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I A VIDA EN BROMA. UN HOMBRE IMPORTANTE. Las glorias oficiales son muy efímeras, pero ¡cuan hermosas! Díganlo si no nuestros actuales ministros, nuestros subsecretarios, nuestros directores generales... D. Críspulo Pérez era ayer, como quien dice, un sujeto sencillo, afectuoso y chato. Faltábanle tres clientes de arriba, y al hablar escupía por la mella. De pronto el partido conservador vino á usufructuar los destinos públicos y á D Críspulo le dieron un puesto elevado en el Ministerio X. Lo primero que hizo fue ir á ver á un dentista para que le tapara el agujero; después se mandó hacer ropa: levita larga, muy larga, con vueltas de raso; pantalón perla, chaleco de veludillo y gabán con cuello de piel de conejo, tirando á Mongolia. Cuando hubo engrandecido su figura con estas prendas, fuese á tomar posesión del alto empleo, y allí le tenéis, muellemente sentado en el sillón oficial, con las cejas fruncidas, el aire solemne y la mirada imperiosa. D. Críspulo se ha vuelto loco de orgullo; la importancia del cargo se le ha subido á la cabeza, y para él todos cuantos traspasan los umbrales de la oficina son sus inferiores jerárquicos, en la vasta acepción de la frase. Allí la personalidad de D Críspulo como vecino de Madrid, como padre, como esposo y como chato ha desaparecido. Ya no es Pérez; es el alto empleado, el jefe superior de Administración civil, la rueda catalina de la máquina gubernamental. Los porteros le sirven temblando, los oficiales no osan levantar los ojos delante de él, y hasta el gato de la oficina parece que le maya con profundo respeto. ¿Llamaba usía ilustrísima? -pregunta el ujier cuando oye el timbre. -Sí, -responde D Críspulo. ¿Qué desea usía ilustrísima? -Eche usted carbón en esa chimenea. Son ustedes unos brutos. -Sí, señor. -linos imbéciles... ¿Conteste usted cuando se le habla! -Sí, señor. -Han dejado ustedes apagar la chimenea. El portero, tropezando con los muebles, va en busca del carbón, mientras D. Críspulo toca otra vez el timbre. Aparece un oficial, y después de inclinarse respetuosamente pregunta: ¿Cómo ha pasado usía ilustrísima la noche? -Bien, bien; á lo que estamos- -contesta el jefe superior. -Tráigame usted el expediente de Muía; ¡pronto! -El expediente... -No admito observaciones. D. Críspulo, al decir esto, descarga un puñetazo sobre la mesa, y no nota que al mover el brazo se le ha salido el puño de una elástica de color indefinible y con dos boquetes tamaños. En su deseo de dictar disposiciones imperiosamente, acciona con violencia y el puño de la elástica se le va bajando cada vez más. En aquel momento penetran en el despacho un senador por derecho propio y un diputado á Cortes; después un obispo. D. Críspulo, adoptando una postura propia de las personas regias, recibe á unos y otros con aire de desdén. -Sr. D Críspulo... -dice el diputado. -En este momento no soy D Críspulo- -replica el funcionario, -soy el jefe superior de esta dependencia, que al penetrar en la misma deja su personalidad privada ahí fuera para investirse con la del elevado cargo que ocupa... -Pero... -Ruego á usted que sea breve. Al llegar á este punto penetra en el despacho la doméstica de D Críspulo. Viene alterada, nerviosa, fuera de sí. D. Críspulo, al verla, palidece. ¿Qué es eso? ¿Quién ha dejado entrar aquí á esta mujer? -exclama tratando de salírle al encuentro. -l í e entrado sola, ¿sabe usted? -grita la aludida- pa ver si me paga usted el salario, porque la señora... ¡valiente señora! me quiere cobrar dos tiales por un puchero que he roto. ¿Sabe usted el puchero que es? Pues aquel donde tenía usted la cola pa pegar las patas de las sillas. A D. Críspulo se le enrojece el semblante, su labio tiembla, su mano se agita febrilmente, dejan- do ver el puño de la elástica con los dos agujeros... Y allí acaba la importancia del ilustre funcionario publico, jefe superior de Administración civil, etc. etc. LUJS T A B O A D A ENTIDERO D 1 LLA. TEATRAL. C 0 M 3- DERCI qué lee usted tan atentamente en la anunciadora? -El reparto de El barbero de Sevilla. ¡Es delicioso! F jese usted: para cada artista un tamaño de letra distinto. ¡Parece el catálogo de una fundición tipográfica! -Pues está muy bien. ¿Cree usted que puede figurar decorosamente en el cartel el nombre de la Barrientos del mismo tamaño que el de la