refinada ha logrado, pues, el hombre de la sinceridad y de la revolución desde arriba hacerse el amo de la llave de la situación. De nada ha de valerle alegar que esa escasa mayoría parlamentaria de que dispondrá el Gobierno es fruto de la corrección y de la imparcialidad ministerial en las elecciones. Nadie ignora que el día de la elección aseguraba el Sr. Maura, allí donde teník que informar del aspecto de la contienda, que el triunfo de la candidatura monárquica estaba asegurado en Madrid; prueba de que contaba con el empleo de los medios de que dispone un Gobierno para ganar unas elecciones á costa de la sinceridad. Y aún asi se equivocó; falta imperdonable en quien tiene la responsabilidad de sus actos y de sus palabras. Por otra parte, ¿qué testimonio de imparcialidad son Jas cuarenta actas de mauristas? ¿Es lógico, es racional siquiera pensar que la opinión se ha pronunciado repentinamente en favor del Sr. Maura por el solo hecho de ser ministro, cuando nada ha realizado de lo que prometió, cuando ha defraudado sus esperanzas, ofreciéndole un número de diputados que jamás tuvo ni cuando sus hermosas palabras no eran desmentidas por sus actos? Digan lo que quieran los defensores de la situación, de la última lucha electoral han resultado más muertos que los de Infiesto, Almería y Jumilla. Ha muerto también la sinceridad electoral. Y moralmente ha muerto Maura. Y para él no hay resurrección. Recurso pobre es, ciertamente, arremeter contra la Prensa. Si todo fuese obra de ella, prueba sería de que la opinión está con ella, y no debe haber Gobierno que desaire sus imperiosas indicaciones. Algo de lo que ahora dice el maurismo despechado, decían los liberales cuando el Sr. Maura, por medio de su órgano en la Prensa, arremetía contra Sagasta. Entonces la Prensa era cosa muy sagrada. Era que entonces el Sr. Maura estaba en la oposición y realizaba su labor de seducir al pueblo con bellísimo lenguaje no desprovisto de razón. Pero ahora todo ha cambiado. Llegó el momento de cumplir palabras. Y como no las cumple, la Prensa que censura es injusta, es parcial, es despreciable. ¡Cuánta pequenez! -Pues hace usted mal, me contesta llevándose un cigarro á la boca y guardándose la petaca sin darme otro. Yo fumo, prosigue, porque no lo puedo remediar, pero no doy tabaco á nadie. No quiero responsabilidades. ¿Se ha enterado usted de lo de Viena? -No, señor. ¿Qué ha ocurrido? -Que el doctor Caplesco ha dado una conferencia para demostrar lo perjudicial que es el tabaco, y ha inyectado á dos perros una solución concentrada de nicotina. Los perros, amigo mío, murieron entre horribles convulsiones, y varias señoras que lo presenciaban se desmayaron. ¿Qué le parece á usted? -Hombre, le contenté encendiendo un pitillo, me parece que después de ese experimento queda demostrado que las inyecciones concentradas de nicotina no se les deben dar ni á los perros, y que á las señoras nerviosas no les conviene en manera alguna ir á ver matar perros con inyecciones. CARLOS LUIS DE C U E N C A VIDA LA DORES EN BROMA. GOBERNA- Antes el oficio de gobernador era muy agradable y muy sano; pero desde que mandan los conservadores, la cosa se ha puesto fea. Para ejercer hoy el mando de una provincia es necesario vivir en un pie, dormir con un solo ojo y acostarse sobre un felpudo para levantarse con más facilidad en cuanto estalla el consiguiente motín. -Señor gobernador, ¡arriba! -entra diciendo el inspector. ¿Qué pasa? -Que se han amotinado los dentistas. ¿También? Vaya usted corriendo por la guardia civil. Y á los pocos minutos... ¡Purrum, pum... puml Fuego en toda la línea. Después, telegrama cifrado al ministro; respuesta de éste aprobando la conducta enérgica de la primera autoridad. A los pocos minutos protestas del pueblo, ataques de la Prensa, anónimos insultantes y nuevos telegramas del ministro extrañándose de la conducta gubernativa. Si las cosas siguen así, no va á haber quien quiera desempeñar el cargo aunque le den el sueldo y dos jamones encima. ¡Qué diferencia de tiempos y tiempos! Los gobernadores eran hasta hace pocos meses unos seres felices que se pasaban la existencia entregados á sus naturales inclinaciones. Había gobernador soltero que lo primeío que hacía en cuanto llegaba á una capital, era echarse novia y pasearle la calle vestido de uniforme, con sombrero apuntado y espadín. Recuerdo que en cierta ocasión llegué á una capital de provincia y vi á un joven sentado en una silla baja, en el portal de la fonda. ¿Quién es ese sujeto? -hube de preguntar. -El gobernador. V a ven ustedes cómo están las cosas! ¿Y qué hace ahí? ¿Quién es el guapo que les encuentra la punta de la amenidad ni de la alegría á las