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26 CÓRDOBA SÁBADO, 17 DE NOVIEMBRE DE 2018 cordoba. abc. es ABC TRIBUNA LIBRE APUNTES SOBRE DESPOBLACIÓN RURAL POR EDUARDO MOYANO Por ahora, no hay un problema grave de despoblación en nuestra provincia, pero sí hay problemas serios en el ámbito económico... E l tema de la despoblación rural está de actualidad, habiendo entrado incluso en la agenda política. El actual gobierno de Pedro Sánchez ha mantenido la figura del Alto Comisionado, creada por el gobierno Rajoy, anunciando incluso la elaboración de una Estrategia para el Reto Demográfico. Esta iniciativa me parece un acierto, ya que el problema de la despoblación del medio rural hay que enmarcarlo en el más amplio del declive demográfico que sufre nuestro país y que se refleja en las bajas tasas de natalidad y los elevados niveles de envejecimiento de la población española. En relación con la despoblación rural, lo primero que nos dicen los datos demográficos es que este problema es muy diverso. No es lo mismo hablar de despoblación en Aragón o Castilla y León, donde la densidad demográfica es inferior a los 5 habitantes por kilómetro cuadrado, y la mayor parte de sus municipios no superan los 100 habitantes, que hacerlo en Andalucía, donde predomina una estructura de pueblos grandes y medianos con poblaciones por encima de los 10.000 habitantes. Otra conclusión que cabe extraer es la necesidad de elevar la escala del análisis para pasar de lo municipal a lo comarcal, de tal modo que las políticas puedan abordarse teniendo en cuenta la problemática de la comarca en su conjunto y no de los municipios por separado. También hay que tener en cuenta que las inversiones en infraestructuras y equipamientos, siendo necesarias, no son suficientes para frenar el declive demográfico de las áreas rurales. Es una realidad que, a pesar de la mejora evidente de nuestras carreteras y de los equipamientos sociales en el medio rural, los pequeños pueblos siguen perdiendo población. Además, el fuerte aumento del empleo en el sector de los servicios públicos (educación, salud, medio ambiente, no frena la despoblación, ya que la mayor parte de las personas que ocupan esos empleos no residen en los pueblos, sino en la capital de la provincia. Respecto al acceso a la educación superior, los jóvenes del medio rural tienen posibilidad de estudiar en las universidades y obtener una titulación superior, pero eso, lejos de garantizar su permanencia en el origen, lo que les abre es un horizonte de oportunidades que los lleva a vivir en otras zonas, generalmente urbanas. La realidad es que, en sintonía con el modelo de desarrollo basado en el consumo y el ocio, el proceso de concentración urbana es imparable, ya que la ciudad, a pesar de todos los problemas que acarrea, ofrece más oportunidades que el medio rural. A nivel mundial, son ya más las VALERIO MERINO personas que viven en áreas urbanas. En el caso de Andalucía, el tema no adquiere los tintes dramáticos que en las regiones al norte del Tajo, lo cual no quiere decir que debamos ignorarlo. Dada nuestra estructura de pueblos grandes, no se aprecia un problema general de despoblación, aunque puedan identificarse zonas muy puntuales donde el declive demográfico es más acusado. Por ejemplo, en comarcas del norte de Córdoba, como el Valle del Alto Guadiato, es indudable el problema de despoblación, provocado sobre todo por la práctica desaparición del sector industrial- minero, y por la pobreza en recursos agrarios de la zona. Sin embargo, en el Valle de los Pedroches, aunque se ha producido un descenso general de la población, sus efectos se minimizan al comprobar que se mantiene la población en las cabeceras de comarca. Algo similar ocurre en zonas como la Subbética, mientras que en las comarcas situadas en las áreas de campiña o en las riberas del Genil, la mayor parte de sus municipios no sólo mantienen población, sino que la aumentan. El problema de las comarcas cordobesas, y por extensión de muchas andaluzas, no es, por tanto, la despoblación, sino en cómo garantizar a medio plazo la sostenibilidad de la actividad económica para hacer frente a los nuevos retos: el relevo generacional, el envejecimiento, la digitalización de la agricultura, la instalación de jóvenes emprendedores, el acceso de la mujer al mercado de trabajo, Para ello, es necesario, sin duda, que continúen las políticas de infraestructuras y equipamientos (aunque con criterios algo diferentes) para dar prioridad a nuevos temas, como por ejemplo la extensión de la banda ancha de las comunicaciones. Asimismo, es necesario redefinir el papel de las diputaciones para que puedan desempeñar, aún con más eficacia, las funciones de cohesión territorial y de atención a los municipios pequeños. Finalmente, la cooperación intermunicipal es un elemento fundamental para hacer comarca y aprovechar las economías de escala y las sinergias entre ayuntamientos para afrontar desafíos complejos de forma individual. Ese debe ser el marco institucional que debe permitir a la sociedad civil cordobesa desplegar todo el potencial que encierra. Las políticas públicas son necesarias, pero si no hay una sociedad civil dinámica será muy difícil afrontar los retos futuros. Es verdad que, por ahora, no hay un problema grave de despoblación en nuestra provincia, pero sí hay problemas serios en el ámbito del desarrollo económico que, si no se resuelven, hará que, dentro de una década, la imagen de la España vacía suscrita al norte del río Tajo, se extienda también por las áreas rurales de Andalucía. EDUARDO MOYANO es sociólogo del Institto de Estudios Sociales de Andalucía (IESA)