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58 INTERNACIONAL DOMINGO, 16 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es internacional ABC La ola amarilla languidece en Francia pero no se apaga Baja la presencia de manifestantes en el quinto sábado de protestas, y aumenta su radicalidad JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS l quinto acto de la crisis de los chalecos amarillos tuvo ayer menos manifestantes en París y en toda Francia, pero confirmó la fragmentación, radicalización y metamorfosis de una franquicia social y política que la extrema derecha, la extrema izquierda y un arco muy amplio de sectores sociales utilizan para plantear reivindicaciones que van de lo razonable a lo apocalíptico. Según las cifras oficiales del ministerio del Interior, en toda Francia solo se habrían manifestado entre 35.000 y 50.000 chalecos amarillos. Cifra aparentemente irrisoria, en un país de 67 millones de habitantes, que no consigue reducir y ocultar una realidad callejera mucho más espectacular. En París, las manifestaciones de los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo fueron relativamente modestas: de 1.500 a 3.000 manifestantes, en una avenida de dos kilómetros de largo. La modestia relativa de esa participación terminó teniendo un rostro siempre inquietante: nueva batalla campal, con muchos gases lacrimógenos y cañones de agua. La gran novedad de las manifestaciones parisinas fue la irrupción de los chalecos amarillos en la legendaria plaza de Saint- Germain- des- Prés y en la histórica plaza de la Ópera. En su origen último, las reivindicaciones de los primeros chalecos amarillos (clases medias que temen la precariedad en la Francia profunda y periférica) eran relativamente tradicionales: protesta contra la subida del precio de los carburantes, protesta contra la presión fiscal, protesta contra la precariedad en la periferia de las grandes y medianas ciudades de provincias. El presidente Macron cedió significativamente: la subida del precio de los carburantes ha sido aplazada indefinidamente; se subirán 100 euros al salario mínimo; se anuncian menos impuestos... esas concesiones han sido insuficientes. Y las nuevas galaxias y familias de la franquicia de los chalecos amarillos tienen muchas otras exigencias. En la parisina plaza de la Ópera, las banderas de la extrema derecha, las banderas de los nacionalistas corsos y las pancartas de extrema izquierda E AFP Burdeos Unos 4.500 chalecos amarillos se manifestaron en la ciudad y 14 personas fueron detenidas, según la prefectura EP Toulouse Según Afp, ayer se congregaron 4.500 manifestantes, más que en la capital. Se registraron varios enfrentamientos leves con la Policía avanzaban reivindicaciones que rozan lo apocalíptico: la instauración del Referéndum de Iniciativa Ciudadana (RIC) que exigiría una laboriosa reforma institucional; la revisión de varios de los fundamentos del modelo político nacional: menos diputados, nuevas relaciones de representación política; la supresión del Senado, subidas sustanciales de las rentas mínimas... Esas exigencias de nuevo cuño cohabitan con una rosario de reivindicaciones que oscilan entre la revolución nacional de los grupúsculos de extrema derecha y la revolución social de los grupúsculos de extrema izquierda. Diversidad Si las reivindicaciones y batallas campales confirmaron la gran e imprevisible metamorfosis de las distintas y antagónicas familias de chalecos amarillos, en las grandes ciudades de provincias y en millares de rotondas de toda Francia se confundían ayer ese mismo rosario de reivindicaciones, en orden disperso pero muy tenso, con una tónica aparentemente general: poco manifestantes, pero muy radicales. En Burdeos (1.215.000 habitantes) hubo unos 6.000 manifestantes; en Nantes (950.000 habitantes) unos 5.000; en Toulouse (472.000 habitantes) unos 4.500 manifestantes... En Lyon, Marsella, Lille y un largo rosario de ciudades de provincias se produjeron manifes- AFP Estrasburgo Cien manifestantes se reunieron para recordar a las víctimas del atentado del pasado martes, dejando un chaleco amarillo en el memorial