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70 ABCdelOCIO VIERNES, 23 DE NOVIEMBRE DE 2018 abc. es ABC C ine Superlópez Ocho apellidos del planeta Chitón Borja Cobeaga y Diego San José, creadores de Ocho apellidos vascos adaptan el cómic del héroe más castizo y normal de la galaxia FERNANDO MUÑOZ i la española Yvonne Blake diseñó el traje de Superman, Superlópez le hace un traje a España. Uno a la medida. El de un joven mileurista que no sobrevive gracias a sus poderes sino a la ayuda de los padres. Por eso, al muy normal de Juan López la capa y las mallas le quedan anchas, porque una madre, que es quien le cose el vestido, siempre ve a su hijo más gordo de lo que está en realidad. Tener supervelocidad o superfuerza no te quita tener que pagar la hipoteca o el IVA defiende el hombre detrás de la cámara, Javier Ruiz Caldera. Y le da la réplica Dani Rovira, que se mete en la capa de Superlópez y en la mediocridad del alter ego Juan López. En ninguna otra película el héroe se ha sentado a hablar con sus padres para que le digan de dónde viene, ni el padre le ha dicho que se tire de un edificio para ver cómo vuela. Superlópez salva al mundo, sí, pero empieza en su familia, que es como algo muy de barrio, muy nuestro ratifica. Mientras Marvel o DC centran sus películas en las capacidades extraordinarias de sus protagonistas, aquí el extra desaparece y se fija en lo ordinario. En el día a día de un oficinista anodino con un jefe mezquino (Julián López) y una ex que aparece en el momento justo. La vida diaria retratada por los guionistas Borja Cobeaga y Diego San José, los mismos de Ocho apellidos vascos o Pagafantas Y ahí es donde la película echa a volar sin necesidad de capas, solo con la ropa de un martes cualquiera. S El personaje creado por el dibujante de cómic Jan (Juan López Fernández) nació en 1973 como parodia de Superman. Si uno nacía en el planeta Krypton y aterrizaba de bebé en EE. UU, otro es concebido en Chitón y llega en una nave espacial a las afueras de Lérida siendo un recién nacido. Hasta ahí las similitudes. Porque cada uno es él y su circunstancia, y a uno le ha tocado criarse en un lugar donde desde pequeñito parece que te va mejor si eres una medianía que si destacas por tu talento critica el director. En España, clavo que sobresale pide martillo aconseja el padre (Pedro Casablanc) al rarito de Juan cuando el niño comienza a hacer cosas raras en el colegio y sus compañeros le dan de lado. Es una realidad en nuestro país y la hemos traído a la película: si tienes superpoderes, igual es mejor que los ocultes para pasar desapercibido, aunque al final se demuestra que uno es lo que es explica su director. Frente a él, Dani Rovira, que de ser aplastado por destacar sabe un rato, sonríe cuando se le pregunta si él está de acuerdo con el consejo que le dan a su protago- Familia. Arriba, los padres biológicos del héroe, encerrados en el Planeta Chitón. A la derecha, los López, que lo acogen en la Tierra nista: Lo que yo llevo a mi vida y aconsejo a quien se sienta diferente o tenga un talento o una virtud es que la desarrolle. Sé feliz. Es preferible que te critiquen a que pases una vida frustrada. Aunque se haga parodia de esto, para mí el mensaje es que Superlópez admite su naturaleza, que es salvar a la gente, aunque lo pongan a parir en las redes sociales. Si te dejas condicionar por lo que la turba te dice nos convertiremos en un país aburrido y anodino. Y totalmente triste. Ese mensaje me mola: haz caso a tu naturaleza y que te dé igual lo que la gente dice apunta el hombre que presentó en tres ocasiones la gala de los premios Goya y que lo dejó hastiado de los comentarios hirientes de gente anónima en pijama desde el salón de casa. Explotar por explotar El legado de Jan Los cómic que el historietista Juan López Fernández, Jan, lanzó en la década de los setenta escondían, bajo la capa de Superlópez, una crítica a la sociedad que debía salvar Juan López. Una denuncia que en la película aparece diluida por la comedia del personaje y por su ámplia vocación familiar. Yo he sido lector del cómic toda la vida indica el director Ruiz Caldera. Cada volumen era una crítica social a algo, pero sobre todo era una aventura fantástica con comedia situada en Barcelona, y mola ver a un superhéroe en lugares que reconoces. La película es mucho más familiar y de orígenes, por eso la crítica no la queríamos poner en primer plano Al héroe llegado del planeta Chitón a las afueras de Lérida lo vemos, ya en su madurez, viviendo en Barcelona. Por ahí vuela y se enfrenta a la villana interpretada por Maribel Verdú. Una batalla que poco tiene que ver con las de La liga de la Justicia o Los vengadores Aquí hay menos explosiones. ¿Hubiera cambiado algo esta historia de tener un presupuesto de 200 millones de euros? No podemos competir a nivel de efectos visuales, pero tampoco queríamos dice el director Ya no nos impresiona ver en cine cómo destruyen una ciudad, lo hemos visto tantas