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ABC SÁBADO, 29 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 Juanma Moreno recibe el aplauso de la junta directiva del PP- Andalucía tras la constitución del Parlamento andaluz J. M. SERRANO Giro histórico en Andalucía Con el permiso de Susana SALVADOR SOSTRES La izquierda ha sido derrotada en Andalucía y forma parte de su histórico mal perder que trate de criminalizar a Vox presentándolo como una reencarnación de Hitler, que por cierto tampoco fue de extrema derecha, sino un socialista acomplejado, como cualquiera mínimamente instruido tendría que saber. La izquierda ha sido derrotada en el sur, y ha sido claramente derrotada. Y la derecha se encuentra no ante el derecho sino ante el deber, y ante el reto, de gobernar y de demostrar que tiene una idea mejor para los andaluces, lo que no será en absoluto sencillo de consensuar ni de concretar entre las tres fuerzas políticas que la integran. No es obvio ni siquiera lo más probable que dentro de cuatro años podamos decir que PP, Ciudadanos y Vox hayan tenido alguna clase de éxito. Uno de los primeros y más urgentes cambios que tendría que certificar el relevo de paradigma en Andalucía es que la derecha deje de ser cautiva de las trampas de la izquierda. Ni simpatizo con Vox ni mucho menos les voto, pero más allá de la discrepancia, es lo opuesto a la democracia tratar de echar del tablero de juego al adversario o al que no nos gusta. Negarles a PP y Ciudadanos la legitimidad de formar gobierno en Andalucía con el apoyo de Vox es tramposo, sectario y totalitario. Remite a una miseria y a un horror mucho más sanguinario lo que Podemos representa y los socialistas no han tenido inconveniente en pactar con ellos. Hay mucha más extrema derecha en agitar el espantajo contra Vox por la patológica incapacidad que tiene la izquierda de aceptar los resultados electorales que le son adversos que en el programa de este partido, incluso en sus puntos más estrambóticos. Hasta que la derecha aprenda a sobreponerse al agit- prop buenista y tenga el carácter no sólo de defender aquello en lo que cree, sino de imponer su relato, no logrará la mayoría de votantes que sin duda le correspondería por la superioridad de sus ideas, porque a nadie le gusta votar al que vacila ni al que, cuando tiene que afirmarse, todo lo que se le ocurre hacer es esconderse bajo la mesa y susurrar: señor, por favor, no me haga daño Todavía hoy es más consciente la izquierda de haber perdido Andalucía que la derecha de haberla ganado, y tanto PP como Ciudadanos parecen estar esperando a que Susana les dé permiso para entrar a gobernar. Si tan a disgusto estuviera la izquierda con Vox, dejaría de decir payasadas sobre Cataluña, inmigración y violencia doméstica para no provocar la reacción contraria. Si hubiera algo de sincero en la amanerada afectación de Rivera contra Abascal, Ciudadanos diría de una puñetera vez la verdad en lugar de tratar de quedar bien con todo el mundo para que el espejo le continúe diciendo que es la más bella. Pero como en nuestra política el cinismo y el cálculo cortoplacista han sustituido a cualquier deseo de mundo mejor, y por supuesto a la inteligencia, los que tendrían que estar no están y encima luego vienen a hacernos chantaje metiéndonos miedo con los monstruos que ellos mismos han engendrado. ESPAÑA