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70 ABCdelOCIO VIERNES, 19 DE OCTUBRE DE 2018 abc. es ABC C ine La buena esposa Glenn Close, a la sombra del Nobel La actriz da vida a una mujer que aparcó su ambición por ayudar a triunfar a su marido MARÍA ESTÉVEZ Glenn Close y Jonathan Pryce, de camino a Suecia para coger el Nobel S i en la década de los ochenta Glenn Close triunfaba con la mujer vengativa y peligrosa de Atracción fatal en 2018, a sus 71 años, se transforma en La buena esposa una mujer que dedicó su vida a ayudar a triunfar a su marido escritor. Pero al final, el éxito de él, premio Nobel incluido, no cura la herida de una esposa que sacrificó su ambición personal y su vida plena. Si por Atracción fatal logró su primera nominación al Oscar como mejor actriz (antes lo estuvo en la categoría de reparto) las quinielas la sitúan como favorita de este año, con permiso de Lady Gaga en Ha nacido una estrella para lograr, al fin, su primer Oscar. Seis nominaciones sin premio son poca pedrea para la única gran actriz de su generación sin galardón. Glenn Close se quita presión. No me inspiran los premios sino las buenas historias. Me gusta encontrar ese rigor en la gente con quien colaboro contó la actriz a ABC. La buena esposa que se estrena hoy, juega con la crisis del matrimonio como denuncia de la situación de la mujer en la sociedad. Una historia que pese a que se rodó hace casi dos años, entronca con la denuncia del MeToo: Es algo increíble. Me parece colosal que suceda. El filme se suma a una conversación necesaria desde hace mucho tiempo. Tienes que recordar que esta película ocurre antes del feminismo, cuando el único modelo a seguir son las mujeres que no hacen lo que desean. Ahora el movimiento MeToo es mucho más profundo. Estoy convencida que esto ya no tiene vuelta atrás defiende la intérprete. Bajo la inspiración de su madre, la actriz reconoce que se acordó de ella durante el rodaje. Hay mujeres programadas para seguir a sus parejas sin sentirse plenas. Quiero decir, mi madre fue una mujer muy inteligente, con inclinaciones creativas, pero siempre puso a mi padre primero. Él pedía y ella se lo daba, pero él nunca ayudó a mi madre a desarrollarse. Creo que ella se enfadó, pero no rompió sus votos matrimoniales. Recuerdo que cuando murió me dijo: No he conseguido nada A lo que le contesté: Pero mira la familia que tienes Más allá del trauma, Glenn Close defiende el amor que crece bajo todas las circunstancias: Los protagonistas de La buena esposa han estado juntos tanto tiempo... Pese a la presión y una pelea seria que tienen, cuando les dicen que El premio L A BUENA ESPOSA Dirección: Björn Runge. Con: Glenn Close y Jonathan Pryce ANTONIO WEINRICHTER U n escritor norteamericano recibe la noticia de que la Academia sueca le ha otorgado el premio Nobel y acude a recibirlo con su esposa. Como ocurre en otras películas recientes sobre matrimonios tan longevos que parecían haber sobrepasado la fecha de caducidad, el viaje a Estocolmo propicia una crisis. Una grieta se abre en lo que aparentaba ser una de esas relaciones que el tiempo compartido ha convertido en simbióticas, con todas sus pequeñas o no tan pequeñas fisuras. El problema viene de lejos pero tiene que ver con el premio, la pompa y la circunstancia, precisamente. No es cosa de destriparlo aquí, claro, porque parte del placer que proporciona esta pequeña película de cámara está en su revelación gradual. Sobre todo porque eso significa fijarse desde muy pronto en el repertorio de gestos, miradas y frases entredichas de la premiada con- sorte, una Glenn Close resplandeciente. Su rostro anguloso se convierte en un imán, un paisaje que ocupa toda la superficie significante de la pantalla: hay otros actores, y alguno tan bueno como Jonathan Pryce en el papel del escritor premiado, pero incluso su impecable forma de componer un gigante artístico de pies de barro palidece al lado del recital, a la vez contenido y explosivo, que aloja el rostro de Glenn Close. Un personaje muy cercano Mi madre fue una mujer inteligente, pero siempre puso a mi padre por delante. Cuando murió me dijo: No he conseguido nada han sido abuelos por primera vez, se entusiasman. Me encanta cuando en la pelea que tienen al final ella le dice: lo único que quiero es quitarme el vestido y él le ayuda a desabrocharlo. Te das cuenta de lo complejos que somos Glenn Close Una mala de película Close, la villana ejemplar de 101 dálmatas Las amistades peligrosas y Atracción fatal admite seguir sufriendo las secuelas del trauma que vivió a los ocho años, cuando pasó más de una década formando parte de la secta Re- Armament. La recuperación fue difícil. De hecho, hasta hace unos años vivía con traumas. Decidí buscar ayudar porque estaba cansada de ciertos comportamiento que surgían en mí como consecuencia de aquellos años. Hoy me siento empoderada después de que me haya marcado desde la infancia. Puede ser algo muy destructivo, especialmente en las relaciones personales lamentaba la actriz a ABC.