Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
B AÑOUNO. NUMERO 5. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. s 3 WagBsara mBBatssa m u a s n V ABC S MADRID, 29 DE ENERO DE 1903. NÚMERO SUELTO, 10 CÉNTS. R E U N I Ó N D E LOS É X M I N I S T R O S L I B E R A L E S E N E L C O N G R E S O fres. Villanueva 1, Amos Salvador 2, Duque de Almodóvar 3, Suárez Inclán 4, Aguilera 5, Rodrigáñez 6, Weyler 7, GroizardS, Eguilior 9, Capdepón 10, Gul! 6 n U Marqués deTeverga 12, Urzáiz 13, Auñón 14, López Puigcerver 15, Moretle, Montero Ríos 17, Marqués d é l a Vega de Armíjo 18, Conde de Romanónos 19. A raíz de la muerte del Sr. Sagasta, caliente aún el cadáver del jefe ilustre, perturbados aun los ánimos más serenos entre los primates del partido liberal, reuniéronse éstos, ratificaron el acuerdo tomado en la última reunión que presidió el jefe, y de nuevo encargaron al Sr. M o n t e r o Ríos que redactase el programa en que habían d e consignarse las ideas fundamentales del partido, las sustanciales bases para la vida de éste. Cumplido p o r el Sr. M o n t e r o Ríos el difícil encargo que recibiera, celebróse el sábado 24 nueva reunión de los exministros en una de las secciones del Congreso, bajo la presidencia del señor Marqués de la Vega de Armijo. El almirante de la Armada, Sr. Val cárcel, excusó su falta de asistencia á esta reunión fundándola en su deseo de permanecer apartado de la política; otro tanto hicieron el Sr. Duque de V e ragua y el Sr. Núñez de A r c e por motivos de salud, y el Sr. Montilla por ausencia. Abierta discusión, tomaron parte en ella todos los presentes, declarando la absoluta necesidad de la unión y la conveniencia de sacrificarlo todo á este fin primordial. E n la misma diversidad de pareceres expuestos acerca de si convenía ó no la inmediata aprobación del programa, se echaba de ver el deseo que á cada cual en distinta forma, pero á todos con igual energía, les animaba de que e! vacío dejado en el alma del partido liberal por el gran espíritu del Sr. Sagasta lo llenase la buena voluntad de todos. Aun cuando algunas personas impresionables ó poco afectas al partido hayan querido pintar como divisiones hondas las meras diferencias de criterio, juzgando con imparcialidad ha de afirmarse honradamente que no dieron los exministros reunidos en el Congreso un espectáculo semejante al de los generales de Alejandro M a g n o N o era de esperar, no podía serlo, que personalidades de tan alta significación como las reunidas en el Congreso hubieran de mostrarse resueltas á obedecer y acatar militarmente y sin discusión ideas ni criterios cen- ados y conclusos, como si la lectura del programa fuese la lectura de la ordenanza. P o r otra parte, el ilustre presidente del Senado había querido y logró dar á las ideas constitutivas y esenciales de la doctrina liberal un desarrollo generoso y una forma amplia y nada dogmática por cierto, para que en él pudieran considerarse armonizadas las tendencias más diversas, sin llegar á la anarquía ni á la disparidad absoluta. E n efecto, consígnanse en el programa los principios que han constituido desde la Restauración hasta el presente el credo de los liberales: era necesario hacerlo así aun á riesgo de repetir conceptos d e que todo el mundo está en posesión, para evitar el que pudieran creerse desnaturalizadas las tendencias del partido por ¡a muerte del jefe. P e r o esta declaración d e principios tan categórica y precisa puede afirmarse que no se ha escrito volviendo atrás la vista, sino mirando muy hacia adelante, con criterio progresivo y abierto, aunque sin incurrir en exageraciones, sino con la mesura y parsimonia propias de un partido gubernamental. P o r lo mismo, debe considerarse natural y lógico el hecho de que no fuese aprobado inmediatamente. Al fin y al c a b o no se trataba de un acta de sesión ordinaria, sino de un documento histórico en que se marca la línea de conducta de una agrupación política de tradición larga y gloriosa. P o r eso, después de leído el programa, surgió entre los reunidos el convencimiento de que era necesario aplazar su aprobación y así se hizo, dejando pasar un día de intervalo. El lunes 26 se han reunido nuevamente los exministros, no asistiendo á la junta el Sr. M o n t e r o Ríos por considerar que su delicadeza le impedía coartar con su presencia la libertad d e discusión acerca del programa por él redactado. Este ha sido discutido con calma y modificado en algunos puntos no esenciales, quedando el señor Conde de Romanones con el encargo de comunicar al Sr. M o n t e r o Ríos los acuerdos de la junta, cuya importancia para el porvenir del partido liberal y de la política española bien se les alcanza á nuestros lectores.