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1 EAÑ 0 UN 0. NUMERO 17, CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. ¿MADRID, i3 DE ABRIL DE i 9 o3. NÚMERO SUELTO, 10 CENTS. C ONGJ (ESO DE ZA PIENSA MÉDICA. En la noche del lunes último obsequiaron los Sres. de Cortezo con un espléndido banquete en Ihardy á los Delegados extranjeros, á distinguidos médicos madrileños y sus señoras, y á representantes de la Prensa. Asistieron además de tos Sres. de Cortezo, el Ministro de Instrucción pública y su señora, el Dr. Cornil y la suya, los doctores Smith, Brouardel, Dejare, Suárez de Mendoza y señora, Albarrán y señora, Vidal, Martínez Vargas y señora, Ulecia Santos Jiménez y señora, T emartinez, Havenitb, Godon, Quintana, Pulido, Jlguilar, Marqués de Casa laigíesia, Blondel, Pítaluga, Sínger, Ascoli, Pope, Tréboles, Zarra, Muñoz, Argente, Calleja, Vaudelac Marín, Viñeta Bellasarra, J odn o? icz Méndez, Pómer, Calatraveño, Sixto, Crayer, Ortega Munilla y Verdes Montenegro, y otros, basta el número de setenta. Mientras duró el banquete, en el cual reinó la mayor cordialidad entre extranjeros y nacionales, una orquesta de bandurrias y guitarras tocó trozos escogidos de música popular extranjera. Cerca de la terminación de tan brillante fiesta, nuestro colaborador artístico Sr. Cifuentes hizo la fotografía que ofrecemos á nuestros lectores. F o t. Cifuentes Crónica política o s encontramos en pleno período electoral. En los cam pos en que mayor febrilidad se observa es en el ministerial y en el republicano. En aquél la labor es sorda, pero no por eso lenta. En el republicano todo es animación y actividad. Los restantes partidos monárquicos trabajan cuanto pueden y como pueden, distinguiéndose el democrático por su entusiasmo. En el liberal se echan de ver las divisiones que por la cuestión de jefatura existen en su seno. Dibújanse también disgustos en el carlismo, cuyas dos tendencias, la intransigente y la moderada, no saben disimular sus discrepancias de criterio en cuanto á procedimiento. ¿Serán las elecciones del próximo domingo una manifestación verdad del estado de conciencia del pa s? Puede vaticinarse, sin temor á rectificaeiones, que no. El Gobierno nada ha hecho para que lo sea. Al contrario, ha forzado la máquina, como lo han hecho todos los Gobiernos anteriores, para simular que la nación le otorga su confianza eligiendo una mayoría de su gusto. El Sr. Maura, que nunca tuvo tras de sí en el Congreso mis de ocho ó diez adeptos, pretende ahora hacer creer, procurando crear diputados á cincuenta ó sesenta amigos suyos, que el país, por el hecho de haber defraudado sus esperanzas, le da tan nutrido grupo de representantes en Cortes. Los demás partidos, como siempre, procuran á última hora con trabajos desesperados depurar el Censo de vicios que pudieron corregir despacio, con tiempo hábil y eficazmente. Todo ello es muy lamentable, pero es muy español. Entretanto, el Gobierno distrae sus ocios preparando los presupuestos. H 3 ministro de Marina proyecta una escuadra de las varias formidables, variadas y caras que nos han ofrecido todos los ministros de aquel departamento. El de Estado, con la ayuda del Presidente del Consejo, procura desvanecer los recelos que existen en la opinión pública respecto á la cuestión de Marruecos. Uno y otro se esfuerzan para convencernos de que en el Riff no ocurre nada que deba inquietarnos, mientras la gente, siempre desconfiada, recuerda con amar- gura que para los Gobiernos que presidieron nuestros desastres en Cuba y Filipinas y nuestros disgustos del O.3 en M e lilla, nada ocurría tampoco... la víspera de estallar los conflictos. ¡Dios sobretodo! como hay que decir siempre que de peligros en España se trata. Unas cuantas elecciones seguidas arruinan á cualquiera. Conozco yo á un diputado que antes salía por Puerto Rico y ahora apenas se atreve á presentarse por el Hospicio. J a r a nuestros actuales huéspedes tienen las elecciones mayor interés del que tendrían para otros cualesquiera extranjeros que no fueran médicos, dada la intervención de los cadáveres en la lucha electoral. Aquí, en tiempos normales, no se levantan muertos más que en las timbas; pero al llegar el día solemne de la votación, se levantan en los colegios. A mí no me extraña esta costumbre piadosa ni poco ni mucho, acostumbrado como estoy desde pequeño á oír hablar de los sufragios por los fieles difuntos. Y estos difuntos que votan son fieles: votan siempre por el Gobierno. Lo que sí creo es c iz debiera introducirse en ello una importante modificación en gracia á la verosimilitud del acto. ¿Por qué escoger para esta resurrección á los Pérez, García, Fernández y López (q. e. p d. que ningún título tienen para estos derechos de ultratumba? Tenemos á Cervantes, Lope, Quevedo, Calderón, Velázquez, Murillo, Goya y tantos otros inmortales, y difunto por difunto, paréceme más lógico que los inmortales fueran los que diesen señales de vida en el escrutinio. I- -i 1 ministro de la Gobernación insiste en ser un modelo de neutralidad, de lo cual un fabricante de jeroglíficos comprimidos, colmos y otros excesos ha deducido que la palabra Maura es una preciosidad gramatical. Así como hay vocablos, dice, cuyo género es común de dos, Maura resulta común de tres. Un italiano diría El Maura, como dice El Dante. Otro extranjero, atendiendo á la estructura de la palabra, diría la Maura. Nosotros, que conocemos su neutralidad, le llamaremos lo Maura. ¡Qué cosas tienen estos fabricantes de chirigotas. CARLOS LUIS TE C U E N C A COSAS J hí están, ahí están. ¿No preguntaban ustedes por las elecciones? Pues las tenemos encima y colgando como la espada de Damocles. Tenemos á Zacconi, tenemos á Cocquelin y vamos á tener elecciones generales. ¡Oh! qu ¿bien dijo el que dijo que los bienes como los males vienen por series y á rachas, como los negros del treinta y cuarenta. Me parece, francamente, una omisión lamentable la de no haber consignado entre los festejos acordados en honor de los Congresistas médicos, este importantísimo número del programa: -Domingo 26. Elecciones de diputados á Cortes. ¡Así que son poco conocidos en Europa! De las pocas cosas que los extranjeros conocen de España, de oídas, naturalmente, y que desean examinar de visu, hay tres principales... sin entresuelo: Las corridas de toros, el cante flamenco y las elecciones. Casi todos los que se deciden á visitar esta península, sobre todo si la visitan oficialmente, logran disfrutar de los dos primeros espectáculos; pero no á todos otorga la fortuna la oportunidad de llegar en un momento electoral propicio, pues aunque por acá nos elegimos diputados los unos á los otros lo más frecuentemente posible, no siempre nos votamos. Entre otras cosas, porque el espectáculo cuesta un ooco caro.