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Viéndose Dewet ya estrechado en un reducido campo de operaciones por varios jinetes, se sumergió en unas maris ¿Quién podrá decir en Pepita J eyes esto es epi- mas, dejando sólo en la superficie del agua los ollares y la sódico y esto es principal? ¿Quién puede en nues- boca para poder respirar entre las plantas acuáticas. Así se tiempo tra propia vida desgajar un incidente, el más me- enemigos estuvo pacientemente el terreno, que tardaron sus en recorrer todo aquel saliendo después nudo y liviano, sin que se desbarate la trabazón? de su escondite. Es muy peligroso- -dice en alguna parte NaLos últimos telegramas dan cuenta de la presencia de varro Ledesma- -manejar estos elementos artísticos Dewet en los alrededores de Sheffiel, de modo que ya ha atravesado dos terceras partes de Inglaterra y tan sutiles y quebradizos; pero en hacerlo sin men- bien pronto las Escocia, si no tiene algún contratiempo. entrará en gua del arte consiste la gracia. Y la gracia de los Bill con sus jinetes, picado de amor propio, se proponeBuffalo hacerQuinteros, la verdadera gracia, la gracia que yo se inmediatamente con ese prófugo. Tal es la relación que formalmente hacen las revistas de más les celebro, es la sencillez, la hermosa senciInglaterra y Francia. En nuestra, larguísima experiencia no llez de su dramática. visto tan el Dewet, lo que no A la belleza de la nueva comedia sumemos la hemos decir caballos sean astutos como muchas anécdotas que quiere que no ciertas las belleza de una representación irreprochable artís- se cuentan y corren como exactas en autores de reconocida ticamente desenvuelta. La lista del personal es lar- veracidad, de que nos ocuparemos en otro artículo. Al mediar el acto segundo estalló un aplauso día de la cuadra de un oficial de caballería en Londres, quieunánime y caliente; interrumpióse la representa- re gozar del aire de la libertad recorriendo á sus anchas la ción. La Morritos, figura sacada del pueblo viva y Inglaterra. aventurera de este sutil é inteligente animal, su asLa vida palpitante, llegaba al pueblo, que por suya la reco- tucia incesante para desbaratar todos los planes de sus persenocía y por suya la aclamaba. ¡Mala noche para guidores forzando todas las líneas, salvando todos los obstáculos que todavía creen que en el teatro sobran y es- los y apelando á todos los ardides de la guerra para burlarse á que los torban las almas; que sólo mueven á lástima y á de ellos, han dado lugar de Dewet. mismos ingleses le hayan bautizado con el nombre risa los polichinelas rellenos de paja ó los figuroDesde su primera escapada en plenos faubourgs de Lonnes movidos por resorte! dres, Dewet se dio á conocer por un rasgo en que la casuali Figurilla de carne y hueso que ni siquiera es dad jugó el más importante papel, aun cuando el público, que está inclinado á lo lo que, hablando en clásico, se llama la protagonis- siemprede superior instinto. fantástico, haya querido ver un cálculo ta; figurilla tan plebeya que ni me atrevo á llamarla personaje, y sin embargo, la seguimos en su animada acción, en su donosa chachara, en sus revoloteos y en sus vaivenes. Parece que á su alrededor su mueven todos: aquellos holgazanes (rico muestrario del hampa nacional) aquellos galeotes, aquellos señoritos, lapas de camarines, y hasta aquellos amores de tiple y tipógrafo nos interesan más porque le interesan á la Morritos. Y á esta genial creación de los Quinteros ha correspondido la sagaz labor de Concha Ruiz, que encarna á la Morritos con gracia, con verdad, con poesía. Esto pensaba yo de la Ruiz viéndola representar. Después de la representación pensé en la otra, en la Jueyes. Para formar juicio sereno de una obra teatral gusto de vagar solitario por las calles solitarias, desprendiéndome de la multitud, limpiándome de muchedumbre, esquivo al impulso Dewet huyó como lo hacen todos los caballos en casos magnético que nos impele y nos arrastra á vito- idénticos, asustando á cuantas personas se encontró á su paso, rear con los que vitorean, reir con los que ríen y y su carrera vertiginosa aumentaba á medida que le daba alaun llorar con los que lloran. Hemos de juzgar cance un jinete en ligero