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Nuestras entrevistas HABLANDO CON EL ALCALDE DE MADRID Tal es en síntesis nuestra conversación con el Sr. Alcalde de Madrid, á cuya amabilidad quedamos reconocidos. ÁNGEL MARÍA CASTELL La vida en broma LOS REYES MAGOS Después de recoger las manifestaciones que 1 ector: ¿ha sido usted niño por una casualidad? S. M el Rey tuvo la bondad de hacernos, y que En la hipótesis de que la contestación sea publicamos en el primer número de A B C, creíafirmativa, convendrá usted conmigo en que el día mos que era de interés oír á el alcalde de Made Reyes deja siempre gratísima impresión en las drid, Sr. Marqués de Portago, cuyo nombraimaginaciones infantiles. DIÁLOGOS CONYUGALES DE LA SEMANA miento para aquel alto cargo tantas esperanzas ha Este año los Reyes nos han traído un tiempo- -Así sois todos los hombres, á semejanza de despertado en el vecindario de la villa y corte. hermoso: sol espléndido, temperatura suave; verese que ha matado á su novia, ¡pobrecita! en las A este fin le visitamos, dispensándonos una inmediaciones del Canalillo. ¿Cómo pudo herirla dadera sinfonía de luz y colores, no adulterada por acogida propia de su amabilidad proverbial. el horrísono martilleo de los pianos de manubrio, si la quería tanto? en buen hora suprimidos por el señor marqués de- ¿Qué quieren ustedes saber? -nos dijo- ¿lo- -Porque ella misma le suplicó que la matase. Portago. que voy á hacer como alcaide? Pues lo primero- ¡Falso! N o hay mujer en el mundo que le de todo decir la verdad al pueblo madrileño so- pida á su amante que la mate... á menos de que él En todas las casas donde hay niños más ó mebre el estado de su administración y de su erario. le jure que se matará en seguida, y ella confíe nos escrofulosos, ha reinado el júbilo. Para esto he pedido datos, que juzgo indispensa- ciegamente en tal juramento. ¿Querer á un homLa víspera por la noche, papá y mamá, cogidibles, á las más importantes capitales europeas. bre? ¿Recibir la muerte de su mano y dejarle vivo tos del brazo, fueron á adquirir los juguetes simCuando los tenga todos, publicaré una relación en el mundo para que á los dos meses se pasee bólicos para colocarlos en el balcón, á fin de prode lo que pagan aquéllas por sus servicios muni- con otra por las inmediaciones del Canalillo? Tel vocar al día siguiente la alegría de sus pequeñuelos. cipales y lo que paga Madrid, entendiendo como digo que no hay mujer capaz de eso. El papá, que es hombre de carácter dulce, ya entiendo que la capital de España tiene derecho, como oficial segundo de Administración civil, ya- ¡Caramba! no te incomodes, mujercita mía, por el dinero que apronta en el pago de toda clase tienes razón; será como tú lo dices: le faltaría va- como esposo de doña Agripina, ha dicho á su mu de arbitrios, á figurar á la altura de cualquiera de lor para cumplir su palabra en aquel terrible jer después de la cena: las ciudades europeas más renombradas y mejor instante... -Anda, vístete pronto. servidas. ¿Para qué? ¡Y luego habéis hablado tanto de una mujer- -Para que vayamos al bazar. Madrid- -siguió diciéndonos- -paga unos 33 porque estafó varios millones! ¿Y al que estafa- -Manolo, tú eres ciego por tus hijos. Ya sabe millones de pesetas; pero descontado lo que una vida, qué haríais con él? tiene que dar á la Hacienda y á la Diputación, -Tomarle un piso en la calle de la Academia. que no podemos meternos en gastos. ¿Tendrías valor para dejarles sin juguetes en apenas le quedan diez millones para todos sus Pero, óyeme y desarruga ese terrible entrecejo: gastos. Con un presupuesto así no puede tener ¿quieres que busquemos un tema de conversación un día como hoy? -Eso es: mucho comprar juguetes á los niños, buena policía, no puede urbanizarse, no puede, menos patibulario? Yo no sé qué furor trágico os en una palabra, ser una gran capital. Por su admi- ha entrado de pronto á las madrileñas. María Gue- y yo con esta manteleta, pasada de moda, siendo nistración han desfilado prohombres de la política, rrero