Liviabella? ¡Eso no es posible! Para algo se descubrió la imprenta, querido amigo; y para que vea usted que no es cosa tan baladí, por poco si nos quedamos sin Cavallería la otra tarde, sólo porque el nombre de la Carelli apareció en los carteles en letra más pequeña de la que por clasificación le corresponde. -Y diga usted, ¿por qué á Mugnone le dedican las letras más gordas? ¡Qué sé yo! ¿Usted sabe si tiene refrendada su reputación gratis como la Clasenti? ¡Por Dios, no resucite usted esa palabra! ¡Buena se ha armado! ¡Porque ahora salimos, mi buen amigo, con que hay artistas á quienes les cuesta la cédula un dineral! -Ya comprendo; y cada uno la saca de la clase que puede. -Justamente. ¡Hombre! y usted que lo sabe todo, ¿me puede usted decir por qué la masa coral aparece siempre en escena dividida por sexos, como en los colegios? ¡A estas alturas, resulta verdaderamente insoportable! ¡Ah! También he observado que sigue el antipático semicírculo. Está el coro en escena como si estuviera oyendo romances de ciego ó la descripción de la ñera coi i upia. ¿Pero no sabe usted que hacer otra cosa que lo que reclama la propiedad escénica, entra dentro del modernismo en el teatro? ¿Y qué se sabe del tenor Sígnorini? -Pues que es muy fácil que no le oigamos. Ya habrá usted leído que ha sido protestado, ni más ni menos que una letra de comercio, cantando Til Trovador, en Parma. -Pero, en cambio, nos desquitaremos con Marconi en T pberto. -Si, sí; T pberto, igolelto, y gracias. ¿J igoletto otia vez? ¡Vaya, abur! ¿Pero dónde va usted? -Al infierno, á gastarme dos pesetas en perras gordas en la báscula automática, hasta que me salga el lagarto, el mono, ó... la donna e móvile. W s modo que la Pretel se marcha? ¡Naturalmente! No la reparten nada nuevo. ¡Y no es cosa de que vuelva al Tambor otra vez! -Ya; pues yo me figuraba que era otra la razón. ¿Economías? ¡Puede! ¡Son muchas cuatro primeras tiples para el teatro de la Zarzuela! -Hay que tener en cuenta que aún estamos en la cuesta de Enero. -Pero la cuesta de la Zarzuela no tiene fin. -Para eso tienen reservado tuno de oro, de Tristán y Morera; y si es de oro efectivamente, ríase usted de la cuesta... ¿Y si ese niño se hubiese perdido? ¿Cómo? ¡Que ya no estuviera en la Zarzuela! Hay quien afirma que lo han visto la otra noche en Apolo. íf ON que hay trasbordo? -Sí, señor; eso dicen. García Ortega pasa á la Ccmedia, y Paco Morano de la Comedia pasa á la Alhambra a! frente de una compañía. ¿Y Cayuela? -Ese no sé si pasa; pero por lo menos suena bien. V del jeroglífico de Eslava, ¿qué hay? -Pues ya está decidido: género de punto, folies bergéreSf couplets, y etc. -Pero entonces, ¿para qué quieren esas coristas cuya admisión anuncian? ¡Para unos entremeses! ¡Las contratan en clase de sandzoichs! -Por supuesto que trasladarán provisionalmente el retrato del venerable D. Hilarión Eslava, que adorna la embocadura, á otra parte. ¿Trasladar? -Hombre, ¿cómo quiere usted que la figura de D. Hilarión autorice con su presencia un género tan picante? ¡El autor del Método presidiendo una cosa que es todo lo contrario! ¡Imposible! LJUES señor, y no es cuento: Cierta simpática y sugestiva actriz que recién llegó á América formando parte de una compañía de verso, antes de embarcar encargó la construcción de un lindo cofrecito para guardar las joyas que ella suponía la iban á regalar fácilmente sus admiradores en América. Punto y aparte. Ha llegado su beneficio, y con gran sorpresa suya los diamantes y las perlas que esperaba recibir se han convertido en cestas de flores y chucherías sin valor. ¡Y para esto, afirman que decía, he traído el cofrecito! Desengáñese la simpática actriz. Ya no se puede creer, no en los cofrecitos, ni aun en el mismo cofre- fort de los tan reputados y acreditados Humbert, que Cotarelo goce. JORGE FLOR 1 DOR tivo y á los colores chillones, estaba admirablemente hecha. Tan pronto cubría su traje con los clásicos mantones, apareciendo esbelta y airosa entre sus enrejados flecos, como descomponía las ricas vestiduras con los movimientos bruscos y violentos de Ja que no está acostumbrada á llevarlas. En el acto segundo viste una preciosa bata de casa, de crespón rosa pálido con inscrustaciones de encaje. Es de un elegante estilo Imperio, y con su larga cola y anchas mangas realza la esbelta figura de la artista. En el último acto