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70 CULTURA SÁBADO, 17 DE NOVIEMBRE DE 2018 abc. es cultura ABC Función Todas las mujeres llega al Gran Teatro como una comedia que hace pensar L. M. CÓRDOBA Me interesa la palabra, los géneros son para moverse entre ellos Luna Miguel Escritora LUIS MIRANDA CÓRDOBA El Gran Teatro recibe a las 20.30 horas de hoy la comedia Todas las mujeres una reivindicación de la igualdad de género que narra la historia de un donjuán a través de las distintas féminas, cada una en su ámbito, que han pasado dejado huella en su vida. Con un texto original de Mariano Barroso y Alejandro Hernández, adaptado a la escena por Daniel Veronese, responsable también de la dirección, el montaje está protagonizado por Fele Martínez, en el papel de Nacho, un veterinario mujeriego, y cinco personajes interpretados por un solvente y reconocido elenco femenino: Nuria González (que da vida a la ex del seductor) Lola Casamayor (la madre) Cristina Plazas (la psicóloga) Lucía Barrado (la nueva conquista) y Mónica Regueiro (la cuñada) Con todas ellas, Nacho tiene cuentas pendientes y a todas ellas se tiene que enfrentar para resolverlas. Al lado de la parte cómica, la función también tiene su lado dramático, el de un ser que en vez de afrontar sus problemas prefiere escapar de ellos y se va complicando más la vida. Escena Fundación Cajasol lleva los clásicos del teatro a los estudiantes L. M. CÓRDOBA Enamórate de Lope y Una noche blanca con los clásicos se vieron ayer en la sede de la Fundación Cajasol de Córdoba. Estas dos piezas se integran dentro del programa de teatro social educativo que la Compañía de Blanca Marsillach lleva desarrollando desde hace diez años. Tiene como objetivo acercar el Siglo de Oro a estudiantes de Secundaria y Bachillerato de forma diferente: desde las tablas, dándole la oportunidad que lo hagan ellos mismos en el escenario. Es una adaptación de la producción que Adolfo Marsillach representó en su momento junto a Amparo Rivelles y a María Jesús Valdés. En esta reinterpretación de la poesía del Siglo de Oro, el repertorio origilnal ha sido despojado de la mística, quitando los poemas de Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz. Se han quedado otros que, por su temática, son más actuales y asequibles para los espectadores del momento. Luna Miguel presentó ayer en Córdoba El funeral de Lolita publicado por Lumen, su primera novela, en que una mujer acude a su ciudad natal para el entierro del profesor del que estuvo enamorada. -Si la patria de una persona es su infancia, ¿qué es la adolescencia? -Yo creo que es la adolescencia es un poco la antesala del infierno (ríe) Sí es cierto que después de una época tan plácida como la infancia, la adolescencia de repente es la turbulencia absoluta y también la prueba de fuego para lo que luego seremos de adultos. ¿Nos decantamos entonces? -Sí, todos los errores y todas las virtudes y todo lo bueno que aprendemos durante la adolescencia es lo que luego nos va a definir. O va a definir aquello a lo que queremos llegar o aquello de lo que queremos huir totalmente. -En el libro hay muchos hilos de los que tirar y que sugieren. Por ejemplo, las amistades que se pierden, como el caso de Rocío, que relata a Helena que ha fallecido Roberto. -Esto es una cosa que creo que nos pasa a todos y más en la época de las redes sociales. Parece que seguimos unidos a personas a las que hemos conocido muy brevemente o amigos del pasado porque los vemos todos los días por las redes sociales, pero en realidad también me pregunto a veces cuánto sabemos de ellos. ¿Deja sentimiento de culpa? -Sí, totalmente, muchas veces lo pienso. A raíz de la publicación de El funeral de Lolita también he entrado en contacto con amigos del pasado que ahora me escriben para felicitarme y se queda esa culpabilidad de no haber mantenido la relación con ellos. Pero también es cierto que no podemos hablar con todo el mundo todo el rato. La soledad también es necesaria. -La protagonista de su libro vuelve al pasado, a su ciudad natal, al profesor del que se enamoró, a las antiguas amigas. ¿Mueve mucho un viaje así, y es viaje en muchos sentidos? -Sí, yo he vivido en varios sitios. Toda mi infancia y parte de la adolescencia la pasé en Almería, toda mi época de la Universidad la pasé entre Madrid y Alcalá de Henares, donde vivía con mi abuela. Uno tiene la sensación de que va dejando cosas en distintas ciudades y que cuando vuelve a ellas todas regresan de golpe. Quería provocar esa sensación durante la lectura. -Esta es su primera novela tras varios poemarios. ¿Ha conservado el gusto por la palabra precisa. -Ayer me decían en la presentación Luna Miguel, durante una entrevista reciente en Sevilla que esta obra era transgénero porque jugaba con la no ficción del diario, con la ficción y la poesía. Me interesa muchísimo la palabra en general y los géneros son simplemente guías para dejarnos llevar y para movernos entre unos y otros. Por eso siempre digo que más que un salto a la novela es una especie de baile. Me INÉS BAUCELLS Adolescencia Todos los errores y virtudes de esa época es lo que luego nos va a definir gusta la ficción, la poesía y el periodismo y utilizaré cada uno de esos registros según la historia que tenga que contar. -Su novela había creado expectativas. ¿Presiona saber que mucha gente quería leerla? -La presión está siempre ahí. Incluso desde adolescente, porque empecé a publicar en el blog y en redes sociales, y ya había presión. Siempre está ese miedo. Ya ni siquiera por ser la primera novela, sino porque tenía una base de lectores que venía de la poesía, y la novela tenía que ser ese paso para llegar a los lectores que yo ya tenía, pero también para ampliarlos. Yo sabía que iba a llegar a más gente, pero a la hora de escribir no pensaba en ello. Lo pensaba después, pero mientras escribes te desentiendes, porque estás centrado en tus personajes.