Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
54 CULTURA JUEVES, 27 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC José Luis Garci En España se habla más del pasado que del presente El cineasta rompe su promesa de dejar la dirección y ya rueda la precuela de El crack que convirtió a Alfredo Landa en icono del cine negro patrio FERNANDO MUÑOZ MADRID C uenta José Luis Garci que cuando Alfredo Landa expiraba sus últimas horas en el hospital, allá por 2013, soñaban con rodar una nueva entrega de El crack aunque fuera en silla de ruedas La muerte del actor se llevó la posibilidad de ver en pantalla qué le había deparado el futuro al terco investigador Germán Areta. Pero nada frena a Garci, ni siquiera sus propios augurios. Por aquel entonces, en el libro que firmaron un buen puñado de sus amigos, Adictos al Crack hacía una promesa en el prólogo: No voy a volver a filmar ningún otro Crack También en esa época anunció que se retiraba de la dirección tras estrenar Holmes Watson. Madrid Days Había decidido jubilarme, sin traumas. Jubilarse de júbilo, de disfrutar la vida recordó ayer al teléfono desde su casa en Madrid. Pero todas las promesas las rompió cuando volvió a encontrarse con Mayte, viuda de Landa: Sería bonito que hicieras lo de El Crack A Alfredo le hubiera gustado recuerda que le dijo la hoy también desaparecida Mayte. Entonces el director volvió a sus oficinas de Nickelodeón para empezar a le- vantar Areta, investigación y como no se podía imaginar el futuro de Germán Areta sin Alfredo Landa, se inventó un nuevo pasado, y escribió El crack 0 el capítulo anterior de la estrenada en 1981. Aunque a José Luis Garci la palabra precuela le parece espantosa prefiere antecedente viajar a la juventud de Germán Areta era la única solución para retomar la historia. Estamos en 1975, en una Gran Vía cargada de coches sin etiqueta y de maleantes de medio pelo que fuman de lado en los bares de las calles traseras del centro de Madrid. Una capital en blanco y negro que busca su color, donde los hombres que protagonizaron las Transición empezaban a dar los primeros pasos entre bambalinas instantes después de la muerte de Franco. No quiero contar mucho más del guión, porque si no para qué voy a hacer la película ríe socarrón Garci, que sí confirma que es una película humilde para lo que estamos acostumbrados hoy; es pequeña, como lo era El crack recuerda, y narra una anécdota con la gracia del cuentista: Cuando me decían que si yo hacía cine negro, respondía que con que me saliera gris marengo me conformaba Adiós a una generación Con la incógnita del guion por delante, lo que se conoce, además de que se filma en blanco y negro, es el elenco. Encabezado por Carlos Santos que tiene el magnetismo que tenía Landa y acompañado de nombres de sobra conocidos como Miguel Ángel Muñoz, Macarena Gómez, Cayetana Guillén Cuervo, María Cantuel, Pedro Casablanc, Raúl Mérida... Todos con el reto de que Areta y El Moro cobren vida de nuevo sin que la sombra de Alfredo Landa y Miguel Rellán sea tan alargada como su leyenda. Pero los actores no son los únicos que deben recuperar el espíritu de los grandes talentos de una generación que, de la mano de Garci, llegó a conquistar los Oscar. Es su primera película sin sus grandes colaboradores, algunos de los cuales se han ido en apenas dos años, como Gil Parrondo y Horacio Valcárcel... Es un equipo joven, con muchas ganas y talento, pero es la primera vez sin Gonzalo Navarrete, Julián Mateos, además de los que ha dicho... recuerda, y mantiene un silencio que rompe segundos después con una frase que es una losa: Carlos Santos, que da vida al joven Landa, José Luis Garci y Raúl Mérida, en la lectura de guion Clásico del cine español Cuando me decían que si hacía cine negro respondía que con que me saliera gris marengo me conformaba Sin sus grandes amigos Es la primera vez sin Gil Parrondo, Julián Mateos, Horacio Valcárcel, Gonzalo Navarrete... Hacer una película es muy difícil Unas dificultades que, pese a todo, no quiebran el ánimo de Garci. Todo se puede solucionar dice en varias ocasiones durante la conversación cuando recuerda alguno de los problemas que han ido surgiendo, como cuando el Ministerio de Cultura no le dio la subvención, pese a cumplir con los requisitos, o cuando piensa en las complicaciones que tiene ajustar los tiempos para un rodaje corto de algo menos de OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE CUANDO EL 0 ES SOBRESALIENTE J osé Luis Garci entra en la cuarta semana de un rodaje lleno de dilemas e intrigas, el de una película imposible por tres motivos: porque Garci ya no iba a hacer más películas, porque Germán Areta, el protagonista de los Crack o sea, el insustituible Alfredo Landa, ya no podría estar en esta tercera parte, y porque Cultura se ponía una minúscula denigrante para no facilitarle (negándole miserablemente una subvención) la posibilidad de que cerrara una trilogía de la que luego, con los años, podrá ufanarse el cine español como de una obra capital de su historia. Afortunadamente, nuestro Ministerio del tiempo y su circunstancia actual (guirao, con minúscula también, por favor) son poca cosa para interferir en los otros tres motivos que anulan los anteriores que hacían imposible la realización de El Crack 0 que Garci no es de los que dejan una trilogía en dos películas, que su talento e imaginación convertirían la ausencia de Landa en una precuela y en una historia anterior que necesitara un actor más joven para interpretarla (Carlos Santos es Germán Areta, y que la suerte lo acompañe en la empresa) y que Garci ha hecho (casi) siempre sus películas al margen de ayudas, subvenciones y politiqueos invirtiendo en ellas todo su patrimonio, casa y talento, por resumir. La película se iba a llamar Areta Investigaciones pero un pronto brillante de su director le ha sugerido titularla finalmente (o por ahora) El crack 0 un modo jocoso y audaz de relacionar esta continuación con las dos anteriores películas y en un mareante orden cronológico: ahora conoceremos a Germán Areta antes de que hiciera crack por primera vez, cuando lo conocimos ya de ex policía, con un despacho en la Gran Vía madrileña y con un poso de infelicidad y de agotamiento que lo con- vertirían en el gran detective de un género y una atmósfera con poca tradición en el cine español hasta entonces. Los dilemas y las intrigas de este El crack 0 residen en todo el tesón, tozudez y ganas que le ha puesto José Luis Garci para afrontarlo con una impresionante retahíla de sin para ello: sin ayuda oficial, sin Alfredo Landa, sin Netflix ni plataformas, sin apoyo estatal, comunitario y sin aquel Madrid de los años setenta que ya es historia, y sin poder contar con aquellos actores que son los de sus dos películas, como José Bódalo, Rafael de Penagos, Agustín González, Raúl Fraire, y otros que ya no le darían el físico para la obligatoriedad de precuela, como Miguel Rellán o Arturo Fernández... Germán Areta es un joven Carlos Santos y El Moro ese personaje crucial de las dos primeras