aparece con un rico salto de cama, de color verde azulado, que se descompone bastante con la luz eléctrica; el forro y las vueltas de las anchísimas mangas son de raso blanco y tiene un gran cuello redondo de la misma seda, perforada. Esta elegante vestidura se abre, dejando ver un traje interior de encaje crema. Lola Bremón (Mercedes) estaba elegantísima, con un lindo modelo de paño gris adornado de terciopelo marrón. La falda es de una forma tan sencilla como elegante, y el cuerpo tiene grandes solapas de raso, cubiertas de encaje crema, así como el pechero. El abrigo con que completa tan bello traje, es también de paño con solapas de raso blanco, cubiertas de encaje color hueso, y está adornado con lindas argollas de pasamanería. Las mangas perdidas, y los elegantes pliegues en que cae alrededor de su figura, le dan un aspecto de vaga idealidad. El sombrero redondo de paño y piel lleva un lindo esprit blanco. En resumen, el traje de Ja señorita Bremón puede servir de figurín para una elegante toilette de calle. La señora Cátala (Lily) lució dos trajes lindísimos: el del acto segundo, de moaré antiguo, adornado con piel gris, y en el acto tercero, de seda salmón, con aplicaciones de encaje negro, caprichosamente distribuidas. Unas pequeñas cintas de terciopelo negro marcaban las costuras, haciendo un airoso borde á la falda; dos cintas de la misma clase flotaban por detrás, desde la cintura hasta el suelo. Un lindo quitasol, formando juego con el vestido, guantes blancos y gran sombrero Rembrandt, todo negro, adornado con una magnífica pluma amazona del mismo color, completaban el tipo elegantísimo y más llamativo de lo que á una señora conviene. CARMEN DE B U R G O S ALMANAQUE MEMORÁNDUM UEVES icy San Francisco de Sales, fundador y doctor; -San Valero, arzobispo de Zaragoza y San Sulpicio Severo. Misa de San Valero. Rito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: Religiosas Salesas. -tgjj Grandes fiestas en Ruzafa (Valencia) Mercado de ganados importante en Barcelona. AlERNES 3o Santa Martina, virgen y mártir; San Les- -mes, abad y San Félix, papa. Misa de la octava de San Ildefonso. Rito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: Religiosas de Góngora. S Á B A D O 3 I San Pedro Nolasco, fundador; San Ciro, mártir y Santa Marcela, viuda. Misa de San Pedro Nolasco. Rito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: Religiosas de Góngora. Comienza la novena á la Virgen de las Maravillas en Santos Justo y Pastor. TQOMINGO i FEBRERO. San Ignacio, obispo de An tioquía, mártir; San Cecilio, obispo y mártir, y San Severo, obispo. Misa de San Ignacio. Rito, doble; color, encarnado. Cuarenta horas: Religiosas de Maravillas. Empieza la novena á San Blas en San Jerónimo y á la Virgen de las Maravillas en las Comendadoras de Santiago. 3 Fiesta en Granada á su patrón San Cecilio. Feria y mercado en Barbastro, Híjar y Almagro. 1 UNES 2 e La Purificación de Nuestra Señora; San Cornelio, centurión y Santa Felicitación. La Misa es de la Purificación de Nuestra Señora. Rito, doble; color, blanco. Indulgencia plenaria. Cuarenta horas: Religiosas de Maravillas. ARTES 3 San Blas, obispo y mártir; San Nicolás de- -Longobardo y San Ceferino, diácono. La Misa es de San Blas. Rito, doble; color, encarnado. Cuarenta horas: Religiosas de las Maravillas. Empieza la novena á la Virgen de Lourdes en la Magdalena y en San Pascual. t, s Ferias en Tafalla y Huesca. ¡IÉRCOLES 4 San Andrés Corsino, obispo; San Isi- -doro, monje y San Aventino. La Misa es de San Andrés. Rito, doble; color, blanco. Cuarenta horas: Religiosas de Maravillas. Luna creciente e día 3 á las 12 54 minutos de la tarde en Tauro. Tiempo probable: lluvias y nieves en el Norte. Días claros pero fríos en el Sur. Los días duran esta semana diez horas y once minutos próximamente. Refranes de Febrero: Los hijos de Febrero, son los haberos. En Febrero, busca la sombra el perro. No s e devuelven los originales IMPRENTA DE BLANCO Y NEGRO Los trajes de Jos estrenos JNA LA LOCA nos ha proporcionado la ocasión de admirar trajes bellísimos. Las elegantes artistas del teatro de la Comedia han sabido vestir de un modo exquisito los tipos creados por el Sr. Danvila. Rosario Pino (Nina) estuvo á la altura de su talento en la elección de trajes; la mezcla de hija del pueblo y cocotte elegante, aficionada al lujo llama-