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56 CULTURA JUEVES, 27 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC El alminar de San Juan se libera de mallas y luce el esplendor original del siglo IX La asociación vecinal concluye la fase de la restauración exterior de la torre LUIS MIRANDA CÓRDOBA Limpio de andamios lo conocían muchos cordobeses, pero menos lo recordaban sin las mallas protectoras que tenían que evitar que hubiera derrumbamientos y caída de cascotes sobre los viandantes. Desde hace pocos días se puede ver así la que puede pasar como una de las construcciones íntegras más antiguas de Córdoba: el llamado alminar de San Juan, situado en la plaza del mismo nombre, y junto a la iglesia del colegio de las Esclavas. La asociación Centro Histórico de Córdoba, que agrupa a los vecinos de esta zona, presentará hoy el final de estos trabajos, que han impulsado los mismos residentes en un trabajo en el que consiguieron reunir a la comunidad religiosa y a las Administraciones, y que además de frenar el deterioro ha servido para investir y conocer mejor una pieza única en Córdoba, que data del siglo IX, de la época emiral, y por lo tanto más antigua que una buena parte de la Mezquita- Catedral y que Medina Azahara. Lo que ahora se ve es el final de la primera fase, que ha servido para frenar el deterioro de la torre. Como gran parte de las construcciones antiguas de Córdoba, está hecho en la piedra calcarenita que abunda en los alrededores, y con la que se hicieron después, por ejemplo, las iglesias fernandinas; como pasa con todas ellas, la piedra es manejable pero porosa, y presenta problemas de desintegración que hacen que se convierta en arena. Aspecto del alminar restaurado en el lado que da a la plaza de San Juan FOTOS: VALERIO MERINO Piedra disgregada Para eso ha sido necesario limpiar la piedra (y en las obras ha sido inevitable que cayese al suelo, en forma de arena, una pequeña parte del material) y después aplicar un tratamiento por las cuatro caras que evite la desintegración. Ha sido una de las principales tareas de los restauradores, que han tenido que actuar en 160 metros cuadrados de superficie. Como explicó la asociación, los trabajos han intentado mantener el aspecto anterior del monumento, y por eso se han aplicado morteros y materiales tradicionales. Ahora se ha procurado que se distingan las distintas intervenciones en este alminar, desde la época musulmana en que se construyó hasta la cristiana. Los trabajos han supuesto el cosido y sellado de las grietas y han actuado en la patología de los materiales para evitar un deterioro que no sólo Columnas visigodas reutilizadas por la construcción islámica era estético, sino también de seguridad. Gracias a eso se ha podido eliminar un elemento que afeaba la visión de esta construcción del siglo IX, pero que era necesario para evitar accidentes: la malla que evitaba que los desprendimientos cayesen a la calle. En la fase de documentación ha sido posible conocer muchos detalles de la construcción del alminar, como el hecho de que en su construcción se emplearon columnas y capiteles visigóticos, todavía relativamente recientes en el tiempo en que esta torre se levantó, y ahora muy visibles. Lo que estos días se puede disfrutar en la plaza de San Juan es la primera parte de unas obras que se reclamaron durante mucho tiempo y que decidió promover la asociación de vecinos uniendo a todas las partes que podían colaborar. La mayor parte del Deterioro Los trabajos han servido para coser y sellar las grietas y para tratar la patología del material presupuesto, que ascendía a 92.000 euros, ha corrido a cargo de la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, propietaria de la iglesia y de la torre desde el siglo XIX. Además, los vecinos consiguieron una subvención del Ayuntamiento de 34.000 euros, que tenía que ejecutarse antes de que terminase este año y que, pese a las lluvias que temía la asociación, se ha conseguido. El Obispado de Córdoba ha aportado 15.000 euros y la dirección facultativa de las obras, mientras que la asociación ha puesto 2.800 euros de sus fondos y la Universidad de Córdoba ha aportado un arqueólogo, Rafael Blanco, que ha participado en la investigación y documentación del proyecto. Se recupera así una torre cuyo valor era conocido pero que permanecía muy deteriorada. Para los investigadores, es el alminar más antiguo de los que se conservan íntegros en la Península Ibérica. Fue el aminar de una mezquita que no estuvo exactamente donde ahora está la iglesia de San Juan, sino más hacia la calle Barroso, pero que con la cristianización se asoció al templo, se cubrió de mortero y tuvo incluso un campanario. Fue el arquitecto Félix Hernández quien la descubrió en el año 1927 y quien dirigió las obras que permitieron que se conociera tal y como fue en su construcción como alminar islámico. La asociación vecinal luchará ahora por emprender una segunda parte de los trabajos de restauración, que supondrá poder reparar el interior y abrirlo a las visitas.