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14 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA LUNES, 31 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO UN SIMPLE DESEO PARA 2019 Una minoría no puede seguir amargando la vida de una inmensa mayoría A Nochevieja es tiempo de buenos propósitos y anhelos para el año entrante. Ahí va uno muy simple para nuestro país: una minoría no puede seguir amargándole la vida a una inmensa mayoría. Desde hace cinco años estamos dilapidando enormes energías en un desafío que en realidad está sobredimensionado. España, una próspera nación del primer mundo de 47 millones de habitantes, se encuentra cortocircuitada por la pataleta egoísta y retrógrada de 2,5 millones y pico de catalanes y unos 600.000 vascos. Es decir: poco más de tres millones de personas, obcecadas en que son superiores a sus vecinos, están marcando día tras día la agenda política de los 44 millones de españoles restantes, que tienen que soportar una cantinela victimista que no se corresponde con la realidad de esas regiones, una monserga de mentiras y lamentos que a estas alturas resulta absolutamente insufrible. La situación no es inocua, hace mucho daño al país. No se trata tan solo del desgaste psicológico de soportar el insulto diario de quienes caricaturizan a España como un lugar oscuro y tardofranquista, donde las libertades son reprimidas e impera un casticismo cejijunto y atrasado. El problema añadido es que esas ofensas castigan nuestra prosperidad. La campaña separatista está dañando la imagen exterior de España (en parte por la parsimonia de nuestra diplomacia) Un país fabuloso, seguro y avanzado, lleno de gente trabajadora y bien preparada, está perdiendo atractivo a ojos del capital global y de los grandes actores políticos mundiales. La minoría separatista ha logrado transmitir la idea de que somos un destino complicado, donde todo puede acabar mal. Esa campaña detrae inversiones (la primera máxima del dinero es que es miedoso) y consume energías que deberían destinarse a mejores fines. En España no hay un debate político profundo sobre la calidad de la educación, cuando es la herramienta que va a marcar el futuro del país. En España no se aborda el pavoroso problema demográfico, ni el de la deuda pública, ni el de la despoblación acusada de todo el Noroeste o el perenne retraso del Sur. En España no nos preparamos para las inminentes amenazas y oportunidades que suscitará la inteligencia artificial. En España no se habla de la devaluación salarial y de la penosa productividad laboral que tenemos. En España ya no se discute de nada que no sea Cataluña (y de cuando en vez algún globo sonda hiriente del PNV y Bildu) En España contamos con un presidente cuya primera máxima es lisonjear a los separatistas para que lo mantengan un mes más en el poder. Por su parte, la oposición se ve forzada a dedicar toda su atención a vigilar a ese gobernante oportunista para que no incurra en graves deslealtades. En España Tardá y Torra salen en TVE más que el Rey. En España existe un hartazgo enorme, profundísimo, que el próximo año se va a visualizar en espectaculares revolcones en las urnas, porque el país de los 47 millones necesita decir basta y dejar de ser maniatado por una minoría de tres. L EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA LOS NARANJITOS ENSEÑAN LA PATITA El partido llamado Ciudadanos es una imitación ful del engendro La República en Marcha H ACE ya tres años explicábamos en esta misma tribuna la naturaleza del partido político llamado Ciudadanos. Andaban por entonces los analistos y analistas estrujándose los sesos por dilucidar si los naranjitos eran de izquierdas o derechas, como si en esta posmodernidad agónica las cosas fueran de cuerpo entero y no hechas de retales. A mí Ciudadanos me pareció siempre un partido sistémico (esto es, creado para defender los intereses de la plutocracia globalista, en su esfuerzo por esclavizar a las sociedades) y, por lo tanto, de derechas de cintura para arriba (o sea, defensor a ultranza de las formas más extremas de capitalismo) y de izquierdas de cintura para abajo (o sea, defensor a ultranza del supermercado de derechos de bragueta) Si los naranjitos empezaron pescando en los caladeros de la derecha es porque allí se tropezaron con una clientela mollar que, después de traicionar todos los principios que sus antepasados defendieron, necesitaba justificarse defendiendo, a modo de fetiche pauloviano, la unidad de España. Una unidad que, para entonces, ya no podía ser la unidad moral y espiritual que preconizaba Unamuno, sino tan sólo la unidad fiambre de los cachos de carne putrefacta con los que el doctor Frankenstein cosió a su monstruo; pero esto no importaba a esa derecha que previamente había renunciado a todos los principios morales y espirituales que an- taño aseguraban la unidad auténtica de España. Podría decirse que el partido llamado Ciudadanos es una imitación ful del engendro La República en Marcha comandado por Macron, el gran perro caniche del globalismo que logró confundir con su ideología vaporosa a los franceses, llevándolos al redil que interesa a la plutocracia. El mismo Albert Rivera es una especie de Macron de barrio (sin másteres financieros y sin gerontofilia) y la lastimosa incorporación a su proyecto del gabacho Valls (que se ha pretendido presentar como un fichaje estelar, aunque todos sepamos que es un desecho de tienta de la política francesa) ha acabado por completar el perfil sistémico del partido. El empeño del gabacho Valls por demonizar a la ultraderecha que propone detener las avalanchas de inmigrantes favorecidas por las mafias de Soros resulta, en verdad, hilarante, si consideramos que Valls quiso expulsar de Francia a los gitanos, sin recatarse de que el racismo le asomara por debajo del mandil. Pero el gabacho Valls incluye otros episodios aún más sórdidos en su purulenta carrera política: el más grave de todos (denunciado por Bernard Squarcini, jefe de los servicios secretos franceses) su rechazo por razones ideológicas (o sea, por sumisión a los mandatos del globalismo) de la lista detallada de los yihadistas franceses que operaban en Siria, ofrecida por el gobierno de Basar AlAshad. Luego, alguno de estos yihadistas volvió a Francia y dejó su tarjeta de visita en la sala Bataclán. Resulta, en verdad, desquiciado que un pollo con tan tenebrosas responsabilidades se erija en sexador de pollitos ultraderechistas. Hace un par de semanas, el boletín plutocrático Financial Times elegía, con irreprochable coherencia, Hombre del año al especulador financiero George Soros, dedicado en cuerpo y alma a destruir las sociedades europeas financiando las avalanchas migratorias, la legalización de las drogas y las políticas de género. De inmediato, Luis Garicano flamante candidato de Ciudadanos al pudridero bruselense publicaba en sus redes sociales un mensaje lacayuno, en el que felicitaba a Soros por su incansable trabajo por la libertad y las sociedades abiertas a la vez que vituperaba a sus detractores. Quien se engaña con los naranjitos es porque quiere.