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Cosas de la Gaceta La Gaceta tiene fama de raeny todo es un archivo de curiosidades, un cajón de sastre en eí que no hay más que revolver un poco para hallar en su fondo infinidad de cosas de una variedad asombrosa. Cuando no son edictos ordenando que sean detenidos individuos por cuyas señas no les conoce ni la madre que les parió, son anuncios inverosímiles, y algunos de carácter oficial como aquel parte famoso que apareció á la cabeza del periódico, conteniendo una atrocidad que ha quedado como histórica. Días pasados, por ejemplo, publicaba un edicto del juez del distrito de Bue- -vista, al cual edicto seguía una relación de valores ab 5 í -nados y reclamados por el Estado. Entre esos valores figuran 292 acciones del Banco de San Carlos; 20 acciones y 64 residuos del de San Fernando; dividendos sin cobrar dd Banco de España, no sabemos cuántos, pero las personas que los han abandonado son 82; depósitos en papel de diversos valores, 5; depósitos en metálico, 3, y de alhajas, 5. El Banco de San Carlos, como es sabido, le fundó el conde de Cabarrús en 1782, con un capital de 3oo millones de reales, dividido en 1 5o.000 acciones de 2.000 reales cada una. Suponiendo que el interés de sus acciones fuese no más de tres y medio por ciento, esas 292 acciones de 5oo pesetas representan un capital de 146.000 pesetas; su interés anual, 5.1 10 pesetas, y los intereses de los noventa y tres años, 475.230 pesetas. Total, 621.23o pesetas. Pero no es esta la cuenta exacta, porque no habiendo sido retiradas las acciones, lo probable es que tampoco lo hayan sido los intereses, en cuyo caso hay que acumularlos, y resultaría que esas 292 acciones de 5oo pesetas, á interés compuesto, representan cada una 4.474,15 pesetas, y las 292 acciones 1.298.451,80 pesetas. Todo esto sin contar los dividendos, los premios de cotización, etc. Si se tienen en cuenta todas estas circunstancias y las análogas que concurren en las acciones del Banco de San Fernando; los dividendos del Banco de España abandonados, sus intereses acumulados; el importe de los depósitos de papel (uno de los cuales tiene fecha de 1810, otro de 1848, otro de 1849, otro de 855 y otro de 1864) y sus intereses; los de los depósitos en metálico (hechos en 1810) y el valor de los cinco depósitos de alhajas, ¿quién calcula los millones que representan esos depósitos y valores abandonados? El diario oficial que inserta el edicto publica también la relación de nombres de los depositarios. Jnstintiva- que se mueve: hav tina tramadme, simula ó que finge un argumento, cuando no tiene mas importancia que un episodio. El público, que desde las primeras escenas busca ávido esa trama, ese argumento, se inquieta cuando se escabulle entre escenas, entre diálogos, entre incidentes que cree de relleno. Vaguedad... fluctuación... incoherencia; es lo más firme, lo más vigoroso, lo más coherente en el arte benaventesco. Porque en las escenas de la vida, las grandes comedias, los grandes dramas, las terribles tragedias van por dentro; al exterior estallará la risa, romperá la lágrima, brotará la sangre, pero ni la risa es la comedia, ni la lágrima es el drama, ni la sangre es la tragedia; lo cómico, lo dramático y lo trágico es algo cuando va hondo. La noche del sábado tiene su argumento, nada menos que un argumento, como también lo tiene La comida de las fieras; pero es el caso que como tienen ese... argumento podrían tener otro cualquiera y seguirían siendo noche de sábado y comida de fieras, porque siempre serían remansos de humanidad detenida por momentos en un recodo del cauce para volver muy pronto al raudal de la corriente. Son modos distintos de enfocar la vida para llevarla á la escena: ó se coge un suceso, un lance, una aventura, y se la sigue y persigue desde el comienzo hasta el fin como un hecho escueto, mondo y