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pXCMO SR. D. BAL TASAR HIDALGO DE QUINTANA Nació en Marchena el 21 de Septiembre de Í 833 -en Madrid el 4 del corriente mes de Febrero Tomo parte en los hechos mi brillantes de la guerra d e África, ganando por ellos la cruz de San Fernando de primera clase Se puso al frente de la tropa pronunciada en el cuartel de San Gil en 1866 Acompaño a Pnm en la revolución del 68, haciendo después la campaña de Cuba y la carlista en Cataluña y en el Norte Por su intervención en los sucesos de 1866 motivo la dimisión de los jefes y oficiales ele Artillería cuando el Gobierno de la República le confino la Capitanía general de Madrid Fue muy estimado por las prendas de carácter que tema y po- S J talento militar. w b. p L PRINCIPE JORGE, primogénito de la princesa Luisa Antonieta de Sajonia, es la figura mas triste y dolorosamente simpática de Curopa en la actualidad El pobre niño, que apenas ha cumplido los diez años, se encuentra gravemente enfermo de fiebres tifoideas, enfermedad que ya ha causado la muerte de otras personas de su familia Como todos los chicos del mundo, el principe lorge, ahogado por la calentura y entristecido por la soledad, llama a su madre con lastimeros gemidos; y como ningún otro chico del mundo, la crueldad de su destino y la barbarie social le privan del único y del mas dulce consuelo Y el principe Je- ge, en su palacio real, envidiara a los chicos de la calle que tiritan de frío y de fiebre en brazos de sus madres. La falta de la Princesa es seguramente muy g r a n d e pero la expiación es también tremcndi f 1 P Éi IB IM 9 S 7 TETllAJV su despacho. E Z. mes deDZIQWE T E año próximoenpasado. Ultimo retrato, hecho por el distinguido aficionado Sr. Muñoz de Baena en el Diciembre del 111 r dijo en un castellano muy malo á los que le tratábamos algo; -me llevo estos claveles de los colores españoles, para no separarme tan pronto de este país, al que vendré en verano. Cuando el tren partió, el Duque, que había ido á despedirle, me dijo: -Le pido á Dios que no rectifique su obra en -Por si los americanos tienen algo de turcos. Le faltó agregar: Y ya se sabe, eres turco y no te creo. El Duque de Tetuán no ocultaba nunca sus pensamientos. Lo que tiene es que á los periodistas, a quienes distinguía con su confianza, nos tenía dicho: -Mientras sea ministro, no cuenten El Duque de Tetuán u biografía la han hecho cien periódicos. De su carácter se han referido muchos rasgos. algunos de ellos con motivo de su enfermedad. Sólo después de la muerte de un hombre político pueden relatarse ciertos detalles relacionados con sus actos de hombre de gobierno. Tuvo un ingenio muy fino, cuyas agudezas adquirían relieve por la gravedad con que las decía. Suya, y muy suya, fue la frase dicha una tarde en la terraza del hotel Inglés, de San Sebastián, y celebrada después como de un periódico muy batallador, que la hizo suya. Se hablaba de un peisonaje político, cuyo nombre no hace al caso por- b que todavía vive, disidente de un partido monár- quico, y á la sazón en inteligencias con dos ó tres generales también políticos. -Ese hombre parece una niñera- -dijo el Duque, -siempre anda rodeado de militares. Mucho más reciente es otra frase suya. ¿Que juicio le merecen á usted esos trabajos de concentración en los cuales parece que le quieren meter á usted? -le pregunté. -Con una palabra voy á contestar al periodista y al amigo- -respondió. -Al periodista no le digo nada; al amigo le diré que nada... entre dos platos. Año de prueba fue el 1897 para los españoles; muy particularmente para el ministro de Estado, el primero en soltar baza, como quien dice, en aquel juego de naipes en el cual los Estados Unidos jugaban con dobles cartas y con la perversa intención del tramposo. La mañana que Taylor fue á Miramar á despedirse de la Reina, llevó unas botas tan sucias y miserables, que si las tira no las coge un pobre. Se lo advertí al Duque, y me dijo: -No me he fijado en las botas. ¿Tan malas son? ¡Pésimas! -Pues puede que tenga otras cosas peores... Efectivamente; le faltó tiempo al famoso ministro yanqui para llegar á su país y escribir un folleto grosero contra España, de la que se despidió con flores en las manos y en los labios. Marchó Taylor á Francia para embarcarse en el Havre ó en Saint Nazaire. Llegó á la estación con un ramo de claveles rojos y amarillos. -Ya ven ustedes que quiero á España- -nos A CAPILLA velando el cadáver Juan Pulido, antiguo y fie servidor del Duque, á quien aconpañó como aslsr ¿tente en la H 01 losr c- npeña de África. fot Cifucnte? DESFILE DEL ENTIERRO POR LA PLAZA DE SAN MARCIAL LA PRESIDENCIA DEL DUELO EN EL ENTIERRO Fot Ascnjo lo que se refiere á la Botánica, para que no re- ustedes más que lo que les diga que pueden decir. Cuando esté cesante, hág ime ustedes decir sulte que los claveles también tienen espinas. La tarde que supo por un extracto telegráfico misa si les place. El ministro de Estado rectifica lo que Cleveland decía en su último Mensaje al todo lo que no es diplomáticamente discreto. El Duque de Tetuán no rectifica nada. Congreso americano, me dijo: Y esa bondad suya nos hacía ser la discreción- -El tono y aun el texto del discurso son satismisma. ¡Descanse en paz el ilustre patricio! factor cs. Después, Alah dirá. ¿Por qué Alah? le interrogué. A. M. C.