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14 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA MARTES, 11 DE DICIEMBRE DE 2018 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO NO LE FUNCIONARÁ Cediendo ante la revuelta Macron no se ayuda, al revés IAGNOSTICAR el mal de Francia es sencillo. Un país pródigo en dones. Una nación rica, que durante tres siglos ha vivido de maravilla, en gran medida por sus méritos. Pero la opulenta y feliz Francia fue tornándose perezosa, perdió el hambre laboral de algunos de sus competidores léase Asia y hoy vive por encima de sus posibilidades. Además, la integración de sus inmigrantes magrebíes dista de ser un éxito (hoy es el primer país musulmán de Europa, con 5,7 millones de mahometanos) Francia llegó al esprint final del siglo XX con un fuerte estatismo protector, que le había funcionado bien. Pero el revolcón de la globalización y la irrupción del frenético mundo digital convirtieron al modelo galo en lento e ineficiente. El problema está sobradamente diagnosticado. Sarkozy, Hollande y ahora Macron. Todos llegaron al poder prometiendo poner el reloj de Francia al día. Sarko resultó un mandatario de mucha bravata y pocos hechos. Hollande fue directamente un cantante, alérgico a toda reforma (salvo la de mudar de amante) Macron, de 40 años, que llegó en mayo de 2017 a lomos de una ola de popularidad, sí parecía el reformista esperado. Pero ayer hincó la rodilla ante las protestas callejeras. Ya es otro más de los presidentes lampedusianos de la V República: mucho bla, bla, bla... para que nada cambie. Macron tenía anoche dos opciones. Una: decirles la verdad a los franceses, a lo Churchill del sudor, esfuerzo y lágrimas Explicarles que para seguir viviendo bien no tienen otra vía que asumir ahora ajustes y trabajar como posesos, porque el mundo se ha vuelto hipercompetitivo. Dos: entonar el mea culpa, sacar la chequera social al estilo del populismo de izquierdas e intentar calmar la revuelta a golpe de subvención. Optó por lo segundo. No le saldrá bien. La lectura de los radicales Le Pen y Mélenchon y de las personas de los chalecos amarillos será demoledora para él: Ves cómo sí podía dar más dinero. Ves cómo nos estaba engañando. Ves cómo sí se había olvidado de la gente de la calle y sus problemas O dicho de otro modo: ves cómo Francia es muy rica y puede seguir abonada a la teta pública. Macron anuncia una subida inmediata de cien euros en el salario mínimo; las horas extras no tributarán; habrá mejoras para los pensionistas que cobran menos de 2.000 euros. El gasto extra puede irse a 15.000 millones. Y sin embargo... ¿Creará más empleo? No, porque eso depende de las empresas y de que dispongan de un entorno dinámico y flexible. ¿Caerá el paro juvenil? Al revés. ¿Mejorarán los suburbios deprimidos? ¿Aumentará la marchita productividad? ¿Resultará Francia más atractiva para el capital exterior? No, no y no. Macron se ha comprado unos meses en el cargo pagándolos con el dinero de todos los franceses. Un parche, porque esta era histérica de la gran aceleración digital ha provocado que se acorten los ciclos de políticos, altos ejecutivos y hasta entrenadores de fútbol. En unas semanas, o antes, volveremos a ver en la calle a los chalecos amarillos (que dudo mucho que fuesen la creación espontánea de doce amigos citados por Facebook, como se nos ha contado) A Rusia le encanta ver a la UE en combustión. A Trump, también. D VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE LA LÍNEA HINDENBURG Los farsantes, como los enanos de Monterroso, tenemos un sexto sentido para reconocernos REER que Christian Gálvez es un experto en Leonardo es como creer que el vinagre de Módena es vinagre de Módena. O que en El tatuador de Auschwitz todo lo que se cuenta es verdad. Ni siquiera es cierto el número tatuado, que hay que tener tino. Christian Gálvez, al que la asociación que reúne a los historiadores de arte ha criticado por su exposición sobre Leonardo en el Palacio de las Alhajas, dice que se ha tenido que enfrentar a mogollón de prejuicios Te lo juro por Taburete. Critican su intrusismo por montar una exposición contribuyendo a difundir bulos. Por ejemplo, que el autorretrato de Da Vinci expuesto lo sea. Y encima lo respalda la Biblioteca Nacional. Por su parte, Heather Morris ha dicho sobre su novela que el libro no pretende ser una obra académica histórica de no ficción. Eso se lo dejo a los académicos e historiadores Qué pena que Simone Veil esté muerta. Aunque tuvo tiempo de criticar a Roberto Benigni: Ningún niño estuvo junto a su padre en ningún campo, y ningún deportado vivió una liberación parecida al happy end milagroso y ridículo con el que termina la película Y hasta a Steven Spielberg por La lista de Schindler Caricaturiza la realidad histórica porque fueron cincuenta personas como máximo las que pudieron beneficiarse del acto de valentía de Schindler. Está lejos de ser poco, pero no se corresponde con el argumento de la película C Si mogollón de prejuicios ya era una expresión que me había ganado, también escuché al muchacho que habla rápido explicar la exposición que ha comisariado y añadir que continuaba en Biblioteca Nacional Así, sin artículo. Como cuando se nombra a la Pasionaria sin el la (a Nancy Mitford se le escapó ese lenguaje U o no U) Pero no creo que Christian Gálvez sea distinto que muchos tipos reconocidos por su gran cultura. Lo mejor es que engañan al personal. Y los farsantes, como los enanos de Monterroso, tenemos un sexto sentido para reconocernos. Tampoco creo que Gálvez sea distinto de Pedro Sánchez, Rivera, Iglesias, Casado y Abascal. Uno se dedica a Leonardo y los otros a la política. Hay quien se los cree y quien cree que sueltan cosas de calado. Abascal, y específicamente los votantes de Vox, están teniendo que sufrir igualmente mogollón de prejuicios Los de los periódicos y las teles van a pueblos con la zapatilla en la mano a ver quién demonios ha votado a Vox. Y aunque Marinaleda no sea Alsasua o el pueblo de Boadella, Cristina Pardo ha pedido perdón por el reportaje fue desafortunado que buscaba a las 44 personas que votaron a la formación de Abascal. Aquí podría vivir un votante de Vox (una reportera delante de una casa) Pero, pero, pero... Y Jerry Lewis preocupado toda su vida por El día que el payaso lloró (1972) El payaso de la película conduce a los niños judíos a las cámaras de gas de Auschwitz. Quien la ha visto la describe perfecta en su monstruosidad Tan equivocada que sería imposible mejorarla. Podremos verla en 2025. A la película maldita de Jerry Lewis se ha añadido el reportaje maldito del programa de Pardo. Según Fausto Fernández, pondrá en su sitio al insufrible Roberto Benigni. Pero es que Benigni está en su sitio. Como Gálvez. Ahora se han enterado de que en este bar se juega. Una vez preguntaron a Eduardo Haro Ibars a qué se dedicaba: Fundamentalmente voy a bares Otra vez habló en la Universidad de Murcia y dijo que había que sacar una metralleta y matar a todos los fascistas. Bueno, ya se ha construido la línea Hindenburg para defenderse de fascistas o de expertos en Leonardo.