lirondo, en sucesión de escenas encadenadas, graduadas, llevando por ley fatal á una catástrofe que es remate de la obra y caída del telón, ó se abarca un conjunto de existencias humanas enlazadas y fundidas por una armonía superior á la armonía vulgar de los hechos menudos y rastreros, rastreros y menudos por regocijados ó por dolorosos que sean. Y con ese conjunto, en el remanso del raudal humano se fingirá el rebullicio, la agitación, el vaivén de la vida. Habrá risas y habrá lágrimas, amores y odios, virtud y depravación, ráfagas de bondad y descarnadas vilezas. Es esto algo como música wagneriana: cada instrumento emite su vibración, formula un sonido inconexo, pero que se funde con otros sonidos, con otras vibraciones para alcanzar una armonía superior, conjunta, con un tema melódico, que es episodio musical, y sólo de cuándo en cuándo surge claro, potente, modulando una frase dolorida ó entonando un himno de triunfo. Yo no tengo motivos para afirmarlo, pero los tengo para sospechar que Fernando Díaz de Mendoza ha dado corporeidad, vida escénica á La noche del sábado, fundiendo también todos sus elementos en una armonía superior y conjunta. Nace la sospecha al ver la prolijidad en el detalle, el esmero en la minucia. Por ejemplo, en el segundo acto, da tanto relieve á los episodios del clown Tabaco ó del domador Rujú, como á la escena de Imperia y Donnina; desaparece la falsa idea de protagonistas y comparsas. En el mundo todos somos así: un poco protagonistas y otro poco comparsas. En la orquestag. Su ¿lidad, hay. cTSff wagneriana todos los instrumentos, desde el Piolín un apellido de familia y un fundamento, por consiguiente, al timbal, tienen sucesivamente valor de primeras partes; para apoyar una reclamación. ¿No hay quienes esperan tanto importa á veces un trémolo de la cuerda, como un en la lotería? ¿No hay también quienes sueñan con la con- redoble del parche. Díaz de Mendoza dirige la ejecución sabida leyenda del desconocido pariente fallecido en de La noche del sábado por este canon. Reparad desde el Indias? sombrero de Imper. a hasta el charolado zapato del últijTanto dinero abandonado que reclama el Estado, por- mo lacayo. Solo así puede dirigirse hoy una escena: que sí, porque á los dueños de las acciones, de los divi- penetrando en el espíritu de la obra, sirviéndose de telodendos y de los depósitos les vino en gana no recogerlos nes, cachivaches y trapos, no para deslumbrar, sino para ó morirse sin testar! afirmar, para vigorizar el carácter de la comedia repreSe siente uno, sin querer, Luis rey de Francia, para sentada. repetir la histórica frase: El secreto de esta perfección está en la disciplina, y El Estado soy yo. para obtener disciplina tal vez baste el ejemplo. La nuÁNGEL MARÍA CASTELL merosa compañía Mendoza- Guerrero ha llegado á tener personalidad artística, es ya un poco más que conglomerado accidental de unos cuantos comediantes reunidos por una contrata: es medio centenar de artistas disciplinados. C n Nueva York hay un tranvía, como cantan en la popular zarzuela, y además hay en aqud Estado una ciudad llamada Siracusa, de donde transmiten las noticias más estupendas. El año pasado se habló de batallones de mujeres perfectamente ejercitadas, que, enemigas del matrimonio, forman milicias y hacen cumplir las leyes. Pero lo más curioso es lo que comunican ahora. Un anciano que se quedó viudo á los ochenta y un años, soportó durante dos su desgracia, pero al tercero se decidió á celebrarla organizando un gran banquete, al cual invitó á cien viudas, todas ellas de más de ochenta años. El anfitrión y las comensales sumaban la nada corta edad de ocho á nueve mil años. Comieron en grande, se supone que manjares poco duros. Una orquesta femenina amenizó la juerguecita Hasta se bailó, ¡cosas de niños! Y se asegura que todas las octogenarias se consideraron tan satisfechas de