resucita Gabriela de Vergy para dar gritos el ludibrio de las vecinas del segundo. ¡Valientes malas lenguas! eminencias en todos los ramos del saber, perio- muy hermosos ciertamente viendo el corazón de- -Tienen razón en lo que dicen. Estando como distas ilustres. Ninguno ha podido hacer algo su amante en una copa. Ahí tienes tú; según las grande y verdaderamente útil. teorías, también Gabriela de Vergy se debería estás colocado, y siendo como eres el ojo derecho Tengo la creencia firmísima de que no podrá arrancar en aquel momento su corazón. Y nada: del ministro, no tiene explicación que yo ande con este abrigo. ¿Qué diría el señor de Villaverde si hacerse nada práctico mientras no se consigan dos se contenta con los gritos. me viera? Otros empleados llevan á sus señoras á cosas esenciales: una, la reforma de la ley Muni- -Perdona; me parece que alteras un poco el cipal, y otra, la existencia de una ley de expro- argumento; Gabriela no se contenta con dar gri- todas partes, porque tienen ropa, y á mí me dejas piación forzosa. M e consta que el ministro de la tos. Gabriela se muere de dolor. Gabriela es mujer. metida en casa, como á la Cenicienta. -Agripina, no disparates; anda, vamos al bazar. Gobernación va á acometer la reforma de la ley- ¡Morirse de dolor! ¿No ¿aoes, desdichada, que Los esposos, después de una ligera discusión, Municipal. Ignoro el alcance de la reforma; pero el género trágico exige la muerte del protagonista á mi juicio es indispensable que en virtud de ella en las escenas finales del último acto? Gabriela, llegaron al punto de destino. Allí un dependiente Madrid constituya una prefectura y no una pro- aun siendo mujer, se muere porgue tiene necesa- cariñoso presentóles mil preciosidades de cartón: vincia, y juzgo también que sin una ley de ex- riamente que morirse, so pena de oue los especta- ya el caballo blanco con cara de joven tísico y propiación forzosa, el buen deseo de los mejores dores, y sobre todo las espectadoras, se levanten crines de estopa; ya el borrego lanudo de mirada administradores de Madrid se estrellará contra las airados desús asientos gritando: ¡esto no es tra- mortecina y cola de escobillón; ya el muñeco ardificultades del egoísmo y del agio. Lograda esta gedia! Pues bueno; sale uno del teatro de la plaza ticulado, de barba puntiaguda, que toca los platiley, iríamos al empréstito con la seguridad de ob- de Santa Ana con los pelos de punta y el corazón llos, y más que objeto de recreo parece un senador por derecho propio en un día de juerga. tener un éxito feliz. metido en el sombrero de copa, y oye decir á Los papas estuvieron contemplando aquellas Entretanto haré lo que mi buena voluntad, pue- una excelente cristiana como tú, que al crimen da hacer dentro de los recursos que están á mi amoroso del Canalillo le taita otra muerte, la del mil monadas, y al fin se llevaron dos: una cesta alcance, y que son bien escasos por cierto. novio. Nada, que á las mujeres os aburre la mo- llena de cacharros diminutos para la niña, y un De aquel plan admirable del marqués de Agui- notonía gris de la realidad, y necesitáis que hiera hermoso pato de fisonomía dura, aunque intelilar de Campóo, que consistió en emitir láminas un poco vuestras hermosas pupilas el rojo color de gente. De vuelta en casa, colocaron ambos objetos en por diez millones para expropiar fincas, derruir- la sangre. Por desdicha, ya ni los pueblos salvajes las, vender solares y con su producto proseguir saben matarse con la rapidez que recomienda la el balcón al lado de las botas de los chicos. ¡Poco contentos que se van á poner cuando la obra de expropiación, apenas queda rastro. Mis dramática; y ahí tienes tú á los marroquíes mano antecesores invirtieron ocho millones y medio en sobre mano, los unos con el Sultán dentro de Fez, vean mañana estos juguetes! -dijo el papá con júexpropiaciones, para las cuales no debió haber los otros con el pretendiente en las cercanías de bilo reconcentrado. -Tú les estás educando malísimamente, -objeun método práctico, porque me