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ABC JUEVES, 27 DE DICIEMBRE DE 2018 abcdesevilla. es andalucia ANDALUCÍA 35 16 DE DICIEMBRE 17 DE DICIEMBRE 18 DE DICIEMBRE Seguimiento a Montoya El vecino de Laura es uno de los principales sospechosos, pese a que asegura que no la conoce. La Guardia Civil de Huelva pide refuerzos y acuden hasta la zona los mejores expertos del Cuerpo en hacer seguimientos. Hallan el cadáver A las 12.30 horas, en una zona ya peinada, aparece el cadáver de Laura. Está tapado de cintura para arriba pero sin ropa de cintura para abajo. Se aprecian los golpes que sufrió en casa de Montoya al ser raptada. Detienen a Montoya Una semana después de que raptara, abusara, golpeara y abandonara a Laura en el monte, la Guardia Civil detiene al asesino confeso, que miente y niega la agresión sexual. Montoya, tras ser arrestado EFE tio? añadió el teniente coronel de la UCO García Fustel, quien aseguró que la Guardia Civil nunca se plantea realizar una gestión que ponga en peligro la vida de alguien retenido Sábado, día 15. La joven sigue desaparecida y los investigadores afrontan el caso desde dos frentes: búsqueda e investigación. Por la mañana ya tenemos la geolocalización del teléfono móvil explicó el jefe de la Comandancia de Huelva, quien indicó que el primer radio de búsqueda delimitado por el Instituto Armado para intentar localizar a la profesora fue de 5 kilómetros en torno a El Campillo, donde se produjeron las primeras batidas. Montoya, por entonces, no era el único sospechoso, aunque sí el principal. Sabíamos que tenía familia en Cortegana localidad onubense a 46 kilómetros de El Campillo en concreto a su padre y varias hermanas. Las unidades de Cortegana recibieron entonces el encargo de analizar aquella zona y por la tarde noche vieron el vehículo de Bernardo en la zona donde reside su padre detalló el coronel Romero. Aquella jornada la Benemérita detectó que el sospechoso salió de Cortegana en dirección a Sevilla. Detalle del operativo de búsqueda del 17 de diciembre, cuando apareció el cadáver de Laura Luelmo EFE El cerco Cuarto día desde la muerte de Laura. Es domingo 16, Bernardo sigue libre y se intensifica la búsqueda en El Campillo. El radio se incrementa en 10 kilómetros alrededor del pueblo y cada vez son más los profesionales que se suman a un dispositivo que aquel día peinó, sin éxito, la zona donde Montoya abandonó a Laura. La zona se batió, pero es normal que pasara desapercibida. Hasta que no estabas a metro y medio, no se veía. Laura estaba en una zona de jaras de una altura de más de un metro lamentó el jefe de la Comandancia de Huelva. El agresor, por su parte, seguía libre, pero el cerco sobre él se estrechaba. Supimos que estuvo en el centro de salud de Cortegana porque se quejaba de un golpe en las costillas, que podría haber sido, en caso de que fuera el autor, fruto de un forcejeo con Laura advirtió Romero, quien confirmó que ese mismo día le pusieron seguimiento al exconvicto: Pedimos refuerzos y de Madrid vinieron los mejores El lunes a las 12.30 horas apareció el cadáver de Laura. El cuerpo estaba desnudo de cintura para abajo y cubierto de cintura a la cabeza recordó Romero, quien sostuvo que la víctima, al menos en el lugar donde yacía, no sufrió: En ese lugar no tuvo sufrimiento sien- Montoya acudió al hospital y se quejó de un golpe en las costillas Uno de los indicios que estrechó el cerco de los investigadores contra Bernardo Montoya, principal sospechoso de este caso pero contra el que en un principio no había demasiadas pruebas más allá de su historial, es que unos días después de haber retenido a Laura Luelmo en su casa acudió hasta un centro médico de Cortegana. En aquella localidad, a 46 kilómetros de El Campillo, donde ambos residían, vivía el padre del asesino confeso. Montoya, según expuso la Guardia Civil, se quejó en el centro médico de un golpe en las costillas que podría haber sido fruto de un forcejeo con Laura do consciente de ello. Si hubiera sufrido, se hubiera encogido. No podría haber adoptado esa posición final Si cuando Montoya la abandonó Laura estaba inconsciente o muerta lo tendrá que aclarar el informe definitivo del forense. A plena vista, en virtud de la comparecencia de la Benemérita, se podían percibir los golpes propinados el martes anterior por Montoya en su casa, donde el Instituto Armado pidió mandamiento judicial para entrar. El martes el coche de Montoya estaba ya balizado, lo que facilitó su detención cerca de El Campillo. El agresor notaba que le pisaban los talones e intentó dar esquinazo a los agentes, aunque no pudo. En su casa, los investigadores encontraron sangre y la compra de Laura. Las pruebas contra Montoya eran contundentes y se autoinculpa. Sus mentiras, eso sí, continuaron. Dijo que no abusó de Laura, pero los agentes no le creyeron. No es para menos. Enfrente tenían a un hombre que ya les había mentido una vez y capaz de asegurar que no conocía a la chica a la que, un día antes, había secuestrado, golpeado y abandonado en el monte. Ezequiel Romero y Jesús García, mandos del caso