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ABC MARTES, 11 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es cultura CULTURA 63 Los sonetos dispersos de Pablo García Baena se reúnen en un libro Al vuelo de una garza breve recopila más de 40 poemas, la mayoría no publicados LUIS MIRANDA CÓRDOBA Toros No hay más que asomarse a cualquiera de las páginas de sus libros de poesía para comprobarlo: Pablo García Baena amaba sobre todo el verso libre, sin extensión fija y sin rimas. Sus lectores saben lo cómodo que se sentía en la musicalidad del alejandrino, pero también saben que lo combinaba con versos más largos y más pequeños, y siempre con un sentido muy refinado de la musicalidad y del ritmo. Así sucede en la mayor parte de sus libros, desde Rumor oculto hasta Los campos elíseos Pero Pablo García Baena, que conoció y disfrutó de la poesía clásica española de todos los tiempos, también cultivo uno de los metros más clásicos, el soneto, y lo hizo con cierta asiduidad y bajo ciertas premisas, hasta el punto de que muchos nunca se habían publicado en un libro. Once meses después de la muerte del escritor, la editorial Renacimiento publica Al vuelo de una garza breve los sonetos completos de Pablo García Baena, que ha reunido el poeta Rafael Inglada en un volumen que además contextualiza cada pieza, y que se presentó ayer en Córdoba. No es su primer libro de sonetos, pero sí el primero que tiene vocación de compilarlos todos. En 1971, Pablo García Baena publicó Almoneda. Doce viejos sonetos de ocasión en el que, a pesar de su título, reunió trece piezas que se habían hecho para distintos momentos. El volumen actual suma más de cuarenta sonetos que en su mayoría no estaban en un libro, y tampoco en las distintas ediciones de las Poesías completas que incluían sin embargo una serie de poemas que no formaban parte de ningún volumen. ¿Por qué? Según Rafael Inglada, Quizá él, que cultivaba sobre todo el verso libre, consideraba que era más una cosa ocasional, aunque no pensara que por eso fueran menores Las circunstancias Rafael Inglada planteó este libro a Pablo García Baena en los últimos meses de su vida, y el poeta aceptó, pero no pudo llegar a verlo publicado. No se ha conformado con reunir los sonetos, sino, lo que ha sido más difícil, también por averiguar las circunstancias en que cada uno se escribió o cómo se encargaron. Ahí está una de las claves de por qué los sonetos están fuera de los libros oficiales de poesía Terminado en 2017 El libro tiene el último poema del escritor cordobés, dedicado al pintor Miguel del Moral de Pablo García Baena: el hecho de que muchos de ellos son dedicatorias o nacen de peticiones de personas para ciertos actos. En el volumen están por ejemplo los que escribió para los titulares de la cofradía del Remedio de Ánimas, en cuya fundación participó, y que habían aparecido en revistas. De ellos es conocido el que dedicó a la Virgen Abadesa del llano, prelada de los lutos con versos alejandrinos, en lugar de los endecasílabos clásicos. En otras ocasiones, escribió algún epitalamio (es decir, un poema para una boda) o un soneto dedicado a la profesión como religiosa de María Catalina Velasco, madre del pintor Ginés Liébana, que tomó los hábitos al enviudar. Aunque se distinguiera por el verso libre, el último poema que escribió Pablo García Baena en su vida fue precisamente un soneto, como destacó Rafael Inglada. Se trata de un texto dedicado al pintor Miguel del Moral, que Pablo escribió en el verano de 2017, y que tenía terminado en octubre Es decir, tres meses antes de morir. En 2017 se cumplía el centenario del nacimiento del artista, que definió el estilo de la revista Cántico con el famoso Ángel del Sur, y Pablo García Baena, que lamentó lo poco que se le había recordado en Córdoba en aquel año, lo quiso recordar con un soneto que tituló In memoriam y que comienza así: Sabías el color de la tristeza los grises del adiós, el grana fiero que rubrica la tarde del torero y ciñe de alamares su tristeza Antonio Ferrera sale a hombros en la Monumental de México ABC MÉXICO Antonio Ferrera fue el triunfador de la corrida celebrada el pasado domingo en la Monumental de México en el marco de la Temporada Grande. También destacó Juan Pablo Sánchez, pero se marchó sin trofeos. Los toros del hierro de Zacatecas resultaron desiguales en casta y presentación en un festejo que congregó un cuarto de entrada, según recoge la crónica de Efe. La corrida se inició con protestas por la pobre presentación del primero de la tarde. Peor fue el comportamiento del animal, sin fuerza ni raza. Antonio Ferrera lo toreó muy cruzado al principio para robarle unos pases de mérito. Luego estiró la faena innecesariamente con el rival muy parado. Una estocada caída acabó con la vida del animal y el juez de plaza no concedió acertadamente la oreja, pedida por parte del público. El extremeño dio una vuelta al ruedo. Con el que abrió la puerta grande, el torero pacense empezó con una tanda ligada pero con distancia y pico. Después basó su faena en pases sueltos aprovechando la embestida eléctrica del animal y su mucho recorrido. El toro iba por momentos con la cara a media altura, más por la renuncia de Ferrera a un toreo profundo que por las capacidades del astado. Su lidia, muy teatral y de adornos heterodoxos, caló en el gusto de los espectadores. El veterano matador paseó los trofeos junto con Javier Borrego Estrada, propietario de la ganadería de Santa Bárbara. Buena faena de Sánchez Juan Pablo Sánchez volvía tras sus prometedoras dos tardes del ciclo pasado. El diestro mexicano no defraudó con un concepto del toreo muy puro frente a los dos peores bureles. Al manso y parado primero lo llevó con mucho gusto y cabeza al centro del ruedo. Allí, con las zapatillas fijas en la arena y citando de frente al pitón contrario, ejecutó las dos mejores series. La muleta de Sánchez se inventó al animal, con una faena perfecta en temple y colocación, con mucho sitio. Pinchó y tuvo que recurrir al descabello tras una segunda media estocada. El que cerró plaza no dio opción al de Aguascalientes, que aun así estuvo cruzado con el de Santa Bárbara. El público afeó la lidia de Jerónimo al encastado y complicado segundo, al que no supo hacer entrar en la muleta. Tampoco llegó a buen puerto su propuesta de toreo arremolinado al quinto. Rafael Inglada, que ha reunido los poemas, con un ejemplar del libro ROLDÁN SERRANO