he encontrado con la ciudad, fastidiándonos á todos con tanto retrató la esposa. millón y medio como remanente de las láminas, sar el choque. ¡Pobrecillos! y con solares que por su situación no son de fá- -No digas atrocidades; ¿por qué se han de- -Sí, señor; porque les das todos los gustos. cil venta. matar esos infelices? ¿Qué puede importarles que Cada día lamento más la pérdida de mi madre, -Y la ley de Ensanche- -le dijimos- ¿no reine sobre ellos este Sultán ú otro? puede proporcionar rendimientos al erario muni- -No se trata de eso; se trata de que triunfe que de Dios goce. Aquélla sí que sabía educarlos. -No me la recuerdes. ¡Vaya un genio! cipal? ó no en Marruecos la civilización europea. Si los- -Tú confundes el genio con la buena edu- -Indudablemente, pero hay que tener en cuenta Reyes Magos han obsequiado este año á Abd- elque donde más dinero se necesita gastar es en el Azis con bicicletas, máquinas fotográficas y fo- cación. ¡Ay! ¡Dios la tenga en su santa gloria! -Amén. centro, en el Madrid viejo, y no sólo para derri- nógrafos, su trono está irremisiblemente perdido. -En cambio, tú no sabes hacerte respetar. bar casas, abrir vías y hermosear las existentes, De todas suertes, venzan los leales ó venzan los sino para higienizar la población, porque esta es sublevados, el jaleo terminará con una fiesta de lo ¿Qué dirían los de tu oficina si supieran que te una de las necesidades más apremiantes. más smarí en Europa, ¡con un baile de cabezas! vistes con la ropa de la criada para divertir á los- -Lo que deseo- -terminó diciéndonos- -es que Aquí se disfrazan y allí se cortan; ahí tienes la niños y que á lo mejor andas por casa, á cuatro se me juzgue cuando deje la alcaldía. Si estoy en línea que separa á la civilización de la barbarie. pies, con un puchero en la cabeza, diciendo que ella poco tiempo, mi labor será pequeña, porque Pero ¿por qué te disgusta tanto que se maten los eres la foca del Retiro? No habían dado las ocho y ya estaban los chicomo he dicho, no hay presupuesto, ni recursos, marroquíes, y en cambio protestas de que quechos á la mañana siguiente sentados en el lecho ni medios para hacer algo bueno. Si mi paso por dara con vida el novio del Canalillo? el cargo que desempeño no se cuenta por me- -Porque las mujeres pensamos como D Rai- metiendo bulla. -Papá, papá- -gritaron á dúo, -que nos vistan. ses, y el Gobierno, como tengo la seguridad, me mundo Fernández de Villaverde: ¡por amor todo! Queremos ir al balcón á ver qué nos han dejado ayuda en los dos puntos que he señalado al prin- ¿Y cuándo ha dicho eso D Raimundo? los Reyes. cipio, me siento con fuerzas para realizar algo- -Al entrar en la Academia de la Lengua. provechoso y justo que necesita Madrid. El papá saltó de la cama y se puso á vestir á las- -Ahora me explico el acto de su colega el Por lo demás, espero que en el próximo vera- Sr. Cotarelo: ¿estaría furiosamente enamorado y criaturas á toda prisa. Diez minutos después, los chicos se precipitano se empiece el derribo de casas para hacer la furiosamente celoso de Teresa Humbert? ¡MisteGran Vía, si conseguimos que se verifique la su- rio! Pero no; me parece que buscamos un móvil ban sobre los juguetes. De pronto el niño, clavando sus ojos en el pato, basta, para lo cual trabaja actualmente el jurado. demasiado romántico á su conducta. El Sr. CotaHasta ahora poco he podido hacer, y entre ello relo sólo trató de justificar la existencia de la Real lanzó un grito de asombro. ¿Qué, hijo mío? -preguntó el papá. ¿Por se cuenta el organizar los servicios de Tesorería Corporación. qué gritas? y de Contaduría, de cuyo personal estoy muy sa- ¿Cómo? -Porque este pato... tisfecho, de manera que pueda todo el mundo fis- -Es claro; ¿para qué serviría la Academia de- ¿Qué? calizar sus respectivas operaciones, para que no la Lengua si los académicos no se fueran alguna quede sin justificación hasta la transferencia de vez de ella? -Tiene la cara lo mismo que la abuelita. menor importancia. JOSÉ DE R O U R E Luis T A B O A D A EL SANTO NUDO -rn