corcel. Cuando se vio cortado el paso carreta se creyó alcanzado perseguidor, las comedias como los libros, como toda obra ar- por una gran corredoryde una casa que teníapor susalida al camentró por el otra tística: sin luz de batería, sin oropeles de fiesta, po y que se veía perfectamente desde la puerta de entrada. sin bullanga de espectáculo. Y vista así, en la pe- El tiempo que tardó en echar pie á tierra y volver á montar numbra y en el silencio, la nueva comedia de los el jinete que le seguía la pista, fue el suficiente para que Dewet Quinteros se avalora, se acrecienta, adquiere ca- antes. recobrara la libertad que vio amenazada momentos racteres de obra definitiva. Después de dos días de fatiga y de lucha, Dewet fue á pa ¿Qué importa que sean dos actos? La tengo por rar á casa de su coronel, que en los alrededores de Derby más comedia, y si se quiere por más drama que está descansando de las penalidades sufridas en la guerra sudmuchas obras de tres ó cuatro jornadas. Se com- africana. Tan pronto como el coronel quiso montarse en el caballo pendian en Pepita Jueyes los elementos esenciales y se agarró á la crin para coger el estribo, éste reunió sus del teatro de los hermanos Quinteros. Una acción fuerzas, y dando un horrible salto de carnero, derribó al codramática sencilla que sirve de hebra sutil, apenas ronel, dándole además á modo de propina una patada en el pecho que Lo curioso del caso es que visible, como son invisibles los hilos que urden y otro caballo le dejó malparado. compañero de Dewet durante del coronel fue el traman nuestra vida; un argumento, un asunto que dos días. se inicia y vaga tenue, sin aparatosa intensidad, El más ingenioso ardid de guerra, del cual este extraordiperdido, soterrado al parecer bajo episodios bur- nario fugitivo hizo uso durante una hora que le acorralaron sus perseguidores, lugar lescos, y que ai final de la comedia resurge con de tomar el camino tuvoDerby. en la dirección de Boston antes de un brío dramático más intenso cuanto más inespeEsta estratagema entraría en el dominio de lo maravilloso rado. Y en un vaivén incesante, en un rebullir é inverosímil si no hubiese sido presenciada por un campesino, gracioso y animado, seres que giran unos en tor- que guardó completa reserva hasta que vio el desenlace de no de otros como giran, van y vienen los seres aquella inexplicable desaparición que tanto le intrigaba. vivos de la comedia humana. ga y he de abstenerme de especiales menciones. Hablé por excepción de una artista porque su labor en esta obra es excepcional. Tampoco puedo ni debo pasar en silencio á doña Balbina Valverde... ¡Doña Balbina! Antes me dolía de que nadie estudiase aquí el alma de las creaciones literarias; duélome ahora de que al cabo de los años... yo no sé de cuántos años, nadie haya estudiado aún el arte de doña Balbina. Con estudiar las Cecilias tenemos bastante. FRANCISCO ACEBAL FEDERICO HUESCA A VIDA EN BROMA. UN FUTURO DIPUTADO. Dícese por ahí que obtendrán la investidura parlamentaria una escogida colección de chicos nuevos. El Sr. Maura, en su afán de hacer la revolución desde arriba, va á reformar nuestras costumbres políticas, dejando en la calle, huérfanos de acta, á muchos sujetos de los que ejercen aquí de diputados crónicos. ¿Qué va á ser de los González, Pérez, Martínez y demás caballeros de la clase de monosilábicos, cuando se vean privados de asistir á las sesiones y tengan que renunciar á la dicha de escribir las cartas en papel del Congreso? Entre los encasillados por el Sr. Ministro figura el piadoso, si que también afeminado joven Nazario Gollete, socio activo del Sagrado Corazón, hijo de Doña Nicanora y de D. Eleuterio, exprestamista sobre alhajas y ropas en buen uso, hoy propietarios con carruaje propio y capellán doméstico. Nazario, que tiene el título de jurisconsulto, aunque sin bufete, aspira á representar en las Cortes el distrito de Villamelones, á cuyo efecto ha ido á ver al ministro con una carta de recomendación de una señora de Palma que, además de persona excelente, sabe darle un punto á la sobreasada como no habrá dos en todas las islas Baleares. -Yo venía á ver á usted en clase de candidato- -dijo el joven, con voz meliflua. ¿Tiene usted arraigo