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S ¿AÑOUNCX NÚMERO 19. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. 1 MADRID, 7 DE MAYO DE 1903. NÚMERO SUELTO, 10 É LA FIESTA DEL TRABAJO EN MADRID 1 LOS OBREROS DIRIGIÉNDOSE Á LOS JARDINES DEL BUEN RETIRO. 2 LOS OBREROS SALIENDO DE LOS JARDINES DESPUÉS DEL MITIN. 3 LA MANIFESTACIÓN CON LAS BANDERAS DE LOS GREMIOS SUBIENDO POR LA CALLE DE ALCALÁ. 4 LA MANIFESTACIÓN EN LA CALLE DE RELATORES FRENTE AL CENTRO OBRERO, DONDE DEPOSITARON LAS BANDERAS Y ESTANDARTES. 1 a fiesta obrera se ha celebrado con el mayor orden en España. En Madrid constituyó una manifestación imponente, á la que díó mayor relieve la sensatez de la gente obrera. En el mitin organizado en los Jardines del Buen Retiro, y al cual, según cálculos aproximados, asistieron de 8 á 9.000 personas, hubo discursos fogosos, prevaleciendo en los más importantes de ellos la tendencia á los procedimientos legales, que dan á las clases trabajadoras representación parlamentaria, merced á la cual tienen éstas en otros países como Francia, Alemania, Bélgica é Inglaterra, personalidad propia é intervención muy directa en la labor legislativa, haciendo sentir en ella su influencia y su creciente poder. Asistieron á la fiesta cincuenta y nueve sociedades obreras, muchas de las cuales lucieron vistosos estandartes y banderas, y el desfile ordenado por las calles de la corte no dio motivo al menor incidente, salvo los que estuvo á punto de provocar el cuerpo de Seguridad pretendiendo arrebatar las banderas, que no son símbolo de política alguna legal ó subversiva, sino emblema de Centros constituidos con fines puramente sociales. Pero las autoridades andan hace algún tiempo dejadas de la mano de Dios y cogidas de las del diablo, y la misericordia del primero hizo que la fecha del 1. de Mayo no fuese otra de las que se recuerdan con tristeza en la villa y corte de Madrid. A TRAVÉS DE LA FRONTERA. EL HOMBRE MAS GRANDE DEL MUNDO El hombre más grande que, hoy por hoy, se conoce en el mundo no es Maura, como acaso él se lo figure. Es un ruso que no ha pensado jamás en ser ministro ni en hacer unas elecciones sincerísimas que le den un grupo de diputados devotos para lo que pueda tronar. El ruso en cuestión se llama Fedor Machnow; se exhibe en el Parcopticum de Berlín, y cuenta veintidós años de edad y dos metros y 68 centímetros de estatura, que ya es contar. ¡Como que no hay crónicas que cuenten otro caso semejante ni parecido! Los más grandes de los langen kerls de que se rodeaba Guillermo I no medían arriba de 2,27; conque á ver... Sobre un tronco colosal, Machnow lleva una cabeza relativamente pequeña. Una mano suya mide 3o centímetros. Un pie, 45. Nació en Witebok, y á los siete años tenía la estatura de un hombre. A los doce pasaba de los dos metros. A los catorce, de los dos y medio. El joven moscovita reparaba las fuerzas que empleaba en crecer, haciendo grandes sueños. Los tuvo hasta de veinticuatro horas. Su fuerza está en relación equitativa de su tamaño. Oprimiendo con los dedos de una mano un vaso, rompe el cristal... y supongo que la piel de los dedos. En España haría suerte en tiempo de elecciones para romper urnas con sólo tocarlas con un dedo. Rasga yo no sé cuántos cuadernillos de papel juntos. Levanta con ambas manos la mar de arrobas de peso. De un puñetazo derriba una pared; con el dedo pulgar de la mano derecha empuja y hace andar á un vagón de ferrocarril. Nada hay que se le resista... ¡Es decir, habría que verle por acá pretendiendo empujar á Maura del ministerio de la Gobernación... En una interview, porque tampoco se libra déla persecución periodística, ha manifestado que considera una desgracia muy grande tener tan enorme estaiura. Dice, y acaso tiene razón, que un enano no excita tanta curiosidad como un gigante. De un hombre pequeñitose compadece todo el mundo. De un hombre grande se ríe despiadadamente. No despierta simpatía. Infunde miedo. No ha dicho, pero esto se adivina, que las cuentas del sastre, del zapatero y hasta del cocinero le aterran. No debe haber fondista que le hospede en su TMra, ni cochero que le alquile su carruaje, ni sombrerero que tenga un sombrero á su medida. Y por de contado, mujer que se prende de él. Por eso, con una filosofía muy propia de su ilustre paisano el conde Tolstoi, exclamó como remate de la conversación que sostuvo con el periodista que le interrogó: -Créame usted; ¡no hay en el mundo cosa más pequeña y miserable que la grandeza! AEMECF Crónica política fiebre electoral ha remitido. El Gobierno se por LAmuy satisfecho, al menos aparentemente, con da mala yoría parlamentaria que ha obtenido, con la cual se propone hacer la felicidad de esta infeliz España. Si la crónica electoral tiene páginas sangrientas, suya no es la culpa, según él, sino de los aspirantes á diputados que se empeñan en serlo de oposición. Si se aviniesen todos á ser adictos, la cosa sería otra. Reducip ase á una lucha