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abrigo. En cuanto á los forros, pueden ser de seda ó de una tela de más abrigo, según el uso á que se le destine. El conjunto es de una elegancia y corrección encantadora. Para los trajes se preparan las cuadrilles inglesas moteadas. Estas telas son las mismas que los talleres ingleses confeccionan hace algún tiempo para los trajes de caballero; las hay Llancas y negras, gris fundido, moteadas de rojo y amarillo, pero de una manera apenas visible. En esta misma clase de telas las hay con el fondo siempre negro ó gris, sobre el cual el blanco y el rojo hacen un moteado delicioso; en otras desaparece el blanco y la tonalidad es más sombría; tales son las que han de llevarse en los principios de la próxima estación; pero cuando el tiempo sea seguro y el sol aparezca radiante en un cielo límpido, vendrán las telas claras, terminando esa nota un poco tenebrosa de las telas que apunta el despertar de la Naturaleza. Se llevarán, además de las moteadas de que hablamos, las telas vaporosas, las caladas y las de lana ligeras con lunarcitos de seda que semejan un bello bordado. También se preparan las alpacas, brillantes como la seda, en las que se emplea el mismo dibujo de motitas que estará tan de moda. De sombreros poco podemos decir todavía; sin embargo, para paseo, visitas y carreras, puede llevarse un modelo muy nuevo de fieltro hábilmente ondulado y guarnecido tan sólo con un nudo de cinta bajo del ala y una bella guirnalda de flores cayendo sobre los cabellos, formando cubrepeineta. El encaje es el compañero inseparable de toda toilette femenina; se ha dicho que es como la sal para la sopa, pues sin el, todos los adornos parecen sosos. Sobre las blusas se ha llevado siempre y se llevará mucho tiempo; y es de un gran efecto un cuello i83o formando pelerina; sea de guipur de Irlanda, encaje de Brujas ó antiguo punto de Venecia, su aspecto es siempre armónico y agradable. Están muy de moda entre las flores las violetas blancas aprisionadas entre las telas obscuras; un sombrío reflejo parece obscurecer su deslumbrante blancura, y distribuidas en grupos sobre el cuerpo de los trajes, son una notable distinción. Otra flor exótica, debida á los adelantos déla moderna floricultura, aparece como reina délos adornos femeninos. Es semejante á un tornasol, pero á un tornasol que hubieía cambiado el oro de su corola por un poco del orgullo antiguo de las púrpuras, que ama para vivir la tibia atmósfera de los salones. En los bellos días de la primavera esta encantadora flor sera la predilecta de las elegantes y lucirá sus bellos colores sobre los artísticos sombreros, compartiendo el favor de que gozan las violetas y el que Conservan perpetuamente las rosas. HONOR 1 NE 1- ACE CIENTO l Y PICO DE AÑOS! El Heraldo se instala en casa propia; créanse D i a r i o Universal, A B C Nurn. 2 DIARIO DEL MARTES iy DE MADRID. DE ENERO- DE 1791. y otros periódicos; continúa anunciándose la aparición de El Mundo... La gente oye asombrada hablar de millones invertidos, de rotativas que tiran centenares de hojas por minuto, y responder á la pregunta: ¿Cómo se hacen estos periódicos? Ha llegado á ser y es una actualidad. Cerrad los ojos un momento; haceos cuenta de que estamos todavía en el siglo xix, ó mejor aún, á fines del siglo xvm, y recordando cómo en aquella época, no demasiado lejana, se hacía el Diario de Madrid, con privilegio real de nuestro Rey y Señor Carlos IV, comprenderéis toda la grandeza del esfuerzo que supone daros esa hoja diaria del Heraldo, del Diario Universal, ó éste número de A B C por i neo ó por diez céntimos. La Conversión de San Pablo. Estí la Indulgencia, de las Quarenta Horaí en la Iglesia de Monjas- de tx Concepción Geronima. Afeccisnes Astronómicas de boy. El 11 de la t u n menguante- Sale á las i 1 h. m. y 6 segundos de! a noches se pone í las 10 horas con 30 minutos. y 4 segundos de mañana ifi; y está en los doce y das minutos de Libia Sale el Sol á las 7 horas, con? minutos se oculta á las 4 hotas con ¡7 minutos y esta en los erados 34 minutos y 4? seg. de: Aquario. Debe señalar el Relox al med. o día las u hora 2 m y? o seg La Equacion aumenta j segundos va 14 horas y el Equinoccio dúta del Sol 3 horas, 18 minutos y 6 segundos. Afecctonet Meteorológicas de ayer. Épocas del día. A l a 7 d e lx mañana. í A l a t 11 d e l día A las 5 de la c 7 g. s e l o 46 grados ídem 16 py 21 C Termómetro- de Reaumr. gr iob. el o. 18 gr. s el o. Tcrmom de Parentieit 4 gr d ídem I48 grados idem. Baromet. sim de Torne Í 2 pu y i t Claro. I i 6 p u l 1 1. y m Sol Vieat. y est- de la. Arir. os- (Norte Ciclo y nuvecillas. Nordeste Despejado. Ñor D spqa