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decir, en que la realidad se ofrece gemrosa c inagotable al artista, se entrega á él como hembra enamorada que ni se satisface ni se fatiga. Tal suele sucederle al capitalista que ha logrado reunir el primer millón. El primero se busca, los demás vienen á buscarle, porque el dinero llama al dinero. Al llegar á esta envidiable situación no tiene el creador necesidad de buscar filones por bajo de tierra, ni de hacer pacienzudas y engorrosas calicatas: encuentra la novela de cada individuo, la de cada lugar y h de cada momento á flor de tierra, y h transmite como la ha encontrado. El cerebro del artista no es más que un laboratorio í oficina que transforma El crimen de Pontevedra 1- 1 a terminado recientemente en Pontevedra la vista de una causa seguida en el Juzgado de Tuy contra Carolina Lago y José Carrera. Acusada la primera de haber ofrecido i5o pesetas á Carrera para que matase á su marido, y el segundo de haber perpetrado el delito, degollándole y arrojándole al mar, han comparecido ante el Tribunal del Jurado, que les ha declarado culpables, siendo condenados á la cena de muerte. Nuestra fotografía representa la salida de los reos de la Audiencia. Carolina lleva en brazos un niño, hijo suyo, si- El drama de D rey fu 1- 1 A resurgido en Francia el asunto Dreyfus, que se juzgaba terminado para siempre y que tanto mueve las pasiones en la nación vecina. Las figuras que más se han destacado en el debate origen de la resurrección del drama, son Jaurés, Brisson y Cavaignac, cuyos retratos ofrecemos á nuestros lectores 7 WI JEAN JAURÉS, jefe délos socialistas parlamentarios de Francia y actual diputado, es un orador de gran elocuencia y escritor brillantísimo que vive de su privilegiada pluma. Ha sido quien en plena Cámara, al combatir el acta de Syveton, nacionalista, en quien se simboliza la causa de los enemigos de Dreyfus, ha leído la carta del general Pellieux en la que éste pedía su pase á la reserva por no hacerse solidario de las falsedades que se forjaban en el Estado Mayor del ejército francés para p e r d e r irremisiblemente á Dreyfus. Jaurés acusó con toda la energía de quien posee la verdad, á Cavaígnac, ministro de la Guerra, á quien Pellieux escribió la carta que sólo ha sido publicada al leerla como documento acusador el elocuentísimo laurés. 1 IK 1 1 I II I I H. I I i J L ¡I i J i 11 1 i v IK K r doloi lk li i nc- i ix. nK i v- i I L ¡I LL II K l p k IMK l t i 111O t y habla del mundo con el aplomo de quien puede reírse de sus miserias. La Historia aparece en Los duendes de la camarilla por ráfagas: la última, brillante como un relámpago, ilumina el día memorable en que la reina Isabel II recibió una puñalada. Pasa Merino como una sombra funesta, como un gran paja 7 rraco negro; bate siniestramente las alas, hiere, se desvanece. F. N. L. guiéndola los demás hijas, los mismos que de rodillas han pedido al Sr. Montero Ríos que gestione el indulto de su madre. José Carrera está medio oculto por un Guardia civil. El honrado vecindario de Pontevedra, que hace muchos años no ha presenciado el horrible espectáculo del patíbulo, se halla consternado, aunque las últimas disposiciones quitan el carácter de pública á toda ejecución. Fot. J. Buceta LA CARRERA PARIS- MADRID A próxima carrera de automóviles de París á Madrid despierta una viva curiosidad y un gran entusiasmo entre los devotos J del automovilismo. Ya se ha verificado la primera expedición jwra recoaQcim. le. ata del camino en cuatro días, habiendo e x p r e s i d e n t e del Consejo de Ministros, en el que desempeñó la cartera de la Guerra Cavaignac cuando el general Pellieux pidió el pase á la reserva y el teniente coronel Henry se suicidó. Brisson, uno de los políticos franceses más honorables por sus virtudes cívicas y cuya palabra se escucha siempre con el respeto que merece la austeridad y la honradez, secundó la acción de Jaurés levantándose en la Cámara á acusar á Cavaignac de deslealtad, puesto q u e siendo ministro de la Guerra del Gabinete que Brisson presidía, ocultó la carta de Pellieux y con ella la revelación de las falsedades que se tramaban para condenar á Dreyfus como traidor. Brisson y Jauré han deshecho la farsa y han iniciado la obra dz redención. CAVAIGNAC, e x ministro de la Guerra en Francia, á quien Jaurés y Brisson han acusado de haber contribuido á la condena de Dreyfus ocultando lá carta de) general Pellieux. Descendiente directo de los Cavaigr. ac que tanto brillo dieron á las instituciones republicanas de Francia á principios del siglo pasado, ofrecíale á él la política amplios horizontes. A la muerte de Carnot, fue candidato á la Presidencia de la República y obtuvo votación importante que hubiera contribuido á su triunfo en sucesivas elecciones, ya que á la muerte de Faure su mucha significación en el asunto Dreyfus le restó voluntades. Pero descubierta su falsía por las acusaciones de Jaurés y Brisson, es indudable que Cayaignac ha caído para no levantarse jamás y ser esclavo de su culpa. M. HENRY BRISSON, tomado parte en ella en un automóvil Boyer de 40 caballos el propietario, Henry Loste, afamado ciclista; Robert Gabreau, sportman m- iy distinguido, y D. Luis C. joven eépañol muy aficionado al automovilismo Acompañados del motociclista Seguy. c icdcs dios, y. i en p. urcha, ofrecemos á nuestros lectores una interesante fotografía. p o ch. Barenne VIAJE DEL REY EDUARDO Vil DE INGLATERRA I a prensa se ocupa á diario de! viaje qua d rey Eduardo está verificando. Embarcado en el yate Victoria and Albert, salió de su país dirigiéndose á Lisboa, donde fue recibido por el rey de Portugal y siendo objeto de grandes demostraciones de entusiasmo popular. De su estancia en la bella capital y corte portuguesa ofrecemos á nuestros- lectores una preciosa fotografía panorámica hecha por las hijas del señor marqués de Güel desde el jardín de su palazette di Obidos. Reproduce la visita hecha por S. M. Británica al Bn tsh- Club el día