en el distrito? -Sí, señor; cuento con muchos elementos en Villamelones; el boticario, el juez municipal, dos sastres, un sangrador y un primo de mi papá, que es pedicuro. ¿Son ustedes de allí? -No, señor, nosotros somos barreños. ¿Cómo? -De Los Barrios. ¡Ah! -Pero todos los de Villamelones nos quieren mucho, pues tenemos un trato muy natural. A mamá, sobre todo, la adoran porque todo lo que tiene lo da, y aun el año pasado le regaló una chambra suya á la hija de un albañil que se había caído de un andamio. El ministro, en vista de la recomendación, de los dotes morales del joven, de su agradable presencia, le incluyó en la lista de predilectos diciéndole: -Vaya usted con Dios, Gollete, y cuente con mi afecto. Yo aspiro á llevar á la Cámara jóvenes virtuosos, de costumbres puras... -Pues más puros que yo habrá pocos. Tenemos en casa un San Sebastián que era de mi abuelita y le hemos puesto un refajo... -Eso les honra á ustedes mucho, Nada, nada, cuente usted con el apoyo del Gobierno. Gollete salió del ministerio contentísimo. Sus papas le abrazaron al saber la buena noticia, y aquella noche hubo reunión en la casa. -Pues sí- -decía la mamá llena de júbilo, -mi Nazario va á sentarse en las Cortes. -Sea por muchos años- -exclamó D. Críspulo, persona de peso y antiguo socio del Sr. Gollete padre. -Siempre dije que este chico haría carrera por su carázter y por su buena ortografía. -No es porque sea mi hijo, pero vale mucho- -agregó el padre. -Da gusto oirle hablar de política y de eso de la guerra de los moros. ¿Sabe usted quién se lo quería llevar á su partido? Romanones; pero á él le tira mucho más el señor de Maura. ¿De manera que Romanones... -Romanones anda buscando gente para hacer un partido liberal de ancha base. -Vamos, sí, de pies grandes. -No, hombre, un partido de gente ilustrada, y al mismo tiempo liberal. -A mí los liberales no me gustan- -interrumpió la madre- -porque son muy ordinarios. Las personas pudientes sernos todas conservadoras. ¿Qué nos aconseja usted que regalemos al señor de Maura? -Soy de opinión- -objetó D. Críspulo- -que no deben ustedes hacerle ningún obsequio, porque se ofendería. -Yo creo que lo único que debemos hacer- -dijo la mamá- -es mandarle un plato de dulce. -Tengo otra idea, -replicó el futuro diputado. ¿Cuál? -Iré á que me hagan una buena fotografía y se la enviaré al ministro con una dedicatoria de mi puño y letra. ¡Qué cosas se le ocurren á este muchacho! -exclamó el padre lleno de orgullo. Y la proposición fue aprobada por unanimidad, con la siguiente coletilla de la madre: -Envíale tu retrato, y al propio tiempo le pides un poco de pelo suyo para conservarlo como recuerdo. ¡Ay, qué ministro! ¡Ay, qué señor tan apreciable! Luis TABOADA Revista hípica Hace tres semanas, se ún d i c e n I a s revistas y la prensa de Londres, dé dond e tomam DE LA INGLATERRA s este relato curioso, la gente se ocupa con interés de la extraordinaria correría de Dewet á través de la Inglaterra. ¿Ha sido ya cogido? ¿corre todavía? ¿qué nueva estratagema ha empleado? Y estas preguntas se hace el público cuando aparecen los periódicos, y todas las preocupaciones políticas, financieras ó de la guerra en Marruecos, ceden la preferencia á este suceso de actualidad. Nuestros lectores deben desde luego saber que el general boer famoso no entra para nada en esta aventura. Trátase aquí de un caballo salvaje mejicano, que habiéndose escapado un TRES SEMADEBWEERTT, A D Á TRAVÉSNAS D E PASEO EN L I COSAS T J o s buenos chicos, conocidos míos, á los que no puede negarse su condición de chicos de la Prensa, pues uno de ellos ha trabajado hasta ahora en una prensa hidráulica y el otro en una prensa de aceituna, sienten ambos á dos vocación irresistible hacia la prensa periódica y andan haciendo sus estudios y ejercicios para ver de irse soltando en el oficio. Esta misma mañana les sorprendí haciendo sus ejercicios de cronista, los cuales practican poniéndose el uno enfrente del otro y ejerciendo de Titira y Melibeo en una égloga de frases y pensamientos. -Desengáñate, decía el uno, estamos en la época del super! -No estamos conformes, replicábale el otro; ¡estamos en la del Ínter! -Fíjate, insistía el primero. Desde el chulo que no sabe