Señor Diarista A TRAVÉS DE LA FRONTERA. LA CO CIÑA DE LOS SOBERANOS. El emperador de Alemania considera la vigilancia de sus cocinas como una función casi oficial. Las inspecciona con frecuencia, y se le ha visto en más de una ocasión dar lecciones á sus cocineros sobre la manera de hacer el café. El jefe de su cocina es un alemán que tiene á sus órdenes otro alemán y otro francés. De ordinario adquiere doscientos kilos de carne para las comidas de palacio. A Guillermo II le gusta la abundancia de platos, y los pasteles han de tener forma de templetes, minaretes ó castillos. El emperador de Rusia tiene por jefe de cocina á un alsaciano, antiguo soldado, que recibe un gran sueldo. Es un maestro en la preparación de sopas, á las que Nicolás II es muy aficionado, y tiene un verdadero diccionario de recetas para la confección del cabial. La emperatriz gusta de vez en cuando de algún plato delicado á la inglesa; pero por regla general, cuando los soberanos es án en familia, comen á la francesa. Se dice que el emperador Francisco José de Austria gasta Í. 25O.OOO pesetas al año en su mesa, no obstante ser uno de los monarcas más sobrios de Europa. El estado mayor de sus cocinas se compone de cincuenta excelentes cocineros, la mitad de cada sexo, formando un directorio con los mejores cuando se trata de dar un banquete de gala. La sisa se practica en la cocina imperial de Austria como en ningún otro palacio europeo. El Sultán de Turquía rendía culto á la cocina francesa, de la que tenía buenos jefes; pero después de la visita de Guillermo 11 cuenta con tres cocineros alemanes, que gastan diariamente 25.ooo francos para la mesa de Abdul Hamid y toda su numerosa corte. Los platos destinados al sobera. no son guisados en vasijas de plata, que son conducidas después en cajas especiales, selladas y dirigidas al gran visir. Los sellos se rompen delante del Sultán, y un chambelán es el primero en probar el manjar. Las cocinas más curiosas del mundo son indudablemente las del emperador de China. El personal se compone de setenta y seis cocineros muy duchos en los más delicados métodos e guisar el hígado de oso, colas de antílope, hocicos de mono, anguilas, huevos, etc. Un solo departamento se destina á la delicada tarea de preparar la sopa de nidos de golondrina. AEMECE ¡1795! Los madrileños de entonces repetían ya, con orgullosa altanería, Comunes- la frase: De Madrid al cielo y en el cielo un ventaSin esta providencia nunca puede estar un pueblo de las calidades nillo para verlo! y aquello de Madrid limpio de la mayor inmundicia de nuescra caduca naturaotro: ¡Sólo Madrid es leza, como la experiencia lo acredita en la Coree y demás poblaciones corte! ¡Y qué Madrid quantiosas de nuestra vasta Monarquía en todas partes en que no sé si aquél! La misma cerca de habrá alguna excepción que no he visto) y además sin este auximurallas del tiempo de lio sufre el público las incomodidades que DO es menester mencioFelipe IV apasiona la canar las que se agravan en la gente de honor, y aun mas en las mupital; fuera de ellas, sogeres. bre cerros y barrancos, Se ha dicho ya en el Diario que en Italia Olanda 5 y otros cs; ase extiende la población al azar; la casualidad y el capricho de propietarios y albañiles van formando calles onduladas, estre- Castilla y director de ía Academia de ía Historia, eran chas, tortuosas, sin ornato alguno, empedradas de gui- leídos algunos periódicos franceses é ingleses, y se augujarros puntiagudos, alumbradas por alguno que otro raban graves trastornos si aquella fiebre de discusión é farolillo colgado en los pisos principales, y por las lampa- información invadía á España. rillas que rinden tributo de devoción á imágenes de vírParecía á aquellos engañados profetas que era la litegenes y santos; enormes rejas salientes impiden el paso ratura señora harto encopetada para descender al papel en línea recta por las aceras; por el centro de cada calle diario vendido por mano de ciegos y tullidos, y que el va el arroyo pestilente y negruzco, y cuando llueve los suceso callejero era harto baladí para reproducido y percanalones vierten chorros de agua. En todo Madrid no petuado en letras de molde. Aquellos profetas se llamahabía más plaza que la Mayor, harto castigada por in- ban, entre los Arcades de Roma, Jovino, Batilo, Delio, cendios; las de la Paja, la Villa, Armas, la Cebada, Des- Liseno, Anfriso y Volifemo, y eran Jovellanos, Meléndez calzas y Antón Martín, y la misma Puerta del Sol, eran Valdés, fray Diego González, fray Juan Fernández, el espacios irregulares, formados por encrucijadas y derri- duque de Veragua y Fornez. Mantenían vivas polémicas bos mal acabados. Cada portal