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ABC DOMINGO, 16 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es conocer SOCIEDAD 71 Gil Tamayo llama a no resignarse y aunar fuerzas contra la despoblación Considera injusto que se quiera extender un velo de sospecha sobre multitud de sacerdotes MONTSE SERRADOR ÁVILA JOSÉ FRANCISCO SERRANO OCEJA OBISPOS CATALANES Y POLÍTICOS PRESOS El problema de algunos obispos en Cataluña no es ya un problema de prudencia pastoral La despoblación, la pederastia, la educación o la secularización formaron parte ayer de la sentida alocución del ex secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE) José María Gil Tamayo, durante su ordenación episcopal como obispo de Ávila. La catedral de la ciudad amurallada acogió una ceremonia en la que se dieron cita cientos de abulenses, además de peregrinos llegados, sobre todo, de Badajoz (provincia de la que es natural el nuevo prelado) decenas de sacerdotes y hasta 68 obispos, incluidos cinco cardenales. Gil Tamayo llegó a las puertas de la Seo poco antes de las once de la mañana, para formar parte después de la comitiva que le llevó hasta los pies del altar y comenzar así la ordenación, que fue presidida por el cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez. Precisamente, el purpurado, durante la homilía, pidió a Gil Tamayo que cuide y acompañe a los sacerdotes, porque la situación actual de la Iglesia en nuestras latitudes, requiere que seas para ellos padre, hermano y amigo Una vez ordenado obispo de Ávila, el que fuera secretario general de la CEE hizo un llamamiento a aunar fuerzas frente a la despoblación y el envejecimiento ante los que no podemos resignarnos pasivamente, sino colaborar todos en su remedio En este punto, apostó por la búsqueda de soluciones con creatividad y sin que se produzcan desigualdades territoriales C Gil Tamayo, durante la ceremonia de su ordenación episcolal RICARDO MÚÑOZ Fallece un familiar del prelado durante la ceremonia La ordenación episcopal de Gil Tamayo se vio ensombrecida por el repentino fallecimiento por un infarto de un primo carnal del prelado, que ocupaba uno de los bancos más próximos al altar. Los servicios de emergencia intentaron durante más de media hora reanimarlo y, a pesar de que fue trasladado hasta la ambulancia que se encontraba a la puerta de la catedral, el hombre, de 70 años, falleció. La ceremonia, que estuvo interrumpida durante unos 40 minutos, continuó después. Gil Tamayo, en su intervención final, pidió una oración por el fallecido. Aliento y ánimo No se olvidó de uno de los grandes problemas de la Iglesia, como es el de los abusos sexuales a menores, por los que pedimos perdón y trabajamos en su erradicación y prevención al tiempo que lamentó que se quiera extender injustamente un velo de sospecha sobre la multitud inmensa de sacerdotes que sirven a Dios y a la gente de forma fiel, abnegada y ejemplar Para ellos tuvo palabras de aliento y de ánimo afirmaciones que fueron respondidas con un largo aplauso del pueblo fiel allí congregado, que en varias ocasiones más interrumpió su intervención con esta muestra de afecto. Gil Tamayo, que eligió como lema de su ministerio No he venido a ser servido sino a servir defendió que la educación desde la cosmovisión cristiana sin complejos y con calidad, es un servicio social de primer orden ya que es una de las maneras mejores de contribuir al progreso y mejora de nuestra región Señaló, además, que la Iglesia podría ser la tercera comunidad autónoma en el volumen de ayudas sociales que presta. En otro momento de su intervención, en la que citó a Santa Teresa y San Juan de la Cruz, quiso proclamar la supremacía de Dios en un mundo secularizado como el nuestro, con derivadas políticas manifiestas, en que por una confesionalidad laica militante se trata de marginar el hecho religioso, especialmente el católico, ante la pasividad de no pocos cristianos que se resignan a vivir su fe como algo privado e intimista Agradecimientos del Papa La ceremonia comenzó con una breve intervención del Nuncio Apostólico de su Santidad, Renzo Fratini, quien agradeció, en nombre del Papa, la actuación pastoral de Jesús García Burillo durante los años que ejerció como obispo de Ávila y su siembra espiritual También tuvo palabras para Gil Tamayo, alabando su labor como secretario de la Conferencia Episcopal, mostrando cualidades prometedoras para la diócesis abulense Educación La educación, desde la cosmovisión cristiana sin complejos, es un servicio social de primer orden ada día que pasa sorprende más el nacional- clericalismo en Cataluña, una vuelta de tuerca al nacional- catolicismo. Es decir, la instrumentalización que de la Iglesia está haciendo el nacionalismo catalán. El mensaje evangélico es claro: Porque estuve en la cárcel y vinisteis a verme pasa a gozar del Reino de los cielos. Por tanto, nada que objetar, en principio, a que el arzobispo de Tarragona y los obispos de Gerona, Solsona y Vic hayan visitado, y vayan a seguir visitando, a los políticos independentistas presos. Esos obispos sabrán con cuanta frecuencia van a las cárceles, a qué tipo de presos acompañan y qué hacen y dicen cuando están en la prisión. Otra cuestión no desdeñable es la publicidad que se ha dado a cada visita, que ha sido calificada oficialmente como discreta pero comprometida Entendemos que comprometida con la persona, no con la causa que hace que esa persona se encuentre en prisión preventiva. El colmo de ese nacional- clericalismo está en el llamamiento por parte del obispo de Solsona, Xavier Novell, al ayuno político. Es decir, un obispo secundando la iniciativa política de un gobernante para una causa más que discutible. ¿Pero no habíamos quedado en que, con el Concilio Vaticano II, los obispos debían ser maestros en evitar la confusión entre fe y política, servidores a la libertad de todos por la no identificación de la fe con una determinada forma política? Da la impresión de que el problema de algunos obispos en Cataluña no es ya un problema de prudencia pastoral. Esa virtud que consiste también en la capacidad para valorar las circunstancias y discernir las acciones más apropiadas en cada caso, según sus específica misión de padres y pastores de todos los fieles de su diócesis. San Gregorio Magno dijo en una ocasión que el obispo ha de tener nariz es decir, olfato que le permita distinguir lo que es positivo y lo que es negativo, lo justo y lo injusto, lo que hace posible la libertad de la Iglesia y lo que la impide. La pérdida de olfato anosmia es ahora una forma de ceguera pública.