Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
80 CULTURA DOMINGO, 23 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC Con C de cómic: una historia de talento, vocación y resistencia Creadores cordobeses como Paco Muñoz, Miguel Ángel Cáceres o Andrés G. Leiva, han logrado premios El poco apoyo institucional se une a la ausencia de estructuras editoriales y comerciales FÉLIX RUIZ CARDADOR POZOBLANCO C ÓRDOBA, ciudad de la poesía, de la pintura, de la mujer morena y de Julio Romero. Ciudad de genios y de tópicos, pero también ciudad del tebeo. Ciudad del cómic. Así lo demuestran algunos hechos. Por ejemplo, que dos dibujantes cordobeses de larga trayectoria, Miguel Áng el Cáceres y Paco Muñoz del Castillo, hayan resultado hace unas semanas ganadores, junto al guionista Manuel Amaro, del premio Ignotus, de los más prestigiosos de España. También que otro cordobés, Andrés G. Leiva, haya logrado el Ciudad de Palma con una novela gráfica ambientada en el Sector Sur. O hechos singulares como los que protagoniza Raulo Cáceres, cuyas obras se editan con regularidad en Estados Unidos y en Francia. Esos son sólo algunos nombres de un movimiento comiquero que viene de hace décadas pero que casi nunca ha tenido la visibilidad que merece por el talento y a la dedicación de sus protagonistas. No existe industria que les facilite la dedicación plena, ni en Córdoba ni en buena parte de España. Casi nadie come de esto explica José Vicente Galadí, promotor durante años de la premiada revista Dos veces breve En en eso coinciden además todos los consultados para este reportaje, muchos de los cuales se dedican de forma central a otros oficios o lo alternan con otras disciplinas. Es el caso del propio Paco Muñoz, que compagina su vocación comiquera con el ejercicio de la Medicina en el Reina Sofía. También de Miguel Ángel Cáceres, que reconoce que en la ilustración de libros es más sencillo ganarse la vida. Y de autores como Leiva, que es profesor de Dibujo, o de guionistas como Fernando González Viñas, que compagina el cómic con publicaciones de muy diverso tipo. Muchos nombres unidos por la vocación y que conforman un movimiento hasta cierto punto familiar pues, como explica Rafa Infantes, promotor de la publicación Almanaque Wak! aquí todos nos conocemos y tratamos de apoyarnos con las redes sociales como especial aliado. La edad de la inocencia El actual cómic cordobés no nace sin embargo del aire. Hay un pasado, una especie de relato fundacional: las Jornadas del Cómic de los virginales años 80, que promovió el concejal José Luis Villegas y en la que se involucraron con muy corta edad algunos de los creadores que hoy son protagonistas del cómic cordobés. Recuerda bien esos años el histórico aficionado José Antonio Ortega, que evoca esos días en los que la plaza del Potro se atestaba de gente para asistir a las actividades o el impacto que supusieron las exposiciones de grandes maestros como los italianos Hugo Pratt, creador de Corto Maltés, y Nilo Manara, gran referente del cómic para adultos. O del francés Jean Giraud, alias Moebius, padre de personajes inolvidables como el Teniente Blueberry. Ortega reconoce que hubo en esos años de inicio de la democracia una explosión del cómic y que Córdoba se aprovechó. Las jornadas comenzaron a decaer en los 90 por falta de apoyo público, pero dejaron un buen recuerdo por la familiaridad que había en ellas y que permitía que jóvenes aficionados, como recuerda el dibujante Paco Muñoz, acabasen de copas con sus grandes maestros y referentes. La desaparición de las jornadas dio pie a nuevos programas de cómic de menor dimensión, que aún perduran bajo el patrocinio de la Casa de la Juventud o de la Diputación. Pero el género entró en depresión, y se vivieron unos años, los 90, en los que no había apenas nada como recuerda Galadí. Quedaron, eso sí, algunos grupos a modo de resistencia, como es el caso de los autores vinculados a la histórica revista Killer Toons fundada en 1995 y que aún perdura, o de publicaciones de larga persistencia como el fanzine Fanzipote nacido en el 92 y promovido, entre otros, por Juan Román. Tampoco desistieron de su em- peño tipos de gran empuje cultural e inquietud comiquera como el propio José Vicente Galadí, el Juan Pérez o Rafael Infantes, que abanderaron o participaron en diferentes proyectos. Así hasta que con el inicio del siglo XXI comenzó a apreciarse una lenta mejoría hasta la actualidad, marcada por cierta sensación de resistencia de esta disciplina creativa frente a las dificultades de un medio inhóspito. Más conocidos fuera En ese contexto de moderado optimismo se abren paso algunos autores que han conseguido publicar con regularidad. Es el caso de Raulo Cáceres, que publica en EE. UU. en el sello Avatar Press y en Francia con la editorial Tabou y que ahora ultima una nueva edición de su adaptación de Justine y Juliette del Marqués de Sade. Reconoce que Francia y Estados Unidos son otro rollo y añora una industria española que permitiese a los artistas realizar creaciones para su propia tierra. En su caso se da la paradoja de que Internacional Raulo Cáceres, Miguel Ángel Ruiz o Leiva son autores que se han abierto hueco en Estados Unidos o Francia Semilla Las Jornadas del Cómic en los años 80 fueron el germen del que nacieron muchos creadores