Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
extendía antiguamente en un verjel embalsamado por Recoletos y la Castellana, cuando los adelantos no habían levantado allí casas y palacios. Las madrileñas del pueblo sienten gran predilección por las lilas, y no hay casa de menestrala limpia y hacendosa que no las ostente estos días en ramos colocados encima de la cómoda ó debajo de la imagen de la Virgen de la Paloma. Ya se va por las mañanitas al Retiro para cogerlas sin que lo vea el guarda. Las damas aristocráticas no se libran en el otoño, cuando regresan de sus expediciones veraniegas, de caer en la tentación de defraudar al Estado pasando oculto por la frontera lo que han comprado en el Extranjero. Las madrileñas pobres tienen otra tentación, á la que no pueden sustraerse: coger flores, sin que las vean, en los jardines públicos. Cierto es que esto es pecaminoso, que está con justicia prohibido; pero no, no pueden ir por las mañanas á corretear por el Retiro y por las tardes á beber el agua de hierro de la fuente de la Casa de Campo sin sacar ocultas las ramas de lilas, que al llegar á su hogar colocan triunfalmente en un vaso con agua, entonando himnos de victoria. La industria jardinera, sirviendo á los refinamientos del lujo, crió en las estufas las aristocráticas lilas blancas, de que tuvo la especialidad el difunto conde de Montarco, de grata memoria. Muy hermosas, en verdad, son esas flores, y cuando en pleno invierno, cuando más arreciaba el frío y se condensaban las nieblas, aquel jardinero, artista y gran señor, se las mandaba á sus amigas en jarrones de plata ó en canastillas de dorados mimbres, se admiraba el prodigio. Pero las lilas blancas son las hijas pálidas de la estufa, las señoritas cloróticas y delicadas, que están muy bien en un salón con sus adornos de cintas azules; y las lilas esencialmente madrileñas son las que se venden ahora á perra grande y á perra chica, las que anuncian en los talleres que han concluido las veladas, que ha llegado el tiempo de correr y bailar en el campo, de ponerse los trajecitos claros y de ir á los toros. La gente rica se va á Sevilla y á la sierra de Córdoba, cuyas aguas se han puesto de moda durante la primavera, como las del Norte durante el verano; y los que no nos podemos permitir esos lujos, buscamos mientras florecen las lilas, esto es, en Abril y Mayo, los rinconcitos de los alrededores de Madrid, donde se muestra más hermosa la Naturaleza. Estos rinconcitos hay que saber buscarlos por donde van los enamorados en parejas y los tristes y melancólicos con un libro. Libro y parejas suelen hablar de lo mismo, sólo que aquél guarda entre sus páginas los recuerdos del pasado y éstas gozan de las alegrías del presente. El pobre Pepe Carreño, aquel portento de gracia andaluza que chispeó durante mucho tiempo en los círculos políticos de Madrid, ha llevado á su tumba una corona formada con las primeras lilas de este año. Eran la representación de los cármenes granadinos en que nació, en su triste entierro, iluminado por los esplendores de una tarde de primavera, como iluminó su ingenio las arideces de la vida política. Las prensas acaban de dar á luz un libro muy agradable para leer en los bosquecillos de lilas. Los duendes de la camarilla, de Pérez Galdós, la resurrección de unos cuantos años del reinado de doña Isabel II, de aquella época en que tanto se gastaron las botitas de color de lila que asomaban por entre los bajos de las faldas verdes que alternaban con los vestidos chiné de que habla la canción popular, y que luce la Reina en sus retratos de aquel tiempo. rección de los dos cuerpos de ejército que se movilizarán, pues mientras uno le mandará el general French, que tanto se distinguió en la guerra del Transvaal, y que es el representante de la escuela militar moderna, del otro será comandante en jefe el general Vood, en quien encarnan los entusiasmos de los partidarios de la vetusta y rutinaria organización del ejército inglés. Además de los dos cuerpos de ejército (1. y 2.0) que ya hemos citado, tomarán parte en estas maniobras cuatro brigadas de la guardia y toda la caballería é infantería montada de que se pueda disponer, como asimismo algunos regimientos de Yeomanry de voluntarios. Por estas brevísimas noticias, que muy á la ligera damos, de lo que las maniobras del ejército inglés van á ser en 1903, compréndese perfectamente que han de atraer hacia ellas las miradas recelosas del mundo militar. Inglaterra se ha dado cuenta de la campaña que acaba de ganar en el Sur de África; ha evidenciado, es cierto, su tenacidad, su orgullo y su poderío económico; pero comprende al mismo tiempo, con esa penetración propia de su raza, que en los campos y angostos desfiladeros del Transvaal se