la eunión, que unas á otras se prometieron persistir en su estado de viudez, y por nada del mundo contraer nuevas nupcias. Se me figura que no habrá un solo lector que ponga en duda esta última parte de la información de Siracusa. j í 1 i de Diciembre de 1901 era adquirido un título de propiedad sobre los terrenos correspondientes á los números 59, 61 y 63 de West Fortyfourth street en Nueva York. Antes de un mes la Compañía de Construcción Thompson- Starreit comenzábalas escavaciones. El 1. de Mayo de 1902 estaban hechos los cimientos. El 1 de Julio se acababa la armadura de acero, y el trabajo de albañilería estaba concluido hasta el octavo piso. El i5 de Octubre terminada la casa con sus doce pisos y en disposición de que los inquilinos la habitasen desdi 1, de Noviembre. El 9 de Febrero de este año la nueva casa era adquirida por un feliz mortal en cuatro millones y aseguraba el alquiler de las 209 habitaciones en 225.000 pesetas anuales. La rapidez de la construcción se explica por la competencia de las compañías de construcción. Pero los ingleses les ganan á los americanos en punto á proporciones. En el barrio central de Holborn, de Londres, se construye el más grande inmueble de Europa. La parte habitable será de 900.000 pies cuadrados. Cada habitación tendrá comunicación telefónica con un despacho centra! y luz, ventilación y calefacción eléctricas. Treinta aparatos hidráulicos pondrán en relaciones rápidas por medio de ascensores á los doce pisos. En el centro del edificio habrá un hall inmenso y un restaurant para los 8.5oo inquilinos. Lo que no parece que se hace en este edificio- ciudad AEMECE Bien j L HERMANO ff JUAN aro ser: e LOS TEATROS Lh TMn s t í m b r e s a c o modanse los espectadores, la sala queda á obscuras; parece que va á comenzar una sesión de cinematógrafo. Pero la sala vuelve á llenarse de luz; no hay nada de panorama, y sin embargo... comienzan á desarrollarse esceras, á desfilar figurillas que van y vienen, se alejan y vuelven, con la vibración, con el movimiento, con la rapidez, con el parpadeo de las proyecciones del cinematógrafo. Príncipes y mancebas, poetas y rufianes, payasos y titiriteros... amasijo pintoresco de la golfería internacional. Todo late, rebulle y ondea con palpitación de vida; es la vida misma, la humanidad que se agita y se remueve y oscila entre el supremo bien y el supremo mal, oue vaga por las fronteras ideales que separan el munJo de la realidad del país de los ensueños. Seres abyectos que gozan y se refocilan revolcándose en la ciénaga, ó seres que abren sus alas para volar con sed de luz y nostalgia de cielo, ó seres que ni la abyección empuja ni el bien levanta, que ni para rastrear á ras de tierra tienen imperio sobre sí mismos, roída ya su voluntad por la carcoma át la lujuria, por la roña del vicio. Lo que Imperia dice al final del primer cuadro: Vida... alegría... juventud, pero también lo que Imperia calla: muerte... dolor... senectud. Y sobre todo una tristeza que abruma, que lo Tiismo estalla en una carcajada que en un lamento; la tristeza sombría de los atormentados. Tristes, lúgubres risotadas, sátira yerta que provoca hilaridad á flor de piel, contracción de los músculos faciales, mientras que en realidad sufre, late doliente, el músculo del corazón. Esta es, creo yo, la comedía novelesca de Benavente. ¿No es ésta la vida novelesca de nuestro tiempo? Es el mismo caso de La comida de las fieras, el caso de Gente conocida, aunque aquí sea menos conocida la gente F S P A Ñ O L LA NOCHE DEL SÁBADO R enfermo, medico ó practicante del Hospital General que no conozca ó, por lo menos, no haya oído hablar de este misterioso penitente, que por! as innumerables obras piadosas que realiza y por las grandes mortificaciones que se impone, es digno, muy digno de colocarle á la cabeza de cuantos practican el bien. En las salas de variolosos, números 