es un albañal y un basu- en folletos y libelos con el ya olvidado poeta García de rero; cada calle un estercolero donde gritan las vecinas la Huerta, entonces popularísimo en Madrid, y desdeñasentadas en corros murmuradores, donde las verduleras ban la humilde hoja que los ciegos voceaban en la puerta y los dueños de los bodegones del puntapié, tenduchos de la librería de Copín: ¡Diario de Madrid, que acaba de ambulantes, tiran sus desperdicios; donde hocean los cer- imprimirse ahora, con la carta del marido de una petimetra dos del convento de San Antón, que tienen privilegio de d los maridos de otras y el edicto del indulto que ha concedilibre circulación, y mugen, berrean y cacarean bueyes, do la Real piedad de Su Majestad! cabras, asnos, pavos y gallinas. Simón González acaba DIONISIO P É R E Z de poner el se alquila en sus seis coches. En la puerta de los conventos espera larga fila el reparto de la sopa boba. Los manólos y los chisperos andan diariamente á puñalada limpia; chorizos y polacos alborotan los teatros A CTUAL 1 DADES CIENTÍFICAS. DESde la Cruz y del Príncipe, y la chiquillería juega al toro CUBRIMIENTOS É INVENCIONES con banastas, en las que dos afilados puñales hacen de cornamenta. En la Puerta del Sol vale el pie de terreno -EL CEREBRO RECEPTOR ¡Cuan injusta es la humatreinta reales; en Platerías, diez; en la calle Ancha de DE DESPACHOS T E L E- nidad al juzgar en diSan Bernardo, ocho; al principio de la Carrera de San GRÁFICOS Y REVELADOR versas ocasiones, con riJerónimo, seis; y en el sitio donde hoy está el CongreDE TEMPESTADES. LA gorismo exagerado, cierso, uno, y en los caminos de Fuencarral y Hortaleza, E L E C T R I C I D A D Y E L tos hechos que por lo sencillos ó de largo tiemmedio. Mesonero Romanos ha declarado que aquel MaMIEDO. po conocidos parecen, drid parecía una hurgada del interior de África, lo cual axiomáticos! Y, la ciencia no impedía que se publicase entonces una obra intitulada más que evidentes, veces á destruir sin embargo, yerros y á viene luego muchas inveterados petulantemente Teatro de las grandezas de la villa y corte desterrar fantásticas preocupaciones, poniendo de manifiesto de Madrid. á un mismo tiempo que ciertos actos calificados de heroicos, lo mismo que otros reputados caracteríscos déla cobardía, no Los vecinos consolábanse murmurando en secreto de dependen en determinadas circunstancias de la voluntad de quien los ejecuta, sino de la idiosincrasia del individuo ó de María Luisa y Godoy, entonando la tonadilla excitaciones inconscientes de su sistema nervioso, debidas Tururururú, duerme, gachona mía, casi siempre á causas exteriores. tururururú, duerme sin recelo, El estudio y los ensayos de diversos aparatos empleados tururururú, que son las once y cuarto, en la telegrafía y telefonía sin hilos, ha puesto en evidencia tururururú, y está raso y sereno... la acción especial que las grandes tempestades ejercen sobre el organismo humano y el de rruchos animales. y leyendo ansiosamente el Diario de Madrid. El ilustre físico norteamericano M. Frédéric Collins ha ¿Redacción? No la había. Quien alcanzaba el privilegio descubierto que las ondas eléctricas transmitidas á distancia, real, recibía la correspondencia en la misma imprenta, de que tan magistral mente nos habla el gran Echegaray en el donde una prensa Stanhope tiraba ciento cincuenta ejem- número 6 del A B C obran sobre los finos tentáculos ó céplares por hora. ¿Noticias? Comerciales, religiosas y de lulas nerviosas del cerebro, poniéndolas en mutuo contacto teatros, y hasta parecía esto demasiado. D. Ignacio Ruiz para dar paso á una corriente local y funcionar como el coAguirre, hombre raro que acababa de viajar por toda hesor de los aparatos receptores de la telegrafía Marconi. Collins ha operado con éxito sorprendente, primero con Europa, hablaba de organizaciones periodísticas que el cerebro de un gato, luego con el que extrajo del cadáver causaban espanto y asombro. En la tertulia de D. Pedro de un hombre que acababa de morir, y por fin ha verificado Rodríguez Campomanes, fiscal del Consejo y Cámara de la curiosa prueba de servirse de dos individuos, cuyo brazo I dueño y amSgo: sin embargo de que los artículos de que he de tratar eft esta carta se han- tocado ya en el Diario, no me retrahe esta circunstancia de executaxlo porque las razones con que probaré rai pensamiento t ó no se- habrán alegado antes, ó llevarán alguna novedad y siempre serán memorial de ía materia. Contendrá este discurso dos puntos; el uno sobre- comunes públicos f el otro sobre Serenos, muy interesantes ambos á la comodidad y decoro de es Cortes y latamente á la salud y seguridad de su vecindario.