ha puesto también de manifiesto ante Europay América la desorganización de su ejército, la carencia de recursos morales, intelectuales y orgánicos, y orgullosa de su triunfo, no deja de reconocer que si se hubiera tratado de una guerra rápida, en distinto teatro de operaciones y con otro enemigo, hubiese sido conducida á una derrota espantosa. Y como en el Imperio británico la realidad y el buen sentido se imponen casi siempre, de ahí á su ejército empeñado en profunda labor transformadora, buscando á todo trance, con amplio criterio y por medios prácticos, la reorganización que la dignidad de su pueblo y la integridad de sus vastos territorios demanda imperiosamente. ¡Lo mismo que nosotros! ¡Lo mismo que en España! que en 1898 se firmó el vergonzoso Tratado de París, y cuatro años y medio después seguimos aún, no igual, sino peor que antes de aquel también vergonzoso conflicto de Melilla. FERNANDO valioso representante en Abdel Trelan. Creen los riffeños que el Roghi es el príncipe Muley Mohamed el Tuerto. Equivocados ó no, ello es que están levantados en armas contra el Sultán y que han puesto sitio á Muley El Amrani, príncipe enviado por el emperador para dominar el Riff. Muley El Amrani se ha refugiado diferentes veces en la plaza de Melilla, pero su fuerte es la alcazaba de Frajana, donde le han atacado los rebeldes. La alcazaba de Frajana está situada en un valle que se extiende en dirección Oeste de Melilla. El riachuelo Frajana corre á poca distancia de la fortaleza. La situación es desventajosa, pues está dominada al Norte y al Sur por las alturas de Benisicar que la flanquean. Con decir que la alcazaba dista unos quinientos metros del límite de la zona neutral de Melilla, está dicho todo para comprender lo fácil que puede ser que aquel conflicto, puramente marroquí, tenga consecuencias para España. Hasta ahora, los moros que cercan la alcazaba han tenido cuidado de no rebasar la línea y de no disparar en dirección á nuestro territorio. En la alcazaba se hallaban los primeros días el Bajá Bachir con quinientos hombres y abundantes municiones, habiendo entrado en ella también Fraile y otros jefes con Muley El Amrani. Los ataques á la fortaleza han sido ya varios, habiendo causado en ella algunos desperfectos los proyectiles de los cañones que emplean los sitiadores. En las operaciones toman parte gentes de cuarenta y cinco kábilas, todas ellas adictas al pretendiente, y por consiguiente insurreccionadas contra el Sultán, no bajando el número de asaltantes de cuatro á cinco mil. CÍIU p ii J K Mezquita AVMM ALCAZARREÑO 4 M Muley El Amrani espera el auxilio de Muley Arafa y del caid Musar, que van con fuerzas imperiales, pero á quienes parece que han cortado el paso, envolviéndoles en combates empeñados, los moros de Guedanas. Los rebeldes, por su parte, también esperan al Roghi. El croquis que publicamos como complemento gráfico de estas noticias hará ver á nuestros lectores la proximidad del teatro de la guerra á nuestras posiciones del campo de Melilla. Notas para la mujer 1 AS COMIDAS Desde hace algún tiempo se obser va una plausible tendencia, fuera del mundo oficial, á prescindir un poco de la etiqueta rigurosa, cosa que hallarán muy de su gusto muchas señoras. El reparto de puestos en la mesa deja de ser objeto de preocupación como hasta aquí. Se vuelve á las costumbres antiguas, reconocidamente buenas. Fuera de los puestos de honor cerca de los dueños de la casa, los demás se dejan á elegir libremente entre las personas que quieren estar juntas. Es evidente que observando ciertos rigorismos se puede atentar contra la cordialidad de la reunión. Se puede, por ejemplo, colocar juntas á dos personas que no simpaticen ó que tengan mutuos agravios; poner cerca del fuego á quien no le guste ó le haga daño, ó próximo á una ventana ó una puerta á quien le perjudique el aire. Y si la edad ha de determinar los puestos, es fácil molestar á algunos invitados haciéndoles aparecer como viejos, cosa que no suele ser agradable. La libertad se impone ya, y triunfa sobre la etiqueta. Muchas señoras se preocupan también de que no haya nunca trece personas á la mesa, porque la superstición está muy extendida, y lo mismo pueden reunirse trece comensales invitando á doce, que á catorce, porque nadie cuenta con lo imprevisto. Como es inútil luchar contra las prevenciones, se ha resuelto el problema en Francia apelando á lo que se llama table des chais, esto es, la mesa para tres ó cuatro personas fuera de la mesa general, á la que no se sientan más de diez personas. Uno de los cuidados que deben tener las señoras al inspeccionar su mesa, es que no falte el agua. La guerra contra las bebidas alcohólicas se generaliza. Los agüistas forman legión. Precisa que en la mesa