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Dispensario para tuberculosos J- í 1 lunes por la tarde se verificó, con asistencia de S. M. la Rema, la inauguración del pnmer Dispensario para tuberculosos pobres que se funda en España. Corresponde esta M 1 T 1 NESC 0 LAR P l domingo se celebró en el Frontón Central un importante mitin organizado por los estudiantes de Medicina y Farmacia asistiendo unas í. ooo personas, escolares en su inmensa mayoría. Hl acto tuvo indudable importancia. Hablaron diez esmayoría. El acto tuvo indudable importan tudiantes, demostrando conocimiento de la materia, templanza en el lenguaje y amor al progreso. Todos ellos pidieron nue- S. M LA REINA EN EL DISPENSARIO Fot. Ascnjo gloria al joven é ilustradísimo doctor Verdes Montenegro, que contando con el noble concurso de la Reina y de varias damas, con modestas subvenciones de la Diputación y del vas leyes y reformas en la enseñanza para el engrandecimiento y dignificación de España. También hablaron los profesores Sres. Jimeno, Carracido y García Izcara, pronunciando muy notables discursos que fueron aplaudidos con verdadero entusiasmo. Nuestro redactor Sr. Asenjo sacó la fotografía que ofrecemos á nuestros lectores, y que reproduce el aspecto que ofrecía el importante acto en el momento de hablar desde la presidencia el ¡lustre catedrático D. Amalio Jimeno. F ON ANTONIO GA- R R 1 D O nuevo académico de la de Bellas Artes de San Fernando. El domingo último tomó posesión de Ja plaza para que fue elegido el i 3 de Octubre pasado, el distinguido escritor y redactorjefe de La Ilustración Española y Americana. Ocupa el señor Garrido en la Academia el puesto que dejó vacante el insigne Arrieta, de quien hizo un cumplido elogio el señor Garrido en su discurso de recepción. Además, desarrolló en su discurso el tema de la (Influencia de la Música como elemento social acopiando gran número de inte. resantes datos históricos y haciendo con su exposición un discurso muy hermoso. La concurrencia, muy numerosa y distinguida, premió con justos aplausos la labor de nuestro estimado compañero, á quien contesto en otro discurso muy notable el académico Sr. Serrano Fatigati, q ie disertó en párrafos de brillante prosa sobre la educación musical en España. Entre las elecciones acertadas que ha hecho la Academia de San Fernando puede contarse la de) Sr. Garrido, que más que recompensa á sus méritos hallará en el seno de esa Corporación c mpo donde sus conocimientos, trocados en felices iniciativas, redunden en beneficio positivo para el arte y para la cultura de nuestro país. Fot UaeTtá J UNA DE LAS SALAS DEL DISPENSARIO ANTITUBERCULOSO Fot. Asenjo Ayuntamiento, con su entusiasmo por la ciencia y su amor á la humanidad, acomete la obra admirable de atender al desvalido, víctima del terrible mal, cíen veces peor que la peor de las epidemias, de la tuberculosis. En una modesta casa de la calle de Palafox ha instalado el doctor Verdes Montenegro el Dispensario. Pequeño es el establecimiento, pero grande es la iniciativa, y por ella mereció felicitaciones de augustos labios y de cuantas personas asistimos á la inauguración, como merecerá gratitud, eterna de Madrid y de España entera, porque la semilla sembrada germinará, el ejemplo cundirá, y al primer Dispensario seguirán otros que resten la presa á la devastadora tuberculosis. De las tres secciones en que se halla dividido el establecimiento se hallan encargados el doctor Verdes Montenegro para las afecciones que radiquen en el pecho; el doctor Hurtado para las de los huesos, y el doctor Tapia y Jiménez para las localizaciones tuberculosas en la garganta, nariz y oídos. Tiene el Dispensario salas para la desinfección de ropas, reconocimientos, aplicación de rayos X, laboratorio, etc. montadas todas con arreglo á los adelantos modernos. Por todo ello escuchó el doctor Verdes Montenegro alabanzas muy merecidas de la Reina, el ministro de la Gobernación, el director general de Sanidad, el gobernador civil, el alcalde, los doctores Chicote, Grinda, Muñoz, Alabern, Laica y otros. A s: i aplauso unimos el nuestro. LA JURA DE BANDERAS j- í ABRÁ alguien que no sienta respeto ante un soldado? ¿Habrá alguien á quien no emocione el paso de un regimiento? Y cuidado que no es preciso caer en. la exageración; no es preciso estremecerse, ni mucho menos que las lágrimas acudan á los ojos. ¡Lejos las sensiblerías, falsos espejismos imaginativos! Basta con que esa impresión haga nacer en lo profundo del alma un movimiento de simpatía. ¡Feliz del que lo experimente 1 Bienaventurado, porque sin él advertirlo será grande de corazón, sano de espíritu, digno de su patria, fuerte! ¡No; no es posible que haya indiferentes ante un regimiento ó ün soldado! Hasta por los presidios vuela un hálito puro cuando llegan á sus cuadras los redobles de un tambor ó los ecos de una ÍANOLO RODRÍG U E Z el popularísímo actor cómico (por esc le llamamos Manolo, come familiarmente le llamaba todc el mundo) falleció anteanoche repentinamente, cuando nada hacía esperar un fin tan próximo. Por la tarde había estado en la junta de la Sociedad de Autores con Carreras y Miguel Soler, bromeando con sus amigos, porque ese mismo día cumplía cuarenta y cuatro años. A las siete y cuarto se separó de ellos para ir á su casa y seguidamente á Lara, cuando se sintió e n f e r m o Pobre Rodríguez! Era un excelente actor cómico. Era bueno en toda la extensión de Ja palabra, pues sostenía con su trabajo á una familia que sólo heredará un nombre honrado, porque ha muerto pobre. Descanse en paz el simpático actor, y rec: ban los suyos nuestro más sincero pésame. Fot. Cómpaay JURA DE LA BANDERA POR LOS RECLUTAS DEL ÚLTIMO REEMPLAZO EN LEÓN Fot. 8. Gracia corneta. Pero es necesario- -que nada tiende á la inercia como el sentimiento, -es necesario que los Poderes públicos enaltezcan esta figura y la sancionen, levantándola sobre el pedestal en que ya el pueblo la coloca, y nada para lograrlo como incrustarla en las costumbres bajo la plena luz del acatamiento. Así lo ha realizado la culta y sabia Alemania. Es quizás uno de los motivos de su gloria. Presencié el acto años atrás en un cuartel. La bandera, con su seda levantada por una punta para que pasaran por debajo los reclutas; la espada, que la sostenía, formando con ella una cruz, el veterano coronel, símbolo del deber estrecho que exige el sacrificio; la tropa en armas, la música tocando, los fulgurantes colores de la enseña, y el beso, el ósculo solemne con que cada soldado sellaba su pacto de sangre, su promesa de morir por la santa insignia en que se materializaba la ma-