que tenemos en casa? -Está haciéndole el amor á la hija de don En verdad, en verdad os digo que para encontrar cosa de Camilo, el fabricante de alpargatas. gusto hay que imitar á los comerciantes de bisutería y traerOtros gobernadores, honrados padres de familas del Extranjero. lia, dedicábanse á los regocijos propios de la estaUna del propio París, fernier cri, es la herencia de nuestro exhuésped Coquelin. ción, y en cuanto llegaba la Primavera con sus Cierta dama aficionadísima al teatro, á quien el genial coflores y sus pajarillos, cogían á la señora y á la mediante hacía desternillarse de risa, ha querido remunerar prole y se los llevaban al campo á merendar. los buenos ratos que la hizo pasar en vida, y le ha dejado en Detrás marchaba la pareja de Orden público su testamento un pico de 3oo.ooo francos. Aplaudo con entusiasmo el rasgo de la dama agradecida; con la cesta. celebro con toda mi alma que la cosa haya ocurrido en Fran ¡Qué buenas personas eran algunos! ¡qué llanocia, de donde nos vienen las modas, y ahora que ha refrescates, qué sencillos! Ha habido gobernador, homdo el tiempo, comienzo á abrigar la esperanza de que el ejembre célibe y candoroso, que se pasaba las noches plo cunda. Sólo le pido al Señor en mis cortas oraciones c ue. se am- jugando al tute con el conserje y su esposa. plíe el criterio y que comprenda á autores y actores el agraVenía el secretario y le decía: decimiento y la herencia subsiguiente. -Señor gobernador. Telegrama del ministro. ¡Ah, señoras! -no siempre ha de ser masculino el vocativo- ¿Qué dice? predilecto de los oradores. ¡Ah, señoras que os reís: si supierais con qué malísimo humor y con qué terribles dolores- -Que ha salido de Madrid con dirección á esta de estómago y aun de muelas nos ponemos muchas veces á capital el famoso revolucionario Vientreseco. confeccionar los chistes que tanto os hacen reír! ¡Juego! ¡Las cuarenta! -contestaba la primePorque no me negaréis que los escritores festivos os hacera autoridad de la provincia echando los naipes mos reir siempre. Cuando sale la gracia, os reís del chiste, y cuando no sa- sobre el tapete. le... ¡de nosotros! -H a y que adoptar medios, -replicaba el secreI J n primo mío que sabe inglés y todo y hasta lee de corritario. do la JHarine J eview, me cuenta que se ha constituido- -Que se adopten. una compañía más ó menos limited para explotar un nuevo Y seguía jugando como si tal cosa. sistema de propulsión que imprimirá á los buques la velocidad de 60 millas por hora. ¡Es decir, que se cruzará el Atlántico Por haber, hasta ha habido gobernadores baien dos días l larines que organizaban soirées en la casa del GoEl chico de las de Calínez, que es una fiera para los cálcubierno y vestían á los guardias con calzón corto y los, ha llegado al colmo del entusiasmo con la noticia, y exmedia roja para que estuvieran en la puerta recoclama: -Dentro de poco vendrá otro inventor y descubrirá otra giendo los abrigos. propulsión más poderosa, y luego otro y después otro, y se Cuando llegaba el Carnaval se disfrazaban con llegará al colmo de la rapidez en los viajes. Habrá sitios á trajes caprichosos é iban á los bailes públicos á donde se llegue en el mismo momento de salir. dar bromas. -Eso es poco, objeta mi sobrino Teótimo, que para los cálculos matemáticos viene á ser lo que el agua de Marmolejo Cuéntase de un gobernador de cierta provincia para los de la vejiga. Doblando la velocidad, ¡se dará el caso andaluza que se vistió de jardinera y estuvo embrode llegar un poco antes de haber salidol mando toda la noche al presidente de la DiputaI lega un amigo, saca la petaca, la abre y toma un pitillo, ción provincial. Cuando éste, frenético de entu y me dice: siasmo, había convidado á cenar á la bella masca- ¿Usted fuma? -Sí, señor. ita, ésta quitándose la careta le dijo ¿Pero es posible que no me haya conocido usted, Sr. Barrigón? -Pues sigo sin conocerte, preciosa. -Soy la primera autoridad civil de la provincia. El presidente, que tenía la encomienda de Carlos vióse tan humillado, que presentó la dimisión y se separó del partido gobernante para irse con Pablo Iglesias. La paz que disfrutaban entonces los gobernadores era seductora. Por eso había tantos candidatos á las plazas, y lo único que el Gobierno les exigía era que tuviesen ropa decente y buena conversación. Así y todo, algunos se presentaban en la capital de su provincia con ternos de ocho duros, de esos que están en estantes marcados con números. Iban al bazar la víspera de su viaje. -Déme usted un traje del número 3, -decían. ¿Claro ú obscuro? -Obscurito; es para gobernador. Se lo ponían, y al tren. Ya al frente del Gobierno, usaban el traje los días de