haya agua, no mineral, sino simplemente neutra y pura á disposición de los que no beben vino. En una reunión: -Doctor, ¿conoce usted el cake- walk, el nuevo baile? -Sí, hija mía; hace mucho tiempo que los médicos le conocemos con el nombre de baile de San Vito. El libro de la semana DE LA BENILOS DUENDESGALDOS. CAMARILLA, POR CUARTO PÉREZ TOMO III DE LA TA SERIE DE EPISODIOS NACIONALES. MADRID. V. é H. DE M TELLO. i 9 o3. UN VOLUMEN EN 8. DE 3o3 PAGS. DOS PESETAS Bienaventurados y dichosos los escritores que en estos tiempos de sibaritismo y refinamiento decadentista pueden, sin mengua del arte, llegar á la gran masa de lectores, que en España no es masa ni grande, interesar su curiosidad, sacudir su modorra, conmover su corazón! Así el maestro Galdós, quien desde lo alto de su cima puede pronunciarla frase famosa atribuida á Mirabeau: Estamos aquí por la voluntad del pueblo... Porque es muy fácil y en extremo cómodo, cuando el escritor se convence de que no le hace caso el público, proclamarse genio no comprendido y aseverar, con la frescura consiguiente, que escribe para que le entiendan su señora, dos cuñados y tres compañeros de oficina ó comensales del café; pero ni esas taraceas bizantinas tienen valor alguno, ni deben ser estimadas ni agradecidas en un país pobre, material é intelectualmente. Ansiamos la alegría en lo que leemos y no nos la proporcionan sino mezclándola con malignidad y perversión, y aun así, en dosis homeopáticas; porque entre nosotros quedan pocos espíritus serenos, elevados, capaces de ver personas y objetos iluminados por la luz llena del mediodía. Para ello hace falta hallarse cerca del terreno en que se pelea, pero no dentro de él, de suerte que el polvo y la furia cieguen los ojos. Para pintar paisaje ó escena al sol hacen falta pinceles largos. Inspirado y conducido por la lozanía de su cerebro, siempre joven, había logrado Galdós el milagro de pintar un Narváez alegre, simpático, todo corazón y arranque generoso. Untando los pinceles en las mismas tintas claras, ha compuesto Losduendes de la camarilla, castiza historia de persecuciones y amoríos que por igual interesa á quien lee por mera diversión, que á quien con cierto designio estético ó didáctico lee. En este episodio, como en todos los demás, se ve la Historia que nos importa, laque nadie nos ha enseñado, y si al curioso le inspira jnterés, por ejemplo, la práctica de un arte hoy decaído y moribundo como el de hacer velas de cera, al artista grande ó pequeño no puede menos de sugerirle cantidad de ideas y de imágenes, como toda parte y manera del vivir que desaparece y se extingue llevándose consigo el perfume de las cosas fenecidas. No hay aquí sitio para dar idea de una novela tan vanada, original y numerosa como los duendes de la camarilla. En KASABAL I D E A S Y NOTAS MILITARES. LAS GRANDES MANIOBRAS EN LOS EJÉRCITOS EXTRANJEROS. INGLATERRA En el ejército inglés también se están organijando este año importantes maniobras, para llevarlas á cabo en el otoño próximo. Se asemejarán á las efectuadas en 1898, y tendrán lugar en los condados de Hamphire, Oxfordshire y Hilts, y en los límites de Gloncestershire, Somerset y Dorset, dirigiéndolas lord Roberts, el famoso general en jefe del ejército británico en el Sur de África. En la opinión política inglesa están despertando gran interés estas maniobras, porque se asegura que se va á evidenciar en ellas si son ó no necesarios el i. y 2.0 cuerpo de ejército, y hasta qué punto es justa y fundada la defensa que de su organización ha hecho Mr. Brodrik, actual ministro de la Guerra. Se tratará de ver también en estas maniobras si son susceptibles de ser aplicadas sobre el terreno algunas de las duras lecciones recibidas por los ingleses durante la guerra anglo- boer, y para ello en el teatro de operaciones elegido habrá grandes extensiones de terreno con diversos cultivos agrícolas, y otros con espesos y dilatados bosques. Pero, indiscutiblemente, lo que más ha de llamar la atención de los profesionales y ha de constituir verdadero tema de acalorada discusión, es la lucha técnica que se ha de entablar entre la di- La guerra en Marruecos J UZGÁBASE pagada la hoguera de la guerra civil encendida en Jvlarruecos, cuando vuelve á surgir imponente y en circunstancias nada favorables á España, puesto que de nuevo estalla la guerra en el Riff y á las puertas de casa, como vulgarmente se dice. En efecto, sabido es que las kábilas riffeñas se han pronunciado por el Roghi, que tiene cerca de ellas un ella, como en todos los libros del maestro, hay un bullir de vida que de ningún modo puede ser obra de la invención, tal como esta palabra se entiende. Galdós ha pasado ya del período en que se inventa, a) periouo tu i ut. ce encuentra; es