3o y 3i, realiza sus humanitarias misiones; no vive más que por los enfermos y para los enfermos, á ellos cuida y agasaja con paternal ternura; entre ellos reparte medicinas, comestibles y dinero de su bolsillo particular, y su único goce consiste en escuchar de los labios de aquellos infelices las innumerables alabanzas que constantemente le prodigan. Al hermano Juan se le considera como un santo; sólo su presencia infuide en las salas un suave ambiente de ternura infinita; cada acto suyo constituye un inmenso poema de cariño. Es la primer figura del Hospital GeneFRANCISCO ACEBAL ral; sin él, declaro con toda mi alma, muchos infelices serían víctimas de las ya conocidas y lamentables deficiencias de este benéfico establecimiento. Nadie ha podido adivinar todavía sus horas de desTRAVÉS DE LA FRONTERA. EL AÑO i 9 o3. A LA VEJEZ, JUER- canso; de día y de noche no cesa de recorrer clínicas, GUECITAS CONSTRUCCIONES sembrando amor y caridad cristiana por todos sitios. Las faenas más repugnantes de los mozos, entre ellas MARAVILLOSAS la limpieza de ciertos cuerpos en los cuales la enfermedad Existe en Praga un metereologista notable, el doctor se exterioriza horriblemente, realízalas el hermano Juan Zeuger, muy señor mío, que es lo más pesimista que con un entusiasmo indescriptible. pueden ustedes imaginarse. El año último, que en paz En su juventud era un ser crapuloso que no reconodescanse, fue pródigo en temblores de tierra, erupciones cía freno á sus caprichos; un hombre rico, aventurero, volcánicas y catástrofes, todo lo cual no tiene nada de popularísimo en el gran mundo y protagonista de ur particular, porque los años acabados en 2 están predes- vulgar poema de pasión ardiente. Al amor de una mujer tinados á fenómenos de volcanismo. se debe la causa de su cambio de vida. En el Hospital está desde 1 890; durante diez años ha Pero ¡ay! tortas y pan pintado ha sido el 1902, según el sabio Zeuger, si se le compara con lo que puede ser prestado su valioso concurso á los enfermos de las salas del puente bajo, y dos hace próximamente que ejerce lo el año que corremos. Los años terminados en 3 son propio en las de los números 3o y 3 1, peores que los acabados en 2. Antes de venir á Madrid, empezó ejerciendo tan herY el hombre de Dios fortalece su argumento recordando 71 erupciones volcánicas ocurridas en años cuya mosa campaña en la provincia de Toledo durante la epidemia colérica. última cifra era 3, desde la del Vesubio, ocurrida en 2o3, hasta la espantosa explosión del Krakatoa, en 1 833. Hay Es un sujeto c i -i; ntón, de regular estatura, de baraños de una riqueza siniestra: el de 1793, ocho temblo- ba negra y mal c dada, nariz aguileña, labios muy rojos res de tierra; 1 5 el de 1 843. El supradicho Zeuger tiene y frente ancha y búllante; su mirada, dulce y triste por razones para pensar que 1903 no será una excepción. demás, completan 1 melancólica expresión de su enjuto La Martinica acabará por desaparecer, pero Europa no rostro, en el que inenarrables sufrimientos han dejado la se irá de rositas. Italia ya ha sido advertida En Leibach palidez elocuente y dolorida de los enfermos incurables. hubo un temblor de tierra, y treinta días después se veRealizó algunos actos algo extravagantes, por lo cual nía abajo el Campanil de Venecia. Quizá el Espíritu que hay personas que le consideran como un desequilibrado, revuelve las entrañas del planeta quiera celebrar el cen- víctima de las manías religiosas. tenario de la g an catástrofe del Copoteni. Ocurrió, Vístese con la ropa de los difuntos que son llevados á como es sabido, en i8o3. la sala de disección; va lleno de andrajos y de miseria; su Ojo, pues, y no dormirse sobre los laureles, que esta- aspecto se haría, á no dudar, en extremo repulsivo, si no ocultara tanta suciedad y desnudeces por una larga y nemos sobre un volcán. A -mrniiini! itirTrnimn