labor, y los domingos se ponían la levita para salir á paseo ó para visitar al obispo de la diócesis. ¿Qué revelaba todo esto? Una existencia plácida, unas costumbres sencillas y una satisfacción interna á todas luces envidiable. En fin: hubo un gobernador en mi provincia tan sumamente sencillo, tan francote y tan aseado, que recibió oficialmente á la Diputación provincial... lavándose los pies en un barreño. Luis T A B O A D A Crónica del Bien NA FUNDACIÓN E S- ES lunes se verificó en los soP L É N D I D A Y UN lares enclavados entre las calles d e ACTO S O L E M N E Alcalá, Lagasca y Columela la bendición de la primera piedra para un templo y nuevas escuelas gratuitas para la educación y enseñanza de las clases obreras. Este fausto acontecimiento en los anales benéficos y filantrópicos de España puede marcarse con piedra blanca, pues á la suntuosidad y magnificencia de los edificios han de corresponder las necesidades modernas y la amplitud de la enseñanza encomendada á la Orden Agustiniana, corporación de expansivo criterio, de gran patriotismo y conocedora práctica d e las necesidades sociológicas de los hijos del trabajo. La fundadora, señora de gran corazón y amantísima de las clases proletarias, ha realizado, poniendo por su mano la primera piedra en los proyectados edificios, una de las obras más hermosas de nuestros tiempos. La Excma. Sra. doña Benita Maurici, viuda de Caviggioli, hija como su esposo de la laboriosidad y del trabajo, ha tenido la inmensa satisfacción de dar un ejemplo que debiera ser imitado por todas las clases ricas y privilegiadas. La realización délas obras del templo y escuelas, que ocuparán un perímetro de 29.000 pies cuadrados en el sitio más hermoso y aristocrático de Madrid, ha sido confiada á uno de los mejores arquitectos de España, D. Fernando Arbós, artista de altos vuelos que ha estudiado sobre el terreno los mejores monumentos de Europa, académico ilustre de la de Bellas Artes, autor del mejor proyecto de Necrópolis moderna, de la gran Basílica de Atocha y de otras notables construcciones. El nuevo templo es de construcción bizantina, pero de un bizantinismo ideal y puro, con grandes ventanales, formando una espaciosa rotonda prolongada en la recta desde la entrada del templo por un ábside de esbeltas y armoniosas proporciones, en cuyo fondo se levanta el altar mayor atrevido y arrogante, coronado por la imagen del Redentor, bajo cuya advocación está el templo. En el chaflán de las calles de Alcalá y Lagasca se levanta la torre, de cuarenta y cuatro metros de altura, afiligranada y esbeltísima, que subirá gallarda por encima de todos los templos de esta capital. A los dos lados del chaflán van las puertas de entrada, defendidas por dos magníficas marquesinas que dan acceso al pórtico interior, que comunica con las cancelas del templo. La que pudiéramos llamar nueva basílica, aparecerá grandiosa, esbelta y despejada, rodeada de jardines y defendida por una monumental verja de hierro. Dos grandes capillas á modo de ejes interiores servirán: la una para sepulcro de los fundadores, y la otra para dar culto espléndido á Santa Rita, patrona de los Talleres de Caridad establecidos en Madrid. En la línea de la calle de Columela, unidas por un paso al templo, aparecerán las magníficas escuelas gratuitas para obreros. Amplias clases, gran salón de actos públicos y otras d e pendencias, con calefacción de vapor y todas las comodidades según los últimos adelantos, completarán el concienzudo estudio del Sr. Arbós. La ceremonia de la bendición del lunes pasado fue tierna y conmovedora. Frente al eje de entrada al templo se había levantado un altar con la imagen del Redentor, amparada por un amplio dosel de rico damasco bordado en oro. A los lados había dos grandes tribunas adornadas con tapices y alfombras de la Real Casa y con plantas y macetas del Parque de M a drid. En una de ellas aparecía la generosa y espléndida fundadora rodeada de su familia, de sus amigos más íntimos y de un numeroso grupo de obreros de todas artes, convidados exprofeso para presenciar el acto. La venerable anciana venía á ser la representación más genuina de la madre y amparadora de las clases obreras de Madrid. En la otra estaban las presidentas de los Talleres de Caridad de Santa Rita rodeadas de una gran muchedumbre de damas y señoritas obreras de los mismos, que ostentaban en su pecho los lazos é insignias de la nueva y filantrópica asociación. Los obreros del pueblo y los obreros de la aristocracia, en amigable consorcio, dieron la nota más simpática á la solemnidad. Por delegación del prelado diocesano, el arzobispo dimisionario de Manila, Padre Nozaleda, acompañado del clero y U COSAS